Tanto cuando inicias un negocio como una vez que ya estás funcionando a pleno rendimiento, vas a necesitar muchas cosas, entre ellas liquidez. Puesto que esa liquidez es la que te va a permitir hacer frente a gastos e inversiones.
Porque vas a necesitar comprar equipos, adquirir materia prima para poder producir, vas a tener que pagar los suministros, hacer frente a los impuestos, pagar las nóminas... y para eso hace falta dinerito, siento ser yo la que te lo diga.
La falta de liquidez puede poner tu negocio en peligro, puesto que puede dejarte sin margen de maniobra para poder desarrollar tu actividad o incluso generarte deudas que te lleven al desastre.
Antes de comenzar tu proyecto emprendedor tendrás falta de liquidez por defecto, salvo en pocos y gloriosos casos, y también en otros momentos puntuales a lo largo de la vida de tu negocio. Y para eso necesitarás financiación. A continuación comparto contigo algunas formas de financiación que pueden ayudarte a conseguir esa ansiada liquidez.
Financiación propia
El hecho de aportar tu propio dinero para emprender es fundamental, puesto que si tú no apuestas por tu proyecto, difícilmente podrás conseguir que lo apoyen los demás. De hecho, la mayoría de inversores no te financiarán si antes no has puesto dinero tú como fundador.
Por otra parte, poner dinero de tu bolsillo es una forma de que realmente sientas tuyo el proyecto.
Y no olvides que todo aquello que aportes tú, no tendrás que devolvérselo al banco o a otros inversores, es decir, evitarás deudas.
Puedes lograr ese capital que vas a aportar a tu negocio a través del ahorro o de la capitalización del paro.
Y también puedes realizar aportaciones no dinerarias como propiedad industrial o intelectual, una propiedad inmobiliaria (una oficina, un piso o una nave que vayas a utilizar para la actividad), mobiliario, equipos informáticos o tecnológicos.
Si el proyecto lo vas a financiar íntegramente tú mismo, sin endeudarte, se llama Bootstraping. En ese caso tendrás que poner todo el dinero tú, invertir con mucho cuidado, reducir al mínimo los gastos... y cruzar los dedos.
Familia y amigos
Es la financiación que se consigue a través de familia, amigos y conocidos que apuestan por tu emprendimiento con los ojos cerrados. El famoso triplete FFF (family, friends and fools).
Es una forma muy cómoda de inyectar dinero, pero ten mucho cuidado, porque puede ser fuente de problemas a largo plazo.
Deberías documentar los préstamos de todos y cada uno de los inversores, aunque sean de confianza. Indicando el importe, el plazo de devolución y.... los intereses que les vas a pagar. Porque deberías pagarles intereses, como a cualquier otro inversor, aunque sea poco. Por otra parte, deberíais comunicar el préstamos entre particulares a Hacienda, por el bien de todos.
Piensa que cualquier entrada de dinero, debería estar justificada. El dinero que llegue a tu negocio tiene que pasar por el banco (o así debería ser) como ingreso, lo que implica que debes poder justificar de dónde sale, incluso si es un préstamo de un familiar o un amigo. Si no lo haces la AEAT puede ponerte las cosas muy difíciles en caso de que te haga una inspección. En caso de que el dinero lo guardes en la caja y pagues con él los gastos, tiene su riesgo. En primer lugar, no constará como ingreso, con lo que tus cuentas estarán menos saneadas de cara al público (banco, balances...). En segundo lugar, hay restricciones en cuanto a los pagos que puedes hacer en efectivo, por lo que únicamente podrás utilizar ese dinero en efectivo para pagos menores.
También puedes darles una participación en el negocio, según sea su aportación.
Financiación bancaria
Es uno de los medios de financiación más conocidos entre los emprendedores, más allá de los habituales FFF.
Puede conseguirse en la banca privada o a través la banca pública adscrita al Ministerio de Economía y Empresa (ICO - Instituto de Crédito Oficial).
La financiación se realiza a través de préstamos, créditos y microcréditos.
El principal escollo con el que un emprendedor se puede encontrar a la hora de solicitar financiación es el de las garantías, porque en estas entidades (tanto en bancos y cajas como las gestionadas a través del ICO) requerirán avales, garantías hipotecarias y otro tipo de respaldos que puedan asegurar que se devolverá el dinero prestado.
Cuando no se tienen las garantías que solicitan los bancos, se puede recurrir a la asociación con Sociedades de Garantía Recíproca. La función de estas sociedades es otorgar garantías personales a sus socios para que puedan financiar sus operaciones, a través de avales y otros medios que sirvan como respaldo para ello.
Fondos de capital riesgo
Estos fondos invierten en empresas (no cotizadas) que tienen un nivel alto de riesgo, pero con un gran potencial de éxito y crecimiento.
Esta inversión suele ser a medio plazo.
Exigen un porcentaje alto de participación en la empresa.
Esperan unos buenos rendimientos, lo que implica que te apretarán bastante para conseguirlos.
Ponen a personas de su confianza en puestos relevantes.
Crowdlending
Se trata de un préstamo colectivo, es decir, que varios inversores privados prestan dinero el emprendedor y éste lo devuelve con un interés.
Este interés es más elevado que el que hay que pagarle a los bancos, pero no hay que enfrentarse a las garantías y las consecuencias de tener deudas con ellos.
El emprendedor debe devolver el capital invertido en un plazo que se haya establecido previamente.
Business Angels
Son inversores independientes que facilitan capital a emprendedores para determinados proyectos y negocios.
Estos negocios deben ser interesantes para el Business Angel, por eso es importante que la idea sea viable, potencialmente exitosa y rentable.
Estos inversores pueden reclamar una parte de la empresa y de los beneficios, incluso formar parte del proyecto o mentorizar al emprendedor.
Sus inversiones suelen ser a largo plazo.
Crowdfunding
Es el micromecenazgo masivo. Se trata de financiarse a través de contribuciones de terceros, generalmente particulares. Pueden ser amigos, familiares y otros inversores particulares.
Se apoyan en las redes sociales y en las plataformas específicas de crowdfunding, algo fundamental para que el alcance de la campaña sea el suficiente para llegar al importe necesario para el proyecto.
El emprendedor debe definir primero el importe mínimo necesario para su proyecto. Si se utilizan las plataformas, hay que indicarlo en ella. Así como las características del producto o servicio del que se tratará, la contribución mínima y las recompensas que se ofrecen.
Los inversores obtienen una recompensa proporcional a la contribución, que puede ser el producto o servicio que necesita la financiación para hacerse realidad, un descuento en esos productos o servicios...
En el caso del modelo de Equity Crowdfunding, los inversores aportan dinero a cambio de una participación en acciones en la empresa.
Subvenciones, ayudas y bonificaciones
Este tipo de financiación es pública y es muy variada en cuanto al sector de actividad, el tipo de emprendimiento y de emprendedor, el ámbito geográfico en el que está radicado el negocio, etc.
En el caso de las empresas de nueva creación, las que tienen que ver con el sector medioambiental, social o tecnológico, puedes pedir ayudas y créditos blandos a organismos como la Comisión Europea, CDTI o ENISA.
Los requisitos para solicitar las subvenciones y ayudas suelen ser muchos y muy estrictos. Y no sólo afectan a los que te pedirán para concedértelas, sino los que te exigirán a posteriori, para justificar ese dinero que has solicitado.
El proceso es largo, por lo que desde que se solicitan hasta que se percibe la financiación puede haber un margen de varios meses. Eso implica que no tendrás el dinero disponible cuando comiences la actividad, algo a tener en cuenta a la hora de preparar la planificación financiera de tu emprendimiento.
No siempre cubren el 100% del proyecto o la partida concreta de la convocatoria.
Si no cumples los requisitos que justifiquen la subvención o ayuda que has recibido, te exigirán que devuelvas el dinero.
Factoring
Es una forma de financiación que consiste en ceder los derechos de cobro (facturas, recibos, pagarés...) a una entidad, que te adelantará el dinero a cobrar por ellos a cambio de unos intereses y unas comisiones.
Según el importe de esos derechos de cobro y el que supongan los intereses y comisiones, es una forma muy interesante para lograr que entre dinero en tu empresa.
Es importante que sepas que si el cliente no paga, te reclamarán el importe de ese derecho de cobro más unos gastos e intereses.
Te invito a que leas nuestro post Factoring: Todo lo que Debe Saber una Pyme, para que conozcas más acerca de este tipo de productos.
Leasing financiero
Si necesitas comprar equipamiento, puede que te interese hacerlo mediante esta fórmula, que consisten en un alquiler con derecho a compra a la finalización de un período.
Esto te permite no tener que hacer el desembolso inicial al completo para adquirir el bien, lo que puede darte un cierto pulmón durante un cierto tiempo.
Cuando finalice el plazo podrás decidir si compras el bien, lo devuelves o renuevas el contrato.
En caso de que no quieras ejercer el derecho a compra al final del período, puedes recurrir al renting, aunque en los contratos de este tipo de alquiler puedes pactar la compra final si ambas partes estáis de acuerdo.
Pagos por adelantado
Como provisiones o anticipos. Es una forma de aumentar tu liquidez sin necesidad de recurrir a otro tipo de financiación que te costará dinero. Mi consejo es que si te es posible, pidas que tus clientes te hagan pagos a cuenta, sobre todo si no son muy buenos pagadores. Si la cantidad total es muy grande, puedes pedir que estos pagos anticipados sean varios, coincidiendo con hitos del proyecto o con una periodicidad razonable y que te aporte liquidez (y seguridad en los cobros).
Si cobras mediante recibo por trabajos recurrentes durante todo el año, puede que te interese pasar al cobro un recibo anual en lugar de 12 a lo largo del ejercicio. Eso dependerá de si te convienen más los ingresos recurrentes, aunque sean más pequeños, que uno más grande e inmediato. En cualquier caso, si los productos o servicios te van a suponer gastos, es muy recomendable cobrar una parte por adelantado a tu cliente. No tengas miedo a proponerlo.
Atrasar los pagos a proveedores
Aunque la Ley Antimorosidad marca unos plazos máximos para pagar a los proveedores, tanto los privados como los públicos, lo cierto es que los pagos se retrasan cada vez más.
Es una mala práctica, sin duda, pero que te permite financiar tu negocio sin necesidad de endeudarte. Si tu cliente te paga en plazo o incluso por adelantado, mientras que tu proveedor puede esperar 30 días, tú estarás utilizando ese dinero para sanear tu tesorería o para hacer inversiones sin necesidad de endeudarte.
Eso sí, debes valorar muy bien a qué proveedores les puedes retrasar los pagos y a los que no. Hacerlo con un autónomo que sabes que lucha con uñas y dientes para mantenerse a flote puede ser una forma de darle la puntilla definitiva, atrasar los pagos a una gran empresa que hace alarde de sus buenos resultados es otra muy distinta.
Esta técnica es una de las preferidas de muchos (irresponsables) directores financieros, que incluso se vanaglorian de llevar años para pagar facturas a sus proveedores... Así que antes de hacerlo tú, valora si te gusta sufrirlo a ti.
Suscripción
Si comercializas productos de uso recurrente, en ciertos casos puedes ofrecer a tus clientes una suscripción. Este modelo es cada vez más frecuente, quizás porque es exitoso, al menos hasta ahora.
Se puede aplicar a diferentes sectores. Desde productos para bebés a cosméticos, o incluso productos gourmet. Aunque es un modelo que se puede introducir para otros productos, e incluso para servicios. La imaginación al poder.
No es un modelo nuevo, puesto que los periódicos y revistas lo han hecho (y lo siguen haciendo) desde hace décadas.
Espero que esta información te ayude a decidir cuál es la forma de financiación más apropiada para tu negocio.
Información de interés:
Ley 1/1994, de 11 de marzo, sobre el Régimen Jurídico de las Sociedades de Garantía Recíproca
Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización
Ley 22/2014, de 12 de noviembre, por la que se regulan las entidades de capital-riesgo, otras entidades de inversión colectiva de tipo cerrado y las sociedades gestoras de entidades de inversión colectiva de tipo cerrado, y por la que se modifica la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva
Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial
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Una de esas cosas que puede arruinarte el día es darte cuenta de que tu dispositivo se está quedando sin batería justo en el momento más inoportuno. Ya sabes, justo cuando estás esperando o tienes que hacer una llamada importante, cuando tienes que enviar un correo urgente, cuanto te espera una reunión decisiva y llevas toda la información en el smartphone... Y suele ser inversamente proporcional el nivel de carga a la necesidad que tienes de ella, no falla.
Y es entonces cuando solemos caer en una práctica que podríamos denominar de riesgo: cargar el dispositivo en un puerto de carga USB público. De hecho es ver uno a lo lejos cuando estamos con la batería en mínimos preocupantes y volver al respirar. Pero no todo es tan bonito. Aunque la mayor parte de estos cargadores son seguros, puede haber otros que escondan sorpresas desagradables que puedan poner en riesgo tus datos o incluso la integridad de tu móvil o tu tablet.
Qué son estos cargadores USB públicos
Los cargadores públicos son conectores que están situados en espacios de uso público que se pueden emplear para cargar nuestros dispositivos móviles de forma gratuita. En sí no ofrecen ningún peligro.
Los que sí encierran peligro son los puertos USB públicos que se han modificado o cables conectados al puerto (dejado allí como por casualidad), que los delincuentes pueden usar para instalar malware en los dispositivos que se conecten o que accedan a su información.
Cómo funcionan
Los conectores USB tienen varios pines. Unos se emplean para cargar y otros para transferir información. Es decir, lo mismo que puede llegar energía a tu dispositivo, puede salir información.
De hecho, hay casos en los que por defecto durante la carga se transfiere información como el tipo de dispositivo, el número de serie, el fabricante...
Qué peligros pueden tener para ti
▣ Son tan peligrosos como una WiFi pública.
▣ Pueden robarte información sin que te des cuenta.
▣ Puedes ser víctima de un ataque que instale malware en tu móvil, tu tablet o tu portátil.
▣ Los ciberdelincuentes usan los cargadores públicos para hacer video jacking, que consiste en utilizar un dispositivo modificado y camuflado al que te conectas (sin darte cuenta) con la finalidad de acceder en tiempo real a lo que estás haciendo en él. Todo lo que estás haciendo, incluidas la introducción de usuarios o contraseñas en servicios, toma de fotografías o vídeos, envío de mensajes...
▣ A través del propio cable USB del cargador los delincuentes podrían estar accediendo físicamente a tu dispositivo, pudiendo hacerse con tus datos sin problemas, del mismo modo que tú conectas tu smartphone a tu portátil para traspasar información de u dispositivo a otro. Realmente no sabes quién está detrás de ese cable y cuáles son sus intenciones. Incluso aunque hay sistemas operativos y otras herramientas que te informan acerca de la fiabilidad del ordenador a que te estés conectando, hay que tener cuidado porque los cibermalos pueden ser capaces de saltarse esas protecciones.
▣ Si el cargador o el lugar en el que estés cargando el dispositivo sufre una sobrecarga eléctrica, puedes acabar con tu móvil, tu tablet o tu portátil frito.
Medidas que puedes tomar para protegerte
▣ Usa sólo cargadores públicos que sean confiables.
▣ Ten activada siempre la carga sin transferencia de datos, si tu dispositivo te lo permite. De ese modo, te preguntará siempre que los cargues a través de un USB si quieres permitir que, además de energía se puedan intercambiar datos.
▣ No desbloquees tu dispositivo cuando lo cargues en un lugar ajeno. No es una garantía de que tu dispositivo esté a salvo, pero menos es nada.
▣ Otra opción es cargarlo con él apagado, aunque tampoco este método te protege al 100% de ataques.
▣ Protege tus dispositivos con un password o con un sistema de acceso como la huella digital.
▣ Aunque los antivirus son efectivos en los ordenadores, lo cierto es que no lo son tanto en los smartphones, pero no está de más ponerles a los delincuentes cuantas más barreras mejor.
▣ Lo ideal es llevar siempre encima tu propio cargador, aunque es algo bastante engorroso y que no siempre es posible.
▣ Si llevas cargador, sería recomendable que tuviese protección de sobrecarga para cuando lo conectes en un lugar público. Son menos rápidos, pero más seguros eb espacios que puedan ser potencialmente peligrosos por sobrecarga eléctrica.
▣ Una buena idea es cargar el dispositivo a través de una batería externa, que haga de intermediaria entre la fuente de energía y lo que estés cargando. Es decir, conecta tu móvil a la batería externa y ésta al cargador público.
▣ También puedes usar un adaptador USB-A con conector macho-hembra, que ejerza como "preservativo", de modo que permitirá la carga, pero no la transferencia de datos.
▣ Si tu móvil o tu portátil te preguntan si quieres aceptar el acceso a su puerto de datos, dile que no. Pero, cuidado, porque hay algunos que permiten la transferencia de datos sin preguntarte.
▣ Considera como cargadores de uso público los que llevan los coches de alquiler, puesto que el hecho de conectar tu smartphone puede poner en riesgo tus datos, puesto que los almacena.
▣ Ten mucho cuidado con los permisos que das cuando conectes el dispositivo a un vehículo de alquiler o de uso compartido.
Espero que este post te ayude a evitar los peligros de los cargadores USB públicos.
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El Black Friday y el Cyber Monday son un imán cada vez más potente para los consumidores. Esperamos su llegada para adquirir artículos que necesitamos (o deseamos) con precios atractivos, e incluso comenzamos a preferirlos a las rebajas.
Las rebajas se alargan en el tiempo, más allá de los períodos oficiales, lo que quizás genera la percepción de que los precios rebajados son los habituales. Por eso estos dos períodos de ofertas, el BF y el CM, al ser más cortos en el tiempo, al tener un mayor apoyo publicitario y al ser todavía más novedosos, son más atractivos. Igual que empieza a suceder con el Día del Soltero, por ejemplo, que hemos importado de China.
Si vas a aprovechar el Black Friday y/o el Cyber Monday, adelante, pero debes tener presente que sigues teniendo los mismos derechos como consumidor. Para que no te engañen, te recuerdo estos derechos.
Las condiciones
Es importante que te informes de las condiciones de venta para comprobar que se cumplen. Tanto en los precios, como en los gastos de envío, los plazos de entrega o la duración de la oferta. También es conveniente que, además de conocer esas condiciones de venta para el Black Friday o el Cyber Monday, las guardes por escrito. En el caso de las compras en tienda física, lo ideal es guardar los folletos publicitarios o hacer fotos de los carteles en los que se especifiquen. Si se trata de compras en ecommerce, te recomiendo que saques pantallazos de las ofertas y las condiciones que aparezcan en el sitio.
Presta especial atención al período en el que se aplica la oferta del BF o del CM y comprueba que se aplica en tu caso.
Precios
El proveedor debe informarte de la rebaja (real) que tiene el producto durante el Black Friday o el Cyber Monday. Eso implica que debe aparecer el precio original y el rebajado o el porcentaje de rebaja que le han aplicado.
Para evitar engaños, te recomiendo que unos días antes localices los
productos que te interesan y que compruebes los precios. Conviene que lo
compruebes con suficiente antelación, porque hay algunos proveedores
que suben el precio pocos días antes del BF o del CM para luego aplicar
la oferta.
Calidad
Como en el caso de las rebajas, los productos que ofrecen en estas ventas especiales deben ser de la misma calidad que los que se venden el resto del año. Es decir, tienen que ser los mismos que tienen en la tienda (on-line y off-line) no pueden ser reacondicionados, con taras o defectos o de calidades o prestaciones inferiores.
Facturas
Tienen obligación de emitirte una factura simplificada en cualquier caso, y de factura completa si así lo solicitas, al igual que durante el resto del año.
Las garantías
Los productos que vendan tienen las mismas garantías que si los comprases fuera de estas ventas especiales. Se rebajan los precios, no las garantías.
Los pagos
Durante el Black Friday o el Cyber Monday puede que las tiendas on-line no acepten el pago con tarjeta, aunque sí lo hagan el resto del año. Si es así, deben informar de ello claramente. Es algo cada vez más inusual, puesto que los consumidores tendemos a pagar con tarjeta o incluso con el móvil, pero no está de más preguntar antes de comprar.
En las compras on-line es casi imposible que no se acepten medios electrónicos, así que no debes preocuparte por la forma de pago.
Devoluciones
En cuanto a la política de devoluciones, debes tener en cuenta que en estas ventas especiales y durante las rebajas los establecimientos físicos, pueden cambiar el modo en el que aceptan las devoluciones. Para no llevarte sorpresas, consúltalos. En cualquier caso, están obligados a indicarlo en un lugar visible, tanto en un cartel como en el propio ticket (factura simplificada).
En las tiendas físicas no tienen obligación de cambiarte el producto o de devolverte el dinero, salvo en el caso de que el artículo esté defectuoso o roto, así que infórmate antes de comprar. Hay muchos establecimientos en los que sí aceptan que devuelvas un artículo, pero no te devolverán en dinero, sino que te darán un vale para que compres otro productos en la tienda, así que no te extrañes. El consabido "si no quedas satisfecho, te devolvemos el dinero" es algo propio de esos grandes almacenes del triángulo verde y de otros que siguieron su ejemplo, pero no de todas las tiendas.
En las compras on-line recuerda que tienen derecho de desistimiento
en un plazo de 14 días desde la fecha de la compra, o más exactamente
desde la entrega del artículo en tu domicilio si no lo recoges en
tienda. No tienes que dar explicaciones sobre el motivo de la
devolución. Si el proveedor no te informa de ese derecho de ningún modo,
tendrás un plazo de 12 meses para desistir de la compra. Eso sí, hay
excepciones que conviene conocer.
Comprueba las
condiciones del desistimiento, porque si no se indica lo contrario,
podrás devolverlo, pero tendrás que hacerte cargo de los gastos de envío
del artículo.
Envíos
Presta atención a los gastos de envío, porque pueden llegar a ser tan elevados, que no te compense el posible descuento que tenga el artículo. O incluso que tengas que hacer una compra mínima con un precio elevado (y que no te conviene) para que estos gastos sean por cuenta del proveedor. Si lo que quieres comprar costaba 30 euros y durante el Black Friday te sale por 25 euros, pero los gastos de envío suben a 10, la compra probablemente no te salga rentable. Y si para que esos gastos de envío sean 0 euros, la compra debe ser de más de 100 euros, te estarán obligando a comprar cosas que quizás no necesitas o que no te interesa adelantar en ese momento.
En las compras on-line, salvo que se indique lo contrario en sus condiciones de venta (y que debes consultar por tu bien), el proveedor tendrá hasta 30 días para entregarte los artículos comprados.
También debes tener en cuenta que las entregas deben hacerse en tu domicilio (o en el que hayas designado en el pedido), en caso contrario, no se considerarán válidas. Es decir, esa mala costumbre que tienen algunos repartidores de dejar los envíos en el domicilio de un vecino (sin tu previa autorización) o que echen por la verja o la valla si se trata de una casa con jardín, implica que puedes reclamar porque la entrega no está realizada. Se consideran personas autorizadas aquellas que estén en el domicilio de entrega, que se identifiquen y que se hagan cargo del envío, siempre que el destinatario no se haya opuesto expresamente a que lo reciban en su nombre, tal y como indica la Ley43/2010, de 30 de diciembre, de servicio postal universal, de los derechos de los usuarios y del mercado postal.
Reclamaciones
Y, por supuesto, tienes derecho a solicitar la hoja de reclamaciones en caso de que quieras presentar una queja o una reclamación en el establecimiento. Ten cuidado a la hora de pedir la hoja de reclamaciones, puesto que en algunos casos te darán una hoja interna de quejas, que no tiene ningún valor a la hora de hacer valer tus derechos ante la Administración.
Si el establecimiento está adscrito al Sistema de Arbitraje de Consumo, podrás reclamar ante él en caso de disconformidad.
Protección de datos
Y también tienes derecho, desde luego, a ejercer tus derechos sobre los datos que has facilitado al vendedor, tal y como se indica en el Reglamento General de Protección de Datos.
Ya sólo me queda una cosa por decirte: que disfrutes de tus compras.
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Las noticias falsas o fake news están de plena actualidad. Todos hablan de ellas, todos las critican... y (casi) todos las consumen, o debería decir que las consumimos. Porque es difícil sustraerse a este tipo de desinformación, porque cada vez está mejor diseñada y distribuida.
Y es que las noticias falsas se distribuyen mejor y mucho más rápido que las verdaderas. Eso sucede porque están fabricadas para que el receptor sienta emociones intensas frente a esa información: sorpresa, ira, felicidad...
Detrás de estas fake news está la manipulación del público en general o de un sector concreto para conseguir una acción o una reacción. También puede estar el engaño para vender un producto o un servicio. O incluso para hacer daño a personas, colectivos o empresas.
Si quieres saber más acerca de las noticias falsas y cómo detectarlas, sigue leyendo...
Tipos de noticias falsas
▣ Información totalmente falsa, creadas de principio a fin para engañar al lector. La finalidad es producir una reacción o instalar una creencia en el receptor.
▣ Noticias con algo de verdad, pero con imprecisiones o adornos. Pueden producirse por ignorancia de quien las redacta o por interés en convencer al lector de alguna información.
▣ Noticias ciertas, pero que alguien tacha vivamente y con supuestas pruebas de fake news, porque su contenido (cierto) no les interesa. Esta manera de desinformar es casi más pérfida que la de crear noticias falsas.
Las mejores armas: un espíritu crítico y un saludable escepticismo
▣ A la hora de consumir información, evita hacerlo de forma indiscriminada.
▣ Procura tener una actitud escéptica ante las noticias que lees o que escuchas. No significa que dudes de todo, pero tampoco que te creas todo.
▣ No des por hecho que una noticia, por el mero hecho de serlo, es cierta.
▣ El que haya información que aparezca en un medio no implica necesariamente que sea cierta. Ni en Internet, ni en la televisión, ni en la radio, ni en la prensa... La desinformación, voluntaria o no, puede estar en cualquier parte.
▣ Tampoco pienses que por el hecho de que la noticia te llegue a través de un amigo o conocido es verdad. Esa persona que te la ha reenviado lo ha hecho con buena intención con casi toda seguridad, pero eso no certifica su legitimidad.
Atención a la noticia
▣ Si la noticia parece falsa, probablemente lo será.
▣ Que una información sea viral no implica que sea cierta.
▣ Cuanto más impactante y provocadora sea la información, más probabilidad hay de que sea mentira.
▣ Las noticias que te reafirman en tus convicciones también pueden ser falsas. Piensa que las grandes compañías que manejan la información recaban datos sobre tus preferencias (y tus animadversiones), por lo que puede que las noticias que te lleguen sean las que precisamente quieres leer, aunque no sean ciertas.
▣ Cualquier información que llame la atención con frases del estilo de "lo
que no quieren que sepas sobre...", "al descubierto la verdad sobre...", "Nadie habla sobre..."
y otras similares casi en todos los casos son fake news.
▣ Desconfía de las noticias que te llegan por cadenas de WhatsApp, suelen tener gato encerrado, sobre todo las que no tienen un origen definido o autoría concreta.
▣ Aprende de la experiencia. Todos tenemos amigos, encantadores y sumamente bienintencionados, que son distribuidores compulsivos de fakes. No lo hacen con mala intención, pero reenvían constantemente mensajes con supuestos cheques regalo de grandes cadenas comerciales, con rebajas imposibles en gafas de sol, con alertas de desapariciones (fechadas hace 10 años), con información tan sorprendente como que la Tierra está completamente hueca por dentro y en la que vive gente, con noticias de muertes de famosos (que están muy vivos)... No te digo que abandones su amistad, sino que pongan en cuarentena permanente todo lo que te envíen.
▣ Lee más allá de los titulares, porque detrás de un encabezamiento
escandaloso puede haber una información que no tiene nada que ver con
él. Esta técnica es perfecta para captar incautos que lean la noticia
jugosa que promete el encabezamiento, aunque luego se decepcionen con su
lectura.
▣ Comprueba la redacción, la gramática y la ortografía. Si no es
adecuada, aumentan las posibilidades de estar frente a una noticia más
falsa que un euro de cartón.
▣ Fíjate en la fecha de la
noticia. Hay muchas que se reenvía muchos años después de la fecha
inicial de la publicación. Si te la reenvían como actual, evidentemente
será una noticia poco fiable. Y te sorprendería ver cuántas circulan de
este modo sin que los receptores se den cuenta de este detalle antes de
reenviarlas.
▣ Si la información es muy extravagante, puede
tratarse de una sátira. Las publicaciones satíricas en Internet sirven
para hacer parodias y humor, generalmente de temas que sí son reales en
su origen, pero que no son ciertas en su resultado. Su finalidad es
divertir y llamar la atención sobre algo, no informar. Pero esto no es
impedimento para que haya quien se lo toma en serio. Algunas muy
populares son El Mundo Today, la Revista Mongolia, Daily Mash, The Onion...
Fíjate en la fuente
▣ Analiza la fuente de la que procede. Si incluso algunos medios
respetables y conocidos en ocasiones comparten noticias falsas, imagina
que puede suceder si las distribuyen fuentes dudosas o desconocidas.
▣ Fíjate en si la noticia está firmada por un autor reconocido, respetado y
rastreable en Internet. Esto no te garantiza que no sea una noticia
prefabricada, pero si el medio y el autor son confiables, hay más
posibilidades de que sea una información veraz.
▣ Las noticias ilegítimas no sólo circulan por Internet, así que mucho ojo. Hay quien las repite en persona si las has leído en algún medio digital o en una red social, y parece que esa forma de compartirlas en muchos casos les da mayor verosimilitud, porque el transmisor suele acompañarlos con un "sé de buena tinta...", "me he enterado de...", sin aclarar cual es su fuente.
▣ Investiga si el medio, el autor y las fuentes en la que se basa la
información existen. En muchos casos se citan estudios, investigaciones,
investigadores y hechos que no son reales, ni por aproximación.
Verifica
▣ Rastrea la misma noticia en otros medios. Si no aparece por ningún sitio, deberán saltar tus alarmas de detección de fakes. Las exclusivas cada vez son más raras y, en caso de ser legítimas, enseguida dejan de serlo y proliferan las réplicas de esa información en todo tipo de medios digitales.
▣ Busca las imágenes en Google. Si se han empleado antes para acompañar otro tipo de información, casi seguro que se trata de fake news. Y no estoy hablando de las fotos de bancos de imágenes que todos usamos para apoyar posts y otras publicaciones, sino de las que se emplean para documentar como reales y actuales las noticias falsas.
▣ Verifica el dominio del que procede la noticia. Hay páginas que se hacen
pasar por las fuentes de noticias legítimas, pero que tienen pequeñas
diferencias de redacción, inclusión o exclusión de caracteres, etc. Si
dudas, escribe el nombre de la fuente confiable en el buscador y
comprueba cuál es el dominio, si no coincide con el de la noticia... ya
sabes lo que es.
▣ Hay plataformas dedicadas a desmontar noticias falsas que puedes consultar, pero también es conveniente un sano escepticismo con ellas. Si nos debemos acostumbrar a cuestionar la información que nos llegue antes de creerla (y distribuirla), deberíamos hacerlo también con la que nos facilitan las que aseguran luchar contra la desinformación.
Y lo más importante, ante la duda, no compartas, así no seguirás extendiendo falsedades que únicamente interesan a la fuente que las crea.
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