Comenzamos...
5.- Cuando nos propone unos plazos de entrega que no podemos cumplir

Alternativa:
Proponerle unos plazos asequibles o derivarle a un competidor de nuestra confianza, a riesgo de perderle definitivamente, claro.
6.- Cuando prevemos "puesyaques"
Hay clientes que firman un presupuesto, pero luego quieren exprimir su dinero añadiendo "puesyaques" (pues ya que estamos, hazme esto o hazme aquello... sin pagar, claro).
Alternativas:
En este caso, lo más adecuado es llegar a un equilibrio en el que contentemos al cliente con algún extra que no nos suponga ningún descalabro económico o una sobrecarga de trabajo y decirle no cuando se exceda.
Una cláusula en el presupuesto en la que se indique claramente que todo lo que se salga fuera de lo pactado deberá ser presupuestado aparte, es una buena política.
7.- Cuando es o ha sido un mal pagador

Alternativa:
La mejor opción es decir no u ofrecerle el pago por adelantado o con algún tipo de garantía.
El cliente no puede convertirse en un riesgo financiero, y ahora menos que nunca.
8.- Cuando la intuición o la información nos dicen que será un cliente difícil

Alternativa:
Derivarle a un competidor, sin más, aunque le perdamos definitivamente. A ese tipo de clientes, cuanto más lejos mejor.
¿Cuándo le decís vosotros que no a vuestro cliente?
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¡Bien visto!
ResponderEliminarAunque es cierto que el cliente "siempre tiene la razón", no siempre "entra en razón" y es aquí donde debemos "ayudarle a ayudarnos", aunque ello signifique responder negativamente. También es cierto que no todos los clientes nos convienen, como no somos convenientes para todos los clientes, gracias a lo que puede haber mercado para todos.
¡Gracias, Zulima! Me encanta cómo lo has expresado, con mucha precisión. Un placer tenerte por aquí. ¡Feliz tarde-noche de lunes!
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