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jueves, 12 de diciembre de 2019

Cómo Financiar Tu Emprendimiento

Tanto cuando inicias un negocio como una vez que ya estás funcionando a pleno rendimiento, vas a necesitar muchas cosas, entre ellas liquidez. Puesto que esa liquidez es la que te va a permitir hacer frente a gastos e inversiones.

 
Porque vas a necesitar comprar equipos, adquirir materia prima para poder producir, vas a tener que pagar los suministros, hacer frente a los impuestos, pagar las nóminas... y para eso hace falta dinerito, siento ser yo la que te lo diga.

 
La falta de liquidez puede poner tu negocio en peligro, puesto que puede dejarte sin margen de maniobra para poder desarrollar tu actividad o incluso generarte deudas que te lleven al desastre.

 
Antes de comenzar tu proyecto emprendedor tendrás falta de liquidez por defecto, salvo en pocos y gloriosos casos, y también en otros momentos puntuales a lo largo de la vida de tu negocio. Y para eso necesitarás financiación. A continuación comparto contigo algunas formas de financiación que pueden ayudarte a conseguir esa ansiada liquidez


Cómo financiar tu emprendimiento

 
Financiación propia

 
El hecho de aportar tu propio dinero para emprender es fundamental, puesto que si tú no apuestas por tu proyecto, difícilmente podrás conseguir que lo apoyen los demás. De hecho, la mayoría de inversores no te financiarán si antes no has puesto dinero tú como fundador.


Por otra parte, poner dinero de tu bolsillo es una forma de que realmente sientas tuyo el proyecto.


Y no olvides que todo aquello que aportes tú, no tendrás que devolvérselo al banco o a otros inversores, es decir, evitarás deudas. 


Puedes lograr ese capital que vas a aportar a tu negocio a través del ahorro o de la capitalización del paro


Y también puedes realizar aportaciones no dinerarias como propiedad industrial o intelectual, una propiedad inmobiliaria (una oficina, un piso o una nave que vayas a utilizar para la actividad), mobiliario, equipos informáticos o tecnológicos.


Si el proyecto lo vas a financiar íntegramente tú mismo, sin endeudarte, se llama Bootstraping. En ese caso tendrás que poner todo el dinero tú, invertir con mucho cuidado, reducir al mínimo los gastos... y cruzar los dedos.

 
Familia y amigos

 
Es la financiación que se consigue a través de familia, amigos y conocidos que apuestan por tu emprendimiento con los ojos cerrados. El famoso triplete FFF (family, friends and fools).


Es una forma muy cómoda de inyectar dinero, pero ten mucho cuidado, porque puede ser fuente de problemas a largo plazo.


Persona sosteniendo billetes de euro en las manos


Deberías documentar los préstamos de todos y cada uno de los inversores, aunque sean de confianza. Indicando el importe, el plazo de devolución y.... los intereses que les vas a pagar. Porque deberías pagarles intereses, como a cualquier otro inversor, aunque sea poco. Por otra parte, deberíais comunicar el préstamos entre particulares a Hacienda, por el bien de todos.


Piensa que cualquier entrada de dinero, debería estar justificada. El dinero que llegue a tu negocio tiene que pasar por el banco (o así debería ser) como ingreso, lo que implica que debes poder justificar de dónde sale, incluso si es un préstamo de un familiar o un amigo. Si no lo haces la AEAT puede ponerte las cosas muy difíciles en caso de que te haga una inspección. En caso de que el dinero lo guardes en la caja y pagues con él los gastos, tiene su riesgo. En primer lugar, no constará como ingreso, con lo que tus cuentas estarán menos saneadas de cara al público (banco, balances...). En segundo lugar, hay restricciones en cuanto a los pagos que puedes hacer en efectivo, por lo que únicamente podrás utilizar ese dinero en efectivo para pagos menores. 


También puedes darles una participación en el negocio, según sea su aportación.

 
Financiación bancaria

 
Es uno de los medios de financiación más conocidos entre los emprendedores, más allá de los habituales FFF.


Puede conseguirse en la banca privada o a través la banca pública adscrita al Ministerio de Economía y Empresa (ICO - Instituto de Crédito Oficial).


La financiación se realiza a través de préstamos, créditos y microcréditos.


El principal escollo con el que un emprendedor se puede encontrar a la hora de solicitar financiación es el de las garantías, porque en estas entidades (tanto en bancos y cajas como las gestionadas a través del ICO) requerirán avales, garantías hipotecarias y otro tipo de respaldos que puedan asegurar que se devolverá el dinero prestado.


Cuando no se tienen las garantías que solicitan los bancos, se puede recurrir a la asociación con Sociedades de Garantía Recíproca. La función de estas sociedades es otorgar garantías personales a sus socios para que puedan financiar sus operaciones, a través de avales y otros medios que sirvan como respaldo para ello.


Personas sentadas a una mesa haciendo una operación en el banco

 
Fondos de capital riesgo

 
Estos fondos invierten en empresas (no cotizadas) que tienen un nivel alto de riesgo, pero con un gran potencial de éxito y crecimiento.


Esta inversión suele ser a medio plazo.


Exigen un porcentaje alto de participación en la empresa.


Esperan unos buenos rendimientos, lo que implica que te apretarán bastante para conseguirlos. 


Ponen a personas de su confianza en puestos relevantes.

 
Crowdlending

 
Se trata de un préstamo colectivo, es decir, que varios inversores privados prestan dinero el emprendedor y éste lo devuelve con un interés.


Este interés es más elevado que el que hay que pagarle a los bancos, pero no hay que enfrentarse a las garantías y las consecuencias de tener deudas con ellos.


El emprendedor debe devolver el capital invertido en un plazo que se haya establecido previamente.

 
Business Angels

 
Son inversores independientes que facilitan capital a emprendedores para determinados proyectos y negocios.


Estos negocios deben ser interesantes para el Business Angel, por eso es importante que la idea sea viable, potencialmente exitosa y rentable.


Estos inversores pueden reclamar una parte de la empresa y de los beneficios, incluso formar parte del proyecto o mentorizar al emprendedor.  


Sus inversiones suelen ser a largo plazo.  


Informe

 
Crowdfunding

 
Es el micromecenazgo masivo. Se trata de financiarse a través de contribuciones de terceros, generalmente particulares. Pueden ser amigos, familiares y otros inversores particulares.


Se apoyan en las redes sociales y en las plataformas específicas de crowdfunding, algo fundamental para que el alcance de la campaña sea el suficiente para llegar al importe necesario para el proyecto.


El emprendedor debe definir primero el importe mínimo necesario para su proyecto. Si se utilizan las plataformas, hay que indicarlo en ella. Así como las características del producto o servicio del que se tratará, la contribución mínima y las recompensas que se ofrecen.


Los inversores obtienen una recompensa proporcional a la contribución, que puede ser el producto o servicio que necesita la financiación para hacerse realidad, un descuento en esos productos o servicios...


En el caso del modelo de Equity Crowdfunding, los inversores aportan dinero a cambio de una participación en acciones en la empresa.

 
Subvenciones, ayudas y bonificaciones

 
Este tipo de financiación es pública y es muy variada en cuanto al  sector de actividad, el tipo de emprendimiento y de emprendedor, el ámbito geográfico en el que está radicado el negocio, etc.


En el caso de las empresas de nueva creación, las que tienen que ver con el sector medioambiental, social o tecnológico, puedes pedir ayudas y créditos blandos a organismos como la Comisión Europea, CDTI o ENISA.


Los requisitos para solicitar las subvenciones y ayudas suelen ser muchos y muy estrictos. Y no sólo afectan a los que te pedirán para concedértelas, sino los que te exigirán a posteriori, para justificar ese dinero que has solicitado.


El proceso es largo, por lo que desde que se solicitan hasta que se percibe la financiación puede haber un margen de varios meses. Eso implica que no tendrás el dinero disponible cuando comiences la actividad, algo a tener en cuenta a la hora de preparar la planificación financiera de tu emprendimiento.


No siempre cubren el 100% del proyecto o la partida concreta de la convocatoria.


Si no cumples los requisitos que justifiquen la subvención o ayuda que has recibido, te exigirán que devuelvas el dinero.


Emprendedores en una reunión

 
Factoring

 
Es una forma de financiación que consiste en ceder los derechos de cobro (facturas, recibos, pagarés...) a una entidad, que te adelantará el dinero a cobrar por ellos a cambio de unos intereses y unas comisiones.


Según el importe de esos derechos de cobro y el que supongan los intereses y comisiones, es una forma muy interesante para lograr que entre dinero en tu empresa.


Es importante que sepas que si el cliente no paga, te reclamarán el importe de ese derecho de cobro más unos gastos e intereses.


Te invito a que leas nuestro post Factoring: Todo lo que Debe Saber una Pyme, para que conozcas más acerca de este tipo de productos. 

 
Leasing financiero

 
Si necesitas comprar equipamiento, puede que te interese hacerlo mediante esta fórmula, que consisten en un alquiler con derecho a compra a la finalización de un período.


Esto te permite no tener que hacer el desembolso inicial al completo para adquirir el bien, lo que puede darte un cierto pulmón durante un cierto tiempo.


Cuando finalice el plazo podrás decidir si compras el bien, lo devuelves o renuevas el contrato.


En caso de que no quieras ejercer el derecho a compra al final del período, puedes recurrir al renting, aunque en los contratos de este tipo de alquiler puedes pactar la compra final si ambas partes estáis de acuerdo. 


Calculadora, dinero e informe

 
Pagos por adelantado

 
Como provisiones o anticipos. Es una forma de aumentar tu liquidez sin necesidad de recurrir a otro tipo de financiación que te costará dinero. Mi consejo es que si te es posible, pidas que tus clientes te hagan pagos a cuenta, sobre todo si no son muy buenos pagadores. Si la cantidad total es muy grande, puedes pedir que estos pagos anticipados sean varios, coincidiendo con hitos del proyecto o con una periodicidad razonable y que te aporte liquidez (y seguridad en los cobros). 


Si cobras mediante recibo por trabajos recurrentes durante todo el año, puede que te interese pasar al cobro un recibo anual en lugar de 12 a lo largo del ejercicio. Eso dependerá de si te convienen más los ingresos recurrentes, aunque sean más pequeños, que uno más grande e inmediato. En cualquier caso, si los productos o servicios te van a suponer gastos, es muy recomendable cobrar una parte por adelantado a tu cliente. No tengas miedo a proponerlo.

 
Atrasar los pagos a proveedores

 
Aunque la Ley Antimorosidad marca unos plazos máximos para pagar a los proveedores, tanto los privados como los públicos, lo cierto es que los pagos se retrasan cada vez más.


Es una mala práctica, sin duda, pero que te permite financiar tu negocio sin necesidad de endeudarte. Si tu cliente te paga en plazo o incluso por adelantado, mientras que tu proveedor puede esperar 30 días, tú estarás utilizando ese dinero para sanear tu tesorería o para hacer inversiones sin necesidad de endeudarte.


Eso sí, debes valorar muy bien a qué proveedores les puedes retrasar los pagos y a los que no. Hacerlo con un autónomo que sabes que lucha con uñas y dientes para mantenerse a flote puede ser una forma de darle la puntilla definitiva, atrasar los pagos a una gran empresa que hace alarde de sus buenos resultados es otra muy distinta. 


Esta técnica es una de las preferidas de muchos (irresponsables) directores financieros, que incluso se vanaglorian de llevar años para pagar facturas a sus proveedores... Así que antes de hacerlo tú, valora si te gusta sufrirlo a ti. 


Mujer con un rayador de queso, "rayando" billetes y obteniendo monedas

 
Suscripción

 
Si comercializas productos de uso recurrente, en ciertos casos puedes ofrecer a tus clientes una suscripción. Este modelo es cada vez más frecuente, quizás porque es exitoso, al menos hasta ahora. 


Se puede aplicar a diferentes sectores. Desde productos para bebés a cosméticos, o incluso productos gourmet. Aunque es un modelo que se puede introducir para otros productos, e incluso para servicios. La imaginación al poder.


No es un modelo nuevo, puesto que los periódicos y revistas lo han hecho (y lo siguen haciendo) desde hace décadas. 


Espero que esta información te ayude a decidir cuál es la forma de financiación más apropiada para tu negocio.





Información de interés:

Ley 1/1994, de 11 de marzo, sobre el Régimen Jurídico de las Sociedades de Garantía Recíproca
Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización
Ley 22/2014, de 12 de noviembre, por la que se regulan las entidades de capital-riesgo, otras entidades de inversión colectiva de tipo cerrado y las sociedades gestoras de entidades de inversión colectiva de tipo cerrado, y por la que se modifica la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva  
Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial


Post relacionados:

Un Buen Historial de Crédito: Imprescindible para el Emprendedor 
Cómo Ahorrar Cuando Comiences Tu Negocio


La primera vez que apareció el post Cómo Financiar Tu Emprendimiento fue en el blog de Todos Somos Clientes


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miércoles, 15 de mayo de 2019

¿Qué Supone Realmente Avalar un Préstamo?

¿Te ha pedido alguien que le avales un préstamo? Si es así, antes de decirle que sí y poner tu firma en un contrato, incluso si se trata de alguien muy cercano, te aconsejo que leas este post, porque hay mucho en juego.


Un aval realmente es un contrato por el que una persona actúa como garantía de pago de quien solicita un préstamo. También se piden avales en otro tipo de operaciones, pero en esta ocasión me voy a centrar en préstamos y créditos a personas físicas.


Esa garantía de pago implica que si la persona que pide el préstamo, el avalado o deudor principal, no paga, el banco se lo exigirá al que garantiza el pago, el avalista.


¿Quieres saber más sobre los avales antes de firmar? Te invito a que sigas leyendo...


¿Qué supone realmente avalar un préstamo?
 

Cuándo se pide un aval


El aval se solicita cuando la entidad financiera percibe un riesgo de que el avalado (el que pide el préstamo) no devuelva el dinero prestado en todo o en parte. Con el aval la entidad financiera se asegura, o al menos lo intenta, el hecho de recuperar el dinero que se ha prestado y los intereses correspondientes.


Qué exige el banco al avalista


Generalmente el banco exige que el avalista o avalistas sea mayores de edad, tengan una solvencia financiera real que asegure el pago, como tener una nómina, una pensión o ingresos fijos anuales, no tener apenas deudas pendientes y tener un patrimonio con el que hacer frente al préstamo que se avala en caso de impago.


Esto implica que hay posibilidades que sea el que avala el que termine pagando el préstamo en lugar de que lo haga el deudor principal. Al fin y al cabo este último es el que carece de la solvencia necesaria para garantizar el pago de la cantidad prestada, los intereses y los gastos derivados del impago; no el avalista.


Qué supone un aval


Las condiciones que el deudor principal, el avalado, pacta con el banco para su préstamo, también afectan al avalista, por lo que debe estar enterado de las mismas y de lo que supone antes de firmar.


El deudor principal puede tener la intención firme y sincera de pagar todo el préstamo de forma puntual, pero puede haber muchas circunstancias que se lo pongan difícil: perder el empleo, gastos importantes e inesperados, una mala situación económica que se mantenga en el tiempo, incluso un divorcio.


El avalista contrae las mismas obligaciones de pago que el deudor principal y asume las mismas consecuencias legales que éste.


Bola y cadena
 
 
Aunque el que ha solicitado el préstamo no haya sido el avalista, aparecerá en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), por lo que figurará como un riesgo similar al de haber solicitado un préstamos o un crédito, lo que disminuye la posibilidad de solicitar uno en nombre propio en caso de necesitarlo. 


Si el avalado deja de pagar, normalmente a partir de 3 cuotas, la entidad financiera puede dar por vencido el préstamo. Esto implicará que si hay un avalista de por medio y el deudor principal no pueda satisfacerlo, tendrá que hacerlo quien avala, con todo lo que conlleva. El banco podrá requerirle el pago de los recibos pendientes con los correspondientes intereses de demora, o incluso reclamarle que abone el importe total del préstamo (menos las cuotas ya pagadas si las hay), al considerarlo vencido.


El avalista responde con sus bienes presentes y futuros, por lo que la entidad financiera puede incluso embargarle su nómina (todo lo que supere el salario mínimo interprofesional), sus bienes inmuebles (también bienes muebles como el coche) o incluso futuros ingresos que pueda tener por cualquier concepto. Y dentro de los bienes inmuebles entra la vivienda habitual, por lo que pueden embargársela tranquilamente al avalista.


Hombre sacándose el forro de los bolsillos, bancarrota


La entidad financiera suele preferir el dinero antes que los bienes, pero no dudará en embargar los que considere necesarios.


Si el avalista fallece antes de que finalice el aval (que el préstamo se satisfaga totalmente por el deudor en plazo o antes de que esto suceda si lo paga anticipadamente), la obligación pasará a sus herederos si aceptan la herencia, respondiendo estos también con sus bienes presente y futuros. Si los herederos aceptan la herencia a beneficio de inventario, se responderá ante al aval con el patrimonio del avalista fallecido, no de los herederos. La aceptación de la herencia a beneficio de inventario implica que con el patrimonio del fallecido se hará frente a las posibles deudas que haya contraído y, en caso de que sobre algún patrimonio después de satisfacerlas completamente, se repartirá entre los herederos.


Quién es quién en el aval


Beneficiario del aval


Normalmente una entidad financiera, que es la que tiene el derecho de pedir que se ejecute el aval al avalista si el deudor principal del préstamo no cumple con sus obligaciones, es realmente el receptor final del aval.


Avalado


Es el titular del préstamo, es decir el que contrae con el beneficiario del aval la obligación del pago de la cantidad prestada, los intereses y gastos derivados de ese préstamo.


Avalista


Es quien garantiza el pago del préstamo en caso de que el avalado no haga frente a sus obligaciones.


Documentos y gafas sobre ellos


Condiciones del aval


Lee cuidadosamente las condiciones en las que vas a avalar, puesto que su aceptación o renuncia puede suponerte más de un quebradero de cabeza en caso de impago. Te puedes encontrar con:


Aval simple


En este caso el banco primero tendrá que reclamarle al deudor principal y después al avalista si el primero no ha cumplido con el pago.


Aval solidario


En caso de que el avalado no devuelva el dinero, podrá reclamarle al avalista el total de la deuda pendiente.


Aval parcial


Cuando se firma un aval parcial, el avalista responde únicamente de una parte de la cantidad prestada al deudor principal, de modo que en caso de impago no tendría que hacer frente al total de la deuda, sino de la cantidad avalada ante el banco. Lo ideal es avalar por una cantidad que ponga en riesgo únicamente una parte del patrimonio propio, es decir, un aval que suponga un 90% de tu patrimonio familiar es una completa locura, puesto que si el deudor principal no avala lo perderá todo... y tú también.


Aval con beneficios de división


Si hay varios avalistas, la deuda se divide entre todos. En caso de que se firme la renuncia a este derecho, se renuncia a la división y en banco puede reclamarle la deuda a uno de los avalistas, en lugar de ir contra todos los que figuren como tales.


Aval con beneficios de orden


En caso de que se haya firmado con beneficios de orden, la entidad financiera primero le reclamará al deudor (avalado) la cantidad adeudada y en caso de que no la satisfaga, irá contra el avalista. Si se renuncia a este derecho, el banco podrá reclamar el dinero en el orden que más le convenga, lo que significa que si prevé que el avalista pueda pagar antes y con mayor seguridad que el avalado, irá contra el primero. Imagina una pareja joven que va a comprar una casa y necesita que les avalen los padres de ambos. Pues bien, si no pueden hacer frente al pago del préstamo, el banco podrá exigirle que responda únicamente a los padres de uno de los miembros de la pareja, si prevé que es más fácil que puedan satisfacer las cantidades pendientes. 


Cinta amarilla con indicación de peligro en color rojo


Aval con beneficios de excusión


No, no es una errata, es excusión, no exclusión. Si se firma el aval del préstamo con este tipo de beneficios, implicará que al avalista no se le podrá reclamar cantidad alguna hasta que el banco no haya ejecutado todos los bienes del avalado. Si se renuncia a este tipo de beneficios (algo muy habitual en las cláusulas de los préstamos), la entidad financiera podrá reclamarle la cantidad adeudada al avalista antes que al avalado (deudor principal).


Con cláusula de compensación de saldos


Si se firma este tipo de cláusula, se permitirá al banco que compense los saldos negativos (la cantidad adeudada y no pagada por el deudor principal) con los saldos positivos que tengas en cuenta con esa misma entidad, es decir, te pueden meter la mano en tu cuenta. Si no firmas esta cláusula únicamente podrán solicitar que te la embarguen.


Otras formas de ayudar que no son un aval


Si firmar como avalista te produce escalofríos y quieres ayudar a la persona que va a pedir el préstamo, siempre puedes ser tú quien le presta el dinero en todo o en parte, o incluso estar ahí (con todo tu patrimonio), para ayudarle a hacer frente al pago del ese préstamo en caso de que tenga dificultades económicas. 


Otra forma de garantizar el pago de un préstamo, si éste es hipotecario, es hacerlo como hipotecante no deudor. Con esta fórmula garantizarías el pago con una propiedad inmobiliaria concreta, no con todo tu patrimonio. Lo malo es que hay muchos bancos que exigen las dos cosas, hipoteca y aval. Y también debes tener presente que Hacienda puede considerar esta fórmula como una donación encubierta por la que no se tributa, así que consúltalo antes con un profesional. 


Billetes con uno de ellos doblado como si fuese una casa


El avalista tiene derecho a reclamarle al deudor las cantidades a las que ha tenido que hacer frente ante la entidad financiera en caso de impago, pero... ¿si no ha pagado al banco te va a poder pagar a ti?


¿Te arriesgarás a avalar un préstamo? ¿Pedirías que lo hicieran por ti?




Información relacionada:

Código Civil 
Avales (Banco de España)


Post relacionados:
 
Lo que Debes Saber sobre Préstamos Personales 
Cómo Formalizar un Préstamos entre Particulares 
Cuidado con los Créditos Rápidos


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jueves, 15 de noviembre de 2018

Un Buen Historial de Crédito: Imprescindible para el Emprendedor

¿Has oído mencionar alguna vez el término "historial de crédito"? Si no lo has hecho, te recomiendo que te informes sobre este tipo de informes, porque es más importante para ti y tu negocio de lo que piensas. De esta información dependerá tu acceso a la financiación, del tipo que sea.


Así que te invito a que sigas leyendo para conocer más acerca del historial crediticio. No te lo pierdas sobre todo si eres emprendedor o estás pensando en poner en marcha un negocio en un futuro.


Un buen historial de crédito: imprescindible para el emprendedor


Qué es un historial de crédito


El historial de crédito se inicia cuando solicitas un préstamo, un crédito, una tarjeta, una hipoteca o cuando financias una compra o un servicio. Desde ese mismo momento, ya te tienen fichado.


Es un informe que genera una entidad especializada, que detalla las obligaciones que tienes contraídas, y tus hábitos de pago, es decir, cómo les haces frente, incluso los retrasos e impagos si los hubiese.


No sólo informa de los créditos o préstamos que tienes contratados, también incluir información acerca de tus facturas, tarjetas, recibos de todo tipo (incluso telefonía o electricidad), ingresos y deudas pendientes, recibos o cheques devueltos...


Este historial es consultado por bancos y entidades de crédito.


Sirve para evaluar la solvencia, fiabilidad y capacidad de pago de quien solicita financiación de cualquier tipo.


Qué es el scoring


El scoring es la valoracion o nota que dan las entidades especializadas y que compara los informes de crédito de los clientes, otorgándoles una puntuación más alta cuanto más fiables son y menor cuanto menos solventes son.


Qué importancia tiene un buen historial crediticio


Un buen informe de crédito te permitirá acceder con menos dificultades a la financiación, reducirá o evitará las garantías a aportar para su concesión, te facilitará las cosas a la hora de solicitar importes  más elevados y plazos más largos.


Manos sosteniendo dinero


Por el contrario, un historial negativo puede cerrarte las puertas a cualquier tipo de financiación, incluso a la que no te imaginas, como la contratación de una línea de móvil. Piensa que la operadora, por decirlo así, te fía el importe de la factura hasta que la pagas a final de mes, por lo que podrías considerarlo una forma de financiación. Y si no eres de fiar, según el resultado del informe de tu voluntad real de pagar, puede que no quiera arriesgarse.


Consejos para cuidar de tu historial de crédito


Ten presente que si tienes un negocio y tú eres el titular, el administrador o el socio mayoritario, tu historial se transmitirá de algún modo también a tu empresa; especialmente si tienes que poner tu garantía personal para financiar tu empresa.


Evita pedir préstamos y créditos personales para financiar tu actividad profesional. Lo ideal es que lo hagas siempre a nombre de la empresa o como autónomo, incluso aunque te pidan una garantía personal para concedértelos. Piensa que los intereses de préstamos y créditos son deducibles, en el IS (Impuesto sobre Sociedades) en el caso de las sociedades y en el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) en el caso de los autónomos.


Ten en cuenta los créditos que tienes contratados, teniendo siempre clara y a mano la información sobre ellos en cuanto a la entidad con la que has firmado la financiación, los importes, los vencimientos, etc.


Y no olvides que las tarjetas de crédito (no de débito) y otros productos similares también computan a la hora de calcular el scoring o puntuación en tu historial. Por lo que no deberías contratar más tarjetas que las que realmente necesites.


Haz una previsión mensual de pagos y gastos, y procura que haya dinero en las cuentas bancarias en las fechas en las que te pasen recibos, facturas e impuestos.  


Reloj y montones de monedas


Los retrasos e impagos en tus créditos y recibos te pasarán factura en tu historial de crédito, porque una persona o una empresa que no cumple con sus pagos da una imagen poco fiable.


Si prevés que no vas a poder hacer frente al pago de algún crédito o factura, procura hablar con tu banco o con tu proveedor con tiempo, informándole de lo que ocurre antes de que te los pasen al cobro. Es mejor tener una conversación incómoda con el director de tu sucursal o con el financiero de una empresa que te vende material, que te devuelvan un recibo; porque tu credibilidad se verá todavía más mermada, y también tu dinero, porque te cobrarán los gastos que se deriven de esa devolución. 


Si no puedes hacer frente a todos tus créditos, paga primero los que requieran menor esfuerzo a tu economía o a la de tu negocio y que venzan a un plazo más corto.


Mano con billetes


Ten mucho cuidado con la práctica de intentar pagar un préstamo pidiendo otro, porque si lo haces con frecuencia se creará una bola de nieve que puede arrastrarte tanto a ti como a tu negocio.


Si quieres conocer tu historial de crédito puedes hacerlo en Experian o Equifax. Puedes solicitar un1 informe al año de forma gratuita.


Espero que esta información te haya sido de ayuda y que el acceso a la financiación para tu negocio sea un poquito más fácil.





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¿Qué Tarjeta Bancaria Te Conviene Más?
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miércoles, 18 de abril de 2018

Lo que Debes Saber sobre Préstamos Personales

Si tienes falta de liquidez puntual o tienes que hacer frente a un gasto extra que no puedes (o no quieres posponer) como la compra de un coche, la ortodoncia de tu hijo o el arreglo del tejado de tu casa, probablemente te plantees la posibilidad de solicitar un préstamo personal a tu banco o entidad financiera. 


Y parece fácil, no tengo dinero, lo pido, me lo dan y listo. Pero no es algo tan simple, porque la concesión de un préstamo personal implica un compromiso de pago, unos gastos y la posibilidad de perder el patrimonio que podamos poner como garantía. Y, por otra parte, las entidades suelen aprovechar de este tipo de necesidades para imponer condiciones que no siempre son beneficiosas para el consumidor; algo que les resulta fácil, puesto que no siempre se conocer los derechos que se tienen al contratar estos productos.


En este post quiero facilitarte información básica para que sepas qué es un préstamo personal, qué supone, consejos a la hora de contratarlo, tus derechos y cómo reclamar en caso de que lo necesites. 


Lo que debes saber sobre préstamos personales


Qué es un préstamo personal


Es un contrato entre una entidad financiera y una persona física, en el que la entidad se obliga a prestarle una determinada cantidad de dinero y esa persona a devolverla en un plazo determinado con unos intereses pactados entre ambas parte.


La entidad que presta se denomina prestamista, mientras que el que recibe el préstamo se llama prestatario.


Diferencias entre préstamo y crédito


En el caso de los préstamos, el banco presta una cantidad de dinero concreta de la que se dispone en su totalidad desde que se formaliza. Los intereses y gastos se pagan sobre el total prestado. Si se quiere renovar el préstamo o ampliar el plazo, se tendrá que firmar un nuevo contrato.


Los créditos implican que se concede un límite de dinero, del que se puede ir disponiendo cuando se vaya necesitando, sin necesidad de disponer de toda la cantidad al mismo tiempo. Los intereses y gastos se pagan por la cantidad dispuesta, no sobre el total del crédito concedido. El crédito se puede ir renovando de forma periódica si así lo quieren las dos partes.


Prestando dinero


Qué garantías requieren


Los préstamos personales no suelen requerir que el prestatario aporte ninguna garantía especial, más que sus propios bienes, tanto presentes como futuros. Eso no significa que en algunos casos pidan avales u otras garantías, en caso de que la solvencia no sea la más idónea o que el importe sea elevado.


Normalmente se suele requerir una declaración jurada de patrimonio.


Qué plazo de tramitación tiene


Es bastante más rápido que otro tipo de productos bancarios, aunque los tiempos de tramitación dependerán de la entidad a la que se le solicite el préstamo.


Qué información te deben dar antes de firmar el préstamo


Antes de firmar el contrato del préstamo personal, la entidad debe facilitarte la siguiente información, por escrito:


  • Identificación del prestador y del intermediario si lo hubiese
  • Tipo de préstamo
  • Importe total
  • Tipo de interés aplicable
  • Condiciones de aplicación del interés
  • Tasa anual equivalente (TAE) y el importe total adeudado
  • Condiciones de disposición del dinero
  • Condiciones de los pagos: importe, periodicidad y número de ellos
  • Gastos (mantenimiento, uso de los medios de pago, de disposición del préstamo, etc.)
  • Comisiones (estudio, apertura, modificación, cancelación, reclamación de cuotas impagadas...)
  • Servicios adicionales
  • Seguros
  • Garantías que se exigen (si procede)
  • Derecho de desistimiento
  • Derecho de pago anticipado
  • Advertencias de las consecuencias del impago de las cuotas


A qué estás obligado


Cuando firmas el contrato de préstamo te comprometes a lo siguiente con la entidad: 


  • A aportar la documentación que te requiera el banco o caja. 

  • Evidentemente, a abonar las cuotas del préstamo en los plazos estipulados, con sus correspondientes intereses y comisiones.

  • A pagar los intereses de demora pactados en caso de retrasos en los pagos.

  • A comunicar los cambios de domicilio, estado civil y situación financiera (si aparece como cláusula en el contrato).


Cerrando el contrato


Derechos


Y, además de las obligaciones, también tienes una serie de derechos que debes conocer y hacer valer: 


  • La entidad debe entregarte la información relativa al préstamo con suficiente antelación. Es decir, que no puede citarte para firmar el préstamo en el notario sin que te hayan dado las condiciones por escrito previamente para que puedas estudiarlas.

  • Tienes derecho a que la oferta de préstamo que te hagan sea vinculante, así te evitarás sorpresas de última hora. Doy fe de que hay entidades que un día antes de firmar un préstamo te cambian las condiciones (evidentemente a su favor), subiéndote los intereses de forma exorbitante.

  • Deben proporcionarte una copia del contrato de préstamo debidamente firmada. Te recomiendo que insistas en este punto, porque muchas entidades son reacias a facilitarla, aunque estás en tu derecho a tener por escrito lo que has firmado... y lo que vas a pagar. 

  • El banco tiene que poner a tu disposición el dinero en la fecha acordada.

  • Puedes cancelar anticipadamente el préstamo o a anticipar cuotas, si así lo deseas. Eso sí, puede que tengas penalizaciones.  

  • Tienes derecho a dejar sin efecto el contrato. Para hacerlo tienes que comunicarlo por escrito a la entidad, preferentemente con acuse de recibo u otra constancia de esa petición de desistimiento. Y debes hacerlo dentro de los 14 días naturales desde que se haya firmado el contrato (o que hayas recibido las condiciones por escrito, si ha sido más tarde que la propia firma).  Este derecho de desistimiento no tiene ni penalizaciones ni compensaciones, aunque debes pagar al prestamista el interés que se haya generado en ese plazo. 


Y si no pagas...


Si el retraso en los pagos se alarga en el tiempo, el prestamista puede reclamar las cantidades prestadas, así como otras que aparezcan en el contrato como penalización, amparándose en la Ley de Enjuiciamiento Civil. Esto supone que habrá que responder con los bienes personales para hacer frente a ese pago. Y, ojo, para saldar esa deuda pueden embargar los bienes que tengas ahora... y los que tengas más adelante.


Consejos


La concesión de un préstamo personal suele ser más fácil y rápida que en el caso de otro tipo de productos, por lo que se corre el riesgo de solicitarlo de forma impulsiva. Cuidado con ello, porque debes valorar si realmente lo necesitas, si tiene unas buenas condiciones, si es un producto adecuado para ti y si vas a poder hacer frente a las cuotas.


No pidas más dinero del que te hace falta, porque a la hora de devolverlo, no sólo tendrás que pagar esa cantidad de más, sino los intereses y comisiones sobre esa cantidad extra. 


Calculadora


Si vas a pedir una cantidad grande de dinero, procura justificar en qué lo vas a gastar. A los bancos les dará mayor confianza que el dinero tenga una finalidad concreta, antes que vayas a gastarlo a lo loco.


Antes de contratar un préstamo, compara las ofertas de distintas entidades, porque las condiciones varían mucho de unas a otras.


Los comparadores de préstamos pueden ser una orientación, pero conviene que nos den las ofertas en persona y que estas sean vinculantes.


Ten presente siempre que lo que tendrás que devolver no es únicamente la cantidad que te prestan, sino que hay otros muchos costes que debes tener en cuenta: comisiones, gastos, etc. No te olvides de ello a la hora de comprar los productos de diferentes bancos y cajas.


No te dejes llevar únicamente por las cuotas bajas, porque implican más tiempo de amortización y más intereses a pagar.


A la hora de aceptar una cuota u otra, ten en cuenta el dinero mensual del que puedes prescindir, pero no ajustes demasiado, por si tienes que hacer frente a imprevistos. Es decir, si puedes prescindir de 500 euros de tu economía al mes, quitándole todos los pagos a los que tienes que hacer frente, no te comprometas a una cuota de 450-500 euros, porque ante cualquier gasto extra te encontrarás agobiado; por no hablar de que no te podrás permitir ningún capricho.


Valora los productos que te van a colar junto con el préstamo, porque pueden suponerte un buen pellizco a tu economía: tarjetas, seguros, domiciliaciones, etc.


Lee cuidadosamente las condiciones del préstamo. Si no entiendes alguna, puedes pedir que te las explique algún responsable de la entidad o acudir a los servicios de consumo más cercanos a tu domicilio.


Leyendo


Evita los préstamos rápidos, los minicréditos on-line y telefónicos que no tengan detrás una entidad fiable, porque puedes estar poniendo en peligro un patrimonio. Un banco puede que no te embargue por dejar de pagar una cuota, un prestamista algo más oscuro, puede que sí lo haga. Cuidado con ello.  


Los minicréditos son rentables si pides poco y vas a poder devolver el dinero en plazo, puesto que los intereses son bajos y apenas tienen gastos, el problema (y de lo que realmente viven estos prestamistas) es no poder pagar a tiempo, puesto que lo que tienes que devolver se dispara de forma brutal.


Procura no pedir un préstamo para pagar otro, porque te encontrarás en una espiral de la que es difícil salir. Por otra parte, esto no está muy bien visto por las entidades financieras, que suelen denegarlo.


Si vas a pedir un préstamo personal para hacer frente a los gastos de tu negocio como autónomo o emprendedor, cuidado, porque responderás con tus bienes en caso de que la cosa vaya mal y no podrás desgravar ningún gasto derivado del préstamo. Procura hacerlo siempre como empresa, si la entidad te lo permite, claro.


Dónde reclamar


Puedes reclamar ante el departamento de atención/defensa del cliente que las entidades están obligadas aponer a disposición de los usuarios.


También puedes reclamar ante los organismos de consumo que correspondan a tu domicilio.


Y, por supuesto, puedes rellenar las hojas de reclamaciones que deben tener todas las sucursales bancarias para ejercer tus derechos como consumidor. Recuerda que debes rellenarlo con toda la información necesaria (puedes añadir hojas e información), incluyendo tus pretensiones. La entidad también puede rellenar la hoja con sus alegaciones. Una copia se quedará en el banco, otra será para enviar a la Administración y otra será para ti. 


En último extremo (y una vez agotadas las otras vías) podrías recurrir a la vía judicial.


Espero que este post te haya sido de utilidad, pero lo que de verdad deseo es que tu economía sea siempre tan saneada que nunca tengas que recurrir a ningún tipo de préstamo :)





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La primera vez que apareció el post Lo que Debes Saber sobre Préstamos Personales fue en el blog de Todos Somos Clientes.


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