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miércoles, 24 de agosto de 2022

¿Conviene Permitir el Uso de Redes Sociales a los Trabajadores?

Empresarios, empleados y redes sociales son una combinación difícil de gestionar de una forma satisfactoria para todas las partes. Muchos empleadores no son muy partidarios de que sus trabajadores utilicen las redes sociales durante su jornada laboral. Y muchos empleados no pueden (y no quieren) dejar de hacerlo. Por otra parte, la mayoría de las empresas tienen perfiles en redes sociales y requieren de la colaboración de los trabajadores, al menos de algunos de ellos, para mantenerlos activos y eficientes. Un equilibrio difícil de mantener, sin duda. 


En este post quiero comentarte cuáles son los inconvenientes y las ventajas para la empresa a la hora de permitir el uso de las redes sociales por parte de sus empleados, así como algunos consejos para no equivocarse.

 

Personalmente creo que lo ideal es conjugar los intereses del empresario y el empleado, sin prohibir el uso de sus redes sociales personales, pero exigiendo responsabilidad y sentido común. 


¿Conviene permitir el uso de redes sociales a los trabajadores?


Inconvenientes

 

El uso de las redes sociales durante la jornada laboral, salvo que hacerlo esté incluido en los cometidos por los que se ha contratado al trabajador, implica restar tiempo de trabajo efectivo. Evidentemente, no ocurre nada por consultar las notificaciones una o dos veces y que esto lleve 5 o 10 minutos, pero lo habitual es que esos minutos realmente se conviertan en horas. 

 

Incluso el hecho de consultar las redes sociales durante unos instantes, puede hacer que el trabajador perder la concentración y repercutir negativamente en tu trabajo. 

 

Cuando se comparte información acerca del trabajo del mismo modo en que una buena parte de usuarios hace con su vida privada, puede convertirse en un serio problema para la empresa. Hablar abiertamente del propio trabajo, de los proyectos que se están acometiendo, de la política de la empresa, de los rumores acerca del estado financiero de la compañía, de los jefes o compañeros puede poner en riesgo su imagen empresarial y personal, su privacidad, su seguridad e incluso su integridad en casos extremos. Por no hablar de que se pueden estar violando cláusulas de confidencialidad recogidas en el contrato laboral. 

 

Por otra parte, el uso de redes sociales en dispositivos propiedad de la empresa puede conllevar el riesgo de ciberataques. 

 

Iconos de redes sociales

 

Beneficios

 

El hecho de que el trabajador tenga permiso explícito (aunque con limitaciones y normas) para utilizar sus redes sociales, es un gesto de confianza y autonomía por parte de la empresa que se suele agradecer.

 

En muchos casos, el uso de redes sociales puede facilitar el trabajo de los empleados, sobre todo si deben consultar noticias, novedades o información relativa a clientes, proveedores o competidores. 

 

Para la empresa puede ser una manera excelente de mejorar su imagen a través de los empleados que utilicen las redes sociales, siempre que se haga de forma segura, respetuosa y correcta.  

 

Puede mejorar la comunicación interna y la interacción entre el personal de la compañía, si se fomenta un uso adecuado. 


Persona consultando redes sociales con el portátil y un smartphone en la mano


Consejos para no equivocarse

 

La empresa debería establecer unos códigos éticos internos o de buena conducta para el uso de las redes sociales (dentro de una política del uso de Internet, herramientas digitales y dispositivos) durante la jornada laboral que sea clara y racional. Y el trabajador debería consultarla y respetarla. 


También se pueden llevar estos códigos éticos internos o de buena conducta al propio convenio colectivo.

 

El empleado debería consultar cuáles son las políticas de la empresa en cuanto al uso de los dispositivos y de la red de la empresa.

 

El trabajador debería revisar su contrato y todas sus cláusulas, también las relativas a lo que puede compartir relacionado con la empresa y lo que no a través de cualquier medio, incluidos los digitales.

 

Mujer consultando su smartphone mientras está delante de un portátil

 

Si el trabajador no tiene claro si puede usar las redes sociales, así como qué puede publicar y qué no, debería consultarlo antes con el departamento de Recursos Humanos.

 

Ante la duda, mi consejo es que el empleado no utilice redes sociales (personales) durante la jornada laboral y no que comparta nada que tenga que ver con el trabajo, los jefes o los compañeros. 

 

Si finalmente el trabajador va a compartir algo relacionado con sus proyectos o con la empresa en general, debería evitar hacerlo de forma pública, limitando el acceso a un grupo concreto y (relativamente) controlado. 

 

Es recomendable pedir que se desactiven las notificaciones, tanto en el smartphone como en el PC o portátil, para que no distraigan al trabajador ni al resto de los compañeros. 

 

Es importante que el empleado tenga claro que los comentarios ofensivos o desagradables sobre la empresa, superiores o compañeros, sobre todo si lo hace de forma pública, porque puede ser motivo incluso de despido.

 

¿Qué opinas tú al respecto? Me interesa conocer qué piensas, tanto si eres empresario como si eres trabajador.  


 

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miércoles, 15 de junio de 2022

Alertas Rojas en una Oferta de Empleo que No Debes Pasar por Alto

No te voy a desvelar un secreto si te digo que el mercado laboral está complicado, sobre todo en según qué tipo de sectores. Mucha demanda y poca oferta, ya sabes. 

 

Esta situación lleva a la mayor parte de las personas que están buscando un trabajo a aceptar las ofertas de trabajo que les ponen por delante sí o sí. Y sé que cuando se tiene que pagar la hipoteca o el alquiler, se tiene que comer y pagar las facturas no hay más remedio que bailar con la más fea sin es necesario.


Pero aceptar cualquier empleo puede ser una trampa para ti, desde el punto de vista económico, profesional e incluso personal. Un salario o prestaciones que ni siquiera permiten cubrir tus necesidades más básicas, una empresa poco fiable que se retrasa a la hora de pagar las nóminas (o que incluso deja de abonarte algunas o te las recorta sin motivo), unas condiciones y ambiente de trabajo nefastos, unos objetivos a cumplir que llevan a enfermarte, unos horarios laborales inhumanos, un trabajo que supondrá un bache en tu trayectoria profesional difícil de superar más adelante, la imposibilidad de conciliar tu vida familiar o tus estudios... son motivos más que suficientes para que te plantees si aceptar o no aceptar el puesto que te ofrecen. 


En este post quiero compartir contigo algunas cuestiones fundamentales que debes tener en cuenta antes de aceptar una oferta de empleo.


Alertas rojas en una oferta de empleo que no debes pasar por alto

 

Sigue tu instinto

 

Sigue los dictados de tu instinto. Si la propia oferta de empleo no te general confianza, si en la entrevista de trabajo ha hecho saltar tus alarmas sin saber bien por qué... probablemente no te convenga ni el trabajo ni la empresa. 

 

El salario

 

El salario no está ajustado objetivamente ni a tu formación, ni a tu experiencia ni al trabajo que tienes que realizar. Ya sé que hay que poner un plato de comida en la mesa y pagar las facturas, pero si el tiempo y el esfuerzo que tienes que realizar, ni siquiera te permite cubrir tus necesidades más básicas, probablemente sería mejor que rechazases el puesto. 

 

Por supuesto, cada persona debe valorar la nómina que le ofrecen, pero es necesario ser realista y estar muy bien informado. Eso significa que debes conocer qué puedes ofrecer verdaderamente a la empresa, no lo que te ha hecho creer tu amorosa madre o la propia sociedad del "yo puedo" o "porque yo lo valgo" como mantras. Si apenas se ha logrado el graduado escolar, se tiene el consabido nivel de inglés medio (ya sabes a qué me refiero, al menos si hablamos de España) y únicamente se ha trabajado embolsando la compra el mes de Navidad en un hipermercado los dos últimos años, no se puede aspirar a dirigir el departamento financiero de una multinacional, por mucho que se quiera. Y si el salario medio para el puesto al que se aspira (y para el que se encaja justito en el perfil) está en 20.000 euros anuales, no se puede pretender que el futuro empleador pague 50.000 euros.  


Si el sueldo no es atractivo, pero razonable para tus necesidades, puede que te interese aceptar el puesto, pero seguir buscando un trabajo que realmente sí cumpla tus expectativas, o adquirir formación suficiente si es lo que te hace falta para lograrlo. 

 

Persona contando billetes

 

La conciliación

 

Si para ti la conciliación de la vida familiar o social es fundamental, puede que lo que te ofrece la empresa para la que apliques no sea la adecuada. 

 

Quizás tengas hijos pequeños y que el horario o las vacaciones no te permita atenderlos debidamente, incluso aunque hagas malabarismos con tu pareja, y qué decir si eres padre o madre soltero.

 

También puede que estés estudiando y no te sea posible compatibilizar el empleo que te ofrecen con tu formación. 

 

Si el trabajo te interesa realmente, en cuanto a funciones y salario, te recomiendo que intentes llegar a un acuerdo en cuanto a horarios y condiciones. En caso de que estén abiertos a ceder en todo o en parte, la empresa probablemente te interese. En primer lugar son flexibles y comprensivos. Y en segundo lugar, también les interesas tú a ellos, porque se plantean modificar sus condiciones para contar contigo.  


No te ayudará en tu trayectoria profesional


Si te has marcado unas metas profesionales y el puesto al que aspiras no va a contribuir a que las cumplas, todo lo contrario, puede convertirse en un lastre que te aparte (casi) definitivamente de la trayectoria que buscas, quizás sea mejor que lo rechaces.

 

Mujer pensativa con la mano debajo de la barbilla y delante de un portátil y una taza de café

 

No hay perspectivas de crecimiento o de mejoras

 

En algunas empresas no hay posibilidades de que crezcas como profesional o que lo hagas tan a largo plazo que no te compense.  


También puede que las condiciones que te ofrezcan en un primer momento no sean las mejores (horario, turnos, salario, vacaciones, viajes de negocios, trabajo presencial cuando se busca teletrabajo o viceversa...), pero que te podrían interesar si hay posibilidades de cambiarlas a corto o medio plazo. Si ves que son inamovibles, plantéate si quieres embarcarte en un trabajo así. 


Tu labor y competencias no están bien definidas


Si la empresa insiste en no entrar en detalles en cuanto a cuáles serán tus tareas y responsabilidades, probablemente debas pedir más información antes de firmar el contrato, o directamente rechazar el puesto. 

 

También deberías desconfiar si en la oferta que has visto por escrito (en un portal de empleo, por ejemplo), no coincide con lo que luego te dicen en persona o lo que aparece en el contrato que de ponen delante. Imagina una oferta en la que te dicen que el trabajo se realizará de lunes a domingo, con un descanso de 2 días, y a ti no te encaja demasiado, porque quieres tener los fines de semana libres. En la entrevista te aseguran que eso es una condición que se indica por defecto, pero que en tu caso no debes preocuparte, porque trabajarás de lunes a viernes. Pues bien, mi consejo es que no aceptes, porque es probable que termines trabajando una buena parte de fines de semana.  


Son muy vagos en cuanto al salario


Si no terminan de informarte claramente del salario y complementos que percibirás, a pesar de tus requerimientos, desconfía. Una cosa es que no te informen del sueldo en la oferta escrita, y otra muy diferente es que no te digan qué contrapartida económica tendrán tus servicios una vez que llega la entrevista personal.

 

No te gusta el trabajo que debes realizar

 

Si las tareas que debes acometer no son de tu agrado, quizás debas plantearte si te conviene aceptar realizarlas 8 horas al día durante una semana laboral de 5 días. Aunque el sueldo te ayude a pagar las facturas, puede que te interese buscar otras opciones, o al menos comenzar a prepararte para optar a otro puesto en un futuro. 


Discrepas de la misión y visión de la empresa


Si tus creencias, ideas, valores e intereses no se alinean con los de la empresa, quizás debas declinar la oferta de trabajo. En algunos puntos se puede llegar a un punto medio, pero si las discrepancias entre la compañía y tú son muy grandes, es mejor que optes por ser fiel a ti mismo y no aceptar. 


Te pongo un ejemplo. Te ofrecen un puesto de comercial en una aseguradora y la política de la empresa es captar la mayor cantidad de clientes a toda costa, pero sin facilitarles toda la información, vendiéndoles pólizas que no son adecuadas para ellos (pero que sí son muy rentables), que tienen una coberturas poco claras y una respuesta ante los siniestros bastante deficiente. Si eres una persona para la que la honestidad, el respeto hacia ti mismo y hacia los demás y la transparencia son parte fundamental de ti, el hecho de trabajar para una compañía así puede suponerte un tormento diario.


Entrevistador con mirada inquisitiva detrás de su escritorio


Hay una excesiva rotación de personal


Cuando en una empresa hay un gran número de empleados que se contratan y otro mayor que se van por su cuenta (o incluso que son despedidos), puede que no cuide a su personal. Quizás no seleccionen a las personas adecuadas para el puesto, que los salarios y condiciones sean deficientes, que haya un mal ambiente laboral, que los objetivos que se piden a los trabajadores sean poco o nada realistas... 


Aunque hay sectores y trabajos que tienen una rotación grande por definición, es importante prestar atención a este punto. 


Eres o has sido cliente de la empresa y no estás satisfecho


Si has tenido relación con la compañía anteriormente como cliente y el servicio y trato recibidos no han sido satisfactorios, es probable que no sea el mejor lugar para trabajar. Puede que el sueldo, las condiciones o las exigencias para los empleados sean pésimas, lo que termina redundando en una mala atención. También puede ser que la calidad de productos o servicios sean malas (o muy malas), lo que finalmente termina por afectar a los trabajadores, puesto que su poco respeto por la compañía y las quejas de los clientes pueden ser un peso difícil de soportar.


A la hora de cubrir un puesto de trabajo, la empresa no es la única que decide, tú también puedes y debes hacerlo.




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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cómo Pedir un Aumento de Sueldo

Hay quien, a pesar de merecerlo con creces, no se atreve a pedir un aumento de sueldo. El principal motivo: el miedo a una negativa.


Y es cierto que el no siempre está presente al pedir un incremento de salario, no nos vamos a engañar, aunque con una buena estrategia y una cuidadosa preparación las posibilidades se multiplican. Porque pedirle al jefe que nos pague más a final de mes no es algo que se improvisa, no, es algo demasiado serio. No sólo porque no vayamos a conseguir el aumento, sino porque nuestra imagen profesional puede verse dañada si no lo hacemos de forma adecuada.


En este post quiero darte algunos consejos para solicitar una subida de sueldo y tener más probabilidades de lograrlo.


Cómo pedir un aumento de sueldo


La preparación


Antes de pedir un aumento de sueldo, deberías conocer y tener en cuenta el estado económico de tu empresa. Si sus resultados han sido malos a lo largo de varios ejercicios, tendrás muy pocas posibilidades de lograrlo.


Infórmate de los salarios medios en el mercado para tu sector y tu categoría. Así podrás hacerte una idea de cuánto vas a poder pedir sin excederte ni quedarte corto.


Averigua cuándo se preparan los presupuestos para el siguiente ejercicio. Si ya se han fijado, es mucho más difícil que te suban el salario.


Infórmate acerca de la política salarial de tu compañía: cuándo se suelen subir los salarios, cuál es el protocolo para hacerlo, si se hacen evaluaciones de desempeño, etc.


Prepara cuidadosamente la exposición de tus argumentos. Deben ser realistas y apoyados en hechos objetivos. Y procura llevarlos por escrito a la reunión, porque te servirán de guía y pueden pedírtelos para hacer valer tu petición ante quien tenga poder de decisión.


Plantéate los mínimos que aceptarías conseguir, y no te centres sólo en el dinero. Hay otros conceptos que te pueden compensar: días libres, vacaciones, beneficios sociales...


Prepárate para una negativa. Aunque debes luchar por tus expectativas hasta el final, es más fácil que escuches un no que un . De hecho, dar el no por seguro puede servirte de acicate para presentar tu solicitud con más fuerza y aportarte más seguridad a la hora de hacerlo.


Plantéate qué harás si te niegan la subida: permanecer en la empresa y esperar a una nueva oportunidad o marcharte. 

 
El quién


Sigue la línea jerárquica que marque la política de la empresa para este tipo de peticiones. En algunas compañías se hacen a través del jefe directo, en otras se recurre a recursos humanos... cada negocio tiene su propio protocolo.


Solicita una reunión formal para pedir el aumento. Es un asunto muy serio, así que deberías tratarlo como tal. No aproveches para comentárselo a tu jefe tomando unas cervezas a la salida del trabajo o en el ascensor mientras os dirigís a una reunión.


Reunión para solicitar una subida de salario


Elige el momento adecuado para mantener la reunión. A evitar: los momentos en los que se ha despedido personal, si el departamento ha obtenido malos resultados, tras una discusión con el superior, la vuelta de las vacaciones, los lunes por la mañana, los viernes por la tarde, los días previos y posteriores a una mudanza, si el jefe está de mal humor... Los mejores momentos: cuando el departamento ha superado objetivos, si has conseguido un logro profesional importante, etc.


Tantea a tu superior inmediato antes de solicitar una subida de sueldo. De esa forma te harás una idea de cómo será recibida tu petición y a tu jefe no le pillará desprevenido.


El por qué


Valora cómo ha ido evolucionando tu participación en la empresa: si has asumido nuevas responsabilidades, si han puesto personas a tu cargo, si has sobrepasado con creces tus objetivos, si el trabajo te ha obligado a viajar en los últimos meses...


Productividad

 
Dale razones a tu jefe para que pueda hacerlas valer ante los superiores que tengan poder de decisión sobre tu sueldo.   


Haz hincapié en tus logros, tu experiencia y tu valía. Pero orienta todo ello de cara al futuro, a lo que todo ello aportará a le empresa en el futuro, no lo que has conseguido en el pasado.


El cuándo


No pidas un aumento si te han subido el sueldo hace poco tiempo. Ninguna empresa incrementa el salario a sus empleados con tanta frecuencia.


No comentes tus intenciones con tus compañeros. Puede parecer algo egoísta e interesado, pero si todos tus colegas de trabajo piden también un aumento, no lo conseguiréis ninguno. Mejor mantenlo en secreto, incluso cuando lo consigas, así evitarás envidias. 


Reunión de trabajo


El cómo


Procura evitar la palabra sueldo o salario, céntrate en términos menos directos. Una mejora de mi situación laboral, llegar a un acuerdo para mejorar nuestra relación laboral o una revisión para ajustar mi relación laboral con la empresa pueden ser mejores opciones.


Plantea tus argumentos de forma firme y asertiva. Deja aparcada la inseguridad y el nerviosismo.


No dudes en ningún momento, si lo vas a solicitar es porque te lo mereces.  Recuerda que pedir un aumento justificado te refuerza tu posición en la empresa y puede beneficiar a tus compañeros. 


Utiliza un tono serio, pero sin rigideces y un ánimo conciliador. Si te resulta difícil regularlo, te aconsejo que lo ensayes previamente. 


Evita por todos los medios un tono lastimero y pedigüeño. Nadie consigue un aumento por pena, sino por los objetivos cumplidos y la valía. En general, a tu jefe y a la compañía en la que trabajas les importa lo que puedes aportar, no tus dificultades para llegar a fin de mes. Ya sé que es duro asumirlo, pero es la cruda realidad. De hecho, si se llega a conseguir una subida de salario por lástima, ésta será mucho menos que si se logra por méritos propios.  


Cuida tu lenguaje gestual. Mira a los ojos a tu interlocutor, evita cruzar los brazos o las piernas, porque puede interpretarse como incomodidad o cerrarse a lo que dice el otro, no te toques el pelo o el cuello (inseguridad, nerviosismo...), utiliza las manos para enfatizar lo que dices (sin gesticular excesivamente), controla los tics, siéntate con la espalda recta (pero sin rigidez), etc. 


El cuánto


Negocia. Ve a la reunión con la idea de que ambas partes debéis ganar.


Procura que los pactos a los que llegues con la empresa vayan a cubrir tus necesidades a medio plazo, porque no podrás volver a repetirlo a corto.


Incremento de dinero


No aceptes una subida pequeña, porque habrás quemado todos los cartuchos hasta mucho tiempo después. Es mejor que te quedes sin incremento salarial ahora y que lo intentes más adelante a fin de lograr un mejor acuerdo.


¿Y si me dicen que no?


Si te dan una respuesta negativa, evita las discusiones y las malas formas, retírate con elegancia. 


Aunque no te den una respuesta satisfactoria, agradece la reunión y la atención que te han prestado.


En caso de que la respuesta sea negativa, pregunta educadamente los motivos. De esa forma tendrás una información preciosa para el futuro.


Si te dicen que no es el momento adecuado para subirte el sueldo, pregunta cuándo sería apropiado volver a intentarlo. 


Las contraofertas


Ten cuidado a la hora de hablar de contraofertas, porque puedes meterte en un jardín del que te será difícil salir.


Si realmente tienes una contraoferta, ponla encima de la mesa de una forma delicada. No te cierres ninguna puerta de antemano.


Ahora ya sólo me queda desearte que consigas tu merecida subida de salario. 





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miércoles, 27 de abril de 2016

Cuidado con las Ofertas de Trabajo Fraudulentas

La crisis y el cambio que ha experimentado el mundo laboral han llevado a que conseguir un puesto de trabajo sea una tarea complicada.


Y es que la falta de puestos de trabajo disponibles, ha generado una serie de trabas que cada vez se lo ponen más difícil a los demandantes de empleo: el hándicap de la ausencia de experiencia laboral o de tener más de 40 años, no tener idiomas (se vayan a emplear en el puesto de trabajo o no), no contar con una formación sólida, tener dificultades para desplazarse de provincia o incluso de país, salarios ínfimos, jornadas maratonianas, exigencia del cumplimiento de objetivos inalcanzables... 


Esa necesidad de encontrar un empleo que se resiste, unida a que existe demasiada información en Internet y a que muchos usuarios tienen poco criterio a la hora de valorar esa información, les hacen vulnerables a los fraudes que muchos desaprensivos utilizan para lucrarse. 


En este post quiero darte algunas claves para que puedas detectar estos engaños.


Cuidado con las ofertas de trabajo fraudulentas


Qué fraudes son más frecuentes


 Las ofertas de empleo fraudulentas más habituales son:


  • Para realizar todo tipo de trabajos desde el propio domicilio, desde ensobrado de publicidad a montaje de juguetes, pasando por mecanografiado de texto. Trabajos que siempre requieren un pago inicial y que son un engaño.

  • Negocios piramidales de todo tipo y condición.

  • Venta de formación disfrazada de oferta de empleo. De ese modo garantizan un puesto de trabajo si se realiza un curso, que generalmente suele tener un coste desproporcionado. 

  • Mediadores de transacciones, es decir, intermediarios en transferencias bancarias. Ojo, éste es probablemente el peor de todos los fraudes, porque el trabajador comisionista que realiza las transacciones está cometiendo un delito de blanqueo de dinero.

  • Trabajos realizados y que no tienen remuneración. Estas ofertas se suelen vestir como adquisición de experiencia, como (falso) voluntariado, etc.


Qué consiguen 


Los delincuentes que ponen en marcha fraudes mediante ofertas de trabajo persiguen:


  • Obtener dinero de forma directa o indirecta del defraudado. A través de ingresos directos para obtener material para trabajar desde casa, para entrar en una bolsa de trabajo o para para pagar un curso, por ejemplo. Y de forma indirecta a través de llamadas de tarificación especial, entre otras modalidades.

    Uno de los objetivos con las ofertas fraudulentas: conseguir tus datos
  • Conseguir datos personales y/o financieros del demandante. En unas ocasiones estos datos los emplean para venderlos a otras empresas o redes de delincuentes. En otras puedes emplearlos directamente para cometer delitos, como puede ser la suplantación de identidad.

  • Invitar a hacer clic en enlaces que descargan código malicioso en el equipo del usuario.


Signos de fraude


Si se dan una o varias de estas condiciones, desconfía de la oferta y procura averiguar si es lícita o no:


  • Se trata de una oferta que nos ha llegado por correo electrónico u otra vía similar, sin haberla solicitado, sin haber formado parte de un proceso de selección o que no procede de ningún portal de empleo en el que estemos inscritos. Si cuesta trabajo conseguir un empleo saliendo a buscarlo, es un poco raro que nos lo traigan a casa sin ni siquiera haberlo pedido.

  • Si se googlea a la supuesta empresa que contrata no aparece ningún dato sobre ella. O directamente hay entradas que alertan de fraudes relacionados con la empresa. 

  • Se trata de una compañía extranjera que, curiosamente, no tiene sedes locales en nuestro país.  

  • La empresa no tiene página web o perfiles en redes sociales. Incluso en este caso, es necesario fijarse bien en la web, porque los delincuentes afinan cada vez más e intentan replicar el sitio oficial de algunas empresas serias a las que quieren suplantar. Fíjate en la dirección web, en los colores corporativos, en la propiedad del lenguaje que utiliza el sitio, en las noticias, etc.  

  • Desconfía también de las supuestas empresas que tienen webs en las que no aparece el apartado de Aviso legal, Condiciones de uso o Política de privacidad. El que no tengan activos estos apartados puede ser sólo por dos motivos: no facilitar ningún dato sobre el responsable o por no ser una empresa legalmente constituida y que no cumple con sus obligaciones. 

    Googlea el teléfono de cualquier oferta de trabajo sospechosa
  • Sólo aparece como contacto un número de móvil. Incluso si aparece un teléfono fijo, te recomiendo que googlees los teléfonos para ver si te llevan a una web de empresa o a otro lugar sospechoso. 

  • Si llamas al teléfono fijo o móvil que aparece en la oferta, aparece un disco o un operador que remite a un número de tarificación especial

  • Las cuentas de correo electrónico de contacto son generalistas: Gmail, Hotmail, etc. Estas cuentas son muy útiles cuando se trata de particulares para asuntos personales, pero son mala señal si son las únicas que tiene una empresa o un profesional. Una empresa con un mínimo de seriedad, ya sea pequeña o grande, contrata su propio dominio y no utiliza una cuenta generalista.

  • Piden dinero para trabajar. En cualquier variante, si piden dinero para trabajar es un fraude. El que debe pagar es el empresario por el trabajo, no el trabajador por su puesto. Y ya deben sonarte todas las alarmas si el envío de dinero no es a una cuenta corriente, sino a través de una empresa de envío de dinero (Western Union, MoneyGram...).

  • La obtención del puesto de trabajo está supeditada a realizar un curso con la empresa, pagado por el trabajador, claro. 

  • Ofrecen trabajo sin remuneración. Sí, como lo oyes. Sin salario, sin contrato, sin alta en Seguridad Social. Lo venden como algo beneficioso para ti, porque así aprenderás, adquirirás experiencia, tomarás contacto con el mundo laboral, etc.  

  • Ofrecen períodos de prueba sin remuneración, alta o contrato. Esto es ilegal y no se debe aceptar bajo ningún concepto. Te invito a que leas este artículo sobre el período de prueba para saber más.  
 
  • No piden formación y experiencia acordes al puesto que se quiere cubrir.  O incluso no piden ninguna.

  • Ofrecen salarios muy atractivos. Tanto que indican claramente que es un fraude.


Esta es una oferta real que llegó a mi correo electrónico


  • Los horarios son muy cómodos y flexibles. Y no porque quieran compatibilizar la vida laboral y familiar...


Esta es otra oferta que me llegó también al correo. No me dirás que no suena atractiva


  • Piden incorporación inmediata. De ese modo pretenden forzar al receptor de la oferta a ponerse en contacto lo antes posible, para no perder la posibilidad de comenzar a trabajar enseguida.  

  • La oferta tiene faltas de ortografía o una sintaxis extraña. Esto es debido a que muchas de estas ofertas proceden del extranjero y los delincuentes no se molestan en traducir de forma profesional, empleando traductores automáticos.  

  • La misma oferta permanece durante mucho tiempo activa.

  • El texto que se envía no está personalizado y se nota a la legua que es una plantilla.


Qué hacer si te han engañado



    Alerta si detectas algún fraude en ofertas de trabajo
  • Si la persona o la empresa se encuentra en España, denuncia sin dudarlo ante la Policía Nacional o la Guardia Civil.

  • Coméntalo en las redes sociales y en foros que traten sobre este tema, así alertarás a otras personas para que no caigan en el mismo timo.  

  • Guarda todo tipo de pruebas sobre el timo: correos electrónicos, historial de llamadas, pantallazos de los sitios web fraudulentos, etc.


Encontrar un trabajo es algo muy importante, pero también es vital no perder el dinero, la seguridad y la dignidad. Ojo con estos desalmados.




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miércoles, 17 de febrero de 2016

Los Empleados No Representan a la Marca, Son la propia Marca

Se habla mucho de fidelizar al cliente, aunque no tanto de fidelizar al trabajador. Y eso que tan importante es uno como otro para cualquier empresa.


Considerar a los trabajadores como simples jornaleros que producen y para de contar, es un gran error. Porque los empleados, lo crean muchos o no, no es que sean representantes de la marca, es que son la propia marca.


Al fin y al cabo son el contacto directo entre el cliente y la empresa y, por lo tanto, la personifican a todos los efectos. 


Te pongo un ejemplo: imagina cualquier compañía telefónica que opera en nuestro país. El único contacto que tienes con esa empresa es con el teleoperador, con el dependiente de la tienda de telefonía o con el técnico que te hace la instalación. No conoces a los directivos, ni a los creativos de marketing, ni a los administrativos, ni a los contables, ni a los abogados, ni al personal de limpieza... pero les juzgas a todos ellos como marca por el trato que te han dado los teleoperadores, los dependientes o los técnicos, que son con los que has tenido contacto real. Trato que en en muchos casos deja mucho que desear. Y eso no es justo, pero es lo que hay.


Por eso es de suma importancia fidelizar a los trabajadores de nuestra empresa para que puedan transmitir una buena imagen de marca, para que sean embajadores, no saboteadores. Y para eso deben sentirse orgullosos de pertenecer a la marca.


A continuación me gustaría detallarte algunos de los beneficios de conseguir que los trabajadores representen de forma positiva a tu marca y cómo conseguirlo. Y esto último no es tarea fácil, te lo aviso.



Los empleados no representan a la marca, son la propia marca


Beneficios


Clientes más satisfechos. Si los trabajadores están orgullosos de su trabajo y de su empresa, realizarán mejor su labor. Y si llevan a cabo mejor su tarea, los clientes estarán mucho más complacidos.


Mejora de la credibilidad frente al cliente. Cuando los empleados están orgullosos de trabajar en su empresa, ese sentimiento se transmite a los clientes, que los ven como fiables a ellos, a la compañía y a lo que les puedan ofrecer.


Humanización de la empresa. Los trabajadores que ejercen como embajadores de su empresa consiguen acercar a ésta a sus clientes, pero no sólo a nivel cognitivo, sino emocional.


Incremento de la solidez de la compañía. Los empleados satisfechos, por todo lo anteriormente mencionado, fomentan la estabilidad y la robustez de las marcas. Y esta solidez no sólo es real, además se transmite hacia el exterior.


Los empleados no representan a la marca, son la propia marcaMayor productividad. Los empleados satisfechos rinden mucho más, puesto que se centran más en su tarea y en la calidad de la misma. Cuando se siente el trabajo como propio, se trabaja más y, sobre todo, mejor.


Menor absentismo laboral. Los trabajadores felices faltan menos sin motivo. Si están contentos con su día a día, buscarán menos justificaciones para escabullirse de su trabajo.


Menor rotación del personal. Los trabajadores que están contentos en su empresa, no tienen ningún motivo para cambiar de puesto de trabajo. Y eso es una forma de retener el talento, lo que redunda en beneficio del trabajador y de la compañía.


Mejor comunicación entre todas las áreas. Si los trabajadores saben qué hace su empresa y qué procesos se llevan a cabo para lograrlo, es más fácil que se aprecie el trabajo del resto de departamentos y que fluya la comunicación entre ellos.


Cómo lograrlo


Es necesario tener en cuenta que ser un buen embajador de la marca es algo voluntario, no se puede imponer. Para lograrlo es necesario que sea la compañía la que se haga acreedora de ese privilegio.


Se debe lograr que los empleados sean verdaderos embajadores, no meros comerciales o anunciantes. En el primer caso serán vistos por el cliente como prescriptores fiables y valiosos, en el segundo, como vulgares vendemotos


Se debe seleccionar a los trabajadores de forma coherente
Es imprescindible seleccionar a los trabajadores de forma coherente y asignarles las responsabilidades para las que son idóneos. Es más rentable (para todas las partes) formar a un trabajador que tiene buenas cualidades, que encajar a otro con calzador en un puesto para el que no vale ni valdrá, por muy sobrecualificado que esté.


Por supuesto, los trabajadores deberán estar remunerados de forma justa. Un salario adecuado y pagado puntualmente será percibido por ellos como una forma de reconocimiento y como una muestra de que la empresa tiene estabilidad. 


Y tan importante (o más) que un salario ajustado al trabajo y a las capacidades, es que los trabajadores sean reconocidos y valorados por su labor y sus logros. Por supuesto, este reconocimiento debe ser sincero y oportuno.


También contribuyen unas buenas políticas de conciliación. Y eso no afecta únicamente los empleados con hijos, también a los que tienen otro tipo de familiares a su cargo, están estudiando o realizando otra labor complementaria.


Puesto de trabajo
Es necesario respetar el tiempo de los empleados. El presencialismo, tan habitual en muchas empresas de nuestro país, es uno de sus grandes enemigos. No ocurre nada porque un trabajador deba extender su jornada laboral para terminar un proyecto de forma puntual, pero si se convierte en costumbre, acabará minando la buena voluntad que pueda tener para con la compañía. Y, por supuesto, si la persona nos cede su tiempo en un momento dado, también se debería hacer en sentido contrario. Si ese empleado pide unas horas para asuntos propios, también deberíamos concedérselas.


Se debe procurar que conozcan el mercado y el sector al que pertenece la marca. Eso les dará una visión más global de la labor que realizan. Y conocer algo es el camino más directo para apreciarlo.


Por supuesto se les debe dar la formación e información necesarias para que conozcan en profundidad la empresa. Y eso abarca no sólo el producto o servicio que venden, también necesitan conocer la misión, la visión y la política de la empresa. Lo ideal sería que se les transmitiese de primera mano qué hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen. 


Y hablando de formación, se les debe dotar de los conocimientos necesarios para desarrollar su trabajo. Es importante que cuando se les facilite esta instrucción, se les presente como una oportunidad, no como un castigo o como una imposición.


Equipo de trabajoPara que los trabajadores se involucren con la marca es necesario que sean escuchados. Eso no sólo es importante para que se sientan partícipes de la compañía, además es una manera de mejorar productos y procesos.


Deben estar dirigidos por líderes, no por jefes. Un jefe manda, un líder guía y consigue que aflore lo mejor de cada miembro de su equipo. Y eso consigue equipos eficientes... y satisfechos consigo mismos.


Hablando de líderes: se debe predicar con el ejemplo. Las buenas prácticas que se les exijan a los empleados deben cumplirse desde lo más alto de la compañía. 


Cuando un trabajador cometa algún error, por supuesto hay que señalárselo, pero separando la falta de la persona. No es lo mismo explicarle a alguien que ha cometido un fallo y las consecuencias que tiene, a gritarle que es un torpe redomado. Ya sabes, lo inadecuado es el comportamiento, no la persona.


Se debe fomentar el trabajo en equipo, puesto que así se promueve el sentido de pertenencia a la empresa desde su base. Si un trabajador no se siente motivado dentro de su equipo, mucho menos lo hará dentro de la propia compañía.


Es importante promover un buen ambiente de trabajo, no sólo en el caso de las relaciones entre el personal, también en el del entorno. Este debe ser agradable y saludable para los trabajadores.


Es primordial cuidar al máximo la comunicación interna. Y a todos los niveles, tanto vertical como horizontal. Los trabajadores que saben lo que ocurre en su empresa tienen más confianza y se sienten más identificados con ella. 


El equipo: fundamentalSe deben organizar actividades comunes de forma habitual, tanto a nivel de empresa como de equipo individual. Y estas actividades deberían ser formales e informales, de carácter laboral y lúdico. La finalidad es reforzar el sentimiento de pertenencia a la marca, no sólo como trabajador, también como persona.


Otro punto importante para que los empleados se sientan identificados con la empresa es permitir la coexistencia de su marca personal con la de la compañía. Muchas compañías creen que son excluyentes, cuando realmente son complementarias. De ese modo el trabajador siente que su identidad profesional forma parte de la compañía, no que es inseparable de ella.


Si tienes una empresa: ¿pones en práctica estas medidas? Si eres trabajador: ¿te sientes orgulloso de trabajar en esa compañía?




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La primera vez que apareció este artículo fue en el blog de Todos Somos Clientes.


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