El teléfono móvil es una gran herramienta, porque nos permite estar conectados constantemente, tanto en el trabajo como en nuestra vida personal. Y va más allá de las simples llamadas telefónicas, ya es casi nuestra segunda oficina o nuestra segunda casa. Es casi un cordón umbilical digital que nos une con el resto del mundo... vale, vale, quizás me haya excedido un poco, pero es cierto que es casi una extensión nuestra.
Precisamente por esa conexión tan cercana que tenemos con nuestro móvil, en ocasiones nos olvidamos que puede interferir en nuestras relaciones con las personas que tenemos justo a nuestro lado.
Por eso no debemos olvidar las buenas maneras, la cortesía, que también abarcan al uso del móvil. A continuación me gustaría darte algunas sugerencias para usar el móvil sin perderle el respeto a las personas que tenemos alrededor.
1.- Mantenlo desconectado o en silencio en lugares públicos. Tanto si respondes la llamada como si lo dejas sonar, estarás molestando a los demás. Parece que dejar el teléfono encendido en espectáculos, en las clases colectivas en el gym o en conferencias es una forma de dar a entender cuán solicitados estamos, cuando simplemente es una manera de que se note que nuestra buena educación es una asignatura optativa que no escogimos en nuestra infancia o que el respeto a los demás es un complemento que consideramos totalmente innecesario.
2.- No te pares a hablar en la calle, sobre todo si vas en grupo. Si vas tú sólo y debes detenerte de golpe en la calle, molestarás a los demás y te puedes llevar más de un empujón si la persona que va detrás de ti se ve sorprendida con tu parada inesperada. Y si vas acompañado, retrasarás a todos los demás mientras hablas y les harás sentirse incómodos.
3.- Si necesitas hablar en un lugar público, ten en cuenta que debe ser una conversación privada. Seguro que te has topado con alguien que es tan generoso de compartir su conversación, punto por punto y a todo volumen, en el transporte público o en la sala de espera del dentista. Y casi seguro que te has sentido molesto, casi agredido, porque te han hecho formar parte involuntariamente de esa llamada, que no te interesa en lo más mínimo. La idea es no formar parte de esa tribu de personas generosas y sin aprecio por su privacidad.
4.- No utilices el altavoz en público, salvo que sea necesario. No sólo porque puedes molestar a las personas que tienes a tu alrededor con una conversación no deseada, sino porque la persona con la que estás hablando deseará un mínimo de privacidad. Si necesitas poner el altavoz delante de otra persona, avísaselo a quien está al otro lado de la línea; así podrá decidir si sigue la conversación o, al menos, podrá medir sus palabras.
5.- No utilices el móvil en la mesa. Si estás comiendo o cenando con otras personas, procura no hablar por teléfono ni consultar tus mensajes o tus redes sociales. Lo ideal para no caer en esta tentación es ni siquiera sacar el móvil y depositarlo encima de la mesa. Una buena idea, si eres tú quien organiza la reunión o la comida de trabajo, es colocar unos cestos en la entrada de la sala para que los asistentes depositen sus dispositivos móviles antes de entrar. Puedes incluso dejar unos minutos cada cierto tiempo para que los invitados consulten el teléfono, casi como cuando se hace una pausa para fumar. Al fin y al cabo es una adicción más...
6.- Si estás reunido con alguien, ya sea por trabajo o por asuntos personales y debes atender el teléfono, pide disculpas y sal fuera de la sala. No sólo por respeto, también por la privacidad de tu conversación. Lo lógico es que seas tú quien salga fuera de la sala, ni se te ocurra pedirle al otro que abandone tu despacho o la sala donde estáis reunidos, puesto que quien responde la llamada eres tú. Procura que la conversación sea lo más breve posible para no tener esperando a nadie por tu culpa.
7.- Déjalo boca abajo si lo tienes en la mesa en reuniones y comidas de trabajo. De esa forma nadie verá tus mensajes o llamadas sin necesidad. Un WhatsApp hot de tu pareja o la llamada del competidor directo del comercial con el que estás reunido no son precisamente lo que más te interese mostrar en público, ¿no te parece?
8.- Si estás acompañado y necesitas atender el teléfono, hazlo de forma breve. No te extiendas en la conversación, puesto que ya hay otra persona que requiere tu atención. Si el asunto es urgente, trátalo de forma rápida y profesional y sigue con tu reunión; si no lo es, pospón esa conversación para un momento más propicio.
9.- Si debes cortar la llamada por el motivo que sea, hazlo de forma amable. Pon una excusa delicada y firme para indicarle a la persona que está al otro lado de la línea que debes finalizar la conversación. Importante: dile que luego le devolverás la llamada... y hazlo, por supuesto.
10.- No llames por teléfono si la otra persona te ha enviado un SMS o un WhatsApp. Cuando enviamos un mensaje escrito para comunicarnos con alguien, lo hacemos por dos motivos: porque no podemos hablar por teléfono (estamos en una reunión o a punto de entrar en ella, no tenemos buena cobertura...) o porque no nos apetece conversar. En cualquier caso debemos respetarlo y devolver la comunicación por la misma vía.
11.- No repitas la llamada si no han respondido, salvo que sea urgente. Si no se atiende una llamada, suele ser porque no se puede o no se quiere hablar, así que, ¿por qué insistir? Hay personas que son capaces de repetir la llamada cada pocos segundos hasta que se atienda... o que se cansan de darle a la rellamada. Es mucho más adecuado dejar un mensaje de texto y esperar a que nos respondan cuando puedan, o repetir la llamada más tarde.
12.- Contesta el teléfono siempre que puedas. No responder nunca a las llamadas es un gesto de mala educación y poca profesionalidad, especialmente si no se devuelven. Por otra parte, también hay que tener en cuenta a las personas que tenemos alrededor (compañeros, pareja...) y que pueden sentirse molestas por los timbrazos insistentes y continuados.
13.- Devuelve las llamadas perdidas. Si no has podido atender una llamada, devuélvela más tarde. En este caso es importante tener en cuenta la hora en la que se hace. Cuestión de sentido común: si vemos una llamada perdida de las 5 de la tarde, regresarla cuando la hemos visto a las 11 de la noche, sin duda no es la mejor opción.
14.- No toques los teléfonos ajenos. Salvo que te lo pidan expresamente, no respondas llamadas ni inspecciones el teléfono de otras personas, es una falta de respeto monumental. Ten en cuenta que nuestro móvil ya es una extensión de nosotros mismos, por lo que nadie debe husmear en él sin ser expresamente invitado.
15.- Lleva el teléfono siempre contigo. Si te dejas el móvil en tu despacho o en tu casa y suena sin parar, estarás molestando a las personas que deben escucharlo. Tu móvil, tu responsabilidad.
16.- Consulta el teléfono cuando sea preciso, pero siempre que no impida que le prestes atención a la persona que tienes delante. Puedes estar de guardia en tu trabajo o esperando un mensaje importante, pero siempre debes estar atento al semejante con el que estás conversando en persona. Si tienes que consultar tu móvil, pide permiso para hacerlo y sé breve. Esta recomendación es especialmente importante si se trata de un cliente.
17.- Si debes consultar tu teléfono, hazlo siempre con las manos sobre la mesa. Cuestión de buenas maneras, las manos se deben ver siempre cuando se está sentado a una mesa, ya sea en una reunión de negocios o en una comida familiar. Bastante inapropiado es ya atender una llamada en público, como para hacerlo además de manera furtiva.
18.- A estas alturas y con tantos medios para comunicarnos a nuestro alcance, evita dejar un mensaje de voz. Los mensajes de voz cada vez están más obsoletos; son incómodos para el que los deja... y para el que los escucha. La mayoría no hemos sabido dominar el inútil y anticuado arte de dejar una parrafada coherente y certera en un contestador, por lo que no es necesario torturar al destinatario con nuestros balbuceos. Un mensaje de texto es más apropiado y eficiente.
19.- No utilices abreviaturas cuando envíes mensajes. Salvo que seas un adolescente, escribe las palabras completas cuando redactes un mensaje de texto. Todos tenemos prisa y muchas responsabilidades que atender, pero escribir un texto como es debido no lleva tanto tiempo y es una muestra de respeto hacia quien lo recibo.
Por cierto, aprovecho para romper una lanza desde aquí para los signos de puntuación. Hace poco ha visto la luz un estudio que afirma que los que terminamos nuestros mensajes con un tradicional y certero signo de puntuación, somos vistos como poco fiables, que es mejor terminar con una exclamación o con un emoticón... pues, lo siento, me niego a formar parte de esa comunidad de fiables ciudadanos que no cierran un texto con un punto y final. ¿Desde cuándo no respetar las normas de puntuación es un símbolo de honestidad? ¿Qué será lo siguiente, que ocupar sin motivo los asientos reservados para ancianos y personas con discapacidad sea considerado un signo de nobleza de carácter?
20.- No abuses de los emoticonos. Estas caritas y símbolos son muy útiles para enfatizar y darle vida a nuestros textos, pero deben ser utilizados siempre con mesura y con oportunidad. Enviar un WhatsApp a tu jefe o a un seleccionador de recursos humanos lleno de emoticones, puede ser visto (y lo será, créeme) como un gesto infantil y poco profesional.
21.- Procura que la melodía sea discreta. Por suerte la fiebre de los politonos ya es más una curiosidad arqueológica que otra cosa, pero es necesario cuidar la melodía de nuestro móvil, porque es algo que disfrutarán tanto los que nos rodean como nosotros mismos. Procura elegir un tono que te resulte fácil de identificar, pero que no sea molesto para nadie. Además, la melodía dice mucho de la personalidad y el gusto o la falta de él) de cada uno.
22.- Cuidado con el volumen, porque a veces se escucha las conversaciones con toda nitidez. Si el volumen de las llamadas entrantes es muy alto, se oirá todo lo que está diciendo la persona al otro lado de la línea, punto por punto. Y eso es una forma de respetar muy poco nuestra privacidad y la de las otras personas.
En caso de que no te resulta fácil escuchar lo que te están diciendo al otro lado del teléfono, en lugar de subir el volumen, te aconsejo que utilices auriculares.
23.- Y hablando de volumen, también es necesario cuidar el nuestro a la hora de hablar. Y es que hay quien no necesita el teléfono para que le escuchen a kilómetros de distancia con su melodiosa voz... Esto es importante siempre, pero mucho más cuando estamos manteniendo una conversación en un recinto cerrado o en un transporte público. Si no tienes claro si estás hablando muy alto, mira a tu alrededor, si te lanzan miradas furibundas, tu volumen es excesivo.
24.- Lleva un cargador portátil encima para no abusar de la amabilidad ajena. Ir mendigando un enchufe o un cargador por donde quiera que se va es algo obsoleto y de mal gusto. Los cargadores portátiles ocupan poco espacio y cuestan poco dinero, además de aportar una independencia y seguridad muy agradables.
25.- No tengas en el móvil fotos indiscretas. Es algo de lo más lógico, puesto que podemos perder el teléfono, nos lo pueden curiosear o, peor aún, podemos ser nosotros mismos los que enseñemos por error alguna imagen poco edificante al ir a mostrar una foto del último cumpleaños de nuestro encantador bisabuelo.
26.- Ten tus fotos organizadas por carpetas. Esta forma de tener almacenadas nuestras fotos no sólo nos servirá para encontrarlas rápidamente si queremos enseñarlas, además nos evitará malos tragos como el descrito en el punto anterior.
¿Se te ocurre alguna recomendación más que añadir a estos puntos?
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La Operación Cena de Navidad de Empresa ya está en marcha, no hay vuelta atrás.
En las próximas semanas se irán celebrando comidas y cenas de empresa tienen un denominador común: nos suelen poner (mucho) más nerviosos que la cena de Nochebuena con la familia política. Nunca estamos seguros de si estamos haciendo lo correcto o de si ni siquiera deberíamos estar allí. Arenas movedizas navideñas...
Para ayudarte a encarar estos eventos con acierto y no tener que arrepentirte al día siguiente, aquí tienes algunos consejos que te serán útiles:
En general
Ante la duda de si ir o no ir a la cena de Navidad de la empresa, te echo una mano con la respuesta: ni te lo pienses, asiste. Las ausencias en este tipo de eventos suelen ser mal vistas, tanto por los jefes como por el resto de compañeros. Siempre se acaba dando la sensación de que la empresa y los colegas de trabajo no son los suficientemente buenos para el que decide no acudir. Las únicas excusas válidas son los problemas económicos (si no paga la empresa) y los asuntos familiares graves.
Otra pregunta habitual es: ¿con pareja o sin pareja? La respuesta es sencilla: si la empresa anima a ir con pareja, hazlo (si la tienes, claro); en caso contrario, es mejor que te espere en casa. Como consejo general, te diré que es más apropiado acudir sólo, porque es un momento para confraternizar con los compañeros, no para estar pendiente de tu cónyuge. Además, las parejas suelen sentirse bastante violentas en este tipo de situaciones.
Sé puntual. Ya sé que esto es difícil cuando no quieres ser el primero y encontrarte con compañeros con los que no tienes mucho trato, o peor aún, con los jefes. Pero para eso son las cenas de empresa, para conocerse un poco mejor. Quién sabe, igual ese chaval de administración que parece tan soso cuando le llevas las facturas, es todo un crack contando anécdotas y chistes.
Y no seas el último en irte. Aunque tengas que madrugar al día siguiente o estés muy cansado, si vas a la cena de la empresa, la máxima es aguantar hasta los postres. A partir de ahí, si lo ves oportuno, puedes marcharte, siempre con una disculpa (que no una justificación) por delante. De hecho, si te vas a marchar temprano, no estaría de más que se lo comunicases al organizador o a tus compañeros más cercanos; así mitigarás (al menos un poco) el pequeño revuelo que se organizará cuando alguien abandona la reunión temprano.
Cómo vestirse
Si es la primera vez que acudes a una cena de Navidad de la empresa, consulta el código de vestuario para que te orienten acerca de lo que se espera de ti.
Algo que te servirá de referencia a falta de otra pista, es el lugar donde se vaya a celebrar el evento. El tipo de restaurante te dará una idea de cómo se requiere que vayas vestido. No es lo mismo un asador en un polígono industrial que un restaurante de lujo en la mejor zona de al ciudad, ni se requiere el mismo tipo de indumentaria; ambos son muy respetables, pero cada uno tiene un ambiente.
Ante la duda, la mejor opción es un término medio, ni muy formal ni demasiado casual.
La regla que tienes que tener siempre presente es la comodidad, por muy formal que sea el outfit, no sólo por tu propio confort, sino porque es la clave de la elegancia. Quien se pone un traje (o unos tacones) sólo para las ocasiones especiales, se le nota, y mucho.
Para los hombres: es más adecuado ponerse unos pantalones y una camisa, bien escogidos y bien planchados, antes que un traje de hace un par de décadas y que sentaba mal ya cuando se compró. La peor opción: ir vestido de boda.
Y para las mujeres: ojo con los escotes excesivos, las minifaldas imposibles, los brilli-brillis y los complementos que hacen parecer un árbol de Navidad. Aunque nadie debería juzgarnos jamás por nuestro vestuario, lo cierto es que se hace; así que es mejor evitar que nos cuelguen etiquetas que luego pueden ser perjudiciales en nuestro trabajo.
Mesura y buen gusto, esa es la clave en estos casos.
La hora de la comida
Cuida tus modales en la mesa. Eso significa lo más básico: no poner los codos en la mesa mientras se come, ponerse la servilleta en el regazo al comenzar a comer, limpiarse los labios al comer y beber, etc. Puedes saber más acerca de cómo comportarse en la mesa en la primera, segunda y tercera parte de este artículo, y en éste otro que trata sobre el lenguaje de los cubiertos en la mesa.
Lo mismo ocurre con la comida: que no parezca que llevas varios días sin comer para aprovechar la situación. Come con ganas y de todo, pero sin parecen ansioso, incluso aunque inviten los jefes y el restaurante sea de postín. Eso implica no repetir de ningún plato, por cierto.
Por cierto, hablando de mesa y de comida, no coloques el móvil encima de la mesa como si fuese un cubierto más. Estás allí para divertirte, no para consultar si te han enviado un WhatsApp a cada minuto o para charlar con tus amiguetes mientras cenas.
Mi consejo es que tomes un tentempié ligero antes de acudir a la cena, así no tendrás mucha hambre y podrás beberte una copa al llegar, sin miedo a que te siente mal.
Y de la bebida...
Ten cuidado con el alcohol, porque puede ser tu pasaporte al desastre
total. Piensa que un exceso de copas
te desinhibirá, justo lo que no quieres en una cena de empresa. Además,
ten en cuenta que la incomodidad por estar en una situación así puede
llevarte a consumir una copa detrás de otra, incluso antes de que sirvan
la cena; simplemente por no saber qué hacer. Procura alternar las
bebidas con y sin alcohol, para no sucumbir. Por cierto, si te dedicas a
charlar, te será más difícil beber (y comer) de más.
El comportamiento
Para acertar, ten en cuenta este sencillo refrán: donde fueres, haz lo que vieres. Con este consejo nunca se está fuera de lugar. Si tienes alguna duda, fíjate en cómo se comportan los demás y actúa en consecuencia, siempre desde el sentido común y tu propia personalidad, claro.
Procura sentirte cómodo, al fin y al cabo estás con tus compañeros de trabajo y no deberías sentirte fuera de lugar. Pero, y siempre hay un pero, esa comodidad no debería ser la antesala de la confianza excesiva, porque es algo que suele llevar a bajar la guardia... y a meter la pata.
Sé amigable y procura no reforzar los roces y desencuentros en esta ocasión. Si sabes llevar estas situaciones con delicadeza, es fácil que esos rencores acaben diluyéndose con una conversación amable y con buenas intenciones.
Intenta conseguir un punto medio entre ser sociable y ser el centro de atención de la reunión. Es difícil, pero se puede conseguir con algo de práctica.
Charla con todo el mundo, no te limites a los más cercanos. Este tipo de eventos son para que todos los empleados se conozcan y estreches lazos. Aprovecha para ponerles cara a esas personas de la empresa a las que sólo conoces por teléfono.
Pero, cuidado, no seas excesivamente obsequioso con los jefes, porque puedes acabar con fama de pelota... y ese es un sambenito más difícil de quitar que una mancha de grasa de motor.
De qué hablar
Evita los temas delicados: política, religión, sexo, fútbol y dinero. Por mucha confianza que tengas con tus compañeros, no son temas para hablar en público, mucho menos si hay otras personas menos cercanas delante. Créeme, siempre sale mal.
Tampoco se deberían tratar temas de trabajo, sobre todo los que son específicos de tu departamento. Primero, porque una cena de Navidad no es el momento apropiado para ello y, segundo, porque es fácil sacar un tema que las personas de otro departamento no deberían conocer por prudencia. Diversión, sí, pero con discreción.
Y ni que decir tiene: no es el momento para pedir un aumento de sueldo o quejarse ante el jefe... por motivos obvios. Otra cosa es que en un ambiente distendido te pongas medallas (mejor si esas medallas se han conseguido en equipo) de una forma delicada o que hables bien de tus compañeros, nada más.
Eso del flirteo...
Otro asunto con el que hay que tener cuidado es con el asunto de la confraternización excesiva. Una cena de empresa no es el momento ideal para seducir a la secretaria del presidente de la compañía o al nuevo comercial que han fichado en el departamento de ventas.
No sólo porque no es buena idea eso de buscar pareja en el trabajo, sino porque te expones a ser la comidilla de toda la empresa, tanto si tienes éxito en tu pesca como si te dan calabazas.
Todavía recuerdo con estupor las cenas de una empresa en la que trabajé hace (muchos) años, en las que el director de recursos humanos y su segunda de a bordo (no eran pareja, cada uno estaba casado por su cuenta) aprovechaban el baile de Navidad para darse un magreo monumental delante de todos los empleados... todos los años. Ni que decir tiene que su credibilidad bajaba enteros cada año que se perpetuaba su particular tradición.
Las fotos
Algo con lo que también deberías tener ciertas precauciones en con las fotos que hagas con el móvil. Pide permiso a todas las personas que salgan en la foto antes de subirlas a tus redes sociales, sobre todo si alguna de ellas puede poner en un aprieto a alguien.
También deberías utilizar las opciones de privacidad en las redes sociales para que no puedan etiquetarte otros en las fotos, por tu propia seguridad.
Si haces algo inconveniente
Si has metido la pata esa noche, por algo que has dicho o por cómo te has comportado, al dia siguiente pide disculpas a los afectados con toda la humildad y naturalidad posibles. También puedes acompañar la disculpa con un detalle: unos dulces o una invitación a tomar café, por ejemplo.
Agradecimientos
Agradece su labor a los organizadores, ya sean jefes o compañeros.
Piensa que reservar un lugar, pactar un menú con el restaurante, poner a
todo el mundo de acuerdo, enviar las invitaciones, confirmar las
asistencias y procurar que todo marche como la seda es una tarea que
lleva tiempo, esfuerzo y muchos nervios. Así que, al menos, da las
gracias a quien se ha tomado esa molestia.
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Cómo acerta en la cena de Navidad de tu empresa by 1 de N Tecnologías de la Información - Arancha Moreno is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
WhatsApp es una herramienta excelente para que las personas nos comuniquemos de forma instantánea, eso está fuera de toda duda.
Y cualquier canal de comunicación es una oportunidad en la empresa para relacionarse con el cliente, ya sea para ofrecerle atención al cliente o para ofrecerle productos o servicios. La pregunta es: ¿es WhatsApp es adecuado para ello?
Para ayudarte a encontrar tú mismo la respuesta, en este post encontrarás información que puede ayudarte a ello.
Ventajas
- Whatsapp es una aplicación de mensajería instantánea utilizada por multitud de personas.
- Es una app con un uso sencillo y que atrae a los usuarios.
- Al ser una forma de comunicación que se emplea más entre particulares, es más fácil que los usuarios le presten atención a cada mensaje, al menos en una primera ojeada.
- Otra de sus ventajas es la inmediatez, algo a valorar como herramienta de comunicación.
- Tiene un coste de utilización mínimo (1,00 € en el peor de los casos).
Inconvenientes
- Una de sus principales pegas es utilizar WhatsApp como herramienta de marketing y cumplir escrupulosamente la LOPD y la LSSI al mismo tiempo. Esto implicaría recabar el consentimiento expreso de cada usuario para enviarme información publicitaria a través de ese medio, algo realmente complicado, no nos engañemos.
- WhatsApp es una app diseñada para el uso entre particulares, por lo que sus creadores no facilitan para nada las cosas si se le quiere dar uso como empresa.
- Si envías mensajes masivos desde tu teléfono, lo más probable es que WhatsApp te bloquee, puesto que no le gusta mucho este tipo de uso.
- Por otra parte, esta aplicación puede bloquear o modificar su API (Application Program Interface) cuando lo considere oportuno, por lo que tus envíos pueden quedar paralizados un tiempo, eso en el mejor de los casos.
- Para que su uso sea eficiente, se debe crear una buena base de datos de clientes para poder segmentar la comunicación adecuadamente.
- Es un medio de comunicación informal, por lo que no es el ideal, según el tipo de cliente y de mensaje que queramos transmitirle.
- La documentación de la comunicación es más complicada que si se trata de un e-mail u otro medio similar. Si necesitamos que quede constancia escrita de esa conversación, debemos hacer un esfuerzo mayor.
- WhatsApp también ha sucumbido al spam, por lo que los usuarios cada vez son menos receptivos a las campañas a través de esa app.
Cómo utilizarlo adecuadamente
- Pide autorización a tus contactos para enviarles publicidad e información también a través de WhatsApp.
- Crea una base de datos completa y actualizada que incluya también el número de teléfono para poder segmentar y optimizar las comunicaciones con tus clientes, sean estas publicitarias o no.
- Para segmentar y mantener la privacidad de tus clientes, crea listas de difusión según el tipo de cliente, intereses y otras características distintivas. Lo puedes hacer fácilmente desde el menú de WhatsApp de tu dispositivo.
- La privacidad se mantiene con las listas de difusión, porque de cara a los receptores es un mensaje normal, así no verán quiénes son el resto de destinatarios ni sus respuestas (aparecerán en un chat individual).
- Procura que tus clientes tengan tu número de teléfono en la memoria, porque si no no les llegarán tus mensajes. Puedes enviarles tarjetas de visita electrónicas para facilitárselo (Know.ee), a través de un código QR desde el que se puedan descargar el contacto... en resumidas cuentas, la idea es que les resulte fácil y cómo incluirte en su agenda.
- Ten clara tu estrategia de marketing y los objetivos que quieres alcanzar con cada campaña que lances a través de WhatsApp.
- Decide para qué utilizarás la aplicación en cada momento:
- Como canal de atención al cliente.
- Como complemento a una campaña de e-mail marketing, para indicarle al usuario que se lo has enviado (o se lo vas a enviar) y utilizarlo como llamada a la acción para que abra y lea el correo electrónico.
- Como forma de llamar la atención sobre un enlace: a un blog, a una página web...
- Como forma de venta, promocionando un producto y dirigiendo al usuario hacia su compra directa a través de un link.
- Crea mensajes breves, claros, atractivos y que inviten a la acción. Y no te olvides de una buena redacción y una impecable ortografía.
- Personaliza al máximo el mensaje, adecuándolo a cada cliente en su contenido, tono y lenguaje. Acuérdate de eso de la segmentación...
- Trata de enviar tus mensajes en un horario apropiado para cada tipo de cliente. Aunque la lógica dicta que sea a primera hora de la mañana, te aconsejo que estudies a tu audiencia y averigües cuál es el tramo horario en que tus mensajes serán más efectivos.
- WhatsApp hace una copia de seguridad de los chats todos los días, pero te sugiero que los que te interesen más los exportes para poderlos procesar a la hora de gestionar tus relaciones con los clientes.
- Y, sobre todo, no te excedas con el uso de esta aplicación para relacionarte con tus clientes (especialmente si es para vender), porque puedes acabar siendo un spammer cualquiera. Piensa que la mayoría estamos pendientes del WhatsApp dentro y fuera del trabajo y un bombardeo excesivo de publi, promociones o información, puede terminar con que tu cliente te bloquee definitivamente. Te pongo un ejemplo: una consultora de una conocida firma de cosmética tejana tuvo a bien enviarme en el Black Friday...¡13 mensajes promocionales! Y eso que el día anterior me obsequió con otros 5 (debió de pensar que se quedó corta). Resultado: la primera medida implica silenciar sus comunicaciones; la segunda, si la cosa sigue, será el bloqueo.
Y, ahora... ¿qué opinas? ¿Es WhatsApp un buen canal de comunicación para tu empresa? ¿Lo utilizas habitualmente para vender o como forma de atención al cliente?
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Informacion de interés:
Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal
Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal
Ley 9/2014, de 9 de mayo, General de Telecomunicaciones
Ley 34/2002, de 11 de julio de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico
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¿Es WhatsApp un buen canal para tu empresa? by Todos somos clientes - Arancha Moreno is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.