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miércoles, 15 de julio de 2026

Ventajas e Inconvenientes de las Tarjetas de Fidelización

Las tarjetas de fidelización te permiten acumular puntos que luego puedes canjear como descuentos, ofertas, regalos.... ¿Y quién no tiene o ha tenido alguna en su cartera?

 

Personalmente, he tenido muchas, pero las he descartado definitivamente. Y lo he hecho por dos motivos: las recompensas me resultan irrelevantes y, sobre todo, para proteger mi privacidad. Aunque eso es mi elección, que no tiene por qué ser la tuya.

 

Para que puedas decidir si quieres o no tarjetas de fidelización, en este post quiero comentarte cuáles son sus ventajas, sus inconvenientes y también darte algunos consejos, que creo que pueden serte útiles. 

 

Venga, sigue leyendo, que creo que es un tema interesante...

 

Ventajas e inconvenientes de las tarjetas de fidelización 

 

Ventajas

 

Obtenerlas es muy fácil... ¡y gratis! 

 

Puedes obtener ciertos beneficios al realizar compras en un establecimiento, compañía o plataforma.

 

Te enviarán ofertas y descuentos personalizados, puesto que conocen y analizan tus hábitos de consumo.  

 

Puede que tengas acceso a promociones, servicios, mejoras y eventos exclusivos o de forma anticipada. 

 

La mayoría de ellas ya las puedes llevar en tu móvil, por lo que no dependes de tener que llevarlas físicamente encima. 

 

Te enviarán mensajes personalizados: felicitaciones por tu cumpleaños, invitaciones a eventos especiales...

 

Persona sosteniendo una tarjeta en blanco 

 

Desventajas

 

Hace tiempo eran un incentivo que podía merecer la pena, pero han ido perdiendo valor e interés.  

 

Las condiciones no siempre son transparentes e incluso pueden cambiar de un día para otro.   

 

Acumular puntos suficientes para acceder a las recompensas puede ser una tarea larga y tediosa, en algunos casos casi imposible. 

 

Canjear los puntos no siempre es algo fácil y rápido.  

 

Las recompensas no siempre son atractivas, de hecho, cada vez lo son menos. Incluso puede que lo que te ofrecen no encaje en absoluto con tus necesidades e intereses.

 

Los puntos suelen caducar si no se usan en un plazo concreto, por lo que es fácil perderlos. 

 

Puedes sentirte presionado para comprar más, incluso aunque no lo necesites, para completar un determinado número de puntos.  

 

Persona sosteniendo una tarjeta en la que se lee "BUY" 

 

En muchas ocasiones, tendrás que descargarte una app, que generalmente te pide más permisos de los debidos y que puede rastrearte físicamente en las tiendas, incluso recogiendo el recorrido que haces dentro de ellas.  

 

Pero la mayor desventaja de todas es que ponen en riesgo tu privacidad, puesto que la inmensa mayoría de ellas está asociada a la recopilación de datos personales y de hábitos de compra, en algunos casos "orwelliana". Piensa que con toda esa información elaboran un perfil tuyo que incluye dónde vives, tu poder adquisitivo, qué compras, cuándo lo haces (incluido los días y horas preferidos, cuándo compras más y cuándo adquieres menos), cómo es tu familia (cantidad aproximada de miembros, si hay niños, personas mayores o con necesidades especiales...), dónde viajas (en caso de que se trate de una tarjeta de aerolíneas, por ejemplo)... 

 

Y la falta de privacidad que te menciono va de la mano con el peligro que suponen los precios dinámicos para los consumidores. Si no sabes en qué consiste, te lo cuento ahora mismo. Se trata de aplicar un precio diferente a cada consumidor, según su perfil. Seguro que ya lo has sufrido si has reservado viajes o alojamientos a través de Internet, porque a cada uno le ofrecen un precio diferente si se ha registrado previamente en la plataforma.

 

Dos personas sosteniendo una tarjeta 

 

Algunos consejos antes de pedir una tarjeta de fidelización

 

Analiza si realmente te interesa. ¿Compras habitualmente en el comercio? ¿Tu gasto medio te va a proporcionar los puntos suficientes para obtener una recompensa? ¿Los regalos y descuentos son realmente útiles para ti?

 

Lee cuidadosamente las condiciones de uso de la tarjeta y comprueba si te compensa aceptarlas. 

 

¿Te piden descargarte una app? Si es así verifica también las condiciones y permisos antes de hacerlo. Si son excesivas, puede que sea mejor desistir.  

 

¿Tienes varias tarjetas que no usas? Pues cancélalas y pide que eliminen tus datos personales de sus bases.  

 

Ahora ya tienes toda la información necesaria para decidir si quieres solicitar y/o mantener tarjetas de fidelización. La decisión es tuya.  

 

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miércoles, 28 de mayo de 2025

Cómo Comprar OnLine de Manera Responsable, Práctica y Ahorrando Dinero

¿Compras online con frecuencia? Me atrevo a responder que sí por ti, porque cada vez adquirimos más productos y contratamos servicios a través de Internet. Pero que algo se haga a menudo, no significa que se haga de de manera óptima. Así que, ¿eres un buen comprador digital? 


Aunque estoy segura de que sí lo eres, a continuación quiero darte (o mejor todavía, recordarte) algunos consejos que te ayudarán a comprar online de forma responsable, práctica y ahorrando dinero. ¿Te interesa? Si es así, acompáñame...

 

Cómo comprar online de manera responsable, práctica y ahorrando dinero


Haz una lista de lo que necesitas comprar, del mismo modo en el que lo deberías hacer si vas a acudir a un establecimiento físico. 

 

Evita sentarte delante de tu ordenador o de tu smartphone si estás frustrado, triste, enfadado, aburrido, eufórico o incluso hambriento. Es posible que si tu estado de ánimo no es tranquilo y equilibrado utilices las compras para sentirte mejor, lo que se traduce en un gasto descontrolado e inútil. Y puede que aplaques tu malestar de forma momentánea, pero volverás a sentirte mal rápidamente, y a ello se le sumará la culpabilidad y el miedo ante las consecuencias de esa compra compulsiva. 

 

No comiences a comprar si no dispones de tiempo suficiente, porque cuanto más te apresures, peores decisiones tomarás.

 

Establece un presupuesto antes de comprar y síguelo al pie de la letra. 

 

Siempre que puedas espera a las rebajas o a las ventas especiales, así te podrás beneficiar de mejores precios. 

 

Haz una investigación exhaustiva de los productos que te interesan antes de comprarlo. Analiza los precios, las características, las opiniones...

 

E investiga también a las tiendas online que vayas a visitar. Comprueba que son legítimas, si ofrecen información suficiente, sus condiciones de uso, su política de privacidad, sus métodos de pago...

 

Persona con un portátil abierto con una tienda online en la pantalla

 

Procura no seguir nunca enlaces que lleguen a tu bandeja de entrada ofreciéndote ofertas y descuentos que parecen demasiado buenos para ser ciertos, porque detrás de ellos siempre hay una estafa. 

 

Regístrate en las tiendas que te hayan interesado realmente para que los datos de los carritos se conserven aunque cierres la sesión.  

 

También conviene que te suscribas a las newsletters de esos sitios, porque así te enviarán información de ofertas, descuentos, cupones y precios especiales. Si finalmente decides no comprar en ellos, date de baja para no saturar tu correo.

 

Sigue a las marcas que te interesan en las redes sociales, porque muchas de ellas informan por ese medio sus ofertas, descuentos y ventas especiales. 

 

Elimina las cookies, así los proveedores no sabrán que estás interesado en determinados artículos y no te bombardearán con publicidad... y probablemente con precios más elevados, precisamente por tu interés. También te puede convenir utilizar el modo privado de los navegadores. Esto es justo lo contrario que te he recomendado antes, porque según la tienda de la que se trate, te convendrá una u otra estrategia.

 

Abre pestañas para poder comparar de forma simultánea varias tiendas y artículos. Si necesitas adquirir varias cosas, puedes incluso llenar varios carritos para luego valorar qué precios y gastos de envío te merecen la pena. 

 

Mujer delante de un ordenador con una tarjeta de crédito en la mano

 

Hablando de gastos de envío, en algunos casos puede que sea interesarte pagarlos si el precio de los artículos que vayas a adquirir tiene un buen precio. Por ejemplo, si vas a adquirir un jersey y en una web cuesta 50 euros sin gastos de envío y en otra la misma prenda tiene un precio de 35 euros y 5 de gastos de envío, te compensará más comprarlo en la segunda tienda que en la primera, por mucho que la mayoría encontramos irritante tener que pagar por la entrega en el domicilio.  

 

Aprovecha todos los cupones de descuento que tengas, pero no caigas en la trampa de utilizarlos si no tienes la necesidad real de comprar algo en la tienda. Es mejor dejar pasar la oportunidad de aprovecharte de un descuento que pagar por artículos que no te hacen falta.  

 

Y si tienes varios cupones y descuentos, valora cómo aplicarlos para que te sea más ventajoso. Como hay muchos que no se pueden acumular, puedes plantearte si hacer varias compras diferentes para utilizarlos todos. Eso sí, ten en cuenta los gastos de envío, porque puede que finalmente te salga más caro hacerlo así.  

 

No caigas en la tentación de comprar prendas y calzado que no sean tu talla, simplemente porque te gusta y/o tienen un buen precio. Si no te sirven, ¿para que adquirirlas? 

 

Pantalla de portátil con una tienda online con prendas de ropa

 

Añade aquello que te gusta a la whistlist antes de comprar. Hay tiendas que ofrecen descuentos para eso que te interesa.  

 

Puedes intentar la estrategia de dejar el carrito abandonado durante un par de días, por si la tienda te ofrece algún descuento especial para que retomes la compra. Aunque, siento decirte que es algo que cada vez funciona menos.

 

Te recomiendo que no compres el mismo día en el que has llenado el carrito. ¿El motivo? Te dará tiempo a pensar si verdaderamente necesitas esos productos e incluso a valorar si hay otras tiendas y/o artículos que pueden convenirte más. La paciencia es una virtud, también en las compras online.  


¿Te han sido útiles estos consejos? Espero que sí, al menos a mí me funcionan.

 


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miércoles, 29 de mayo de 2024

Reduflación y Cheapflación: Qué Son y cómo Defenderte de Estas Prácticas

La crisis financiera, la inflación o la subida del coste de las materias primas o de la energía para su proceso y distribución entre otros factores, encarecen los costes de las empresas. Y en muchos casos, para no repercutirle al consumidor esa subida de precios y que siga comprando sus productos, aplican algunas técnicas, (trucos, según mi opinión). 


Aunque el consumidor sí que paga esa subida de precios, pero de otra forma. De modo que si suben los costes, la empresa no tiene intención de dejar de obtener beneficios y el cliente no paga más... hay algún truco, y no precisamente de magia. No es más que una subida de precios encubierta.


Por eso es muy importante saber en qué consiste y cómo defenderse de esa subida encubierta de precios, que tiene dos variantes: reduflación y cheapflación (mis disculpas por los palabros).


Reduflación y cheapflación: qué son y cómo defenderte de estas prácticas


Reduflación

 

Es una (mala) práctica de algunas marcas de alimentación, limpieza o cosmética, que consiste en reducir el peso, el tamaño o las unidades de los productos, pero sin que esa merma también se traduzca en una rebaja en el precio.  

 

Y hablo de mala práctica, pero no de que sea ilegal, porque las empresas están en su legítimo derecho a vender menos por el mismo precio. Aunque eso no significa que como consumidores nos sintamos estafados cuando sufrimos la reduflación, porque generalmente se aplica de forma nada transparente y muy poco honesta.  Pero, ojo, que en otros países, por ejemplo en Francia, ya se han tomado medidas legales al respecto y a partir de julio tendrán que poner carteles informativos que informen de qué productos han rebajado su cantidad durante un tiempo..

 

Cheapflación

 

Es otra forma de ganar lo mismo, pero ofreciéndole menos al consumidor. En este caso lo que se reduce es la calidad de las materias primas o de su proceso para abaratar costes, pero sin rebajar el precio al consumidor.  

 

Esta estrategia, siempre que se comunique al consumidor en su etiquetado, también es legal, por muy deshonesta que sea. Si el cambio afecta a un ingrediente principal, además de figurar en la etiqueta, debe indicarse que sustituye al anterior de forma expresa.

 

Ambas dos prácticas, reduflación y cheapflación, sobre todo si no se informa a los clientes de cómo y por qué se van a aplicar, si se mantienen demasiado en el tiempo o son excesivas, pasan factura a las marcas, en algunos casos de forma irreversible. 

 

Mujer comprando en un lineal de supermercado

 

Cómo defenderte de estas subidas encubiertas de precios

 

Una cosa es la reduflación o la cheapflación y otra muy diferente es que en el envase indiquen un peso, cantidad o número de unidades, pero que en el interior sea menor, porque en ese caso se trata de una estafa.  

 

Ten siempre presente que cualquier reducción o cambio de composición debe figurar en el envase. 

 

Compra de forma consciente. Eso significa que debes fijarte bien en casa producto que compras, evitando limitarte a echarlo al carro de la compra sin más. 

 

Fíjate en el propio envase. ¿Parece que está más vacío o que pesa menos que antes? ¿La cámara de aire (que deben tener para su conservación) es mayor? ¿Es ligeramente más pequeño? ¿Ha cambiado últimamente de formato?


Conservas en un supermercado

 

Fíjate también en el peso que figura que tiene el producto. ¿Es el mismo de siempre o es menor? En muchos casos hay una diferencia sustancial. Te pongo un ejemplo: bolsas de aceitunas con hueso. En pocos años el mismo envase se ha reducido de 240 gr. sin escurrir a 195 gr. 


Otro detalle a tener en cuenta es el propio tamaño del producto. Si prestas atención, muchos rollos de papel higiénico o de cocina han adelgazado de repente.

 

Comprueba también si ha variado el número de unidades, porque es posible que lo hayan reducido. Dos ejemplos: toallitas húmedas (antes el paquete tenía 12 y ahora lleva únicamente 10) o tortitas de arroz con quinoa (se han reducido 2 tortitas por envase). 

 

Comprueba el precio por kilo, por litro o por dosis. Los supermercados e hipermercados están obligados a indicarlo en las etiquetas de lineales y otros expositores.  

 

Verifica si la calidad de lo que compras sigue siendo la misma. Eso implica que debes fijarte en la composición, en el aspecto, en su duración, en su efectividad... Si habitualmente compras sardinas en aceite de oliva virgen extra, lee la etiqueta y lo que dice su embalaje, porque puede que de repente el aceite de oliva virgen extra se haya convertido en aceite de oliva o incluso en otro tipo de aceite vegetal más barato... y menos saludable. 

 

Lee la denominación del producto, porque cuando se reducen determinados ingredientes, este cambia. Por ejemplo, si la grasa de cacao se sustituye totalmente o en una cierta parte por aceite de palma, pasa a ser sucedáneo de chocolate. O si se trata de un helado, cuando se reducen las proteínas lácteas por grasas vegetales, ya no se podría denominar como tal, sino postre congelado. 


Etiqueta nutricional

 

Si la marca está poniendo en práctica reduflación o cheapflación, puedes comparar sus productos con otros fabricantes, para que elijas el que más te convenga. 

 

Si detectas alguna irregularidad, denúncialo a la Dirección de Consumo de tu Comunidad Autónoma o ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencias (CNMC).


Lo ideal es que no se realizasen estas prácticas, pero al menos me gustaría reclamar que las marcas al menos nos informen y expliquen a los consumidores que lo están haciendo y los motivos que les llevan a ello. En cualquier caso, somos todos y cada uno de nosotros los que tenemos la decisión de compra o de cambiar de marca cuando lo deseemos, aunque para ello haya que estar informados y prestar atención. Nuestro bolsillo está en juego... e incluso nuestra salud.


 

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miércoles, 15 de mayo de 2024

Conceptos Por los Que No Te Pueden Cobrar en un Bar o Restaurante

España es el país con más establecimientos de hostelería por habitante del mundo. En las estadísticas del INE de 2020 se afirmaba que había 1 por cada 175. Eso significa que hay muchos bares, muchos restaurantes, muchas cafeterías... y muchos clientes. Y aunque una buena parte de establecimientos ofrecen calidad en sus productos, un servicio profesional y una práctica honesta de la actividad, también es cierto que hay otros que dejan mucho que desear. 

 

De hecho, en los últimos años hay algunos propietarios que están implantando unas políticas bastante peculiares: no servir café en terrazas las tardes de los fines de semana (porque cuesta más servir un café que tirar una caña), obligar a los clientes a tomarse un aperitivo en la barra (para dejar las mesas libres por si llegan clientes que quieren comer), regular el tiempo que un cliente puede estar sentado en una terraza o no permitir que alguien utilice su portátil (porque si va a trabajar, ocupará la mesa mucho tiempo consumiendo poco). No entro en si tienen sus motivos para hacerlo o no, pero algunas de estas costumbres no existían antes, y los clientes no las toleramos bien, especialmente cuando los precios suben cada vez más.


Pero dejemos de lado estas nuevas prácticas hosteleras, porque de lo que realmente quiero hablarte es de los conceptos por los que te pueden cobrar en un bar o restaurante y de aquellos por los que no pueden añadirten ningún suplemento. Siéntate, pide lo que quieras y sigue leyendo, que te interesa... 


Conceptos por los que no te pueden cobrar en un bar o restaurante


Los precios

 

Los precios en España son libres, eso quiere decir que cada establecimiento decide qué cobra por cada producto o servicio.

 

Pero todos los establecimientos de hostelería están obligados a reflejar esos precios deben estar a disposición de sus clientes en una lista, que debe ser completa, veraz, fácil de entender y estar a la vista.

 

Los precios que aparezcan en la lista de precios deben tener ya incluido el IVA, así que cualquiera que no lo incluya, por mucho que aparezca la famosa coletilla del +10% de IVA o IVA escondida al final o el IVA no incluido junto a cada precio, está incumpliendo. 

 

Ten mucho cuidado con los precios según mercado (SM o PSM) o según peso, porque puedes llevarte una desagradable sorpresa cuando llegue la factura. Pregunta siempre cuál es el importe para ese alimento o plato ese día y cuál es el precio por peso y el tamaño de lo que te van a servir antes de aceptarlo. 

 

Camarero tomando nota a un cliente que le señala algo en la carta

 

Y también debes estar atento con los productos que el camarero ofrece y que están fuera de carta. Pregunta antes de pedir cuál es su precio. 


Conceptos por las que no te pueden cobrar en un bar o restaurante


Hay cosas por las que, aunque se hace en algunos casos, no te pueden cobrar ningún tipo de suplemento. Y es conveniente que sepas cuáles son, para defenderte de posibles abusos. 


No te pueden cobrar por el cubierto, puesto que se da por hecho que está incluido en el precio. Nadie lleva sus propios cubiertos, vajilla, servilletas o mantel a un restaurante, porque son elementos imprescindibles para prestar el servicio. ¿Te imaginas que te cobrasen por las sábanas o las toallas en un hotel? ¿O por el uso de un calzador en una zapatería?

 

El agua del grifo tampoco puede tener coste para el cliente, por lo que si pides una jarra o un vaso de agua corriente, no pueden cobrártelo después. 

 

Vasos con agua

 

Otro concepto por el que no pueden añadir un extra a tu factura es la reserva. Es decir, no te pueden cobrar por el hecho de hacer una reserva, pero sí pueden pedirte una cantidad a cuenta que luego deben descontar de la factura. 

 

Y, por supuesto, tampoco pueden cobrarte por la propina para los trabajadores. En otros países es obligatorio, pero no en España. Por lo que si aparece en la cuenta y no has sido tú quien ha pedido expresamente que añadan esa propina en la factura (hay quien lo hace cuando se la puede desgravar), reclama. 

 

Aunque es algo muy poco frecuente, en ciertos lugares pretenden cobrar por ir al baño, y no pueden hacerlo. Aunque sí están en su derecho de exigir que consumas para poder hacerlo. 


Cosas por las que te pueden cobrar, pero con ciertas condiciones

 

Hay una serie de productos por las que pueden cobrarte en el establecimiento de hostelería, pero únicamente si lo indican en la carta, en la lista de precios o si te informan de ello previamente. En cualquier caso, te recomiendo que si no has estado nunca en ese bar, restaurante o cafetería, antes de consumirlo, leas la carta detenidamente o le preguntes al camarero si  el aperitivo o el pan están incluidos o tienen un coste, porque suelen ponerlos en la mesa según te sientas. Si no los vas a consumir o no quieres pagar por ellos, es importante que le indiques al camarero que los retire antes de pedir siquiera la bebida. 


Suplemento por terraza. Los establecimientos que tienen terraza, pueden cobrar un extra por consumir en ella en lugar de en el interior.


Suplemento por mesa. También hay bares y restaurantes que pueden añadir un extra por que consumas en una mesa en lugar de en la barra. 


Copas de vino y aperitivos


Pan. En la mayor parte de los restaurantes suelen poner el pan en la mesa según llegan los comensales, y en muchos de ellos cobran por ello, ojo con ello, sobre todo si no lo vas a comer. Y comprueba en la carta si cobran por persona o por pieza, porque en este último caso, si te acabas la primera, automáticamente te pondrán otra o te preguntarán si quieres más, y pagarás por todas las que consumas. 


Hielo. No es habitual, pero algunos bares y restaurantes ponen precio a los cubitos que te ponen en el café, infusión, refresco o incluso en el agua. 


Leche. Tampoco es lo corriente, pero pueden pedirte un extra por ponerte leche en el café o en el té. 


Analgésico. Si pides una aspirina o un ibuprofeno para tomártelo con el café y acabar con ese tremendo dolor de cabeza que te lleva atormentándote toda la mañana, puede que te lo cobren.


Táper. Si ha sobrado comida y te la quieres llevar a casa, están obligados a entregártela, pero pueden añadir un extra por el recipiente y/o bolsa que utilicen para ello. 


¿En algún caso te han cobrado un extra por alguno de los conceptos que te he detallado antes? ¿Y cómo has actuado cuando te ha llegado la cuenta?


 

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miércoles, 10 de enero de 2024

25 Frases Inspiradoras sobre la Frugalidad

Aunque nos solemos acordar de la frugalidad únicamente cuando experimentamos dificultades económicas, lo cierto es que es la clave para no llegar a pasar necesidades. Y es que la sociedad de consumo (y de postureo) en la que estamos inmersos no fomentan precisamente la moderación, la sobriedad y la austeridad. Asociamos la felicidad al derroche, en lugar de invertir nuestro dinero, nuestro tiempo e incluso nuestros afectos en lo que realmente importa. Y que conste que no estoy defendiendo la avaricia y la tacañería, que me repelen, sino la prudencia y el sentido común. 


En este post quiero compartir contigo mis 25 frases favoritas sobre la frugalidad, que invitan a la reflexión... y a la práctica. 


25 frases inspiradoras sobre la frugalidad


1.- “La riqueza no consiste en tener grandes posesiones, sino en tener pocas necesidades”.


Epícteto 



2.- “Quien es feliz con poco, no lo será con mucho”.


Lao Tzu



3.- “Una cosa es la frugalidad y otra la avaricia”.


Horacio 



4.- “El cobarde ve en sí mismo cautela, el avaro frugalidad”.


Lord Kames



5.- “¡Ser frugal no significa ser tacaño! Significa ser económico y evitar el desperdicio”.


Catherine Pulsifer



6.- “La riqueza es la capacidad de experimentar plenamente la vida”.


Henry David Thoreau


Mujer disfrutando del atardecer frente al mar con los brazos abiertos


7.- “Nunca podrás tener suficiente de lo que no necesitas para ser feliz”.


Eric Hoffer



8.- “La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial”.


Lin Yutang



9.- “La verdadera independencia estriba en las tres palabras siguientes: vivir con poco”.


William Cobbett



10.- “¿Puede haber algo tan elegante como tener pocas necesidades y satisfacerlas uno mismo?”


Ralph Waldo Emerson 



11.- “He aprendido a buscar mi felicidad limitando mis deseos, en lugar de intentar satisfacerlos”.


John Stuart Mill

 


12.- “El ahorro no es una cuestión de bolsillo, sino una cuestión de carácter”.


S. W. Straus


Mujer con tarro de ahorros en la mano


13.- “La frugalidad, sencillamente, consiste en elegir las cosas que amas lo suficiente como para gastar extravagantemente en ellas y luego reducir los costos sin piedad en las cosas que no amas”.


Ramit Sethi



14.- “Ser frugal no significa recortar gastos o privarse de cosas que disfrutes. Significa conocer el valor de un dólar y hacer todo lo posible para gastarlo sabiamente”.


Frank Sonnenberg



15.- “A medida que gastas dinero, debes tener el coraje de autoauditarte y descifrar qué emociones están impulsando tus gastos”.


Deborah Smith Pegues



16.- “Se puede decir que la frugalidad es hija de la Prudencia, hermana de la Templanza y madre de la Libertad”.


Samuel Johnson



17.- “El mundo aún no ha aprendido las riquezas de la frugalidad”.


Marco Tulio Cicerón



18.- “La frugalidad es una de las palabras más hermosas y alegres del idioma y, sin embargo, culturalmente no podemos comprenderla ni disfrutarla”.


Elise M. Boulding



19.- “Demasiadas personas gastan dinero que no han ganado en comprar cosas que no quieren para impresionar a personas que no les agradan”.


Will Rogers 



20.- “Cuantas más cosas acumulamos, más desordenada se vuelve nuestra vida y más estresados nos sentimos al vernos obligados a pensar en ellas. La vida se trata de personas, no de cosas”. 


Natalie Vellacott


Persona con muchos huevos de oro (de chocolate) en las manos


21.- “La frugalidad sin creatividad es privación”.


Amy Dacyczyn 



22.- “Creo que la frugalidad impulsa la innovación, al igual que otras limitaciones. Una de las formas de salir de una situación complicada es inventar una salida”.


Jeff Bezos



23.- “Cuidado con los pequeños gastos. Una pequeña fuga hundirá un gran barco”.


Benjamin Franklin



24.- “El que no se agacha por un alfiler, nunca valdrá una libra”.


Samuel Pepys



25.- “Me gustaría vivir como un hombre pobre con mucho dinero”.


Pablo Picasso



¿Qué opinas sobre la frugalidad? ¿La encuentras necesaria?



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25 frases inspiradoras sobre la frugalidad by 1 de N Tecnologías de la Información - Arancha Moreno is licensed under CC BY-NC-ND 4.0 Las frases recogidas son propiedad de sus autores.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Usa Tu Tarjeta de Crédito de Forma Inteligente y Segura

Las tarjetas de crédito suelen generar una relación de amor-odio con los usuarios. Unos las adoran y no podrían vivir sin ellas, otros las aborrecen, y la mayoría las aman y las rechazan a partes iguales. 


Aunque las tarjetas de crédito son herramientas muy útiles, siempre que se usen de forma inteligente y segura. Y en este post precisamente quiero compartir contigo las claves para que puedas sacarles todo el partido sin poner en riesgo ni tu libertad financiera ni tu seguridad.


Usa tu tarjeta de crédito de forma inteligente y segura


Qué consecuencias puede tener el hecho de utilizar tu tarjeta de crédito de forma inadecuada


▣ Endeudarte más de la cuenta y bajar tu puntuación crediticia.


▣ Poner en riesgo tu dinero.


Para evitar endeudarte en exceso y pagar de más


Cuando contrates una tarjeta de crédito, asegúrate de conocer y entender las condiciones en las que lo haces. Es importante que sepas las comisiones, los gastos, las penalizaciones, el límite, los seguros y protecciones, las compensaciones por uso y otras condiciones que te afecten. 


▣ Evita utilizar tarjetas de crédito que te supongan intereses muy altos si eliges la opción de hacer pagos mínimos cada mes, porque terminarás pagándolo muy caro, literalmente. 


▣ Cuando sepas de antemano que no vas a poder hacer frente al pago, no uses tu tarjeta. Parece algo obvio, pero no siempre es así. El hecho de no manejar dinero en efectivo puede hacer perder el contacto con la realidad y hacerte gastar aquello que no tienes. Los intereses por impago son siempre muy altos, tenlo siempre presente. 


▣ Nunca pagues con tu tarjeta sin saber el límite de crédito que tienes. 


▣ No utilices tu tarjeta de crédito para hacer compras compulsivas. Si estás estresado, ansioso, triste, frustrado o tienes problemas emocionales, el hecho de adquirir objetos que no necesitas y puede que ni te agraden, puede parecerte una solución a tus problemas. Si lo haces con la tarjeta en lugar de con dinero en efectivo, todavía te será más fácil caer en una espiral que te puede llevar el desastre. No sólo no habrán desaparecido tus dificultades, sino que habrás añadido las deudas a tus preocupaciones. 


Persona pagando con su tarjeta de crédito en el móvil


▣ No superes el límite de tu tarjeta de crédito. En caso de que en el contrato te lo permitan, seguro que el exceso te supondrá unos enormes gastos. Acostúmbrate a dejar una cantidad sin gastar. 


▣ Usar otra tarjeta de crédito cuando ya has superado el límite de otras que ya tengas contratadas nunca es una buena idea. Lo ideal es pagar las deudas que ya tengas contraídas antes de volver a gastar. Ya sé que esto no siempre es posible, pero tu mejor consejera debe ser la prudencia. 


▣ No uses tu tarjeta de crédito para disponer de efectivo, a menos que sea realmente imprescindible. A los bancos no les gusta nada esta práctica, que repercutirá en tu historial con ellos, además de que puede suponerte costosas comisiones. 


▣ No utilices la tarjeta de crédito únicamente por las recompensas por uso que algunas entidades ofrecen. El hecho de que te den regalos, descuentos y ofertas por pagar con tus tarjetas no compensa en absoluto los gastos y el riesgo de endeudarte más de la cuenta. 


Por tu seguridad


▣ No pagues con tu tarjeta de crédito (y mucho menos con la de débito) en tiendas on-line que no sean confiables.


Hombre con un portátil y una tarjeta de crédito en la mano


▣ No la utilices tampoco en establecimientos físicos que no te parezcan de fiar.


▣ No entregues nunca tu tarjeta física para pagar de forma que la pierdas de vista durante la transacción, aunque sólo sea por unos instantes. Es tiempo más que suficiente para clonarla o usarla con fines delictivos.


▣ No sueltes tu tarjeta de crédito o tu teléfono móvil (si estás haciendo un pago con tarjeta usando este dispositivo) para que el empleado del establecimiento lo pase él mismo por el datáfono. Nadie más que tú debería tocarlos por seguridad.


▣ Desconfía de los terminales de pago que te puedan parecer raros o que puedan haber sido manipulados. Todos hemos pagado ya en multitud de ocasiones con tarjeta para haber visto todo tipo de datáfonos legítimos, por lo que si te resulta extraño, desconfía. 


▣ No pagues con tu tarjeta de crédito (ni de débito) a través de WiFis u ordenadores de uso público. Es muy probable que los ciberdelincuentes se hagan con ella y con tus claves y las usen de forma fraudulenta. 


▣ No facilites el número de tu tarjeta de crédito a través del teléfono, porque no sabes realmente quién va a tener acceso a esos datos. Incluso si se los estás facilitando a una empresa legítima, puede que quien los está apuntando no tenga buenas intenciones o que queden escritos en alguna parte y que estén disponibles para cualquiera. Esto también es aplicable a la hora de proporcionar esta información en persona a alguien.


▣ Tampoco des tu número de tarjeta a nadie a través de SMS, de email o de mensajería instantánea, salvo que lo encriptes o que uses alguna herramienta para compartir información confidencial de forma completamente segura. 


Y algunos consejos más...


▣ Si en el establecimiento exigen un límite para hacer un pago con tarjeta y no lo superas, no insistas. Las entidades emisoras cobran comisiones a los establecimientos que pueden ser altas, por lo que si el gasto que hace el cliente no lo compensa, no aceptan ese tipo de pago. A nadie le gusta perder dinero. Eso sí, para eso deben indicarlo en un cartel de forma bien visible por parte de los clientes. 


Persona sacando billetes de una cartera en la que también se ven tarjetas


▣ No pagues siempre con tarjeta. Usa efectivo al menos algunas veces. Es la única forma de que no desaparezca. Piensa que el dinero físico es importante para los más jóvenes y los más mayores, puesto que no siempre pueden (ni quieren) utilizar el pago digital o con tarjeta de plástico. Y para el resto también lo es, porque nos garantiza una cierta libertad a la hora de gastar el dinero cómo y cuando queramos. Si todos los pagos se hacen a través de medios digitales (y considero las tarjetas como tal, puesto que están emitidas y controladas de forma electrónica por entidades financieras y bancarias), sabrán qué compras, dónde, cuándo y cuánto gastas. Y de ahí a un mayor control de tus finanzas por parte de otros, hay un pequeñísimo paso. 


Usa tus tarjetas de crédito, por supuesto, pero siempre de manera inteligente y segura. 



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La primera vez que apareció el post Usa Tu Tarjeta de Crédito de Forma Inteligente y Segura fue en el blog de Todos Somos Clientes.


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