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miércoles, 22 de mayo de 2024

Acciones y Actitudes que Son Banderas Rojas para los Reclutadores

Si estás buscando empleo debes tener en cuenta que tu formación, tu experiencia y tus habilidades son importantes, desde luego, pero son factores objetivos. Y es que en todas las interacciones humanas, además de lo que es medible y comprobable, también influyen los factores subjetivos, que el el caso de la selección de personal es lo que espera la empresa del candidato y la percepción del reclutador.

 

Piensa que normalmente el seleccionador tiene una larga lista de candidatos, mucho de ellos con un CV excelente, y que tiene que elegir de la forma más eficiente entre todos ellos. Y para ello suelen centrarse en las señales negativas tanto como en las positivas. 

 

En este post vas a encontrar algunas de las acciones y actitudes que alertan a los reclutadores de que puede que no seas el candidato ideal, incluso teniendo un currículum excepcional. 

  

Acciones y actitudes que son banderas rojas para los reclutadores


Ser demasiado insistente

 

Si solicitas empleo a la misma compañía varias veces en poco tiempo, es posible que dejen de tomar en cuenta tu candidatura. Esto es especialmente problemático si aplicas para diferentes puestos. Puede que perciban que estás demasiado desesperado por conseguir que la empresa te contrate o que si ya te han rechazado en varias ocasiones, no merezca la pena dedicarte tiempo y esfuerzo. 

 

La insignia de "Open to Work" en Linkedin

 

Hablando de desesperación, activar la insignia "Open to Work" en la red social Linkedin echa para atrás a muchos reclutadores precisamente por eso. Incluso los hay que piensan que el hecho de mostrarse tan abierto a ofertas, implica que la persona es poco selectiva con el puesto que desea. 

 

Eso sí, hay opiniones encontradas al respecto, porque hay expertos en recursos humanos que sí lo consideran acertado. 

 

Hombre tras su mesa de despacho con cara inquisitiva
  

La falta de puntualidad

 

Llegar tarde es algo que los reclutadores detestan. Por una parte, es una falta de respeto, por la otra, está malgastando su tiempo y el del resto de los candidatos a los que tenga que entrevistas después. 

 

Aunque, por supuesto, puede ocurrir un imprevisto o una emergencia (justificadas y de peso). Si es así, comunícaselo a la persona con la que estás citado lo antes posible para que te informe de si puede atenderte más tarde o si agenda la entrevista para otro día.

 

No conocer el sector y la empresa 

 

El hecho de que un candidato no se haya molestado en informarse acerca del sector en el que se quiere trabajar, la empresa en concreto e incluso el puesto al que se aplica, demuestra una falta de interés realmente preocupante. En un mundo en el que la información está al alcance de un clic, ese desconocimiento es imperdonable. 

 

No ser capaz de reconocer debilidades y fracasos

 

Tan importante es mostrar los éxitos profesionales que se han alcanzado, como reconocer los puntos débiles que se tienen como los fracasos. No hace falta centrarse en esas facetas menos positivas, pero sí ser capaz de hablar de ellos, de mostrar capacidad de autoanálisis y reflexión, de explicar cómo se está dispuesto a trabajar para solucionarlos, cómo se pueden compensar o cómo se ha aprendido de los fallos. 

 

Echar la culpa a otros

 

El hecho de culpabilizar a otras personas o situaciones de fallos y fracasos es algo que nunca es bien recibido por los seleccionadores. En un puesto de trabajo una persona que culpa a otros de sus errores supone un problema, porque genera un mal ambiente laboral (incluso puede llegar a ser una actitud contagiosa), puede provocar nuevos y más graves fallos, incluso es posible que llegue a esconderlos. 

 

Hablar mal de otras empresas y superiores

 

Muestra una falta de discreción y de lealtad que es posible que se repita en un futuro, y que en muchos casos está conectada con la incapacidad de reconocer debilidades o errores y de echar la culpa a los demás de sus fracasos. 

 

Mostrar aburrimiento

 

El hecho de que la persona muestre que quiere cambir de trabajo porque está aburrido del anterior, suele hacer saltar todas las alarmas del entrevistador. Si tiende a cansarse del puesto de trabajo, lo hará también en el que le ofrece la empresa a la que aplica, y a ninguna empresa le interesan ese tipo de empleados. 

 

Mujer delante de un portátil con cara de aburrimiento

 

No poder ofrecer referencias

 

Si el candidato se muestra remiso a facilitar referencias de sus otros empleos, es posible que la experiencia que dice tener sea falsa o que la relación laboral haya sido muy negativa por una o por ambas partes.  

 

Ser excesivamente exigente al inicio

 

Los candidatos que exigen condiciones iniciales excesivas, antes incluso de que se les haya hecho una primera oferta, no suelen causar una buena impresión. También los que se centran en detalles como las vacaciones o las prestaciones que ofrece la empresa, antes incluso de que el entrevistador haya comenzado con sus preguntas. 

 

Mujer y hombre estrechándose la mano a través de una mesa de despacho
 

No cuidar las redes sociales

 

La mayoría de las empresas investigan las redes sociales de los candidatos para analizar los contenidos que publican, su estilo, su lenguaje, las propias redes en las que publican, los comentarios... Puede parecer algo trivial, pero cómo nos comportamos en redes sociales dice mucho acerca de cómo nos mostramos en público.

 

Hay otras señales, pero que no siempre reflejan a un mal candidato

 

Hay actitudes y falta de ciertas habilidades que son negativas en principio, pero que en ciertos casos no son señales de que el candidato sea inadecuado. 

 

Hay personas que no son capaces de mirar a los ojos, que no son muy habladores o que no se expresan con soltura, que se muestran nerviosos o que no se han vestido de un modo convencional, pero que pueden llevar a cabo determinados trabajos de manera excepcional. Por ejemplo, alguien que no tiene muchas habilidades sociales, pero que tiene una formación y una experiencia apropiadas para el puesto y que no va a tener contacto con el público, puede ser el empleado perfecto para cubrirlo. 


Espero que estos consejos te sean interesantes y útiles, pero sobre todo que consigas tu puesto de trabajo soñado.



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miércoles, 3 de marzo de 2021

Las Referencias en la Búsqueda de Empleo

¿Estas buscando empleo o lo has hecho alguna vez? Si es así, probablemente te hayas preguntado si aportar referencias es algo obligado o al menos recomendable, incluso si tienen algún peso en el proceso de selección.

 

En este post quiero compartir contigo información sobre las referencias laborales y su importancia para un candidato que esté buscando empleo.

 

Unas buenas referencias, que sean veraces y comprobables, pueden ayudarte a conseguir un empleo. Aunque no te garantizarán que finalmente te contraten. Ni todo lo contrario, porque puede que tu currículum, tu experiencia, tu actitud personalidad y potencial pesen más que una mala valoración de un antiguo jefe. 

 

Las referencias en la búsqueda de empleo

 

Porqué ofrecer referencias

 

Los seleccionadores utilizan las referencias para confirmar los datos que el candidato ha proporcionado en el CV y en la entrevista personal, y también para dar una visión más extensa de la persona que opta al puesto. Pero también son conscientes de que las opiniones siempre tienen un componente subjetivo, tanto para bien como para mal. 

 

En cualquier caso, aportar referencias es una muestra de seguridad, sinceridad y profesionalidad en el candidato, por lo que conviene hacerlo.

 

Por otra parte, la información y percepción que ofrece un tercero es muy útil para que la persona que tiene la potestad de contratarte. Al fin y al cabo, el seleccionador sólo conoce una parte de ti, por lo que una visión más amplia puede convertirte en un candidato mucho más atractivo.

 

Quién puede ofrecer referencias

 

Tus anteriores jefes.

 

Antiguos empleados o miembros de un equipo de hayas dirigido.

 

Tus compañeros.

 

Tus clientes.

 

Tus profesores.

 

Tus supervisores en prácticas y en voluntariado.  

 

Lo importante es que la persona que va a recomendarte haya tenido contacto directo contigo y que su opinión tenga peso para el seleccionador. Esa importancia tiene relación con el sector, con el puesto, con el prestigio profesional o personal...


Dos personas con un currículum delante

 

Cómo solicitarlas

 

Puedes pedir una carta de recomendación cuando finalice tu contrato o dejes tu puesto. Esta es la forma ideal de hacerlo, puesto que tu desempeño y tu personalidad estará fresca en la memoria de la persona que ofrece referencias. En algunos casos te la proporcionarán directamente cuando finalice tu contrato, siempre que hayas desarrollado adecuadamente tu labor.

 

También puedes solicitar esa carta a posteriori, aunque no tiene mucho sentido hacerlo si hace mucho que dejaste tu puesto de trabajo.

 

En la carta de recomendación debe aparecer también el nombre, el cargo, el teléfono y/o correo electrónico de la persona valedora

 

Recuerda que deben estar firmadas de forma manuscrita por la persona que dará referencias y, si es posible, sellada.

 

Otra opción es que cualquiera de las personas que pueden proporcionar referencias tuyas de forma válida lo hagan en redes sociales, sobre todo en Linkedin. Estas valoraciones no tienen demasiado valor (ya sabes, si me recomiendas, te recomiendo), pero todo suma.

 

Cuántas referencias son suficientes

 

Dependerá de tu experiencia laboral y de la calidad de las recomendaciones y de los propios valedores. Si únicamente has trabajado en una empresa, no podrás proporcionar más referencias que la de ese empleo; aunque si en el mundo académico has sido brillante, quizás puedas aportar una de tus docentes. Si has desempeñado muchos puestos en varias empresas, lo lógico es que las valoraciones sean de las empresas más recientes.

 

Normalmente se suelen solicitar entre 3 y 5 referencias, así que procura que sean ciertas y de calidad. Si puedes aportar más y tienes la seguridad de que funcionarán a tu favor, ofrécelas.

 

¿Incluirlas en el CV o no?

 

No es recomendable incluirlas en el currículum de serie, es decir, no las menciones en el documento y céntrate en lo realmente importante. Es mejor ofrecerlas en la entrevista o proporcionarlas si el seleccionador las solicita de forma expresa

 

Mujer pensativa delante de un ordenador
 

 

Si aún así deseas que aparezcan en el CV, indica la referencia en el lugar en el que corresponde (cuando listes la empresa y el puesto), procurando que aparezca el nombre del valedor, su puesto y la forma de contacto. 

 

También puedes crear una página aparte en la que listes a las personas que darán referencias, sus puestos y contactos. De esa forma no recargarás el currículum, pero lo tendrás listo para aportarlo cuando lo consideres o te lo requieran.

 

Qué hacer antes

 

Siempre que puedas, pide permiso antes a las personas que vas a presentar como valedores antes de hacerlo. No es imprescindible (pero sí muy conveniente), puesto que muchos seleccionadores los rastrean ellos mismo durante el proceso (aunque luego tengan que pedirte permiso para contactarles). 

 

Informa a las personas que hayas puesto como valedores de que lo has hecho, del tipo de trabajo al que optas, de la empresa que está interesada en ti y que se pondrá en contacto con ellos, etc. 

 

Qué no hacer nunca

 

No pidas referencias si tu salida de la empresa no ha sido amistosa, si tu desempeño no ha sido óptimo o si la relación con tu valedor no ha sido buena (aunque hayas hecho bien tu trabajo).

 

No indiques que dispones de referencias en tu currículum o en la entrevista personal si realmente no dispones de ellas.

 

No mientas en cuanto a tus referencias. En la mayor parte de los casos las van a comprobar, por lo que es una muy mala idea ofrecer información falsa en un proceso de selección. 

 

Y no le pidas a la persona que da referencias que mienta. Es mejor que sea honesta, porque el seleccionador va a oler las exageraciones y mentiras piadosas a kilómetros de distancia.

 

Cómo comprueba la empresa las recomendaciones

 

Las empresas, tanto las que contratan directamente como las que hacen selección de personal, normalmente te informan de que van a pedir o comprobar referencias tuyas (están obligados a ello).

 

Persona revisando documentos


 

Se suelen poner en contacto con la persona indicada, la que has proporcionado tú como contacto o la que el seleccionador considera que puede facilitar información útil sobre ti y tu trabajo en esa empresa. Lo hacen por teléfono o por correo electrónico.

 

Lo primero que les preguntan es si realmente te conocen. Si la respuesta es afirmativa, pasan a informarse acerca de cuánto tiempo trabajaste allí, cuáles eran tus funciones, tu actitud, tus virtudes, tus defectos, el motivo por el que abandonaste la empresa, etc. 

 

Y qué hacer después

 

Confirma con los contactos si finalmente el seleccionador se ha puesto en contacto con ellos.

 

No te olvides de agradecerle a las personas que hayan dado referencias sobre ti y tu desempeño


Como has podido ver, las referencias no son decisivas, pero sí que pueden tener cierto peso en el proceso de selección. Así que haz lo posible por poderlas aportar si te las solicitan... y que sean positivas.



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miércoles, 13 de septiembre de 2017

No Te Olvides de la Carta de Presentación

¿Acompañas tu currículum con una buena carta de presentación o lo envías tal cual? ¿O sí la adjuntas pero tienes una plantilla que utilizas para cualquier puesto o empresa, sin hacer más cambios que el nombre y la dirección en el mejor de los casos? Si la respuesta es no a cualquiera de estas preguntas, sigue leyendo este post, porque puedes estar saboteando tu búsqueda de empleo sin saberlo.


Ten en cuenta que es lo primero que va a ver el seleccionador. La carta de presentación abre las puertas a tu CV, puesto que hay tantos candidatos para un mismo puesto. que suele funcionar como un primer filtro Tu currículum te permite acceder a una entrevista. Y la entrevista al trabajo al que quieres acceder. Así que si no hay una buena carta de presentación no hay trabajo. Una razón de peso para  poner tiempo y esfuerzo en su redacción.


Sigue leyendo y encontrarás consejos que pueden serte útiles a la hora de preparar tus cartas de presentación. 


No te olvides de la carta de presentación


Lo fundamental


Es tu oportunidad para llamar la atención del seleccionador, de distinguirte de los demás. No lo olvides.


Prepara tu carta de presentación con tanto cuidado y tiempo como el currículum. El CV no es el elemento principal y la carta el secundario, más bien son complementarios; por lo que debes prestar la misma atención tanto al uno como  a la otra.


Debe contener información que complemente el currículum, no que la duplique.


Debe aportarle algo al seleccionador. Si tu CV sin la carta es igual de útil, mejor no la escribas, porque le harás perder el tiempo a quien la reciba. 


Se lo más sincero posible a la hora de redactarla. Se nota a la hora de leerlo y cualquier seleccionador se verá cautivado si percibe sinceridad y frescura en la carta y el CV. 


Utiliza la carta para venderte bien. Señala lo que tu experiencia, formación y habilidades pueden aportar a la empresa y que te diferencian del resto.


El estilo


El estilo debe ser coherente con el del currículum, en cuanto a diseño y tipografía.


Huye de las plantillas para cartas de presentación que suelen encontrarse en Internet, porque aunque son útiles, lo cierto es que son muy impersonales y se nota que han sido redactadas en serie. Lo que sí puedes es utilizarla como base y luego personalizarla con tu propio estilo y adecuándola en cada caso a la empresa y el puesto. 


Procura construir un estilo propio que forma parte de tu marca personal y aplícalo también a tu carta de presentación y tu currículum.


Escritura
   
La redacción


Incluye tus datos básicos, completos y correctos, para que el seleccionador te pueda identificar.


Procura averiguar el nombre y apellidos de la persona encargada del proceso de selección, así como su departamento. Quizás te cueste algo de trabajo, pero merecerá la pena. Primero, porque le llegará directamente sin dar tumbos por toda la empresa hasta encontrar al destinario correcto. Y segundo, porque es un detalle que muestra interés e iniciativa por tu parte. En caso de que no consigas el contacto, dirige tu carta al departamento encargado de la selección: recursos humanos, personal, etc.


Incluye siempre la fecha. Esto le servirá a quien reciba el CV para saber la vigencia de tu candidatura, algo especialmente útil en procesos de selección largos o si tu candidatura no ha sido aceptada en un primer momento, pero ha pasado a formar parte de una base de datos. Y por otra parte, demostrará que no es una plantilla y que has personalizado la carta para esa empresa.


Ordenador y calendario


Indica siempre el motivo por el que envías la carta y el CV: como respuesta a un anuncio, porque te has enterado por alguien de la propia compañía que hay un proceso de selección abierto, para ofrecerte como candidato porque estás interesado en trabajar en esa empresa...


Si la oferta tiene algún tipo de referencia, inclúyela en la carta. De esa forma quien la reciba sabrá  a qué oferta asociarla. Si se trata de un departamento de recursos humanos de una gran empresa o de una empresa de selección de personal, tienen tantos procesos abiertos que les costará averiguar a cuál optas tú. Y cuando más difícil se lo pongas a quien haga el primer filtro de candidaturas, menos posibilidades tendrás de conseguir que te tengan en cuenta. 


Cuida la gramática y la ortografía, esto es importante en cualquier escrito, pero mucho más si se trata de optar a un empleo. Y, por favor, evita las abreviaturas, la jerga y los emoticonos. Y lo digo en serio, todavía recuerdo una carta de presentación de una candidata escrita como un mensaje de WhatsApp de una adolescente.


Emplea palabras y expresiones similares a las de la oferta de empleo para describir la empresa, el puesto, los requisitos, etc. De esta forma hablarás el mismo idioma que el seleccionador y demostrará que has leído con atención el anuncio.


Evita las cartas muy largas. Lo ideal es que tenga una sola página y que el texto esté distribuido en 3 ó 4 párrafos. 


Procura que los márgenes sean lo suficientemente amplios como para facilitar la lectura y que ofrezcan un aspecto limpio a la carta. 


Capta la atención en la primera línea. Sorprende. Si no lo haces, probablemente quien reciba tu carta no seguirá leyendo. Eso sí, siempre desde la corrección y la elegancia.


La estructura debería ser:

  1. Preséntate y detalla el motivo por el que escribes la carta y envías el CV.
  2. Explica brevemente como tu experiencia, formación y habilidades aportan valor a la empresa y encajan con el puesto al que optas. También puedes comentar por qué estás interesado en el puesto y en la empresa.
  3. Muéstrate dispuesto para tener una entrevista personal. 
  4. Despídete y da las gracias al destinatario por su tiempo.

Por e-mail


Envía la carta y el currículum en dos archivos diferentes.


Procura enviarla en formato PDF, así evitarás que el texto se pueda desordenar al ser recibido por otro equipo.


Te aconsejo que pongas una notificación de lectura. No todo el mundo lo respeta, pero en algunos casos te permitirá saber si el destinatario lo ha abierto. 


E-mail
 

Por correo postal


En caso de que el envío o la presentación sea en papel, no grapes la carta de presentación al CV. Si quieres unirlos hazlo mediante un clip. Ya lo graparán en la empresa si lo consideran oportuno.


Envía tanto la carta como el currículum en un sobre grande para que no se doblen. Es algo más caro que hacerlo en un sobre americano, pero la imagen que mostrará al quien lo recibe es más profesional.


Espero que estos consejos te ayuden a escribir la carta de presentación irresistible que te abra las puertas a ese trabajo que deseas. 




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miércoles, 16 de agosto de 2017

CV: Mentir es una Mala Idea

Mentir en el currículum es algo muy habitual. Incluso se llega a hablar de inflar en lugar de mentir, porque parece que es más light, menos deshonesto.


Las excusas, de lo más variado: es que soy joven y apenas he trabajado, es que dejé de trabajar y estudiar cuando trasladaron a mi pareja, es que con mis estudios y mi experiencia no me van a contratar en ninguna empresa, es que quiero mejorar en mi trabajo y no tengo la titulación necesaria...


Y engañar en el CV es una mala idea. Si el seleccionador se da cuenta al recibirlo, directamente terminará en la papelera, junto con tu reputación profesional. Si no lo percibe en un primer momento, es muy probable que lo detecte en alguna de las entrevistas. Y si no se da cuenta, te contratan y tu mentira sale a la luz después, puedes terminar en la calle con un despido procedente. Además de que es un tipo de información que se suele compartir entre reclutadores y headhunters, con lo que te estarás cerrando puertas para un futuro.


Mi recomendación es que no mientas y únicamente incluyas información real y comprobable. Y si te arriesgas a mentir, al menos hazlo de manera concienzuda para que no te descubran.


A continuación te cuento cuáles son las mentiras más habituales en el CV y lo fácil que es descubrirlas.


CV: mentir es una mala idea


Formación


Mentir en el nivel de estudios es, por desgracia, muy habitual cuando se busca trabajo, puesto que parece una forma sencilla y cómoda de poder optar a un puesto de trabajo al que no se accedería en caso de ser sincero en cuanto a la formación.


Si la formación académica es necesaria para el trabajo, porque se necesitan los conocimientos o porque la legislación así lo requiere (médicos, abogados, determinados puestos en las distintas Administraciones...), mentir en ello puede tener serias consecuencias en caso de que te descubran, como mínimo un despido procedente. Por no hablar de que el prestigio profesional queda por los suelos.


Hay que contar con que es muy posible que te soliciten el título oficial que acredite el nivel de estudios. Si no puedes aportarlo, lo más probable es que te saquen directamente del proceso de selección. En estos casos se suele decir que se ha perdido el título, aunque no cuela, puesto que la solución es sencilla: pedir un duplicado.


Incluso puede suceder que el propio seleccionador haya estado como formador o como estudiante en la misma universidad o empresa de formación en las mismas fechas en las que hayas afirmado estudiar tú... y no te conozca ni él ni ninguno de sus compañeros. 


Mentiroso cruzando los dedos


Y si piensas que decir que has estudiado una carrera, aunque no tenga nada que ver con el trabajo al que optas, es una buena idea para parecer un candidato más atractivo, créeme, no lo es. Imagina la situación: afirmas que tienes la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones (de la que no sabes apenas nada), aunque la entrevista es para un puesto comercial, te pones a vacilar de estudios pensando que el reclutador tiene aún menos idea que tú de la ingeniería en cuestión... y resulta que sí la tiene. O te dice que va a llamar a uno de sus compañeros que es teleco, con doctorado, para que charléis de vuestras cosas... no digo más.


Verse descubierto en este tipo de mentiras es fácil, porque los candidatos ni siquiera se molestan en informarse sobre las universidades o entidades formativas que ofrecen la formación, sobre los títulos en sí o sobre las fechas en que se impartieron. Si vas a engañar, que no deberías, al menos trabájate un poco el engaño.


Por cierto, los engaños sobre la formación afectan a la formación reglada y a la no reglada, y en ningún caso son recomendables. 


Idiomas


Mentir en los idiomas que se dominan, especialmente cuando se trata de inflar el nivel de conocimientos es uno de los clásicos entre las mentiras en el CV. Todo un error.


Si el idioma es imprescindible para el desempeño del trabajo, da por seguro que van a hacerte una prueba de nivel en algún momento del proceso de selección, tanto escrito como hablado. Incluso puedes encontrarte una situación de lo más comprometida, porque comenzarán haciéndote la entrevista en español y, cuando menos te lo esperes, la continuarán en el idioma en cuestión. Así que si no has dicho la verdad, lo van a averiguar.


Y si el idioma no es necesario, pero lo están utilizando como filtro para eliminar candidatos, puedes verte en la necesidad de aportar un título que acredite el nivel que dices tener.


Mi consejo es que seas realista, así te evitarás problemas en el proceso de selección y en el desempeño del trabajo después. Porque otro inconveniente que te puedes encontrar si mientes en ello es a posteriori, por ejemplo que cualquier día te pasen una llamada de un cliente extranjero, mientras tu jefe espera que hagas de traductor, y te quedes sin decir palabra y con cara de circunstancias.


Conocimientos informáticos


Casi tan habitual como en engaño en el nivel de idiomas, e igual de mala idea cuando se quiere conseguir un puesto de trabajo.


Haber hecho un único curso de Word o de Excel en 1998 no convierte a nadie en un experto informático. Ni saber recortar una foto o añadir un texto sobre una imagen no significa que seas un crack en Photoshop. 


Recoge en tu CV únicamente los conocimientos reales y realmente relevantes.


Puestos de trabajo, funciones y logros


Los engaños a la hora de describir los trabajos desarrollados, las funciones desempeñadas y los logros profesionales no tienen límite.


Las mentiras pasan por describir los puestos con terminología realmente creativa para darle lustre a la experiencia profesional: Un ejemplo: auxiliar de servicios de ingeniería civil en lugar de albañil. El trabajo de albañilería es tan importante y honorable como cualquier otro, pero queda degradado cuando se le intenta denominar de manera rimbombante, porque implica que el candidato se avergüenza de ello. Los reclutadores están más que acostumbrados a detectar estos engaños a primera vista en cualquier currículum y, si alguna de estas exageraciones pasase el primer filtro, te aseguro que no se sostendría en la entrevista personal.


Las funciones desempeñadas también se hinchan hasta extremos insospechados. Incluso aunque todos sabemos que en muchos casos se exceden con creces las funciones propias de cada puesto (y de cada sueldo), hay veces en las que lo que aparece en los CV roza a la ciencia ficción... o los cómics de superhéroes. 


Y si hablamos de los logros ocurre lo mismo. Una cosa es incluir hitos realmente importantes en la carrera profesional y otra muy distinta atribuirse la Teoría de la Relatividad... ya me entiendes.


Inflar el CV


Cuidado con estas mentiras, porque se descubren enseguida.


Empresas en las que se ha trabajado


En algunos casos se engaña sobre las empresas en las que se ha trabajado, unas veces para mostrar más experiencia profesional de la real y en otras para darle más brillo al currículum.


En ambos casos es un tremendo error, porque es fácil de detectar para el seleccionador. Una simple llamada o un e-mail a la empresa mencionada es más que suficiente para que la mentira salga a la luz. Incluso puede que el propio reclutador haya trabajado en ese empresa en las fechas en las que afirmas haber estado tú.


Hay algunos candidatos avispados que mencionan empresas inexistentes, porque si no se consigue contactar con ellas siempre se pueden amparar en que han cerrado. Pero lo que no saben es que las empresas constituidas legalmente dejan un rastro mercantil a lo largo de su vida, por lo que si se investigan un poco se sabrá que nunca han llegado a existir.


Otra faceta de este tipo de engaños es ocultar el nombre de las empresas con las que hemos tenido una mala relación, por el motivo que sea. Si te piden un Certificado de Vida Laboral el nombre de todas ellas saldrá a la luz, así que al seleccionador le saltarán todas las alarmas por la omisión de esas empresas e investigará a fondo; algo de lo que puede que no hubiese hecho si estuviesen en el CV. Y, por otra parte, si eliminas esas empresas, habrá vacíos en tu experiencia profesional que pueden hacer sospechar a quien esté llevando a cabo el proceso de selección.


El autoempleo no creíble para cubrir lagunas o añadir experiencia también es poco recomendable, puesto que es fácilmente detectable. El autoempleo real lleva implícito un alta en autónomos (que aparecen en la Vida Laboral), proyectos demostrables, contratos y facturas que no se pueden aportar en caso de que no sea real.


Cuestión de fechas


Alargar las fechas en las que se ha trabajado en una empresa es también un error, porque si se pide el Certificado de Vida Laboral aparecerán las fechas de alta y baja. Por no hablar de que el reclutador puede pedir información directamente a la empresa para comprobarlo.


 
 
Si quieres evitar estas lagunas, te aconsejo que estés formándote constantemente, así podrás demostrar que en esos tiempos en los que no has estado trabajando, al menos has estado estudiando y reciclándote. 


Referencias falsas o inútiles


Poner referencias en el currículum es de por sí una mala idea. Si te las piden en la entrevista, ya las darás. Pero si te decides a hacerlo, la idea de incluir referencias falsas es una malísima idea, porque una simple llamada puede revelarlas. Si la persona no existe, se sabrá. Si existe y no tienes la completa seguridad de que hablará bien de ti, puede que te encuentres con una crítica acerada que te cierre todas las puertas.


Y si son inútiles, a la mentira se le une una personalidad bastante infantil. Cuando hablo de referencias inútiles me refiero a las de los padres, los familiares más directos, los amigos, los profesores, etc. Que aunque parezca mentira se utilizan, especialmente en personas jóvenes.


Habilidades y capacidades


No te recomiendo que las incluyas en el CV salvo que sean realmente relevantes y que tengan que ver con el puesto solicitado. Y que sean ciertas. Porque es muy fácil desmontarlas si son falsas, incluso en la primera entrevista.


Pensar que inflar el currículum para que parezca más brillante y atractivo abre puertas es una falacia, porque lo más probable es que el engaño se descubra rápidamente. Tan rápido como saldrá la candidatura del proceso de selección y se empañará el prestigio profesional, quizás para siempre.





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miércoles, 5 de julio de 2017

Esto es lo que Debes Eliminar de Tu CV ¡Ya!

El proceso de búsqueda de empleo evoluciona con el paso del tiempo. Las tendencias que experimenta la sociedad, el mercado laboral, la legislación, la formación o la economía definen la forma en la que las empresas ofertan empleo y los trabajadores lo demandan. 

 
Si tienes más de 35 años, sólo tienes que echar la vista atrás para recordar cómo era eso de buscar trabajo cuando eras más jovencito Y si tienes aún más años en tu DNI (que no en tu cuerpo y mente, of course), la diferencia es aún más notable. 

 
Pero todavía hay quien sigue utilizando la misma plantilla de CV que utilizaban sus padres y se dedica a echar currículums. Incluso los llevan en mano a la empresa, porque es mejor que mandarlos por correo postal y que te vean la cara, incluso pueden hacerte la entrevista en ese mismo momento... ¿te suena?

 
Pues no, las cosas han cambiado mucho e incluso aunque no se llegue al extremo del párrafo anterior,  es necesario adaptarse a lo que el mercado laboral requiere para poder tener éxito en la búsqueda de empleo. 

 
A continuación encontrarás algunas cosas que deberías desterrar de tu currículum ya si quieres adaptarte a las nuevas tendencias a la hora de optar a un empleo.


Esto es lo que debes eliminar de tu CV ya

 
El formato


La expresión Currículum Vitae al comienzo del documento. ¿A quién se le ocurrió la feliz idea que luego han (hemos) imitado la mayoría en un momento u otro? ¿Alguien pone Carta al comienzo de una misiva? Pues eso...


Las tipografías ilegibles, sosas o poco profesionales. Deberías desterrar las que imitan las letras escritas a mano (como la Lucida Handwriting y similares), las excesivamente adornadas (como la Kuntsler Script y otras parecidas), las que no tienen personalidad (como las Courier o las Times New Roman) o las de estilo infantil (Como la Comic Sans y demás horrores). Las que se leen bien y son profesionales como la Arial, la Helvetica, la Verdana o la Corbel pueden ser buenas elecciones. 


Tipografías que elegir y rechazar para el cv


Los márgenes demasiado grandes, porque te obligarán a ampliar tu CV a más de una página. Y también los que sean pequeños, porque darán la sensación de abigarramiento y dificultarán la lectura. Si debes reducir los márgenes para ahorrar páginas, no debería de ser menor del rango 1,3-1,5 en el margen superior y el inferior y de 1,8-2,0 en el derecho e izquierdo.

 
El interlineado excesivo o mínimo. Al igual que los márgenes, un interlineado inadecuado impide una lectura correcta del documento. Lo ideal es que sea entre 1,2-1,5 puntos más que la tipografía que se emplee.

 
La mezcla de estilos. Utilizar varias tipografías distintas, diferentes interlineados, muchos colores... son el pasaporte para que no te tomen en serio y tu hoja de vida profesional termine archivada en la "P" de papelera. Esto puede tener algunas excepciones si el trabajo que pides es de tipo creativo y aun así tampoco es conveniente pasarse.

 
La superpoblación de viñetas. Procura no abusar de las viñetas para señalar distintos conceptos. Si has reducido el currículum lo suficiente, no necesitarás emplear muchos. 

 
Enviar el CV en formato .docx. Al convertir el documento en el equipo del reclutador, puede que el texto pierda el formato... y tú quedes muy muy mal. Procura enviar siempre el currículum en PDF.

 
Los datos personales


El nombre completo. Cada vez se tiende más a incluir la inicial y el apellido únicamente. De ese modo podrás sortear una discriminación inicial por tu género. 


La foto. Aunque hay quien aboga por la inclusión de la fotografía en el CV, mi consejo es que no la pongas. Lo que tiene que interesar al seleccionador en primera instancia en tu experiencia y formación, salvo que el puesto esté relacionado con la imagen. Piensa que tu foto puede excluirte inmediatamente por factores tan poco profesionales como tu edad, tu género, tu aspecto más o menos agraciado, incluso tu peinado o tus complementos.


Fotografía
   

La fecha de nacimiento. Evita que tu edad sea un hándicap incluso antes de llegar a una entrevista personal. Aunque el resto de datos del CV le darán pistas al seleccionador acerca de cuántos años tienes, lo cierto es que verlo escrito directamente llama más la atención.

 
El estado civil. Por ejemplo, en algunos casos ser soltero puede ser una ventaja, porque busquen a un candidato con más posibilidades de movilidad; mientras que en otras prefieran a uno casado, porque consideren que así será más fiel a la empresa al necesitar mantener el puesto de trabajo. Aunque ambos criterios son injustos y subjetivos, pueden retirarte de la selección antes incluso de comenzar, por lo que conviene dar pistas sobre el estado civil. 


El documento identificativo. Nunca deberías incluir el número de DNI o equivalente. Es un dato personal que únicamente deberían requerirte cuando vayan a contratarte. 

 
La forma de contacto


Tu dirección postal. Aunque los seleccionadores suelen ser bastante profesionales, puede que si vives lejos del puesto de trabajo al que optas o si tu domicilio está en una zona privilegiada o marginal, ni siquiera pases el primer paso del proceso de selección. Mejor indica sólo la provincia.

 
Una dirección de e-mail poco profesional. Las direcciones del estilo de misshellokitty@hotmail.com o elguapodelaplaya@gmail.com no son la mejor carta de presentación si estás buscando empleo. Procura que contengan tu nombre y al menos un apellido, para que sea identificable.


La dirección de correo electrónico de tu puesto de trabajo actual. Si no estás en paro y lo que quieres es cambiar de trabajo, procura no utilizar el e-mail del empleo que tienes ahora. Imagina el efecto que hará al seleccionador que estás utilizando recursos de tu empresa para cambiar de puesto. Y piensa también en qué pensarán en la compañía en la que trabajas en este momento, si monitorizan tu correo y ven una respuesta de un reclutador a tu solicitud de empleo; olvídate de las buenas referencias, seguro.

 
Varias direcciones de correo electrónico. Cuando incluyes varias direcciones lo único que puedes conseguir es que te pierdas algún mensaje. Si hay diferentes seleccionadores durante el proceso, puede que cada uno utilice una dirección y no prestes atención a alguno de los mensajes, pensando en que todos se comunicarán contigo en una.


Correo electrónico


Links a redes sociales. Lo ideal es incluir solamente el link a tu perfil de Linkedin, y siempre que esté completo y actualizado. Si el reclutador quiere cotillear investigar en tus redes sociales, no te preocupes, ya encontrará el modo de hacerlo. 

 
La experiencia y la formación


Poner primero la formación. Salvo que no hayas tenido ninguna experiencia profesional previa, lo más recomendable es colocar en primer lugar la información sobre los trabajos que has realizado antes. Salvo que haya lagunas importantes en tu experiencia reciente o tus primeros empleos sean más destacables, te conviene que aparezcan primero los trabajos más recientes.

 
Incluir los trabajos que has realizado hace más de 10 años. Salvo que hayas tenido el mismo puesto desde hace un par de décadas, es mejor que evites mencionar tu experiencia laboral más allá de 10-15 años. Que en tu CV aparezca a priori una larga trayectoria profesional puede ser un problema si la empresa prefiere trabajadores muy jóvenes. 

 
Las fechas demasiado detalladas. Salvo que sea especialmente importante que especifiques la fecha completa cada empleo, es más recomendable indicar sólo el año. Esto es imprescindible si hay vacíos importantes en tu vida laboral.

 
Los títulos obvios. Por ejemplo, si tienes una licenciatura, indicar que tienes el graduado escolar o el bachillerato, es totalmente innecesario e inmaduro, se da por hecho. 

 
Los niveles de conocimientos imprecisos. Los tradicionales "inglés: nivel medio" u "ofimática: nivel usuario" deberían desaparecer de currículum ahora mismo. Si te interesa recalcar el nivel, incluye el título obtenido, el número de horas o cualquier otro dato que permita al seleccionador apreciar realmente el conocimiento del idioma o la materia que dices conocer.


Trabajando con el portátil


Excederte con la descripción de la experiencia o la formación. Procura que sólo aparezca lo fundamental, lo que pueda llamar la atención de la persona que lee el currículum para que accedas a una entrevista en la que puedas ampliar la información. Si la mayoría de nosotros escaneamos los textos muy largos cuando buscamos información en Internet, incluso los cerramos si vemos que son demasiado extensos... ¿cómo puede alguien pensar que un reclutador va a leer páginas y páginas con texto de relleno?

 
Y más...


Las habilidades genéricas. Si tienes que mencionar tus habilidades, procura que sean únicamente las que se puedan aplicar al puesto al que optas. También te recomendaría que las habilidades que menciones sean ciertas y que evites las expresiones demasiado manidas.
 

Los hobbies. Salvo que tengan que ver directamente con el puesto al que quieres acceder, no tiene ningún sentido que incluyas tus aficiones. Solicitar un puesto de trabajo no tiene nada que ver con un chat para encontrar pareja... 

 
Las mentiras. Seguro que conoces el dicho "se coge a un mentiroso antes que a un cojo", pues es cierto siempre, sobre todo cuando se trata de la formación o la experiencia laboral. Si te pillan en una mentira, además de sonrojarte innecesariamente, seguro que serás apartado del proceso de selección; por no hablar de que tu falta de sinceridad puede ir más allá de esa empresa. 


Documento en blanco


Las justificaciones. Las razones por las que quieres solicitar el trabajo no deben aparecer en el CV, para eso está la carta de presentación. Si lo que se busca es aligerar la información recogida en la hoja de vida laboral, no tiene sentido engordarla con justificaciones varias. Además, el mismo currículum puede servirte para varias empresas y puestos similares, de ese modo sólo tendrás que personalizar la carta de presentación. 


El sueldo. A nadie en su sano juicio se le debería ocurrir incluir el sueldo que quiere ganar en un currículum. Es un tema a tratar en la entrevista personal, y en muchas ocasiones no se debería tocar ni siquiera en el primer encuentro cara a cara. Si reflejas tus pretensiones económicas reducirás (o eliminarás) las posibilidades de negociación. 

 
Los motivos del despido del puesto anterior. Aunque no debes mentir acerca de este tema, debes explicarlo en la entrevista personal, nunca por escrito en el CV. Lo que cara a cara se entiende bien, puede ser una barrera cuando se lee sin más explicaciones.

 
El ego. El currículum debe estar elaborado para la persona que va a leerlo, no para hacer un alarde de lo buenísimo que eres. Por supuesto que debes mostrar lo que sabes y la experiencia que tienes, pero con el único fin de hacer saber al seleccionador cómo ese bagaje puede ser útil para su empresa.


El yo, yo, yo. Al hilo del punto anterior, te recomiendo que no emplees el "yo" de manera excesiva a lo largo del documento.   


Ahora ya sólo me resta desearte suerte en tu búsqueda de empleo.





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La primera vez que apareció el post Esto es lo que Debes Eliminar de Tu CV Ya fue en el blog de Todos Somos Clientes.

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