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jueves, 5 de enero de 2023

25 Frases Inspiradoras sobre el Error

¿Quién no ha cometido un error alguna vez? Que levante la mano, porque habrá que convertirlo en sujeto de estudio. Todos nos equivocamos, y menos mal. Porque creo firmemente que es la única forma de aprender, de mejorar y de recordarnos que no somos perfectos, por lo que debemos ser (saludablemente) humildes. 


Pero también estoy convencida de que cometer errores no debe convertirse en un hábito o incluso un rasgo inseparable de nuestra personalidad. Si equivocarse una vez es humano, hacerlo una vez tras otra se podría considear casi ovejuno. Si una de las facetas positivas del error es el aprendizaje, si seguimos cometiéndolo no nos está siendo de ninguna utilidad. Y eso suele suceder cuando no se presta atención y no se pone el celo suficiente para no volver a cometer el mismo fallo.


En este post quiero compartir contigo mis 25 frases favoritas sobre el error, aunque hay muchas más, y todas excelentes. ¿Quieres leerlas?

 

25 frases inspiradoras sobre el error

 

1.- “No tengas miedo a la perfección, nunca la alcanzarás”.
 

Salvador Dalí


2.- “Una de las reglas básicas del universo es que nada es perfecto. La perfección simplemente no existe. Sin la imperfección, tampoco tú existirías”.
 

Stephen Hawking

 

3.- “La gente tiene derecho a tomar sus propias decisiones, incluso si están cometiendo un error”.
 

Scott Curran


 4.- “No vale la pena tener libertad si no incluye la libertad de cometer errores.”
 

Mahatma Gandhi

 

5.- "Probablemente, lo mejor que puedes hacer por ti mismo cuando estás tratando de aprender una nueva habilidad es darte permiso para ser imperfecto. Vas a cometer errores cuando empieces por primera vez, y es posible que te equivoques en momentos embarazosos, pero esa no es razón para no llevarlo a cabo".
 

Adrienne Stevens

 

6.- "Mucha gente suele señalar con el dedo a los demás, pero ¿cuántos se atreven a señalarse a sí mismos cuando han cometido un error, ya sea intencional o genuino?".
 

Amit Ahlawat

 

7.- "El mayor error que un hombre puede cometer es tener miedo continuamente a cometer uno".
 

Elbert Hubbard

 

Niña sosteniendo un huevo de color azul en una mano y tapándose la boca con la otra

 

8.- “El precio de la inacción es mucho mayor que el costo de cometer un error”.
 

Maestro Eckhart

 

9.- “No importa cuántos errores cometas o lo lento que sea tu progreso, todavía estás muy por delante de quienes no lo intentan”.
 

Tony Robbins


10.-“Un fracaso no siempre es un error. Simplemente puede ser lo mejor que se puede hacer en esas circunstancias. El verdadero error es dejar de intentarlo”.
 

B.F. Skinner


 11.- “Cualquiera que nunca ha cometido un error nunca ha probado nada nuevo”.
 

Albert Einstein

 

12.- “El éxito no consiste en nunca cometer errores, sino en nunca cometer el mismo por segunda vez.”
 

George Bernard Shaw

 

Borreguito con una pizarra detrás en la que se lee 2+2=5

 

13.- “Después de todo, los errores son la base fundamental de la verdad. Si un hombre no sabe lo que una cosa es, al menos puede incrementar su conocimiento si sabe lo que no es”.
 

Carl G. Jung

 

14.- “En la escuela aprendemos que los errores son malos y somos castigados por cometerlos. Sin embargo, si observa la forma en que los humanos están diseñados para aprender, aprendemos cometiendo errores. Aprendemos a caminar cayéndonos. Si nunca cayésemos, nunca caminaríamos”.
 

Robert T. Kiyosaki

 

15.- "Todos los cometemos, la diferencia es lo que hacemos después de cometer el error, cómo vemos el error: una experiencia de aprendizaje o un fracaso".
 

Catherine Pulsifer

 

16.- "Aprender a valerse por sí mismo se logra tomando las decisiones correctas y superando los errores".
 

Robert Mitchell

 

17.- “Admitir un error significa negarse a utilizar a otras personas como chivos expiatorios para evitar la responsabilidad, sino reconocer valientemente a cada uno de ellos”.
 

T Withmore


18.- “Me temo que todos cometemos errores. Una de las cosas que definen a nuestro carácter es la forma en la que manejamos los errores”.
 

Terry Goodkind

 

19.- “Todos los hombres cometen errores, pero el hombre bueno cede cuando sabe que su camino está equivocado y repara el mal. El único crimen es el orgullo”.
 

Sófocles

 

20.- "Todos somos simples mortales y cometer errores es parte de vivir una vida larga y activa. Sin embargo, aún deberíamos poder aprender de quienes nos precedieron".
 

Mike Finley

 

Fichas de Scrabble que forman la frase: Learn from failure

 

21.- “La gente inteligente aprende de sus errores. Pero los verdaderamente astutos aprenden de los errores de los demás”.
 

Brandon Mull

 

22.-“Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”.
 

Napoleón Bonaparte


23.- “Me alegra no haber prestado atención a los buenos consejos. Si me hubiese guiado por ellos, me habría salvado de los errores más valiosos de mi vida”.
 

Edna St. Vincent

 

24.- “De todo lo que me ha pasado, he aprendido una lección: que no hay tal cosa de «el mayor error de tu vida» y tampoco eso de «arruinarse la vida». Ha resultado que la vida es bastante flexible”.
 

Sophie Kinsella


 

25.- “Lo que no te mata te hace más fuerte”.
 

Friedrich Nietzsche

 

¿Qué te han parecido las frases? ¿Has detectado algún... error?



 

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miércoles, 7 de septiembre de 2022

Cómo Evitar Errores en el Trabajo y Cómo Actuar Si has Cometido Uno

¿Has cometido alguna vez un fallo en el trabajo? Probablemente sí, porque nadie está libre de cometer errores, ni siquiera el profesional más experto. Así que no serás ni el primero ni el último en que te suceda.

 

Aunque en las equivocaciones hay grados. Las hay que son menores y que no tienen mayores consecuencias, y también se pueden cometer otras realmente graves, que incluso pueden poner en riesgo a otras personas. Y tanto si tu error es grande como si es pequeño, lo más seguro es que te genere estrés e inseguridad. Al fin y al cabo, un fallo en el trabajo puede minar tu imagen profesional, puede mermar el respeto de tus superiores o de tus colegas, puede hacerte perder el empleo o incluso tener consecuencias legales. Por eso a la mayoría de nosotros nos da miedo cometer errores en el plano laboral y nos cuesta asumirlos. 


En este post quiero compartir contigo algunos consejos para evitar errores en el trabajo y para hacerles frente si es que ya los has cometido.


Cómo evitar errores en el trabajo y cómo actuar si has cometido uno

 

A la hora de evitar errores

 

Evita la inseguridad. Si sientes que no tienes suficiente formación, experiencia y habilidades para realizar tu trabajo, seguramente cometerás más errores. Incluso si realmente te faltan conocimientos y capacidades, una buena autoestima y una actitud positiva contribuirán a que desempeñes tu trabajo con más cuidado y atención.

 

Fórmate e infórmate continuamente. Estudia materias nuevas, mantente al día en cuestiones profesionales, busca información que pueda mejorar tu trabajo, lee acerca de la competencia y de la marcha del sector. Todo ello contribuirá a que seas un mejor profesional, además de aportarte seguridad y autoestima.

 

Si hay alguna situación a la que no puedes hacer frente por falta de conocimientos o de información, consulta con tus compañeros, con tus superiores o con las fuentes que sean necesarias. Si tienes dudas, pregunta, no hay nada malo en ello.

 

En caso de que no te sientas capaz de afrontar alguna tarea por el motivo que sea, pide ayuda o una guía para llevarla a cabo de la mejor forma posible. 

 

Carpeta con una etiqueta en la que se lee "mistake", error

 

Si tu empresa tiene métodos o procesos de trabajo síguelos para evitar fallos. En caso de que no los tenga, créalos tú mismo. Para ello debes analizar tus tareas cuidadosamente, teniendo en cuenta lo que debes hacer para que tu desempeño sea adecuado y eficiente y también todo aquello que puede derivar en un fallo.

 

Utiliza todas las herramientas a tu alcance para evitar equivocaciones. Aplicaciones, programas, plantillas o guiones, todo puede ayudar.

 

Trabaja con diligencia, pero sin prisa. Intentar realizar una tarea de forma rápida pero atolondrada, es el camino más rápido (literalmente) al error.

 

Concéntrate al máximo en tu trabajo, si te distraes cometerás equivocaciones.

 

Si la tarea que tienes que acometer se va a alargar en el tiempo, intenta tomarte algún descanso. Las personas (adultos) tienen una capacidad de concentración de entre 45 y 60 minutos, así que si tu trabajo va a durar más de este período de tiempo, haz una pequeña pausa para estirar las piernas, beber agua o descansar la vista.  


El estrés crónico, la falta de sueño, la mala alimentación, la falta de hidratación y el sedentarismo pasan factura a todos los niveles, también en el rendimiento en el trabajo, así que cuídate y cometerás menos errores.

 

Aprende de tus errores para no volver a cometerlos. Avergonzarse por una equivocación es algo comprensible, pero centrarse únicamente en el bochorno que has sentido, es sumar otro error al inicial. Analiza lo que ha sucedido y piensa en cómo evitarlo en un futuro.


Frase formada con Scrabble que dice "Learn from failure", aprende de los fallos


Si has cometido una equivocación

 

Lo primero que debes hacer es conectar con tus emociones ante el error cometido. Te sentirás frustrado y avergonzado, y es algo natural, aunque el grado debe ser proporcional al fallo. Date unos minutos para experimentar esas emociones, pero no te refociles en ellas. Una vez que hayas experimentado y reconocido tu frustración y tu vergüenza, déjalas a un lado y actúa ante ese error. En caso de que te cueste soltar amarras con esas emociones, puedes tomarte un respiro (sal a caminar o a correr, tómate una infusión relajante...) o aprovecha para hablarlo con alguien de tu confianza que te ayude a ver el asunto con perspectiva, incluso escribe lo que sientes y piensas si te ayuda a procesarlo.


Reconoce tus fallos y asume las consecuencias. Si hay algo peor que cometer un error es intentar esconderlo o intentar que otro cargue con la responsabilidad. Una equivocación, salvo que tenga unas consecuencias muy graves, puede que no ponga en peligro tu puesto de trabajo, pero ocultarla sí que puede llevarte al desempleo. 

 

Informa de tu error a tu responsable y a las personas afectadas lo antes posible. Es importante explicarles qué ha sucedido y cómo vas a solucionarlo.

 

Pide disculpas (genuinas y humildes), por mucha vergüenza que tengas por la equivocación cometida. Pero tampoco te excedas con las disculpas, porque es mejor que te centres en la solución.


Plato roto

 

Solventa el error lo antes posible. Cuanto más tiempo transcurra, más difícil es que la solución satisfaga a los implicados. 

 

Piensa en una solución y un plan de acción ante tu error que puedas proponer a tu responsable y a los afectados.

 

La solución debe ser real y lo más duradera posible. Un arreglo para salir del paso puede ser útil si es necesario solventar un problema urgente rápidamente, aunque luego será necesario tomar las medidas para que se convierta en una respuesta definitiva. Una solución a medias puede empeorar las consecuencias del error o que tengas que repetir el trabajo hasta solventarlo. 

 

Trabaja para recuperar la confianza de tus jefes, de tu equipo y de tus clientes, con hechos, no sólo con palabras. 


Y para terminar, recuerda que un error no te define, ni como persona ni como profesional. Reconócelo, asúmelo, discúlpate, busca una solución, aprende... y sigue adelante.


 

 

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miércoles, 29 de julio de 2020

Qué No Hacer Si Te Equivocas con un Cliente

¡Horror! De repente te das cuenta de que has cometido una equivocación con un cliente. Lo primero ocurrirá es que desearás que la tierra se abra y te trague sin más. Una vez pasado ese momento dramático, probablemente intentarás analizar las circunstancias y las consecuencias de ese error, y luego procurarás buscar una solución. Si inmediatamente después de ser consciente de que has metido la pata con un cliente te da igual y sigues con tu trabajo como si nada, quizás no debas seguir leyendo, porque probablemente no te interese mejorar el servicio que prestas.


Y es que errores los cometemos todos, desde luego. La diferencia la marcan el hecho de poner todo el esfuerzo en no errar, aprender de las equivocaciones, asumirlas y buscar soluciones.


Por lo tanto, para que la relación con tus clientes sea cada vez más sólida y duradera, es importante saber qué hacer si te equivocas con un cliente... y qué no hacer.


¿Me acompañas en este recorrido por las actitudes y comportamientos que debes evitar si cometes un error con un cliente?


Qué no hacer si te equivocas con un cliente


No reconocer que se ha cometido un error


Si te has equivocado, reconócelo. No hay nada más enervante que aquel que no comete errores, no porque no lo haga, sino porque no lo reconoce.


El hecho de admitir los errores es una muestra de honradez, de humildad, de confianza y de contar con un espírituo de mejora. ¿Puede haber mejores cualidades para una persona o para una empresa?


Dejarlo estar


Si se ha cometido un error con un cliente es fundamental ponerse en contacto con él lo antes posible, incluso si él mismo todavía no se ha percatado de ello.


Esconder la cabeza como un avestruz no evitará el problema. De hecho, cuanto antes se perciba y se ataje, menor será el impacto negativo en el cliente.


No empatizar


Todos somos clientes, todos. Por eso es necesario que, cuando el cliente es otro, procuremos ponernos en su lugar. Es muy útil recordar cómo nos hemos sentido cuando el error lo han cometido con nosotros, qué hemos esperado en una situación similar de la compañía, qué hemos esperado escuchar...


Dos personas, una en cada extremo, con los brazos cruzados


"Lo siento" vs "Me disculpo"


En el primer caso centras la atención sobre ti mismo y lo que sientes, no sobre el cliente.


Con la segunda frase indicas una acción que tiene como destinatario al cliente.


Pedir disculpas "en nombre de..."


Hacer de recadero en caso de que se haya cometido un error con un cliente no es una buena idea. Disculparse en nombre de un compañero, de un superior o de la propia compañía es una mala política.


Para el cliente es importante que quien se disculpa sea una persona, concretamente la que le está atendiendo; incluso aunque no haya tenido nada que ver con el error.


Cualquiera de nosotros necesitamos que alguien identificable se haga cargo de lo que ha ocurrido.


Echar balones fuera


Echarle las culpas del problema del cliente a otro siempre trae consecuencias, y muy negativas.


No quiere escuchar quién hizo qué, sino quién les va a solucionar su problema, y cómo lo va a hacer.


Y si la persona a la que se culpa es al propio cliente (sin razón), el desastre puede alcanzar proporciones épicas.


Cualquier intento de derivar la responsabilidad a otro compañero o a otro departamento, terminará con un enfado mayor del cliente. Y eso lleva indefectiblemente a que tome medidas más contundentes (reclamaciones, acciones legales...), a que se convierta en detractor (y con las redes sociales el boca a boca negativo se multiplica) y a la pérdida definitiva de ese cliente.


Excusas vs explicaciones


El cliente no quiere que te justifiques. No lo desea en absoluto.


Si hay un motivo real por el que las cosas han salido mal y el que el cliente lo sepa tiene valor real, entonces dale explicaciones.


Facilitarle esa información debe tener un único fin: que tenga conocimiento acerca de lo que ha sucedido. Nunca para justificarse o para pretender que el cliente pase por alto el problema. Y, por supuesto, las explicaciones deben ir acompañadas de la solución que le va a dar a su problema.


Eso sí, si las explicaciones son largas e inútiles, evítalas. Facilítale al cliente únicamente la información que necesita.


Señal indicadora con las palabras resultados y debajo excusas tachada en rojo


Inventarse excusas inverosímiles


Si las excusas son una malísima idea, si son inverosímiles o poco elaboradas, el desastre está asegurado.


El cliente no quiere que le engañen ni que insulten su inteligencia. Eso mina la confianza entre la empresa y el cliente de manera irreversible.


No ser honesto


Si le dices a tu cliente que su problema estará solucionado en 24 horas, te creerá la primera vez que se lo dices. Si no es así, la segunda dudará. Si hay una tercera en la que se comete el mismo error y afirmas que se solucionará en el mismo plazo de tiempo dejara de creerte... y de trabajar con tu empresa. Preferirá probar suerte con la competencia, antes que permitir que le vuelvas a engañar.


No compensar al cliente


Y no me refiero únicamente a facilitarle una solución, porque eso se da por descontado. Sino a compensarle de alguna manera por las molestias causadas y el tiempo que le hayamos hecho perder. No implica que deban ser económicas, pueden ser de cualquier otra índole. Desde un descuento para próximas compras, a un pequeño regalo (o grande, según el tamaño de la metedura de pata) o a invitarle a un próximo evento de la compañía, como una presentación o un taller.


¿Cómo actúas tú cuando cometes un error con un cliente?



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miércoles, 13 de junio de 2018

Errores Comunes y otros Mitos Si Hablamos de Consumo

Los consumidores, probablemente porque la legislación es mucha y difícil de comprender para la mayoría de nosotros, no tenemos claros nuestros derechos, tampoco muchas de nuestras obligaciones.


Por eso abundan los errores y mitos relacionados con esos derechos y responsabilidades, que nos despistan y generan muchos malos entendidos entre nosotros, los consumidores, y los comerciantes.


Para ayudarte a evitar algunos de estas equivocaciones en materia de consumo, a continuación comparto contigo algunas de ellas, probablemente las más frecuentes.


Errores y otros mitos si hablamos de consumo


Soy cliente, así que siempre tengo la razón


Pues no, los consumidores no siempre tenemos la razón, ni legal ni éticamente hablando. Para saber cuándo se tiene la razón y cuándo no es importante estar lo mejor informado posible en cuanto a derechos... y obligaciones.


No tengo la factura, pero no pasa nada porque tengo el recibo de la tarjeta


Si quieres hacer valer la garantía de un artículo o reclamar debes estar en posesión de la factura completa o simplificada de la compra (ya no hay tickets de caja).


La factura completa o simplificada cuenta con los datos del vendedor, del producto y de la compra, que son imprescindibles para que puedas ejercer tus derechos como consumidor; el recibo de la tarjeta o el extracto del banco no sirven como comprobantes de la compra.


Lo que sí puedes hacer es intentar que la tienda te haga un duplicado de la factura original, y para eso sí que puede ser útil que presentes el recibo de la tarjeta o el extracto de tu entidad bancaria en la que aparezca el cargo.


La tienda está obligada a cobrarme también con tarjeta así así lo deseo


El establecimiento puede ofrecer la tarjeta bancaria como pago de forma voluntaria, no obligatoria. La excepción es que indique dentro del comercio (o en las puertas de acceso) o en sus condiciones de compra que sí admite este medio de pago. 


Tarjeta de crédito


No pueden imponerme una compra mínima para pagar con tarjeta


Pues sí, la tienda puede imponer un importe mínimo para abonar la compra con tarjeta bancaria, siempre que lo indique en carteles visibles para el público.


Quieren cobrarme una comisión por pagar con tarjeta o con otro medio de pago y no pueden hacerlo


Esta afirmación también es errónea, porque si así lo anuncian en carteles dentro de la tienda, en las condiciones de venta (en el caso de las tiendas on-line) o en las promociones u ofertas publicitarias, sí que pueden cobrarte comisión si utilizas tarjeta bancaria o determinadas plataformas de pago.


Estas comisiones tienen unos límites:


  • Tarjetas de débito: 0,1% para compras inferiores a 20 euros y 0,2% si es superior a esa cantidad; con un máximo de 0,07 euros.

  • Tarjetas de crédito: 0,2% para compras inferiores a 20 euros y 0,3% si es superior; sin límte máximo.


Siempre hay un plazo para devolver el artículo


Depende. Tienes un plazo para realizar la devolución de un producto en estos casos:


  • Si has hecho la compra fuera de un establecimiento (on-line, teléfono, en un stand en un centro comercial, catálogo, a domicilio...) tienes derecho a desistir sin necesidad de aportar ninguna justificación en los 14 días naturales siguientes a la recepción del artículo. Y digo bien, desde que recibas el producto, no desde que hagas la compra. Los gastos de devolución, salvo que el proveedor indique lo contrario en sus condiciones particulares de compra, serán por tu cuenta. 

  • En caso de que compres fuera de un establecimiento comercial y el proveedor no te informe de que tienes los 14 días naturales para ejercer tu derecho al desistimiento (en el contrato o las condiciones de venta), el plazo se ampliará a 12 meses, que comenzarán a contar una vez que finalice el plazo de los 14 días naturales reglamentarios. Por cierto, el dinero te lo tienen que devolver en los 14 días naturales siguientes a la comunicación de que quieres devolver el producto. 

  • Si la compra se realiza en un establecimiento, cuando se publicita en sus propias instalaciones, en las promociones u ofertas publicitarias, o en los contratos y condiciones de venta. La posibilidad de devolución es potestativa de la tienda, no hay legislación que obligue a aceptar de vuelta un artículo que está en perfectas condiciones.

  • Si has comprado en una tienda física y el producto tiene una tara o un defecto, no tiene las características prometidas o es engañoso, tienes derecho a devolución, aunque probablemente tendrás que llegar a un acuerdo con el responsable del establecimiento o tomar medidas más drásticas como la hoja de reclamaciones, el arbitraje o la vía judicial. En estos casos deberían abonarte el dinero (en efectivo o tarjeta), nunca en un vale canjeable por otros artículos de la tienda.


Calendario


  • Incluso si aceptan devoluciones en las compras recogidas en el comercio, pueden exigirte que presentes el embalaje original y que tengas la factura de compra. Y es posible que aunque acepten devoluciones en general, hagan excepciones con ropa interior, bañadores y bikinis, ropa y complementos de fiesta y ceremonia, calzado, artículos que sean susceptibles de copia (CDs de música, películas, etc.), libros...

  • Si la tienda admite devoluciones todo el año, salvo en rebajas, y así lo especifica en lugar visible o en sus condiciones de compra, no podrás devolverlo si está rebajado.


En resumidas cuentas, si has comprado un producto en tienda y cuando llegas a casa ves que no te gusta, no te sirve o te arrepientes de haberte gastado el dinero, no des por hecho que vas a poder devolverlo.


Si devuelvo un producto, puedo exigir dinero en lugar de un vale de compra


Salvo que el producto tenga una tara, un defecto o sea engañoso, y siempre que la tienda acepte devoluciones, puede decidir que en lugar de dinero te entregará un vale de compra. Y no hay nada más que puedas hacer.


Si no estoy satisfecho, tienen obligación de devolverme el dinero


Pues no, esta afirmación tiene más que ver con la frase estrella de unos grandes almacenes, que con tus verdaderos derechos como consumidor.


Dinero en efectivo


Los únicos casos en los que te devolverán el dinero si el producto no te satisface o cambias de opinión son:


  • Que estando dentro del período de garantía, el artículo tenga algún defecto, no pueda ser reparado o no puedan sustituirlo.

  • Que lo hayas comprado fuera de un establecimiento comercial (por Internet, por teléfono, por catálogo, venta domiciliaria, etc.), que el proveedor no te haya informado del plazo legal que tienes para la devolución y que este plazo no se haya cumplido. 

  • Que el propio establecimiento sea el que publicita que te devolverá el dinero si no estás satisfecho o cambias de opinión, ya sea a través de medios publicitarios (TV, radio, prensa...), en sus contratos o sus condiciones de venta o de cualquier otra vía de comunicación. 


Me quieren cobrar los gasto de devolución de un producto, ¿pueden hacerlo?


Depende del caso. Si compras a distancia y devuelves el artículo, pueden exigirte que pagues los gastos derivados de la devolución. Algunos proveedores indican en sus condiciones generales de venta que son ellos los que se hacen cargo de los gastos, si es así, no podrán pedirte nada.


En caso de que el producto esté en garantía, no podrán cobrarte ningún tipo de gasto de devolución.


Te recomiendo que estés atento a las condiciones de venta, a la publicidad y a las ofertas comerciales, para ver lo que indican en cuanto a este tipo de gastos y hacerlo vale en caso de necesidad.


Si el artículo es defectuoso yo soy quien elige cómo solucionarlo


Puedes escoger únicamente dos opciones: la reparación o la sustitución. Salvo que sea imposible o que la pretensión sea desproporcionada, claro. Hay una excepción, que ambas partes lleguéis al acuerdo de que te devuelvan el dinero, aunque es un caso poco frecuente.


Eso sí, una vez que escojas entre reparación o sustitución, no podrás cambiar tu decisión y las dos partes tendréis que ateneros a esa elección.


Interrogaciones


La garantía es siempre de dos años


Sí, pero con algunas objeciones. La normativa europea dice que la garantía oficial de todo producto que se venda es de 24 meses a contar desde la fecha de compra del mismo. Durante los 6 primeros meses de garantía se da por hecho que el defecto existía cuando se compró, por lo que el consumidor no tendrá que probar nada y tendrá derecho a la reparación o la sustitución. Mientras que en los 18 meses siguientes será el consumidor el que tendrá que demostrar que el defecto ya existía cuando adquirió el artículo y no ha sido producido por un mal uso o por el desgaste normal. Así que la garantía total, tal y como la conocemos, en realidad es de 6 meses, el resto depende de poder probar que el fallo no es culpa nuestra.


Las compras de segunda mano también tienen garantía de 2 años, aunque se puede pactar entre las partes un período menos, nunca inferior a 1 años.


Si tengo un producto en garantía, tengo que pagar inevitablemente los gastos de desplazamiento del técnico


Si la garantía está en los primeros 6 meses de vigencia, te puedes negar a pagarlos, puesto que no tienes que hacerte cargo de ningún gasto, incluidos los desplazamientos del personal técnico, piezas, transporte, mano de obra...


Y esto es también válido si en lugar de desplazarse el técnico, debes ser tú quien envíe el artículo para su reparación: durante los 6 primeros meses de garantía cualquier reparación tiene que ser gratuita para ti.


Por cierto, el plazo de garantía se suspende mientras que estén reparando el artículo, de tal forma que volverá a contar la garantía cuando te lo entreguen reparado.


Si me tienen que reparar un artículo debo dirigirme al fabricante no al vendedor


El que responde en primer lugar si debes hacer valer la garantía y necesitas que te reparen un producto es el vendedor, puesto que es él el que debe hacerse cargo de las faltas de conformidad de lo que vende. Otra cosa es que luego el vendedor le redirija el artículo al fabricante, pero no es obligación del consumidor.


Puertas cerradas
 
 
Otra cosa es que a ti te venga mejor llevarlo tú directamente al fabricante, porque te sea más rápido, porque te sea difícil desplazarte al establecimiento del vendedor o cualquier otra circunstancia. En ese caso sí puedes hacerte cargo tú de llevar el artículo a reparar al productor.




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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cosas que los Clientes Odian... y Mucho

Todos los que trabajamos directamente con clientes esperamos que nos quieran. Que quieran nuestros productos, nuestros servicios, nuestra atención. Lo intentamos día a día. O esa es la teoría. Porque hay muchas cosas que los clientes odian, y mucho.


Y conocer eso que odian es el primer paso para evitarlo, ofreciendo a nuestros clientes justo lo que necesitan y lo que esperan de nosotros y de nuestra empresa.


A continuación te cuento lo que a los clientes les enfada más...



Cosas que los clientes odian... y mucho
 

Promesas y mentiras


Que le hagan promesas que no se pueden o no se quieren cumplir, o que simplemente se olvidan. Estos incumplimientos pueden ir desde no hacer una llamada posterior a no cumplir un plazo de entrega.


Que le mientan. En cualquiera de sus formas. El cliente prefiere una verdad molesta, antes que una mentira atractiva para él. Imagina la típica situación en la que una dependienta de una tienda de ropa le dice a una clienta que el vestido que se está probando le queda como un guante. Puede que la clienta acabe saliendo con la prenda por la puerta, pero cuando se la vea en casa y varias personas le digan que le sienta peor que un tutú de color rosa a Terminator, odiará a la dependienta por engañarla, devolverá el vestido y nunca más comprará en el establecimiento. La clienta habría preferido una verdad en el probador a pasar por el trago de verse mal en casa y escuchar los comentarios negativos por parte de otras personas... o arriesgarse a salir hecha un adefesio a la calle.


Cuestión de detalles


Que no cuiden los detalles. El cliente espera no sólo un buen producto o un buen servicio, también quiere que el proveedor se preocupe de esos pequeños detalles que marcan la diferencia.  



Cliente acusando con el dedo
 

La actitud


Que no se responsabilicen de los errores. No, no quiere que la otra persona acabe culpando de los problemas o equivocaciones o otros. A otra persona, a otro departamento, a las circunstancias... a la vida. Incluso hay quien es capaz de culpar al propio cliente.


La soberbia y la condescendencia. En cualquiera de sus variantes producen rechazo.


Que no le escuchen. El cliente quiere que le escuchen por varios motivos. Sobre todo, porque todos queremos ser escuchados, independientemente de la situación y el interlocutor. Y también porque si no nos escuchan sabemos a ciencia cierta que no nos pueden dar una respuesta adecuada.


Que le digan que lo que tiene es malo. Hay quien inicia la conversación con el cliente echando por tierra lo que ya tiene, porque lo suyo es mucho mejor. Esto es un error, porque lo que ya tiene es elección suya y al decirle que es malo, se le está sugiriendo que no es muy listo. Está claro que hay que poner en valor nuestro producto, pero teniendo cuidado de no ofender al otro.  


Que le traten con malos modales. El cliente aborrece las muestras de mala educación: que no le saluden cuando llega, que no le miren cuando le hablan, que no le ofrezcan un asiento si la atención se produce en una mesa, que utilicen con él un tono desagradable, que le traten con desprecio de palabra o con las formas, que le griten, que le insulten de forma directa o solapada...


Que le traten con desgana. El cliente espera que le traten con cierta consideración, al fin y al cabo es importante para el negocio. Y el quien paga, así que al menos quiere que le atiendan con un cierto interés.


Que no haya empatía por parte del interlocutor. El cliente espera que él, sus intereses y sus sentimientos le importen al proveedor. No quiere sentirse un número o una cuenta. Y quiere que la empatía que se le muestra sea sincera.


Que desacrediten lo que le ocurre o lo que piensa. Hay una cierta tendencia a decirle al cliente cosas como "eso no es nada", "si usted viese lo que le ha ocurrido a...", "no se preocupe, es una tontería"... Para el cliente lo suyo es lo más importante y le molesta que el otro no lo vea así, minimizándo en ocasiones hasta el ridículo. 


Que el proveedor le cuente su vida. Todos sabemos que las técnicas de venta recomiendan establecer una relación cordial y de confianza con el cliente, pero de ahí a contarle los más mínimos detalles de un divorcio o de los problemas con el jefe directo hay un mundo. Una cosas es hablar de aficiones comunes, y otra muy distintas considerarle un amiguete.


Que jueguen la baza del miedo. Es algo muy común en ciertos sectores (seguridad, finanzas, seguros..). Y el cliente lo rechaza, consciente o inconscientemente, lo que termina finalmente con la pérdida del cliente. 


Lo que se dice


Que no acepten un no por respuesta. Hay proveedores que creen que cuando el cliente da una negativa esta no es firme y que está esperando sus dotes de persuasión con ansia. No es no, y punto. 


Escuchar discursos enlatados, tanto en persona como en comunicaciones telefónicas. Tener un guión está bien, pero utilizarlo tal cual, sin adaptarlo a la persona y a las circunstancias se paga caro delante del cliente.


Que quien tiene delante hable demasiado, o demasiado poco. En el primer caso el cliente percibe que no se le escucha, que se le abruma con información y que la otra persona se siente con más derecho a hablar que él. En el segundo lo que puede pensar es que la persona que le atiende no tiene interés, no conoce el tema que les ocupa, que es inseguro o que no es digno de confianza.


Que le digan que no se enfade. El cliente necesita enfadarse primero y razonar después. Si se desautoriza su derecho al enfado lo que se consigue es justo lo contrario. 

 

Discusión



Que el interlocutor se tome demasiadas confianzas. Incluso si hay una buena relación, es imprescindible establecer unos límites en la interacción cliente-proveedor. Estos límites garantizan el respeto por ambas partes.


Que no sepan su nombre. O que no dejen de decirlo cada dos frases. En el primer caso se muestra desidia y falta de profesionalidad, porque el proveedor debe conocer el nombre de su cliente. Y por el contrario, no parar de decirlo en lugar de promover la cercanía acaba convirtiéndose en hastío. 


No conocer el nombre de la empresa. Cuando se trata de un cliente de empresa, es importante saber el nombre, y saberlo bien. En mi caso, cuando se dirigen a 1 de N Tecnologías de la Información, me enfada sobremanera que muchas de las personas que se comunican con nosotros no sepan ni decir ni escribir el nombre de la empresa. De hecho, me predispone negativamente ante cualquier otro acercamiento posterior. 


El tiempo


Las esperas interminables. Y esto es aplicable a la atención personal o telefónica. El cliente no quiere esperar. Y tiene razón. Al fin y al cabo es su tiempo y nadie debe robárselo sin motivo. Es importante establecer procesos en cualquier punto de la actividad profesional que eviten las esperas. Si la espera es imprescindible, lo recomendable es explicar cuánto y por qué de forma clara.


Que abusen de su tiempo. El cliente aborrece que alguien que le quiere vender algo desperdicie su tiempo, tanto en persona como por teléfono. Es importante evitar las visitas de ventas interminables o las llamadas eternas que desde el principio se ve que no van a llegar a ninguna parte. 



El tiempo vuela...



Tener que explicar a varias personas lo que necesita hasta llegar a un interlocutor válido.


No tener un número al que llamar. Hay casos en los que el cliente no es capaz de averiguar el número en el que puede contactar con la persona o el departamento que necesita, puesto que no está visible ni en la web, ni en las firmas de los correos electrónicos ni en la publicidad. Y eso puede llegar a defraudarle mucho.


Llamadas y correos


No tener un correo electrónico al que dirigirse. En ciertos casos, las empresas únicamente tienen visible un formulario de contacto, no un e-mail, algo que puede enfadar mucho al cliente. La mayoría de nosotros somos conscientes de que los formularios no se leen, no se responden o no llegan a su destino, por lo que preferimos un correo electrónico para comunicarnos con las empresas. 
 

Recibir demasiadas llamadas o correos electrónicos. Es la mejor forma de perder clientes, puesto que terminan aborreciendo, no a la persona responsable de las comunicaciones, sino a la empresa que está detrás.


Hablar con un contestador automático. Aunque es perfectamente comprensible que las empresas tengan contestadores automáticos fuera del horario laboral, es frecuente que se utilice este método para filtrar llamadas o para sustituir a las personas si están ocupadas o fuera de su lugar de trabajo. Y a los clientes les enfada, especialmente si el contestador es meramente informativo y ni siquiera pueden dejar un mensaje.



Clienta enfadada



Hacer un llamada y encontrarse con un distribuidor automático que le da mil y una instrucciones para acceder al departamento o persona con los que necesita contactar. Y les enfada más aún si el distribuidor no es eficiente y les dirige de forma equivocada. Es frecuente no tener disponible la opción que se busca en el menú, así que se acaba pulsando el número que más se acerca al departamento con el que se desea hablar... y cuando nos atienden en él nos encontramos con una bronca monumental "porque nos hemos equivocado".  


Recibir una llamada desde un distribuidor automático y estar esperando varios segundos al otro lado a que el operador se manifieste, diciendo "¿diga? Incluso acaban colgado desde el distribuidor. Y cuando se devuelve la llamada es para darnos cuenta de que hemos hecho una llamada para que nos vendan, o incluso para escuchar un mensaje que nos dice que el teléfono no existe. ¿Cómo que no existe, si han llamado desde él hace un momento? ¿Hay que llamar a Cuarto Milenio, o qué?


En el establecimiento


Que no les atiendan cuando entran en un establecimiento. La sensación de abandono produce rechazo al cliente. En algunos casos se llevará a salir por la puerta directamente y en otros a permanecer en él pero salir sin comprar. Es una forma de castigar inconscientemente esa desidia.


No dejarle ni a sol ni a sombra. Todo lo contrario que en el caso anterior. El cliente odia que no le dejen mirar tranquilamente los artículos de la tienda, teniendo a un dependiente detrás preguntando si le puede ayudar cada 15 segundos o recomendándole producto tras producto. 


Que le vigilen como si fuese un delincuente. Hay establecimientos en los que se trata a los clientes como a ladrones potenciales, mirándoles con desconfianza y siguiéndoles a cada paso... por si acaso. A nadie le gusta sentirse así. 




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La primera vez que apareció el post Cosas que los Clientes Odian... y Mucho fue en el blog de Todos Somos Clientes


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