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miércoles, 11 de junio de 2025

Motivos para Aprender Mecanografía en 2025

La mecanografía era una habilidad imprescindible hasta hace apenas unos años, que ahora está en desuso, a pesar de que ahora probablemente utilicemos los teclados más que nunca.

 

La mayoría que aprendimos esta habilidad terminamos la formación alcanzando al menos 300 ppm, y los mayores de 50 incluso lo hacíamos en máquinas eléctricas (o incluso manuales). Así que cuando pasamos de las máquinas a los teclados del ordenador, nuestros dedos volaban, más que tecleaban. De hecho, si es vuestro caso, os sonará eso de tener que esperar a que el texto apareciese en la pantalla, porque la velocidad de los dedos era mayor que la del procesador de textos. 

 

Pero el uso de las pantallas táctiles han convencido a los más jóvenes (y a muchos mayores) de que son la única interfaz para interactuar con la tecnología, y no es así, porque casi todos nos las tenemos que ver con un teclado físico (casi) a diario. Además, la mecanografía no se enseña en el colegio y raramente se sigue este tipo de formación de forma voluntaria, incluso de forma autodidacta. Y esto se une a las pocas habilidades que tienen muchos nativos digitales para realizar tareas relacionadas con la informática y la ofimática (como crear y gestionar archivos, por ejemplo). 

 

Si bien es cierto que existen herramienta de dictado por voz, tienen algunas restricciones: algunas son de pago, otras necesitan que les indiques los signos de puntuación, en la mayoría de los casos sólo aceptan textos cortos, otras sólo están disponibles en un único idioma... Y en todos los casos tendrás crear y organizar el contenido en tu cabeza (o escribiéndolo en un papel) antes de dictar, revisar el texto y corregirlo si es necesario.

 

Cuando no se domina la mecanografía apenas se alcanzan pulsaciones, la tarea se alarga innecesariamente en el tiempo, es muy fácil desconcentrarse, se tiene que cambiar el foco de visión constantemente (al teclado, a la pantalla y puede que al texto a copiar), se cometen infinidad de errores...   

 

Por eso a continuación, y aun a riesgo de parecer anticuada, te doy razones para aprender mecanografía y también algunos consejos que creo que te pueden ser útiles.  

 

Motivos para aprender mecanografía en 2025

 

Motivos para aprender mecanografía

 

Podrás utilizar todas las teclas sin necesidad de mirar el teclado.

 

En poco tiempo automatizarás los movimientos, por lo que escribir te costará poco esfuerzo.

 

Una vez que aprendas, no lo olvidarás. Es como montar en bicicleta.  

 

Te resultará mucho más fácil trasladar lo que piensas a un texto. 

 

Es muy útil para tomar notas, sin perderte apenas ningún detalle.  

 

Serás más productivo, porque podrás finalizar tus tareas de forma más rápida y con menos errores. 

 

Serás más preciso a la hora de escribir textos.  

 

Te sentirás menos frustrado y estresado, puesto que no tendrás que ir buscando la tecla adecuada.

 

Te podrás concentrar más y mejor en tu tarea.  

 

Mejorará tu postura, puesto que no tendrás que inclinarte sobre el teclado constantemente.  

 

Es una habilidad que puedes hacer valer a nivel profesional.   

 

Mujer tecleando en un portátil

 

Si en algún momento no tienes un ordenador disponible (hay un apagón, no tienes batería o un enchufe disponible, hay una caída de Internet...) siempre podrás recurrir a una máquina manual.

 

Incluso aunque aparezcan herramientas realmente eficientes, completas y asequibles para transcribir la voz (o incluso el pensamiento) a texto, conviene no perder la capacidad de escribir uno mismo. De hecho, te animo también a escribir a mano siempre que puedas para no perder la habilidad.  

 

Algunos consejos útiles

 

Busca un buen método.

 

Si vas a recurrir a profesionales para formarte, elige a aquel que se ofrezca confianza y buenos resultados.

 

Practica, practica y practica. Al principio puede resultar pesado y frustrante, pero finalmente merece la pena. 

 

 

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La primera vez que apareció el post Motivos para Aprender Mecanografía en 2025 fue en el blog de Todos Somos Clientes.   


Motivos para aprender mecanografía en 2025 © 2025 by 1 de N Tecnologías de la Información - Arancha Moreno is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International

lunes, 3 de febrero de 2025

Errores (Fatales) a la Hora de Saludar al Alguien Por Primera Vez

¿Cómo sueles saludar a alguien por primera vez? ¿Lo haces casi por inercia o prestas atención a un gesto que tiene mucha más importancia de la que se le suele conceder? Porque sí, efectivamente, la forma en la que saludamos a un desconocido puede marcar la diferencia en la futura relación que se puedas establecer un esa persona.


Aunque, a pesar de la relevancia de ese primer saludo, se cometen muchos errores, muchos de ellos fatales. Porque un mal inicio perjudica nuestra imagen profesional (y también la personal), puede predisponer a la otra persona en contra nuestra e incluso impedir una conexión saludable, sólida y fructífera.


Si quieres saber cuáles son los errores más habituales a la hora de saludar a alguien por primera vez, sigue leyendo, porque conocerlos es el primer paso para evitarlos. 


Errores (fatales) a la hora de saludar a alguien por primera vez


No mantener el contacto visual

 

Es importante realizar y mantener el contacto visual cuando saludamos a alguien, tanto si se trata de la primera vez como si ya nos hemos reunido muchas veces. 

 

Un contacto visual correcto demuestra confianza e interés, pero también proporciona información acerca de la otra persona y contribuye a una comunicación más fluida. 

 

Eso sí, es importante que la mirada no sea tan insistente (incluso impertinente) que haga sentir incómodo al otro. 


No sonreír

 

La sonrisa es una bienvenida en toda regla y una muestra de amabilidad, así que es importante no olvidarte de ella cuando saludes a alguien. No hace falta que sea una enorme sonrisa en la que muestres toda tu dentadura, con una pequeña y sincera es más que suficiente. Y aunque siempre es recomendable que sea sincera, incluso si no lo es también funciona. 


Mujer sonriendo, sentada en una ventana con el portátil en el regazo


¿Apretón de manos o dos besos?

 

Como norma general, te recomiendo estrechar la mano en lugar de repartir besos, incluso entre mujeres, sobre todo si el encuentro se da en un entorno profesional. Aunque hay excepciones, porque en muchos casos iniciar el gesto mientras que la otra persona se lanza a propinar un par de besos puede resultar incómodo. Mi consejo es que estés atento al lenguaje corporal del otro para acompasar tu reacción. 

 

En cuanto al apretón de manos, es imprescindible que sea firme, porque no hay nada más desagradable que esa sensación de estrechar la aleta de un pescado en lugar de una mano humana. Ya sabes a lo que me refiero. Y tampoco debería ser ni demasiado agresivo, ni excesivamente largo. 


Dos personas estrechándose las manos

 

Utilizar fórmulas de saludo poco profesionales

 

Iniciar una conversación con frases como "hola, colega", "hola, amiga/o", "hola, guapa/o" o "¿qué pasa?" son expresiones poco profesionales y que denotan un exceso de confianza que todavía no puede existir, puesto que os acabáis de conocer.

 

Emplear fórmulas de saludo que no faciliten una conversación posterior

 

Frases como "¿qué tal?" o "¿cómo te va?" no son las más adecuadas. En primer lugar, se perciben como excesivamente informales e impersonales. En segundo lugar, son frases que tienen poco recorrido, porque se suele responder con un "bien, ¿y tú?" o incluso con un "bien", y a partir de ahí suele surgir un silencio incómodo. 


Dar por hecho que el otro se acuerda de ti

 

Puede que en algún momento hayáis coincidido en el tiempo, pero si el otro no da señales de reconocerte, debes evitar los consabidos "¿no me recuerdas?" o "¿no te acuerdas de mi? Dar por hecho que has dejado una huella indeleble es una mala política.


Dos personas una frente a otra, uno de ellos sentado en una mesa


Evitar las charlas triviales e ir directamente al grano

 

Hay quien piensa que pasar directamente a los negocios, sin dedicar unos pocos minutos a una charla insustancial y agradable, es un gesto de profesionalidad y una forma de no perder el tiempo. Grave error. Porque esas pequeñas charlas pueden ofrecerte una valiosa información sobre la otra persona (incluso las más triviales), además de servir para establecer una relación más humana y auténtica, y también de evitar que parezcas desconsiderado.


Espero que hayas encontrado útil e interesante esta información. Si tienes algún comentario o aportación, me encantaría que lo compartieras aquí.

 


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martes, 30 de abril de 2024

La Importancia del Contacto Visual en la Comunicación

¿Sueles mirar a los ojos a las personas con las que hablas? ¿Tus interlocutores mantienen habitualmente el contacto visual cuando se relacionan contigo? ¿Te molesta que no te miren cuando conversas con alguien? 


Desde mi experiencia, creo que no siempre se mantiene el contacto visual con el interlocutor, especialmente en ciertos casos. Si estás esperando para pagar la compra en un supermercado, fíjate en cuántos clientes miran a los ojos a la cajera. O párate un momento y observa si cuando el repartidor te ha entregado el último paquete has mantenido el contacto visual. O si estás sentado en una terraza, observa lo que ocurre entre clientes y camareros mientras interactúan. ¿No es cierto que en una buena parte de los casos ninguna de las dos partes se ha mirado a los ojos?


Aunque el contacto visual forma parte de la comunicación no verbal, y es mucho más importante de lo que parece, porque nos proporciona información más allá del mensaje verbal o incluso sin necesidad de que el interlocutor haya pronunciado ni una sola palabra.


Si bien es cierto que el contacto visual no tiene el mismo significado en occidente que en algunas culturas orientales. Mientras que en occidente el hecho de mirar a los ojos directamente es algo que se considera un signo de sinceridad y respeto, en ciertos lugares de Asia se percibe como algo intrusivo, incluso una falta de respeto. 


Pero si no perteneces a esas culturas asiáticas, lo cierto es que el contacto visual es una habilidad muy útil en cualquier faceta de la vida, puesto que enriquece nuestras interacciones sociales y genera conexiones personales mucho más significativas y humanas. Así que si quieres saber más acerca del contacto visual y cómo puede mejorar el modo en el que te comunicas con los demás, te invito a que sigas leyendo, porque el tema es apasionante. 


La importancia del contacto visual en la comunicación


El contacto visual es mucho más que mirar a los ojos. 


Aunque no lo creas, el contacto visual con otras personas tiene efectos sobre tu química, puesto que es capaz de incrementar la oxitocina y la dopamina. 


Cómo mejorar la forma en la que mantienes contacto visual


▣ Analiza qué es lo que sientes cuando interaccionas con otras personas, cómo te hacen sentir con su mirada y aprende de ello. 


▣ Y analiza también cómo reaccionan aquellos con los que te comunicas cuando les miras, o cuando no lo haces. 


▣ Ten en cuenta que el parpadeo o un contacto visual pobre se asocia a la sumisión, la timidez, la inseguridad o a la falta de interés.


▣ Mientras que aquellos que mantienen el contacto visual, especialmente cuando hablan, suelen percibirse como poderosas, honestas, resolutivas y con un nivel jerárquico mayor. 


▣ Procura iniciar el contacto visual antes de comenzar a hablar.


Dos personas conversando delante de una pizarra


▣ Intenta acompasar el contacto visual con la otra persona en cuanto a tiempo en que se mantiene, pausas, intensidad... De esa forma ambos os sentiréis cómodos y ninguno se sentirá presionado. 


▣ Puedes mirar a la otra persona a ambos ojos, aunque también puede ser interesante hacerlo a uno primero y luego al otro, y también a la boca. Es una manera de dulcificar el contacto y hacerlo menos desafiante. Así la mirada será más natural y agradable para la otra persona, e incluso para ti. 


▣ No mantengas la mirada sobre los ojos de tu interlocutor todo el tiempo, porque con toda seguridad le incomodarás, especialmente si lo haces sin parpadear siquiera (es una costumbre inquietante). Procura establecer contacto visual durante unos pocos segundos (unos 5 sg), aparta la vista unos instantes y retómalo de nuevo. Se recomienda mantener la mirada durante entre un 60% y un 70% del total de la interacción. 


Mujer mirando fijamente a la cámara


▣ Cuando retires la mirada para luego retomar el contacto visual, no lo hagas rápidamente, porque el otro puede creer que estás desviando la atención a algo que ha aparecido de repente en tu campo de visión, lo que le despistará e incluso le molestarás. 


▣ Mira más cuando escuchas que cuando hablas. Eso significa que debes mantener el contacto visual durante más tiempo mientras que la otra persona está hablando que cuando eres tú el que lo hace. 


▣ Demuestra tu interés con la mirada mientras tu interlocutor te habla. Y procura reforzarlo asintiendo o negando, sonriendo, inclinándote hacia delante, etc. 


▣ Si entrecierras los ojos cuando alguien te ha dicho algo que consideras relevante, lo recibirá como muestra de interés. Cuando queremos enfocar y percibir algo con más claridad, normalmente cerramos ligeramente los ojos, por eso el otro tiende a pensar que le has escuchado y que estás intentando comprender lo que ha dicho. 


▣ Si estás conversando con varias personas, mira sobre todo a la persona que está en posesión de la palabra y/o a la más influyente dentro del grupo, aunque también debes mantener contacto visual con todos ellos a lo largo de la conversación. 


Grupo de 4 personas charlando


Motivos (justificados) por los que el otro no mantiene el contacto visual


▣ El hecho de que tu interlocutor no fije su mirada en ti puede significar falta de interés o de respeto, pero también pueden ser un síntoma de que padece ansiedad social o algún otro tipo de trastorno, o incluso que su cerebro funcione de un modo distinto, por lo que conviene no prejuzgar y estar atento a otras señales. 


▣ Ten en cuenta también que hay personas que aborrecen ser el centro de atención, que sienten vergüenza, que son muy tímidos, que sienten una sobreestimulación con el contacto visual.


Espero que esta información te ayude a mejorar tu capacidad de comunicación gracias al uso adecuado del contacto visual. 



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miércoles, 7 de junio de 2023

Cómo Ser un Profesional Creíble

¿Conoces a alguien realmente creíble? Ya sabes, ese tipo de personas sólidas y honestas que generan confianza y respeto. Y que tan poco abundan, por desgracia, en un mundo en el que ya no hay verdad, sino interpretaciones (como dijo Nietzsche). Y esas interpretaciones tienen como origen el ego, el interés o el desconocimiento de ese intérprete.


Y aún así, la credibilidad es una cualidad realmente importante. En primer lugar lo es porque afecta a nuestra autoestima, a nuestra percepción como ser humano. Pero también aumenta nuestra influencia sobre quieres nos rodean y nos permite acceder a más y mejores oportunidades.

 

Por supuesto, no hay un único factor que genera credibilidad, sino que es una combinación de varios de ellos. Y no es algo automático que se consigue leyendo un post o un libro de autoayuda, se construye con (mucho) esfuerzo, tiempo, paciencia y coherencia.

 

Si quieres ser un profesional creíble, en el que confíen tus jefes, tus compañeros, tus clientes y tus proveedores, aquí tienes algunos consejos, que son una pequeña ayuda, porque el trabajo duro es tuyo (y mío), y es el que realmente importa. 


Cómo ser un profesional creíble


Lo primero que quiero recomendarte es que seas un profesional creíble, no que aparentes serlo. Ya sabes la frase que se le atribuye a Abraham Lincoln: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo". Y es muy cierta.

 

Para comenzar a ser alguien creíble y confiable, es fundamental que te conozcas a ti mismo. Analiza cuáles son tus virtudes y tus defectos, tus creencias, tus valores fundamentales (esos que no cambian con el paso del tiempo) y cómo jerarquizas todo ello. 

 

Analiza también la imagen que tienen de ti los demás, cómo te ven, qué les inspiras. No significa que lo que ven sea lo que eres, pero lo cierto es que la confianza la tienen los otros en ti, por lo que su opinión sí que te puede servir de referencia a la hora de mejorar tu forma de comunicar y relacionarte. 

 

Sé auténtico. Es algo difícil de conseguir, porque hay quien confunde la autenticidad con el egocentrismo, con la mala educación y con el sincericidio. Ser auténtico significa conocerse a uno mismo, seguir y actuar según las creencias y valores propios, escuchar y respetar a los demás, pero también reclamar del derecho que uno mismo tiene a ello...


Mujer trabajando en un portátil con varios compañeros sonriendo y señalando la pantalla a su alrededor

 

Sé íntegro. Eso significa hacer lo correcto por las razones que tú consideras adecuadas, sin dejarte llevar por las ideas y presiones ajenas. Y todo ello incluso si nadie es testigo de esas acciones que demuestran tu integridad. Haz lo que debes aunque nadie vaya a darse cuenta de ello. 

 

Sé transparente. Procura que tus ideas, intenciones, motivaciones y objetivos sean claros para los demás. Obviamente esto no siempre es posible cuando el entorno es hostil o esa transparencia puede actuar en tu contra.

 

No ocultes información importante para tu equipo o para tus clientes, respetando la confidencialidad debida, por supuesto.

 

Si das tu palabra, cúmplela aunque te cueste. Eso significa que únicamente deberías aceptar un compromiso si vas a ser capaz de hacer frente a lo que prometes.

 

Cumple con los plazos, siempre. Si eres puntual a la hora de entregar tus trabajos o de poner en marcha un servicio, tus clientes confiarán en ti. Y si en algún momento hay un retraso puntual, serán más benévolos a la hora de juzgarte. 

 

No tengas miedo de decir no. Aunque pueda parecer que alguien que dice sí a todo es más confiable y simpática, ocurre justo todo lo contrario. Porque en la mayor parte de los casos, quien se compromete a todo, no puede cumplir la mayoría de lo que promete. Y eso genera desconfianza y enfado en las personas a las que se decepciona. 

 

Palabra "No" pintada en el asfalto con pies masculinos detrás

 

Y también atrévete a decir que sí. Si te proponen algún proyecto que te saca de tu zona de confort, pero que podría ser una oportunidad para crecer profesionalmente y que te apetece (aunque también te dé miedo), aceptarlo puede ser una forma de reforzar tu autoestima y la percepción de buen profesional que tengan tus clientes de ti. Eso sí, debe ser algo que realmente puedas acometer con éxito, aunque te cueste más esfuerzo de lo habitual.  

 

Cuando cometas un error, reconócelo, pide disculpas y ponte manos a la obra para solucionarlo. No descargues tu responsabilidad en otras personas, en las circunstancias o en tu mala suerte. 

 

Sé humilde. Comunica lo que sabes sin arrogancia, pero también sin falsa humildad. Y reconoce lo que no sepas, porque eso no de resta valor, sino que te lo añade.  

 

Intenta relacionarte del mejor modo posible con los demás. Observa cómo interactúan entre ellos, qué valoran, qué respetan... No quiere decir que debas fingir ser o actuar de un modo ajeno a ti, sino que te centres y refuerces aquello que tengáis en común.

 

Escucha a los demás, prestándoles toda tu atención, sin utilizar el tiempo que el otro que está hablando para pensar en lo que vas a decir tú a continuación. Conocerás mejor a tu interlocutor, siempre aprenderás algo y te percibirán como alguien más confiable. 

 

Mujer escuchando a otra con atención

 

Piensa antes de hablar. Te evitarás muchos disgustos... y muchas meteduras de pata. Además podrás ordenar mejor tus ideas y elaborar un discurso más estructurado y eficaz.

 

Haz preguntas cuando desconozcas algo, si no te ha quedado claro o necesitas más información.

 

Evita los comentarios malintencionados y ofensivos y el cotilleo. Si habitualmente hablas mal de otros, la persona que tienes delante pensará que también lo harás de ella.

 

No reveles secretos ni confidencias de otras personas, ni tampoco de tu empresa o tus clientes. Cuando alguien es indiscreto con los secretos de una persona, con casi toda seguridad lo será con todos los demás.

 

No generes ni compartas información falsa o inexacta, procurando que tus fuentes sean lo más fiables posible.

 

Fórmate e infórmate. Cuantos más conocimientos adquieras, más piezas del puzle tendrás, por lo que cuando hables lo harás con mejor juicio. No hace falta que sepas de todo, pero sí contar una buena base general y una información más profunda de lo relacionado con tu profesión o tus intereses.

 

Hombre leyendo en una biblioteca

 

Mantente actualizado en todo lo que tenga que ver con tu actividad profesional y en tu sector.

 

Mantén una buena imagen. Utilizar un vestuario apropiado para tu actividad profesional y la ocasión, no es algo superficial. Implica que sabes cómo debes presentarte, que eres profesional y que respetas a las personas con las que vas a interactuar. Esto también se aplica a la higiene, el peinado, los complementos...

 

Presta atención a cómo te comunicas, tanto de forma verbal como no verbal. Cuida lo que dices, cómo lo dices, tu postura y tu forma de moverte.  

 

Mira a los ojos a tu interlocutor cuando hables con él. Eso sí, deja pequeños descansos, porque una mirada muy fija y continuada puede llegar a molestar... y a generar desconfianza. En esos momentos, puedes mirar a la zona situada justo en el entrecejo de la otra persona o incluso un poco más arriba, o desviar la mirada unos instantes y retomar el contacto visual. 

 

Evita las muletillas y las palabras de relleno. Y dile adiós al "lo siento", "perdona" y "disculpa" cuando no hayas cometido un error y debas disculparte, porque no sirven para que te perciban como educado, sino como débil y apocado. 


¿Añadirías tú algún consejo más a esta lista?



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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Consejos para Integrarse en un Nuevo Trabajo

Cambiar de empleo (o comenzar en uno por primera vez) es algo que provoca ilusión, estrés e incertidumbre a partes iguales, y la mayoría de nosotros lo ha experimentado alguna vez. 

 

Deseamos que nuestro nuevo trabajo cumpla nuestras expectativas, desempeñar nuestras tareas de forma satisfactoria, acostumbrarnos rápidamente a una nueva forma de hacer las cosas, poder mejorar nuestras condiciones en un futuro, y también integrarnos en un buen equipo de trabajo, en el que las relaciones con los compañeros sean excelentes y enriquecedoras. Sí, ya sé que parece la carta a los Reyes Magos o a Papá Noel, pero lo cierto es que es lo que solemos esperar cuando llegamos a un nuevo puesto de trabajo.

 

Y en este post quiero tratar el último punto de esa lista de deseos: la de integrarse sin problemas en un nuevo trabajo. Porque es algo sumamente importante, al fin y a cabo de eso dependerá tu futuro en la empresa.

 

Consejos para integrarse en un nuevo trabajo

 

La primera impresión

 

La primera impresión es importante siempre, así que esfuérzate al máximo para que sea excelente. 

 

La actitud

 

Procura ser amable, colaborador y servicial (que no servil). 

 

Muestra una actitud positiva, alegre y vital, aunque sin excederte. 

 

3 hombres mirando algo en una pantalla y riendo con camaradería

 

Evita quejarte constantemente.

 

Sonríe con frecuencia. Una sonrisa, siempre genera un buen ambiente y una mejor predisposición de aquellos que nos rodean. 

 

No te centres solamente en ti, preocúpate también de los demás. 

 

Escucha y observa

 

Escucha y presta atención a todos y a todo. Aprenderás más de lo que piensas.

 

Observa con discreción lo que hacen y cómo se comportan tus compañeros y superiores. Si pides que te cuenten cuál es el funcionamiento y las costumbres de la empresa, puede que no terminen de coincidir al 100% con la realidad. Eso sucede porque una cosa es lo que se desea que sea la realidad y otra diferente la que es de forma objetiva. 

 

Pregunta todo lo que sea necesario. Cuando se es novato se tiende a no hacer preguntas, porque se cree erróneamente que le considerarán un inepto, aunque es un grandísimo error. Por una parte, los demás te considerarán arrogante, puesto que se da por hecho que cuando se llega a un puesto de trabajo nuevo, hay muchas cosas que se desconocen, incluso en el caso de las personas con más experiencia laboral. Los procesos, los métodos, las costumbres, las estructuras y la propia relación entre cada equipo son diferentes, incluso dentro de departamentos u oficinas de la misma empresa. Y por otro lado, si no preguntas no aprenderás lo que necesitas para desempeñar tu nuevo trabajo y cometerás errores, muchos errores.

 

Persona delante de un ordenador y otras dos enseñándole algo en la pantalla

 

Toma nota de todo lo que vayas aprendiendo acerca de protocolos, métodos y procesos relativos a tu trabajo. 

 

Busca (y ofrece) información

 

Infórmate antes de comenzar a trabajar acerca de la empresa en general, de la oficina a la que te destinan, incluso del departamento.

 

Busca información acerca de tus jefes y tus compañeros, no con una finalidad chismosa, sino para conocerles mejor. Investiga un poco en sus redes sociales, pero ten mucho cuidado a la hora de hacer referencia a esa información delante de ellos, porque puedes ofrecer una malísima imagen. 

 

En caso de que la empresa ofrezca un manual o dossier de bienvenida, léetelo con atención. Aunque pueda parecer un producto prefabricado y creado para que nadie le presta atención, te aportará más información de la que crees. 

 

Si hay medios de comunicación interna dentro de la empresa, acude a ella para saber un poco más de la compañía y de los compañeros. Visita las redes internas, lee los boletines o revistas corporativas, las publicaciones en redes sociales...

 

Preséntate a todas las personas con las que vayas a tener relación en tu puesto de trabajo. 

 

Pregúntale el nombre a todo el mundo y facilita el tuyo. Procura recordar cómo se llaman los que te rodean, porque no hay nada que le guste más cualquiera que se dirijan a él por su nombre. Por otra parte, el hecho de poder identificar a tus nuevos compañeros y clientes, te hará sentir parte del equipo más rápido. 

 

Controla la información que facilitas sobre ti a tus nuevos compañeros. Eso no significa que no debas hablar de ti, sino que lo hagas con discreción. Evita, especialmente al principio, los temas delicados, ya sabes: política, fútbol, religión... También es conveniente no entrar en detalles demasiado íntimo o aquellos que se pueden malinterpretar cuando no te conozcan más en profundidad.  


Socializa

 

Incluso si eres tímido o no muy sociable, esfuérzate por integrarte. Al fin y al cabo pasarás mucho tiempo con tus nuevos compañeros, por lo que cuanto antes formes parte del equipo, más cómodos os sentiréis todos y más eficiente seréis en conjunto. 

 

Procura tomar parte en las actividades extralaborales. Si tus compañeros quedan después de trabajo para tomar unas cervezas o comer todos juntos el viernes, comparte con ellos esos momentos. No hace falta que lo hagas siempre, ni que les impongas tu presencia, pero sí que utilices esos momentos para conocerles y que te conozcas mejor. 

 

Equipo de trabajo tomando un café y charlando

 

También conviene que participes en las actividades que organice la empresa de forma general. Te integrarás mejor, porque conocerás más a la compañía y a otros compañeros con los que no tengas contacto directo, y también permitirán que ellos te traten a ti. Además, hay algunas empresas en las que no está bien visto que no se acuda a una cena de empresa o a cualquier otro evento corporativo que consideren importante.  

 

Algunas consideraciones más

 

Busca un mentor o guía que te pueda ayudar durante el proceso de integración dentro de la compañía. Un modelo a seguir y que al mismo tiempo te facilite información. 

 

Dos mujeres sentadas una al lado de otra, una enseñándole algo en la pantalla a otra

 

No hagas referencias constantes a tu anterior empresa, ni a tus viejos compañeros, tanto en sentido positivo como negativo. Los que te rodean no tendrán interés en ello (o quizás sí, y con malas intenciones) y probablemente sientan que les estás comparando con ellos.

 

Ten iniciativa, pero sin menospreciar a tus superiores y tus compañeros. 

 

Si cometes errores, no los escondas ni te justifiques, asume tus errores y ponles solución rápidamente.  


Ya sólo me queda desearte que tu nuevo trabajo te aporte muchas alegrías, crecimiento personal y profesional y que prosperes todo lo que te propongas en él.



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miércoles, 21 de septiembre de 2022

Consejos para Crear un Buena Impresión en Tus Clientes

¿Te has preguntado alguna vez qué primera impresión se ha llevado un cliente al que acabas de conocer? ¿Y en alguna de esas ocasiones crees que podrías haber mejorado la imagen profesional que has proyectado? En mi caso debo confesar que alguna vez sí, sobre todo cuando la experiencia no me sobraba. 

 

Aunque te parezca que hay personas que han nacido con una habilidad especial para encandilar a los clientes casi antes de cruzar una palabra con ellos, lo cierto es que se consigue combinando observación, formación y práctica, no hay más secreto. 

 

Si tú también quieres crear una buena impresión en tus clientes, a continuación comparto contigo algunos consejos que pueden serte útiles.

 

No te los pierdas y acompáñame...

 

Consejos para crear una buena impresión a tus clientes

 

Mantén siempre una actitud positiva. Alguien que transmite pasividad, desinterés, negatividad, desdén, soberbia o agresividad, incluso aunque sea de una manera sutil, crea rechazo automáticamente.

 

Proyecta confianza y honestidad. Para hacerlo tienes que tener interiorizadas ambas, porque si se fingen se nota (y mucho). 

 

Procura estar alerta, pero relajado. Incluso aunque tengas una cita con un cliente importante o que te intimide, es importante que estés tranquilo y confiado.

 

Vístete adecuadamente y mantén una imagen pulcra. Puede parecer algo superficial, pero el hecho de presentar una imagen adecuada al cliente te hará ganar más puntos de lo que parece. Te hará parecer más profesional y más confiable. Por otra parte, el hecho de cuidar tu ropa y tu aseo personal es una forma de transmitir autoestima, respeto hacia tu negocio o la empresa para la que trabajas y hacia los propios clientes.  

 

En caso de que tengas una entrevista o que tengas que hacer una llamada a un potencial cliente, investiga acerca de su empresa y de la propia persona. Es algo que te será útil a ti a la hora de preparar preguntas, argumentos y comentarios, pero que también trasladará tu interés y profesionalidad a la persona que tienes delante. 

 

La investigación previa te proporcionará algo muy valioso: encontrar un punto en común. Puede ser el lugar en el que estudiasteis, una afición, el lugar de nacimiento... Y esto no es una cuestión de manipulación, sino una forma de conectar y conocer mejor a la otra persona.

 

Llega puntual a tu cita. Eso significa no llegar tarde... y tampoco demasiado pronto. La falta de puntualidad es algo negativo para tu imagen profesional, es algo bien sabido por todos. Pero el hecho de adelantarte a la hora en la que está fijada la entrevista con tu cliente puede resultar algo también muy molesto. La mayoría tenemos poco tiempo y aprovechamos hasta el último minuto para terminar un informe, enviar un correo, hacer una llamada rápida o incluso ir al aseo; por lo que si alguien llega con mucha antelación nos descabalará nuestros planes. 

 

Persona mirando su reloj

 

La puntualidad también es aplicable a las videollamadas o a las llamada telefónicas. Si has quedado con tu cliente en que contactarías con él a las 09:00 h., procura que sea así. 

 

Si vas a retrasarte por algún motivo, incluso aunque sean unos pocos minutos, avisa a tu cliente. Lo más seguro es que te espere, pero puede que cancela la cita si tiene una agenda muy apretada. Si no llamas o envías un mensaje, puede que llegues y no te atienda, o que sí que lo haga y retrases todos sus otros compromisos.

 

Cuando establezcas el primer contacto, procura mirar de frente y a los ojos a tu cliente. Es una forma de transmitir franqueza y buena predisposición.

 

Mantén ese contacto visual durante la entrevista, pero no lo hagas todo el tiempo, porque puede resultar demasiado intrusivo. Combina la mirada directa a los ojos con la que se dirige al entrecejo, al rostro en general o a otro lugar, siempre que no parezca que estás distraído. 

 

Sonríe de forma sincera y cálida. No hay mejor tarjeta de presentación. 

 

Saluda. Puede parecer una obviedad, pero hay muchas más personas de las que parece que no dicen si siquiera un "hola", un "buenos días" o un "buenas tardes".

 

Estrecha la mano de forma firme y afectuosa. Un apretón de manos flojo y frío (como si estuvieses tomando la aleta de un pez, ya sabes), da la imagen de desinterés, de falta de energía y casi de desprecio hacia la otra persona. Y si lo que sobra es fuerza, la percepción que tendrá el otro, además de dolor físico, es que prepotencia y agresividad.  

 

Personas estrechándose la mano

 

Evita los besos en el terreno de los negocios, porque no generan una imagen demasiado profesional. Hay quien lo hace por costumbre o por parecer más asequible, pero no es una buena idea. Deja esta forma de saludar para las relaciones personales o para contactos profesionales de mucha confianza.

 

Preséntate con tu nombre, tu apellido, tu cargo y el nombre de tu empresa. Hazlo de forma breve, pero de modo que tu cliente lo escuche y lo entienda bien. ¿Cuántas veces te ha llamado alguien por teléfono o se ha presentado en tu despacho y le has tenido que pedir al menos una vez que repita todos estos datos porque los ha farfullado?

 

Si estás atendiendo a un cliente en un establecimiento, no hace falta que indiques tu apellido, tu cargo o tu empresa. Con tu nombre es suficiente. 

 

Respeta el espacio personal del otro y no te tomes demasiadas libertades con el contacto físico. Ninguna de las dos actitudes son bien recibidas por la inmensa mayoría. Esto ya era aplicable antes de que fuese una necesidad por motivos sanitarios durante la pandemia, lo es ahora y lo será después. Esto es especialmente necesario en caso de que sea el primer contacto con un cliente.  

 

Personas reunidas, una de ellas tomando notas

 

Procura no cruzar los brazos o las piernas, porque la otra persona lo puede percibir como predisposición negativa o como un gesto de rechazo o intransigencia. 

 

Intenta hablar de forma clara, y con una velocidad y un tono medios. Es importante que se te entienda bien.

 

No ignores a un posible cliente nunca. Si estás en una tienda u otro establecimiento abierto al público, establece contacto visual con aquellos que entren en el recinto. En caso de que no puedas atenderles en ese momento, indícaselo de palabra o con un gesto amable.

 

Cuando hables con tu cliente, centra tu atención en él. No estés pendiente de otras personas o de lo que sucede a tu alrededor, y si es necesario que lo hagas, al menos procura que no sea evidente. No consultes las notificaciones de tu teléfono, no envíes mensajes, no atiendas llamadas salvo que sea estrictamente necesario, no te centres en la carpeta o el dossier que le vas a presentar hasta que no necesites esa información...

 

Pregunta de forma inteligente y precisa. No significa que tengas que obtener mucha información, sino que consigas la necesaria. Si te excedes, puedes parecer demasiado curioso. Combina preguntas cerradas y abiertas, para obtener la información que necesitas, pero dejando margen para que tu cliente pueda hablar con libertad de asuntos que le interesen o le preocupen. 

 

Dos personas reunidas, mirándose a los ojos y una de ellas tomando notas

 

Escucha, y hazlo con tus oídos, pero también con tu mente, con tus ojos y con la actitud de todo tu cuerpo. El cliente deber ver y saber que le escuchas y que te interesa lo que dice. 

 

Toma notas, mejor con papel y bolígrafo que con el smartphone, la tablet o el portátil a lo largo de la conversación. El cliente percibirá una mayor atención si escribes en papel que si lo haces con ayuda de la tecnología. 

 

No vendas tus productos o tus servicios según abras la boca, mejor véndete a ti mismo. Si generas confianza y calidez, el cliente será más receptivo a lo que le vendas después. 

 

Personas reunidas, una de ellas mostrándole algo en su portátil  a otra

 

Céntrate en tu cliente, en sus requerimientos o en sus dudas. No te esfuerces por crear nuevas necesidades o en ofrecer un monólogo sobre tus productos o servicios. 

 

Haz gala de un saludable y educado sentido del humor. No significa intentar ser el más ingenioso, ni el que cuenta mejores chistes y anécdotas, y ni mucho menos el que hace bromas de mal gusto a costa del cliente. 

 

Evita ser un pelmazo, porque incluso aunque la primera impresión haya sido buena, si terminas alargando la cita más de la cuenta o te excedes a la hora de ofrecer información que al cliente no le interesa, echarás por tierra todo lo logrado.

 

En caso de una entrevista personal, de una videoconferencia o de una llamada telefónica, da las gracias al cliente por su tiempo y la atención que te ha prestado tu cliente. 

 

Despídete de forma cálida, amable y educada. Si va a haber un contacto posterior, confirma el día y la hora en que se producirá. 

 

Envía un correo recopilando lo que habéis hablado en persona o por teléfono y luego dale respuestas en esa misma comunicación si es posible, o anuncia que se las remitirás en una próxima comunicación.

 

¿Qué opinas de estos consejos? ¿Los pones en práctica ya? Recuerda lo que decía Oscar Wilde: "No existe una segunda oportunidad para una primera impresión". 


 

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La primera vez que apareció el post Consejos para Crear un Buena Impresión en Tus Clientes fue en el blog de Todos Somos Clientes.


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