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miércoles, 6 de diciembre de 2023

Así Puedes Defenderte de las Trampas de los Vendedores

¿Alguna vez te has arrepentido de haber comprado algo que no necesitabas, que no querías o con una calidad ínfima? ¿Te has sentido como un pardillo después de haber firmado un contrato según te has despedido del comercial? Me aventuro a decir que la respuesta es sí a ambas preguntas, porque es algo que nos ha sucedido a la mayoría.


Detrás de estas malas decisiones suele haber dos factores: un buen vendedor y un cliente incauto. Y es que los clientes debemos tener en cuenta que los comerciales profesionales tienen una formación excelente, experiencia y ambición, lo que los convierte en contrincantes fabulosos si quieren vendernos a toda costa. Aunque también he de decir, que si a esas características de un vendedor profesional se le suma la ética y la preocupación real por el cliente, son los mejores aliados si tienes de comprar.


Para que tú no seas un cliente incauto y puedas defenderte de las trampas de los vendedores que no actúan con ética y a los que no les importas ni un ápice, a continuación encontrarás algunas de las técnicas de emplean y algunos consejos básicos que pueden serte útiles.


Así puedes defenderte de las trampas de los vendedores


Técnicas que los comerciales usan para vender 


Hacen valer su autoridad como expertos (reales o impostados). Muchos vendedores se erigen como maestros de una parcela de conocimiento para imponerle su criterio al cliente y forzar la venta. Si has ido a adquirir un equipo informático a unos grandes almacenes, probablemente sabes de lo que te hablo... Para no caer en este tipo de trampas, mi consejo es que te asesores antes de ir a comprar, para al menos tener unos conocimientos mínimos sobre el tema. También puedes recurrir a alguien de tu confianza que domine esa materia para que te ayude. Y, por supuesto, acude a establecimientos en los que sus vendedores sean realmente profesionales y que estén bien formados. 


▣ Explotan la valoración de expertos, famosos o incluso de otros usuarios. Una de las bazas a las que se suele recurrir para vender más y mejor, son las recomendaciones de (supuestos) expertos o de celebridades. Esto no siempre es una garantía, porque en la mayor parte de los casos no se conoce al experto o no se puede corroborar que realmente tengan los conocimientos y la experiencia suficiente para poder recomendar esa compra. Tanto con los expertos como con los famosos puede suceder (y ocurre, créeme), que su opinión tenga su origen en una suculenta compensación, o incluso que se esté utilizando su imagen sin su consentimiento. En el caso de los comentarios o recomendaciones de otros usuarios, puede que no sean reales.


▣ Utilizan tus mismas palabras en sus argumentos. El mero hecho de que empleen tu propio lenguaje durante la venta, sirve para acercarse a ti y favorecer la compra. Fíjate en la las palabras que han empleado al comienzo de la conversación y a las que recurren una vez pasados unos minutos. 


▣ Replican tus movimientos, casi como si te reflejases en un espejo. Es una manera muy sencilla y efectiva de vincularse contigo. Los buenos vendedores lo hacen de forma sutil, los que no lo son tanto llegan a ser casi insultantes. 


▣ Utilizan tu nombre constantemente durante la conversación. Una de las primeras preguntas que te hará cualquier comercial (incluso los teleoperadores), es preguntarte tu nombre. ¿El motivo? Muy sencillo, a cualquiera la palabra que suena más dulce a sus oídos es su propio nombre. Y esto funciona muy bien si eres tú quien le proporciona esa información, porque les dirás cómo quieres que te llamen, no lo que pone en tu ficha de cliente. Te pongo un ejemplo, el mío. Mi nombre es María Aránzazu, pero nadie me llama así más que en situaciones burocráticas. Y en una porcentaje mayoritario, los comerciales no saben acentuar correctamente mi segundo nombre (¿no conocen un nombre relativamente común? ¿no saben que las esdrújulas se acentúan en la antepenúltima sílaba?), pero si soy yo quien les dice que soy Arancha, no me harán sentir incómoda por la forma en la que se dirigen a mí. Eso sí, hay algunos comerciales que emplean este recursos en exceso y son capaces de utilizar el nombre del cliente decenas de veces por minuto, y eso llega a ser tan irritante como el hecho de que no sepan tu nombre o lo pronuncien mal. 


▣ Emplean la simpatía como herramienta de trabajo, así como una cierta empatía. En algunos casos realmente son simpáticos y empáticos, pero en otros muchos son simplemente una forma de manipulación. En todo caso, es importante no dejarse llevar por ese encanto y cordialidad, porque lo que está en juego es el dinero que tanto trabajo cuesta ganar. 


Dos hombres sentados en un sillón, uno de ellos mostrándole la pantalla de su portátil y ambos sonriendo


▣ Buscan puntos en común (ciertos o impostados) entre el vendedor y tú, para contactar mejor contigo y crear un ambiente de confianza entre vosotros que facilite que compres o que firmes el contrato. Se fijarán en las fotos, objetos y detalles que les den pistas acerca de tus intereses y de tu personalidad para establecer una relación más cercana contigo. Por ejemplo, si ven varias fotos expuestas en la que aparecen tus hijos, comenzarán una conversación acerca de sus vástagos, de los tuyos o de la paternidad en general. O en caso de que tengas una bufanda de tu equipo de fútbol favorito, te comentarán algo acerca del último partido o del deporte en general. Charlar amigablemente con alguien es algo muy agradable, por supuesto, pero eso no debería influir en tu decisión de compra. 


▣ Utilizan emociones e impulsos para llevarte a la compra. Puede ser la nostalgia, la vanidad, el orgullo, el miedo, la culpa, la incapacidad de negarse a algo... Todos respondemos de forma consciente o inconsciente ante ciertos estímulos, y los comerciales son capaces de detectarlos y emplearlos. Para muestra un botón: las empresas que venden sistemas de alarma, no juegan la carta de la seguridad, sino con la del miedo, y de forma nada sutil. Otra muestra: la de la vanidad y el orgullo que emplean en los establecimientos de lujo. Para no ser víctima de este reclamo, es vital que te conozcas a ti mismo y que sepas detectar estas artimañas cuando las usen contigo. 


▣ Te llevan a visualizarte poseyendo el producto o disfrutando del servicio. Si llegas a verte conduciendo ese coche que te quieren vender, viviendo en esa casa que te está mostrando el comercial de la inmobiliaria o vistiendo ese elegante vestido en ese importante evento al que te han invitado, las probabilidades de que compres es mucho mayor. 


Comercial con una casita de juguete en la mano y una calculadora sobre la mesa


▣ Recurren a un truco infalible: contar una historia. El storytelling funciona de maravilla, porque a la inmensa mayoría de humanos nos encanta. Las historias, ya sean simples o muy elaboradas, venden mejor el producto o el servicio, porque dejan de ser algo prosaico y les dotan de significado y valor. 


▣ Uno de los trucos que más utilizan es la escasez. Seguro que has escuchado eso de "unidades limitadas", "últimas unidades", "oferta por tiempo limitado" o "hasta final de existencias". Pues bien, son técnicas para urgirte a la compra, sin darte apenas tiempo para reflexionar acerca de si lo que te venden es realmente interesante o si es lo que necesitas. Piensa que si no lo habías comprado hasta ahora, es porque no era vital para ti, por lo que no ocurre nada si pierdes la oportunidad. La mayor parte de los proveedores pelean con la competencia a través de los precios, por lo que más tarde o más temprano encontrarás un nuevo chollo. 


▣ Te presionan para que no pierdas la oportunidad, presentándolo como un producto o un servicio sumamente demandado. El miedo a quedarte sin algo que muchas personas (hipotéticamente) adquieren, puede incitarte a una compra impulsiva. Valora si lo que te venden es necesario, si sus características y su precio te conviene y si es el momento de adquirirlo, si no es así, por mucho que te digan que es el producto más vendido en el mundo quizás deberías abandonar la compra. 


▣ Recurren a la norma de reciprocidad, por la que si a alguien le hacen un favor, tienden a devolver el gesto del algún modo. Por eso los regalos, las muestras y las pruebas gratuitas allanan el camino a la venta posterior. Por mucho que te regalen, si el producto o el servicio que te ofrecen no son para ti, es importante resistirte al impulso de devolver esa atención y no comprar.


▣ Te ofrecen ventas adicionales sobre el producto principal. Esos extras en muchos casos llegan a superar el precio inicial de lo que querías adquirir.  


▣ Primero te hacen preguntas a las que la respuesta obvia es un sí y que no suponen un compromiso de compra, hasta que llegan a hacerte la pregunta que decide la compra, que por inercia es probable que también sea un sí. Ya sabes: "¿hablo con (tu nombre, que lo saben por su base de datos)?", "¿es el titular de la línea?", "¿dispone de unos minutos?", "¿le gustaría ahorrar?"...


▣ Dan por hecho que tu respuesta es un sí. Hay comerciales que a partir de un determinado momento dan por hecho que la venta está cerrada y su discurso y sus acciones lo demuestran. 


Mano femenina con un smartphone en la mano en el que hay un postit con la frase "sign here"


▣ Te piden explicaciones cuando les das una negativa. Y es que es de primero de ventas: averiguar las objeciones para poderlas rebatir. Si no te justificas y no das explicaciones, no podrán contraatacar con nada.


▣ Te ponen delante de los ojos un producto de tal forma que parece que es perfecto para ti, que estás delante de la mejor compra de tu vida, y luego te dan un precio o un descuento tan atractivo que es casi imposible resistirse. 


▣ Te van informando de los beneficios del producto de manera gradual para que así parezca que son mayores.


▣ Se centran en un valor (real o ficticio) del producto, que supera con creces el precio del producto o del servicio. Esto les funciona muy bien si averiguan qué aprecia realmente ese cliente en concreto y lo explotan a su favor. 


▣ Puede que se enfoquen más en lo que pierdes si no compras que en lo que ganas si lo haces. Antes de caer en esta forma de manipulación, ten en cuenta que hasta ahora no tenías el producto o no disfrutabas del servicio y ya sabes lo que supone prescindir de ellos. Es mejor que únicamente te enfoques en los beneficios que puede suponerte la adquisición. 


▣ Negocian primero al alza para luego ofrecer rebajas sustanciosas en el precio, aprovechando que la mayoría de clientes aman los descuentos y los chollos. El precio inicial es muy alto, pero luego por ser tú lo rebajan hasta un importe que parece razonable, incluso barato. 


▣ Relativizan el precio, comparándolo con otros gastos, como el famoso "por sólo lo que cuesta un café al día...". Aunque si multiplicas ese café al día por 365 días, puede que el importe no sea tan atractivo, o incluso que ese producto o servicio ni lo necesites ni te convenga en absoluto. 


▣ También suelen centrarse en los gastos recurrentes que te ahorras con el producto o servicio o en lo que no vas a volver a pagar nunca más si compras. Imagina que te están vendiendo una cafetera de grano, cuando tú tienes una de cápsulas en casa. Probablemente el comercial hará hincapié en el dinero que te ahorrarás en cápsulas. Aunque no te hablará de que tendrás que seguir pagando por el agua, la electricidad, por la leche, el azúcar o el propio café en grano, por no hablar de que ya tienes la cafetera de cápsulas en casa y por la que ya has pagado. 


Dos personas sentadas en un banco mirando una tablet


Algunos consejos imprescindibles


▣ Conócete a ti mismo. Saber cuáles son tus fortalezas y debilidades en general y ante las compras en particular es fundamental. 


▣ No vayas de compras cuando estés triste, enojado, frustrado, exultante o con hambre, porque casi con toda seguridad tomarás malas decisiones que te saldrán muy caras. 


▣ Márcate un presupuesto antes de adquirir cualquier cosa, sobre todo si el desembolso va a ser grande. 


▣ Al plantearte en comprar ten siempre en mente el dinero y lo que te cuesta conseguirlo, ese simple detalle te hará gastar de una forma más inteligente. 


▣ El tiempo es tu mejor aliado. Antes de comprar es muy recomendable valorar si el producto o el servicio de interesan, si sus prestaciones son las que necesitas, sus garantías, si su precio es razonable o no y lo que supone ese gasto en tu economía, y para eso hace falta tiempo. 


Espero que esta información te sea útil y que siempre seas tú el que compra, no que sean otros los que te venden. 



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miércoles, 29 de junio de 2022

Cómo Escribir una Buena Reseña en Internet

 ¿Alguna vez has escrito una reseña en Internet? Pues debo decirte que si no lo has hecho todavía, quizás deberías comenzar ahora. Es muy frecuente alabar o quejarse de una empresa donde no sirve de nada: con tu pareja en casa, con tu vecina en el ascensor, con tus compañeros de trabajo mientras tomas café, en una reunión con amigos... Hay que hacerlo en el espacio correcto, ¿y hay alguno ahora mismo con más visibilidad y eficacia que Internet?


Pero cuando se escribe una reseña o se da una opinión en Internet, hay que buscar que sea útil, apropiada y justa. Y eso no significa que para aportar una buena reseña esta tenga que ser positiva, ni tampoco que únicamente se pueda comentar cuando algo se ha hecho mal. 


Por eso en este post quiero compartir contigo los que creo que son los motivos por los que escribir reseñas en Internet y cómo hacerlo adecuadamente. 


Cómo escribir una buena reseña en Internet


Motivos por los que escribir reseñas en Internet


Expresar una opinión sobre un producto o un servicio es una forma de consumir de forma más consciente y responsable. Para poder escribir una reseña hay que valorar y reflexionar acerca de lo que se ha comprado, lo que ya es mucho teniendo en cuenta el tan frecuente consumo compulsivo.

 

Las reseñas ayudan a otros usuarios a tomar una decisión de compra o de contratación de un servicio con más datos.

 

Las opiniones son una herramienta excepcional para que las empresas conozcan sus puntos fuertes y débiles, para poder mantener y reforzar los primeros y mejorar los segundos.

 

Escribir comentarios veraces y honestos contribuyen a mejorar el sistema de reseñas, que tanto sufre con las opiniones falsas, interesadas y pagadas.

 

Cómo escribir un comentario útil y apropiado


Cada plataforma y web tiene sus propias normas a la hora de publicar reseñas. En algunas tendrás que registrarte, en otras los comentarios están sujetos a moderación... Antes de publicar, es importante que te informes de cuáles son esas reglas y que las respetes. 

 

No te enfades si tu comentario debe ser validado previamente por un moderador o no llega a publicarse por inapropiado.   

 

Tampoco te molestes si otros usuarios, o incluso el propio interesado, responden a tu comentario desde un punto de vista contrario al tuyo.

 

No incluyas demasiada información personal. Eso no significa que busques el anonimato, pero sí que mantengas tu privacidad. 

 

Utiliza un lenguaje apropiado, tanto en la forma como en el contenido. Cuida la ortografía, la gramática y evita los insultos y las palabras malsonantes. 

 

Evita el lenguaje demasiado erudito, pero también el que peque de vulgar. El usuario medio suele rechazar la redacción que se sale de lo que considera normal, y lo que quieres es que tu opinión la lea mucha gente.

 

Ordena la información de forma lógica y cronológica. Si quieres que el mensaje llegue, debe ser lo más claro y comprensible posible.  

 

Procura escribir de forma clara, breve y concisa. 


Persona escribiendo en un portátil

 

No te limites a expresar opiniones negativas, las reseñas positivas también son muy útiles

 

Si una empresa o un empleado te ha prestado un servicio magnífico, coméntalo, porque tanto los implicados como otros usuarios lo van a agradecer. ¿A quién no le gusta una palmadita en la espalda de vez en cuando? 

 

Incluso en el caso de un producto o servicio de mala calidad, siempre puedes mencionar los puntos positivos si los hay. 

 

Una cosa es expresarse libremente y otra muy diferente agredir verbalmente, difamar o utilizar la reseña para volcar la ira y la frustración por causas ajenas al producto o servicio que se está valorando.  

 

Procura ser justo a la hora de expresar tus críticas, es difícil hacerlo cuando se está enfadado, ya lo sé, pero un comentario debe ser constructivo, no destructivo.

 

Evita criticar a las personas, céntrate en el servicio o la atención recibida. Si tu opinión se basa en insultos o descalificaciones ad hóminem, tu reseña perderá fuerza al no ceñirse a lo realmente importante. Recuerda que lo inadecuado es el comportamiento, no la persona. Cualquiera, incluso el ser más luminoso, puede tener un mal día o cometer un error. 

 

Salvo que la reseña sea para felicitar a algún trabajador expresamente, procura no incluir nombres. Piensa que en una empresa los trabajadores y los cargos pueden cambiar muchísimo a lo largo del tiempo. Imagina que mencionas a un dependiente (el único) de un establecimiento que te ha tratado muy mal. Si le han despedido y han contratado a otro eficiente y amable, puede que haya usuarios que no acudan a la tienda nunca más, pensando que la atención va a ser deficiente. Es injusto, ¿verdad?

 

Habla de cómo ha funcionado un producto, de los beneficios o perjuicios que te ha reportado, cómo te has sentido al usarlo o al recibir un servicio, cómo son las instalaciones desde tu punto de vista... ofrece tu propia visión y opinión.

 

Aporta información que sea realmente útil para los que puedan leer tu reseña. Esto implica que debe ser suficientemente detallada para transmitir cuál ha sido tu experiencia, pero no tan extensa como para aburrir a otros usuarios. Porque no nos engañemos, cada vez nos cuesta más prestar atención, por lo que dejamos a medias cualquier texto muy largo y/o farragoso.

 

Taza al lado de un ordenador en la que se lee: "Everyone is entitled to my opinion" (Todos tienen derecho a mi opinión)

 

Incluye datos que hablen de la experiencia global. No te centres únicamente en una parte del producto, del servicio o de la atención. Cuanto más amplia sea la visión, más útil y objetiva será tu opinión. 

 

Si tienes fotos que apoyen tu comentario, apórtalas, suelen ser de mucha utilidad. 

 

Si la experiencia ha sido negativa, es una buena idea incorporar tu visión de cómo podría mejorarse el producto, el servicio o la atención

 

Mi consejo es que no publiques una reseña negativa inmediatamente, porque tu comentario será más emocional que objetivo. Deja pasar unas horas (o unos días) antes de hacerlo. Suele ser más eficaz una reseña meditada que una vomitada (perdona esta desagradable expresión, pero creo que es muy apropiada en el caso de ciertas personas). Aunque antes de he recomendado que tu opinión sea personal y subjetiva, tu ánimo debe ser neutral y objetivo.

 

Antes de publicar el comentario, revísalo cuidadosamente. 

 

¿Escribirás ahora más y mejores reseñas o prefieres seguir quejándote (o elogiando) en un espacio en el que no tendrá ninguna repercusión?

 



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miércoles, 3 de febrero de 2021

Trucos para Detectar Reseñas y Valoraciones Falsas en Internet

Las compras on-line tienen muchas ventajas. Se pueden hacer sin necesidad de desplazarse, en cualquier lugar y en cualquier momento, nos las llevan a casa sin necesidad de cargar con bolsas y paquetes y cada vez son más seguras. Aunque tienen algunos inconvenientes. Uno de ellos es el de no poder ver, tocar y probar el artículo antes de adquirirlo. Por eso los consumidores recurren a las reseñas y opiniones de otras personas antes de formalizar la compra.

 

Y lo cierto es que son sumamente útiles... siempre que sean verdaderas. Porque precisamente esa popularidad de las reseñas entre los consumidores las convierte en objeto de deseo de las marcas y proveedores, que en ocasiones prefieren inventarlas a ganarlas por derecho propio.

 

Porque sí, hay opiniones falsas en plataformas, tiendas, comparadores y páginas especializadas en reseñas. Los culpables: personas que escriben reseñas por encargo (cobrando, obviamente), contratados por el departamento de marketing, amigos de algún responsable de la empresa, intercambios de opiniones positivas entre empresas, intentos de desacreditar a los competidores...  Eso no significa que todas las reseñas sean fraudulentas, por supuesto, pero sí que es necesario estar alerta para intentar separar el grano de la paja.


A continuación comparto contigo algunos trucos para averiguar si una reseña de las que te encuentras en Internet es falsa.


Trucos para detectar reseñas y valoraciones falsas en Internet

 

Comprueba cómo es el flujo de reseñas. Si es más o menos constante o si corresponde a los picos estacionales de algunos negocios (por ejemplo, un hotel justo después de las vacaciones), es algo natural. Si hay un aumento de comentarios en un período de tiempo muy corto, es probable que haya una campaña detrás con la finalidad de mejorar artificialmente la imagen de una marca, una empresa o un producto. 

 

No te quedes sólo con las primeras reseñas, mira otras más antiguas. Es importante que tengas una perspectiva más amplia de las opiniones de otros consumidores.

 

Valora la gramática y la ortografía. Las opiniones que no son legítimas se encargan a empresas dedicadas a generar contenido, y el conocimiento o el cuidado del idioma no es precisamente su preocupación principal.

 

Fíjate en las frases que usan otros en sus comentarios. Si ves que se repiten, puede que sean las que la marca o la agencia les han dictado a quienes tienen el cometido de escribir reseñas falsas.

 

Reseña de Google en un smartphone

 

Si hay varios comentarios de diferentes perfiles con el mismo estilo y las mismas palabras, es probable que esté detrás la misma persona y que sean falsos.

 

Verifica que el comentario corresponde realmente al producto o servicio sobre el que estás indagando. Hay veces en las que los clientes dejan el comentario en el lugar equivocado.  

 

Si la experiencia del consumidor difiere totalmente de las del resto, tanto positiva como negativamente, desconfía. Puede haber distintas percepciones sobre un producto o un servicio, pero si se aparta significativamente de la media, es probable que haya gato encerrado. Eso no significa que las opiniones no sean subjetivas y que cada cliente pueda valorarlo como desee.

 

Fíjate en la forma de describir el artículo o el servicio. Cuanto más general sea la descripción, más probabilidades hay de que el comentario sea falso. Los detalles y las descripciones concretas, siempre que no sean excesivamente sesgadas, tienen más visos de ser ciertas.

 

Los comentarios muy extensos o muy cortos es más fácil que sean fakes


Test de detección de mentiras

 

Las reseñas muy negativas sobre un producto o servicio que incluyen una alternativa, pueden tener detrás a un competidor que quiere dañar la reputación de la marca o la empresa y que quiere aprovechar para anunciarse de forma gratuita.

 

Comprueba el perfil de la persona que opina. Alguien que únicamente hace comentarios positivos (o negativos) puede estar cobrado por ello. Si únicamente da calificaciones altas a todos los productos o servicios, sobre todo si son de la misma empresa, desconfía de su criterio.

 

Fíate de lo que es cierto, no de lo que te quieren vender como tal.


 

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miércoles, 18 de julio de 2018

Errores Frecuentes con la Hoja de Reclamaciones

Como consumidores podemos solicitar la hoja de reclamaciones cuando un producto o un servicio no han sido los esperados, cuando se ha han vulnerado nuestros derechos o se han cometido irregularidades. Y a pesar de ser un derecho (y un deber), no lo ejercemos con la frecuencia que sería necesaria. Nos da pereza, nos da apuro, nos impone o pensamos que no va a servir para nada. Y, efectivamente, no sirve para nada... si no utilizamos esta herramienta para reclamar por lo que está mal hecho.


Pero sí que funciona, créeme. Quizás no veas lo que ocurre tras una reclamación, pero al menos se investiga y queda constancia de ella, lo que ya es un gran paso.


Aunque para que funcione es fundamental utilizar la hoja de reclamaciones de forma correcta y sin cometer errores, la mayoría de ellos de lo más frecuente. Si quieres saber cuáles son estos errores y cómo solucionarlos, sigue leyendo...


Errores frecuentes con la hoja de reclamaciones


Mejor llegar a un acuerdo


Lo ideal es intentar llegar a un acuerdo con el responsable del negocio para no tener que recurrir a la hoja de reclamaciones, porque es más rápido y menos incómodo para ambas partes. Si no llegas a una entente cordiale, por supuesto, pide la hoja de reclamaciones.


No reclamar


Pensar que presentar la hoja de reclamaciones no vale de nada y que es una forma de perder el tiempo, es un error.


En muchos casos, tendrás la posibilidad de que te devuelvan el importe o al menos una parte, incluso puede que tengas derecho a indemnización (si recurres después al Arbitraje o los tribunales), algo que no obtendrás si no reclamas.


En los que no tengas derecho a devolución del importe, el hecho de señalar una deficiencia en el producto o el servicio ante la Administración ya es motivo suficiente para reclamar, puesto que si no se comunica, nadie le exigirá al establecimiento o al profesional que subsane su error o que cumpla sus obligaciones. Así que, por ti o por otros consumidores, presenta la hoja de reclamaciones cuando sea necesario.


Guerrero defendiéndose de un pie que le intenta aplastar


 Hacer caso de las excusas habituales:


  • Acabamos de abrir y todavía no las tenemos. Los profesionales y establecimientos deben contar con ellas antes de abrir al público. Puedes solicitarlas a través de Internet (con certificado digital) o de manera presencial en las Oficinas de Asistencia de Registro (tanto de CC. AA. como de la Administración General del Estado), en Oficinas de Atención al Ciudadano, en Oficinas de Correos y en cualquier otra que tenga habilitada la normativa en materia de consumo de tu Comunidad autónoma. En este caso tendrás que recogerlas en papel, en formato triplicado y autocopiativo. Y para mayor comodidad, puedes descargarte directamente el impreso en formato electrónico en los portales de algunas de las Comunidades autónomas. 

  • No tengo atribuciones para darle la hoja de reclamaciones y el responsable no está. La normativa no exige que quien deba hacen entrega de la hoja de reclamaciones a aquella persona que lo requiera sea un gerente o el propietario, cualquiera que trabaje en el establecimiento tiene la responsabilidad de proporcionarla, así que la excusa no es válida.

  • No estamos obligados a entregarla. Como norma general, todos los profesionales y establecimientos, tanto físicos como on-line, tienen la obligación de tener hojas de reclamaciones a disposición de sus clientes. Las excepciones son las profesiones colegiadas (abogados, médicos, arquitectos..) y los servicios públicos que estén sujetos a una normativa específica en cuanto a reclamaciones.


Hoja de reclamaciones


  • Como tengo una tienda on-line no tengo obligación de tener hoja de reclamaciones. Pues te digan lo que te digan, los negocios de ecommerce también deben tener hojas de reclamaciones a disposición de sus clientes e indicarlo en su web. En caso de que no te la faciliten, puedes descargártela en la Dirección General de Consumo de tu Comunidad autónoma. 

  • Se nos han terminado. El establecimiento tiene obligación de tener hojas de reclamaciones a disposición de sus clientes, si ven que se les están terminando, pueden solicitar más sin coste adicional.

  • Como no has consumido ni has comprado, no tienes derecho a solicitar la hoja de reclamaciones. Pues no, no es así, cualquiera puede pedirla, incluso sin haber adquirido ni consumido nada


En cualquier caso, debes saber que no disponer o no entregar la hoja de reclamaciones a un consumidor es una infracción castigada con multa.


Si no te entregan la hoja de reclamaciones oficial cuando la solicites, puedes llamar a la Policía Municipal para que acuda a dar fe de que no te la entregan. Si cuando llegue la Policía insisten en la negativa, puedes acudir a Consumo a poner la reclamación sin necesidad de la hoja, acompañada de la copia del informe o atestado que te entreguen los agentes.


Aceptar los formularios no oficiales


Aceptar la hoja de reclamaciones interna que tienen algunos comercios y profesionales. Este tipo de reclamaciones de régimen interno puede tener dos finalidades, una bienintencionada y otra engañosa. La bienintencionada es tomar nota de deficiencias en los productos o los servicios con la vocación de mejorarlos. Y la más habitual, la engañosa, que es que el cliente rellene un formulario que terminará en la basura y que les evita la hoja de reclamaciones válida y que puede tener repercusiones reales ante Consumo y ante el cliente, como indemnizaciones o sanciones. En cualquier caso, hacer pasar un formulario interno como hoja de reclamaciones no es lícito, por lo que no deberías dejarlo pasar. Eso sí, si te ofrecen rellenar la hoja de reclamaciones de la Administración y otra interna, cumplimenta las dos, que no te va a perjudicar.


No cumplimentar la hoja de forma correcta


No rellenar todos los campos de forma clara y concisa, aportando tus datos personales, los del hecho que denuncias y tus intenciones.


Documentos


No consignar datos importantes porque no se tiene suficiente espacio en el formulario. Puedes añadir tantas páginas en blanco como necesites siempre que lo hagas por triplicado y debidamente numeradas, poniendo en la página principal del autocopiativo que se anexan páginas extras.


No permitir que la persona que te facilita la hoja en establecimiento pueda alegar ni escribir nada en ella. Hay un espacio en el formulario para que sea rellenado por la otra parte con sus datos, su sello y sus alegaciones. Ellos también tienen derecho a defenderse.  


No indicar que quieres que te mantengan informado de la marcha del expediente. Si no has pedido compensación económica y no pides que te tengan al tanto de lo que ocurre con el expediente, no sabrás qué acciones ha realizado la Administración y qué consecuencias ha tenido tu reclamación. Te puedo asegurar por experiencia que, si lo haces, te mantendrán al tanto del expediente y verás para lo que ha servido tu esfuerzo y tu tiempo.


Hablando de dinero


No saber que, en determinados casos, podrás solicitar la devolución del importe del producto o servicio (en todo o en parte), porque debes indicarlo claramente en el formulario.


Pensar que por el mero hecho de reclamar, siempre vas a tener una compensación económica. El trámite que se inicia con la hoja de reclamaciones implica una multa o sanción para el establecimiento, no una indemnización o compensación económica para ti. Si quieres conseguir una indemnización tendrás que recurrir al Sistema de Arbitraje de Consumo o a los tribunales.


Reclamar, pero no pagar. Lamentablemente, por muy injusto que haya sido el establecimiento y lo que quiere cobrar, antes de reclamar debes haber pagado el servicio o el producto, si te lo han entregado o te lo han prestado. Si no lo abonas, no tendrás derecho a reclamar y no tendrás factura de compra como justificante. 


Dinero en billetes


Las copias de la hoja


No quedarte con una copia. Hay vivos en ciertos establecimientos que les dicen a los consumidores que ellos no se tienen que quedar con ninguna copia, porque son los responsables del negocio los que tienen que hacérselos llegar a la Administración, incluso se brindan amablemente a tramitarlo para que el cliente no se tenga que preocupar por nada. Error. Debes quedarte con dos copias, la tuya y la que debes remitir a la Administración; el establecimiento únicamente se quedará con la suya. Cada juego de tres hojas tiene escrita en cada copia el destinario al que va dirigida, así que no hay motivos de confusión.


No remitir la copia de la hoja de reclamaciones a la OMIC correspondiente. Si no le llega el formulario, nunca se tramitará, así que será como si no hubieses hecho nada. En las hojas hay unas instrucciones claras en las que se indica qué tienes que hacer con el documento: dónde remitirlo, cómo hacerlo, etc.


Facturas, contratos y documentación complementaria


No pedir la factura y la copia del contrato antes de reclamar. Si tienes pensado poner una hoja de reclamaciones, pide antes los justificantes de la operación, porque los necesitarás y puede que el establecimiento te los niegue (aunque no puede hacerlo) si vas a protestar oficialmente


Calculadora, documentos y dinero
 
 
No quedarte con los originales de contratos, facturas y recibos. Debes acompañar a la hoja de reclamaciones que envíes a la Administración de todos los documentos que acrediten la operación y los hechos que denuncias, pero deben ser copias, nunca los originales. Puede que estos los necesites más adelante si debes recurrir al Sistema de Arbitraje de Consumo o si decides llegar a los tribunales. Incluso los necesitarás de cara a la Agencia Tributaria si te los solicitan para una inspección.


Hoja de reclamaciones vs Arbitraje de Consumo


Pensar que el hecho de presentar la hoja de reclamaciones impide recurrir al Arbitraje de Consumo, porque no son acciones excluyentes.


¿Pides habitualmente la hoja de reclamaciones cuando el producto o el servicio no es correcto? ¿Has cometido alguno de estos errores en algún momento?




 
Información de interés:

Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de  noviembre, por el que se aprueba el texto refundidio de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias. 
Leyes de protección al consumidor según cada Comunidad Autónoma. 


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La Hoja de Reclamaciones (I)


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miércoles, 13 de junio de 2018

Errores Comunes y otros Mitos Si Hablamos de Consumo

Los consumidores, probablemente porque la legislación es mucha y difícil de comprender para la mayoría de nosotros, no tenemos claros nuestros derechos, tampoco muchas de nuestras obligaciones.


Por eso abundan los errores y mitos relacionados con esos derechos y responsabilidades, que nos despistan y generan muchos malos entendidos entre nosotros, los consumidores, y los comerciantes.


Para ayudarte a evitar algunos de estas equivocaciones en materia de consumo, a continuación comparto contigo algunas de ellas, probablemente las más frecuentes.


Errores y otros mitos si hablamos de consumo


Soy cliente, así que siempre tengo la razón


Pues no, los consumidores no siempre tenemos la razón, ni legal ni éticamente hablando. Para saber cuándo se tiene la razón y cuándo no es importante estar lo mejor informado posible en cuanto a derechos... y obligaciones.


No tengo la factura, pero no pasa nada porque tengo el recibo de la tarjeta


Si quieres hacer valer la garantía de un artículo o reclamar debes estar en posesión de la factura completa o simplificada de la compra (ya no hay tickets de caja).


La factura completa o simplificada cuenta con los datos del vendedor, del producto y de la compra, que son imprescindibles para que puedas ejercer tus derechos como consumidor; el recibo de la tarjeta o el extracto del banco no sirven como comprobantes de la compra.


Lo que sí puedes hacer es intentar que la tienda te haga un duplicado de la factura original, y para eso sí que puede ser útil que presentes el recibo de la tarjeta o el extracto de tu entidad bancaria en la que aparezca el cargo.


La tienda está obligada a cobrarme también con tarjeta así así lo deseo


El establecimiento puede ofrecer la tarjeta bancaria como pago de forma voluntaria, no obligatoria. La excepción es que indique dentro del comercio (o en las puertas de acceso) o en sus condiciones de compra que sí admite este medio de pago. 


Tarjeta de crédito


No pueden imponerme una compra mínima para pagar con tarjeta


Pues sí, la tienda puede imponer un importe mínimo para abonar la compra con tarjeta bancaria, siempre que lo indique en carteles visibles para el público.


Quieren cobrarme una comisión por pagar con tarjeta o con otro medio de pago y no pueden hacerlo


Esta afirmación también es errónea, porque si así lo anuncian en carteles dentro de la tienda, en las condiciones de venta (en el caso de las tiendas on-line) o en las promociones u ofertas publicitarias, sí que pueden cobrarte comisión si utilizas tarjeta bancaria o determinadas plataformas de pago.


Estas comisiones tienen unos límites:


  • Tarjetas de débito: 0,1% para compras inferiores a 20 euros y 0,2% si es superior a esa cantidad; con un máximo de 0,07 euros.

  • Tarjetas de crédito: 0,2% para compras inferiores a 20 euros y 0,3% si es superior; sin límte máximo.


Siempre hay un plazo para devolver el artículo


Depende. Tienes un plazo para realizar la devolución de un producto en estos casos:


  • Si has hecho la compra fuera de un establecimiento (on-line, teléfono, en un stand en un centro comercial, catálogo, a domicilio...) tienes derecho a desistir sin necesidad de aportar ninguna justificación en los 14 días naturales siguientes a la recepción del artículo. Y digo bien, desde que recibas el producto, no desde que hagas la compra. Los gastos de devolución, salvo que el proveedor indique lo contrario en sus condiciones particulares de compra, serán por tu cuenta. 

  • En caso de que compres fuera de un establecimiento comercial y el proveedor no te informe de que tienes los 14 días naturales para ejercer tu derecho al desistimiento (en el contrato o las condiciones de venta), el plazo se ampliará a 12 meses, que comenzarán a contar una vez que finalice el plazo de los 14 días naturales reglamentarios. Por cierto, el dinero te lo tienen que devolver en los 14 días naturales siguientes a la comunicación de que quieres devolver el producto. 

  • Si la compra se realiza en un establecimiento, cuando se publicita en sus propias instalaciones, en las promociones u ofertas publicitarias, o en los contratos y condiciones de venta. La posibilidad de devolución es potestativa de la tienda, no hay legislación que obligue a aceptar de vuelta un artículo que está en perfectas condiciones.

  • Si has comprado en una tienda física y el producto tiene una tara o un defecto, no tiene las características prometidas o es engañoso, tienes derecho a devolución, aunque probablemente tendrás que llegar a un acuerdo con el responsable del establecimiento o tomar medidas más drásticas como la hoja de reclamaciones, el arbitraje o la vía judicial. En estos casos deberían abonarte el dinero (en efectivo o tarjeta), nunca en un vale canjeable por otros artículos de la tienda.


Calendario


  • Incluso si aceptan devoluciones en las compras recogidas en el comercio, pueden exigirte que presentes el embalaje original y que tengas la factura de compra. Y es posible que aunque acepten devoluciones en general, hagan excepciones con ropa interior, bañadores y bikinis, ropa y complementos de fiesta y ceremonia, calzado, artículos que sean susceptibles de copia (CDs de música, películas, etc.), libros...

  • Si la tienda admite devoluciones todo el año, salvo en rebajas, y así lo especifica en lugar visible o en sus condiciones de compra, no podrás devolverlo si está rebajado.


En resumidas cuentas, si has comprado un producto en tienda y cuando llegas a casa ves que no te gusta, no te sirve o te arrepientes de haberte gastado el dinero, no des por hecho que vas a poder devolverlo.


Si devuelvo un producto, puedo exigir dinero en lugar de un vale de compra


Salvo que el producto tenga una tara, un defecto o sea engañoso, y siempre que la tienda acepte devoluciones, puede decidir que en lugar de dinero te entregará un vale de compra. Y no hay nada más que puedas hacer.


Si no estoy satisfecho, tienen obligación de devolverme el dinero


Pues no, esta afirmación tiene más que ver con la frase estrella de unos grandes almacenes, que con tus verdaderos derechos como consumidor.


Dinero en efectivo


Los únicos casos en los que te devolverán el dinero si el producto no te satisface o cambias de opinión son:


  • Que estando dentro del período de garantía, el artículo tenga algún defecto, no pueda ser reparado o no puedan sustituirlo.

  • Que lo hayas comprado fuera de un establecimiento comercial (por Internet, por teléfono, por catálogo, venta domiciliaria, etc.), que el proveedor no te haya informado del plazo legal que tienes para la devolución y que este plazo no se haya cumplido. 

  • Que el propio establecimiento sea el que publicita que te devolverá el dinero si no estás satisfecho o cambias de opinión, ya sea a través de medios publicitarios (TV, radio, prensa...), en sus contratos o sus condiciones de venta o de cualquier otra vía de comunicación. 


Me quieren cobrar los gasto de devolución de un producto, ¿pueden hacerlo?


Depende del caso. Si compras a distancia y devuelves el artículo, pueden exigirte que pagues los gastos derivados de la devolución. Algunos proveedores indican en sus condiciones generales de venta que son ellos los que se hacen cargo de los gastos, si es así, no podrán pedirte nada.


En caso de que el producto esté en garantía, no podrán cobrarte ningún tipo de gasto de devolución.


Te recomiendo que estés atento a las condiciones de venta, a la publicidad y a las ofertas comerciales, para ver lo que indican en cuanto a este tipo de gastos y hacerlo vale en caso de necesidad.


Si el artículo es defectuoso yo soy quien elige cómo solucionarlo


Puedes escoger únicamente dos opciones: la reparación o la sustitución. Salvo que sea imposible o que la pretensión sea desproporcionada, claro. Hay una excepción, que ambas partes lleguéis al acuerdo de que te devuelvan el dinero, aunque es un caso poco frecuente.


Eso sí, una vez que escojas entre reparación o sustitución, no podrás cambiar tu decisión y las dos partes tendréis que ateneros a esa elección.


Interrogaciones


La garantía es siempre de dos años


Sí, pero con algunas objeciones. La normativa europea dice que la garantía oficial de todo producto que se venda es de 24 meses a contar desde la fecha de compra del mismo. Durante los 6 primeros meses de garantía se da por hecho que el defecto existía cuando se compró, por lo que el consumidor no tendrá que probar nada y tendrá derecho a la reparación o la sustitución. Mientras que en los 18 meses siguientes será el consumidor el que tendrá que demostrar que el defecto ya existía cuando adquirió el artículo y no ha sido producido por un mal uso o por el desgaste normal. Así que la garantía total, tal y como la conocemos, en realidad es de 6 meses, el resto depende de poder probar que el fallo no es culpa nuestra.


Las compras de segunda mano también tienen garantía de 2 años, aunque se puede pactar entre las partes un período menos, nunca inferior a 1 años.


Si tengo un producto en garantía, tengo que pagar inevitablemente los gastos de desplazamiento del técnico


Si la garantía está en los primeros 6 meses de vigencia, te puedes negar a pagarlos, puesto que no tienes que hacerte cargo de ningún gasto, incluidos los desplazamientos del personal técnico, piezas, transporte, mano de obra...


Y esto es también válido si en lugar de desplazarse el técnico, debes ser tú quien envíe el artículo para su reparación: durante los 6 primeros meses de garantía cualquier reparación tiene que ser gratuita para ti.


Por cierto, el plazo de garantía se suspende mientras que estén reparando el artículo, de tal forma que volverá a contar la garantía cuando te lo entreguen reparado.


Si me tienen que reparar un artículo debo dirigirme al fabricante no al vendedor


El que responde en primer lugar si debes hacer valer la garantía y necesitas que te reparen un producto es el vendedor, puesto que es él el que debe hacerse cargo de las faltas de conformidad de lo que vende. Otra cosa es que luego el vendedor le redirija el artículo al fabricante, pero no es obligación del consumidor.


Puertas cerradas
 
 
Otra cosa es que a ti te venga mejor llevarlo tú directamente al fabricante, porque te sea más rápido, porque te sea difícil desplazarte al establecimiento del vendedor o cualquier otra circunstancia. En ese caso sí puedes hacerte cargo tú de llevar el artículo a reparar al productor.




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