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miércoles, 18 de mayo de 2022

Qué Hacer Si Te Rechazan Tras una Entrevista de Trabajo

¿Te han rechazado alguna vez tras realizar una entrevista de trabajo? Me atrevo a responder por ti, y digo que sí. Creo que nos ha pasado a todos, no una, sino varias veces en caso de que ya tengas unos años.

 

Cuando rechazan tu candidatura para un puesto de trabajo, lo habitual es sentirse mal, muy mal. Se mezcla la frustración con inseguridad e incomprensión. 

 

Es frecuente darle una y mil vueltas a las carencias y a los errores que se han podido cometer durante la entrevista.

 

Pero hay algunos consejos que te pueden ayudar a enfrentarte a un rechazo en una entrevista de trabajo y que quiero compartir contigo. ¿Me acompañas? 


Qué hacer si te rechazan tras una entrevista de trabajo

 

Es del todo normal sentirte decepcionado, frustrado, enfadado, triste o herido cuando te rechazan. Por eso no deberías añadir más dolor negándote el derecho a sentirte así. Pero, por favor, una cosa es sentirte así un breve espacio de tiempo, y otra muy diferente engancharte a esos sentimientos y hundirte cada vez más. Un pequeño fracaso no significa que no haya un gran éxito esperándote a la vuelta de la esquina, y si te enfocas únicamente en compadecerte y sufrir, no darás el 100% en la próxima entrevista de trabajo.  

 

Recuérdate a menudo cuáles son las razones por los que quieres un determinado empleo, te ayudará a mantenerte enfocado si comienzas a sentir las cosquillas de la desmotivación. 

 

En todo caso, piensa que si has llegado al punto de conseguir una entrevista, es que eras un candidato potencial, una razón de peso para no desanimarte.

 

Agradece de forma educada y amable que te hayan comunicado que no estás seleccionado, por muy decepcionado que estés. Y da las gracias también por el tiempo y atención que te han dedicado. Hazlo de viva voz si te informan de ello por teléfono, o envía un email o un mensaje si lo han hecho por correo electrónico (o mensajería instantánea) o si te han dejado un mensaje en el contestador. Una actitud educada y positiva marca la diferencia, y no sabes si pueden contar contigo más adelante, o cuándo te toparás de nuevo con el reclutador en otra empresa u otro contexto.

 

Pide que te tengan en cuenta para otros procesos de selección u otros puestos que encajen mejor con tu perfil y con sus necesidades.  

 

Si es oportuno, pregunta cuál es el motivo por el que te rechazado. Si es así, procura estar preparado para escuchar algo que quizás no te agrade. 

 

Entrevista de empleo

 

Si has conectado con el entrevistador y se da la oportunidad, pregúntale qué habrías podido mejorar para conseguir el puesto: formación, experiencia, actitud, comunicación...

 

En cualquier caso, piensa que en muchos casos no te informarán de las razones del rechazo. Puede que la persona a la que han contrato cumpliese mejor con sus expectativas o que su perfil fuese más adecuado para el puesto. Quizás es que tú contabas con más formación o experiencia de la necesaria, y eso no siempre juega a favor del candidato. Puede que no hayas preguntado lo suficiente, o lo hayas hecho en exceso. Igual has cortado al entrevistador varias veces, porque los nervios te han llevado a hablar mucho. O incluso puede que no le gustase tu forma de vestir al entrevistador. Los motivos pueden ser muchos y muy variados, aunque no siempre los conocerás.

 

Reflexiona acerca de lo que pudo salir mal... pero también sobre lo que hiciste bien. Ambos te servirán para aprender y mejorar en la siguiente entrevista a la que te enfrentes. Para ello es necesario que analices qué sucedió de forma más objetiva posible, sin juzgarte. Céntrate en los hechos, no en los sentimientos.

 

Vuelve a analizar de nuevo tus fortalezas y debilidades, más allá de lo que hayas hecho durante la entrevista. 

 

Pon el foco en tus fortalezas y analiza cómo puedes sacarles más partido la próxima vez que estés inmerso en un proceso de selección. Véndete bien

 

Mujer con la palabra "Focus" tatuada en el dorso de la mano

 

Ponte manos a la obra para prepararte más y mejor para tu próxima entrevista de trabajo. Y si es necesario, adquiere la formación o las habilidades que has detectado que te faltan para ser el candidato perfecto.  

 

Revisa tu CV y retócalo con todo lo que hayas aprendido de las entrevistas en las que hayas sido rechazado, conseguirás que cada vez sea más sólido y atractivo para las empresas.

 

No te desanimes y sigue buscando. Un no por parte de un entrevistador implica perder una batalla, no la guerra. 

 


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La primera vez que apareció el post Qué Hacer Si Te Rechazan Tras una Entrevista de Trabajo fue en el blog de Todos Somos Clientes


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miércoles, 29 de enero de 2020

Cómo Deshacerte de un Mal Cliente

Aunque la creencia popular dice que cualquier cliente es bienvenido, lo cierto es que no es así. Porque los malos clientes ponen en peligro a tu negocio, créeme. No son rentables a  nivel económico, y tampoco lo son para la imagen de tu marca ni para la tuya como profesional. Y qué decir de tu paciencia o de tu autoestima, o de la de tu equipo.


A continuación quiero compartir contigo una clasificación que te permita identificar a los malos clientes, cómo actuar ante ellos y algunas justificaciones y excusas para deshacerte de ellos con estilo


Cómo deshacerte de un mal cliente


Tipos de malos clientes


Si pagan tarde, estarán poniendo en riesgo la viabilidad de tu empresa o de tu actividad. Aunque finalmente lo hagan, habrán dañado el flujo de efectivo, lo que tendrá consecuencias negativas o incluso fatales si supone una parte importante de tu facturación.


Y si buscan excusas para no pagar, a pesar de haber hecho el trabajo, ya ni te cuento lo que puede conllevar para el futuro de tu negocio.


También son sumamente perjudiciales los clientes que regatean constantemente los precios. Te supondrán un extra de estrés y de tiempo, porque las negociaciones serán largas y tediosas, incluso en algunas ocasiones humillantes para ti. Y, por supuesto, acabarán por afectarte económicamente, porque terminarás vendiendo productos o prestando servicios por precios inferiores a los que te son rentables; incluso puede que te cuesten dinero.


Otro tipo de cliente nefasto es el aprovechado, el de los "pues ya que estamos...", que son los que exigen trabajos o productos fuera de presupuesto y que dan por hecho que tú debes brindarles sí o sí. De hecho, este tipo de perfil suelen amenazarte con dejarte o con dar malas referencias tuyas si no lo haces de buena gana.


Los clientes que requieren demasiado tiempo y atención sin justificación alguna son también un mal activo para ti y tu negocio. Te supondrán una carga extra de trabajo y te robarán tiempo y energía para dedicárselo a tus buenos clientes.


Los que no escuchan tus consejos profesionales pueden llegar a constituir un verdadero problema. Si hacen lo que quieren, a pesar de tus recomendaciones, y al final no obtienen el resultado que desean o que era el esperable, probablemente te culparán a ti del desastre... y lo compartirán con otros.


Los clientes que exigen sin medida también son poco deseables, porque mermarán tu energía, tu tiempo, tu paciencia y tu autoestima. Los hay que nunca estarán satisfechos con la atención que les prestas, por lo que nunca hablarán bien de ti ni te harán sentir apreciado. 


Mesa de reuniones con un cartel que dice "Goodbye friends"


Cómo actuar ante un mal cliente


Elige bien a tus clientes. Aunque todos queremos cuantos más mejor, lo cierto es que es mejor centrarse en la calidad que en la cantidad de los mismos. 


Céntrate en tus intereses. Si tienes un cliente que te está causando problemas reales y graves, más allá de los roces que se pueden producir en una relación comercial, debes protegerte a ti y a tus intereses ante todo.


Antes de desprenderte de un cliente, revisa el contrato que os une. Es importante. Si incumples alguna cláusula, puede tener repercusiones económicas o incluso legales para ti. Y también puede que ese mismo contrato te dé la excusa perfecta para decir adiós.


Valora las consecuencias. Tanto las económicas como las de imagen de tu negocio o de ti como profesional. Y en algunos casos, tendrás que analizar si puede haber algún tipo de venganza por su parte, como denuncias o comentarios negativos.


Sé profesional. A la hora de deshacerte de un cliente, no debes olvidar las buenas maneras. Procura despedirle sin hacerlo una cuestión personal, sino profesional.


Mantente firme y no entres al trapo si el cliente te insulta o hace comentarios desconsiderados o hirientes.  


Recuerda la vida da muchas vueltas y puedes volver a encontrarte a esa persona más adelante.


Si tienes un proyecto en curso, sería conveniente que lo terminases antes de dar por rotas vuestras relaciones. Dejar a un cliente con un trabajo a medio hacer no es el mejor cierre, aunque hay ocasiones es las que es casi cuestión de supervivencia. Si debes dejarlo sin terminar, al menos búscale a alguien que pueda hacerlo por ti.


A la hora de comunicarle el cese de vuestra relación comercial, es importante que quede por escrito, pero también que lo hagas en persona o al menos por teléfono. Si escribes un correo electrónico o una carta, no te olvides de realizar una visita o una llamada para confirmarlo. 


Explica claramente lo que va a ocurrir a partir de la ruptura: qué trabajos vas a cerrar, cuáles no, a quién puede recurrir, qué pagos quedan pendientes...


Da una justificación. Aunque no necesitas hacerlo, es conveniente, tanto si te ciñes a la verdad como si la endulzas. Es una forma de que el cliente pueda cerrar la relación comercial con claridad.


Envía al cliente a la competencia. Por una parte, el cliente del que te quieres deshacer lo verá como una muestra de profesionalidad y de deferencia hacia él, lo que desactivará (al menos en cierta medida) su enfado hacia tu abandono. Y, por otra, le endosará un cliente problemático a la competencia, algo de lo que no deberías alegrarte... o sí.


Mujer tapándose la cara con una manopla en la que está tejida la palabra "Bye"


Excusas y justificaciones para decir adiós 


Algunas de las excusas y justificaciones que puedes darles a tus malos clientes para deshacerte de ellos son:


"Se están produciendo cambios en la dirección estratégica de tu negocio".


"No encajamos bien el uno con el otro".


"Tenemos diferentes puntos de vista que son irreconciliables". Es importante transmitir esto de forma clara, pero educada.


"Tenemos problemas en la relación". Puedes detallarlo si el problema es concreto y obvio para ambas partes, o de forma más vaga si lo consideras oportuno en el caso específico de ese cliente.


"Existe un conflicto de intereses con otros clientes".


"Vamos a aumentar los precios". Y subirlos de manera efectiva para ese cliente, claro.


¿Has tenido que deshacerte de algún mal cliente? ¿Te resultó fácil hacerlo? ¿O quizás no lo has hecho y lo sufres todavía? Si es así, espero que estos consejos te ayuden a decirle bye-bye con estilo?



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miércoles, 22 de marzo de 2017

Cuándo Rechazar Clientes

¿Rechazarías a un cliente? Casi parece irreverente preguntar algo así, pero es que en ocasiones la respuesta debe ser un sí rotundo.


Siempre se dice que es mejor perder una venta y ganar un cliente, pero hay clientes que no son rentables para tu bolsillo, para tu imagen o para tu autoestima, así que es más conveniente perder tanto la venta como el cliente.


Por eso quiero compartir contigo algunos de los casos en los que la experiencia (o el sentido común), me llevan plantearme rechazar a algunos clientes:


Cuándo rechazar clientes


  • Tienes muchos proyectos en curso y aceptar más supone desatender tanto a los clientes antiguos como a los nuevos. Aunque pueda parecer que acumular proyectos puede ser algo positivo para tu negocio, si comienzas a bajar la calidad y a incumplir plazos porque tus recursos y tiempo son limitados, la imagen de tu empresa (y la tuya) se resentirá.


  • El cliente no quiere pagar lo que cuesta realmente el proyecto. Hay clientes que insisten en rebajar tanto el precio del producto o del servicio, que termina por no ser rentable a todos los niveles: económico, profesional, moral... Aunque es cierto que un descuento a tiempo nos puede garantizar nuevos clientes y pedidos, lo cierto es que hay límites que no deberías permitir que se crucen. 


Clientes que sólo buscan un descuento
La relación cliente-proveedor debe ser ventajosa para ambos, no sólo para el cliente


  • No puedes cumplir los plazos que requiere el cliente. Bien porque tus recursos no son suficientes para asumirlos, bien porque no son realistas. Aunque lo ideal sería negociar una ampliación de los tiempos, si no se puede es mejor decir no antes que incumplir.


  • No estás capacitado para realizar el trabajo que te propone el cliente. En esta caso es mejor perder un cliente, porque responsabilizarte de un proyecto para el que no estás preparado siempre trae problemas. Por una parte, es probable que no cumplas las expectativas de tu cliente. Por otra, puede que al final finalices el trabajo con éxito, pero te habrá supuesto un sobrecoste, un tiempo y un estrés que no te compensan.  


  • Te requiere mucha energía y tiempo. Porque alguien que te exige tanto, acaba apartándote de tus otros clientes y es fácil que termines perdiéndoles. 


  • El proyecto que te propone no encaja contigo o con tu empresa. Valora si te interesan más los posibles ingresos o hacer algo que no te gusta o puede perjudicar a tu equipo o a la imagen de tu negocio. 


  • El cliente tiene una mala reputación. Si las referencias respecto a su solvencia, su ética o su trato son malas, no te conviene, porque más pronto o más tarde te acarreará problemas. En el caso de la solvencia, te encontrarás con impagos o retrasos casi seguro. Si se trata de malas prácticas o mala fama, ya sea en el sector o de cara al público en general, al final terminará afectando a tu propia imagen y a la de tu negocio. Y si hablamos de un historial de mal trato a sus proveedores, te lo pondrá difícil también a ti.


  • No hay una buena comunicación entre vosotros. Cuando el cliente no es capaz de transmitir lo que necesita, es difícil proporcionárselo, así que se corre el riesgo de acabar decepcionándole, aunque sea de forma involuntaria.


  • No se comparten valores, tanto de forma personal como empresarial, porque a la larga chocaréis en algún punto de vuestra relación.


Herramientas de trabajo
Si no se comparten valores, la relación comercial probablemente termine en fracaso


  • No muestra ningún respeto por tu trabajo. Si el cliente no es capaz de apreciar tu labor y de respetarte como profesional y como persona, es mejor que le digas que no de forma rotunda. Cuando no aprecian lo que haces, el precio siempre será demasiado caro para él y nunca cumplirá sus expectativas por mucho que te esfuerces. Y, por otra parte, acabará con tu autoestima y tu paciencia.


  • Viene recomendado. Las recomendaciones son un arma de doble filo. Te proporcionan nuevos clientes de forma sencilla, pero te puedes encontrar con muchas dificultades. Si el recomendado no queda contento (con o sin razón), acabarás perdiendo dos clientes. Por no hablar de que puede que a tu primer cliente le estés ofreciendo precios y condiciones que no quieras o no puedas proporcionarle al que viene recomendado, pero que esperará si han hablado previamente de ello. Habla antes con el recomendador, para informarte acerca de la relación que les une a ambos, su historial, sus expectativas, etc.


  • Te da mala espina. Si tu intuición hace saltar todas tus alarmas ante un cliente, párate y presta atención. El instinto nos ayuda a llegar a conclusiones, a encontrar patrones recurriendo a la experiencia y a la lógica, aunque no seamos capaces de justificarlas de forma racional. Así que hazle caso a tu instinto, sobre todo si no te suele fallar.


¿Rechazas tú a algún cliente? ¿Qué motivos te llevan a hacerlo?




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