domingo, 1 de septiembre de 2013

La Falsa Empatía Mata... Tus Relaciones Comerciales



mazo de juez
La empatía no es juzgar ni anticiparse al otro
La empatía es la capacidad para entender y reconocer los argumentos, razonamientos, motivaciones, preocupaciones, emociones y sentimientos que justifican el comportamiento de la otra persona; aunque no significa necesariamente que estemos de acuerdo con él  o que compartamos sus argumentos, ni siquiera es necesario que el otro nos caiga simpático. La finalidad es recabar información para poder comprenderle y ofrecerle una respuesta adecuada en el momento más oportuno.


La empatía (verdadera), nos permite:

  • Que el cliente esté predispuesto a su vez  a entender nuestros argumentos y sentimientos.
  • Que la comunicación fluya realmente.
  • Que avancemos en las relaciones comerciales con nuestros clientes.
  • Que nos alteremos emocionalmente mucho menos cuando estamos inmersos en situaciones tensas con los clientes.
  • Que podamos conseguir nuestros objetivos con mayor facilidad: solucionar una queja, vender un producto, ofrecer nuestros servicios, etc.

Como vemos, todo son ventajas. Realmente es una habilidad (más bien, un conjunto de habilidades) sumamente útil, tanto en nuestra vida personal como profesional… pero sólo cuando se trata de empatía verdadera.
dandose la espalda
La empatía falsa da la espalda al otro, pero con bonitas frases


El problema es que, en la formación que se imparte en técnicas de venta o de telemarketing, se enseña la teoría, pero no la práctica. Se inculcan las frases que hablan de empatía, pero no las habilidades y actitudes que realmente la demuestran.  La falsa empatía: un huevo con cáscara pero sin contenido, que se rompe en mil pedazos según se toca.


De hecho, esta falsa empatía, mata las relaciones con los clientes y me recuerda a las técnicas de manipulación que suelen emplear los psicópatas y los timadores. Algo inquietante, ¿verdad?


¿Quién no ha sido receptor de frases como: “le comprendo, pero…”, “le entiendo, pero…”, “sí, pero…”, “me hago cargo, pero…”, “me pongo en su lugar, pero…” y otras similares? Las frases podrían ser adecuadas, aunque le falla lo que va detrás de la coma, el “pero”. Si de verdad se desea mostrar empatía, es importante olvidar el “pero”, porque esa pequeña partícula bloquea automáticamente la comunicación, justo que lo debería conseguir la empatía (verdadera).


Pongo un ejemplo:


Teleoperadora: (con voz desganada, pero intentando aparentar entusiasmo) “Buenos días, le llamo de la empresa de telefonía O… y le llamo para ofrecerle nuestro servicios a unos precios imbatible y…”


Receptora:  (con voz cortante y segura)  “Buenos días, señorita, antes de que perdamos más tiempo usted y yo, le comento que estoy encantada con mi operadora de telefonía y, además, tengo permanencia  con ellos, por lo que no voy a cambiar de proveedor. Esto mismo se lo he dicho ya a compañeros suyos ayer, la semana pasada y el mes pasado”


Teleoperadora:  (con voz desganada y aire de contestador automático) “Sí, señora XXX, le comprendo, pero…”


Receptora:  (comenzado a enfadarse) “No, no me ha comprendido en absoluto, le estoy diciendo que no voy a cambiar de operador y que, por lo tanto, no me interesa lo que tiene que ofertarme. Buenos días” (cuelga el teléfono).


Una falsa empatía es una vía muerta con el cliente
En este ejemplo, evidentemente, la teleoperadora ha pronunciado una frase de empatía, pero carente de verdadera actitud empática. Y, por supuesto, no ha escuchado a su cliente. Podría haberle dicho: “escuche, señorita, voy a colgar el teléfono porque tengo un escuadrón imperial que está atacando mi Halcón Milenario y estoy muy ocupada”. La respuesta habría sido la misma: “le comprendo, pero…”. La empatía no está presente en esta conversación, ni se la espera.


Mirad cómo habría cambiado la cosa:


Teleoperadora: (con voz clara y optimista) “Buenos días, le llamo de la empresa de telefonía O… y le llamo para ofrecerle nuestro servicios  que estoy segura de que le pueden interesar. ¿Es buen momento para hablar?”


telefonoReceptora:  (con voz educada pero tensa)  “Buenos días, señorita, antes de que perdamos más tiempo usted y yo, le comento que estoy encantada con mi operadora de telefonía y, además, tengo permanencia  con ellos, por lo que no voy a cambiar de proveedor. Esto mismo se lo he dicho ya a compañeros suyos ayer, la semana pasada y el mes pasado”


Teleoperadora:  (demostrando interés) “Sí, señora XXX, le comprendo, es cierto que a veces las mismas bases de datos se nos entregan a distintos distribuidores y tardamos cierto tiempo en actualizarlas convenientemente. Quizás por ello ha recibido varias llamadas de nuestra empresa con anterioridad. Le ruego que disculpe las molestias. Aun así y apelando a su paciencia, si dispone de un par de minutos, me gustaría ofrecerle nuestros servicios; creo que podemos mejorar lo que su actual compañía le ofrece.”


Receptora:  (Más relajada) “Pues el sistema que tienen de gestionar las bases de datos no es nada eficiente. Me imagino que se también sufre usted las consecuencias a diario con clientes enfadados. Bueno, sólo tengo un par de minutos, cuénteme rápido y veré si me puede interesar lo que me ofrece”.


La teleoperadora en este caso, realmente se ha mostrado empática. Ha entendido el enfado del cliente por las llamadas reiteradas ofreciéndoles lo mismo y ha optado por explicarle al cliente el motivo, para que, aunque no lo comprenda, por lo menos sepa porqué se repiten las llamadas. Y, por supuesto, ha pedido disculpas, algo que los clientes aprecian (será por lo poco habitual) Además, ha tenido en cuenta la disponibilidad del cliente preguntándole al principio si era buen momento para hablar y luego si disponía de un par de minutos, es otra forma más de mostrar empatía. Y, por último, ha conseguido su objetivo: ofrecer sus servicios.
ponerse en los zapatos del otro
Ponerse en los zapatos del otro...


Como veis, la empatía tiene que partir de una actitud y de un convencimiento interior, no sólo de unas frases aprendidas o de una imitación absurda del lenguaje gestual del otro (sí, esto tambien ocurre en el cara a cara). Si se considera que la empatía es ponerse en los zapatos del otro, quizás antes debemos sacar los pies de los nuestros. Pura lógica. 


Os dejo un par de vídeos bastante interesantes sobre la empatía. Espero sinceramente que los disfrutéis (léase con verdadera empatía ;) 


Si no podéis ver el vídeo, pinchad en este enlace.  


Si no visualizáis correctamente el vídeo, pinchad aqui.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Casos de Exito: Bar con Terraza

terrazaHoy me gustaría hablarte de un Caso de Éxito en atención al cliente que es un éxito aún mayor por los Casos de Mala Atención al Cliente que le rodean. En esta ocasión se trata de bar-restaurante con terraza, de esos que tanto nos gustan en este país.

 
Este establecimiento es de esos que son conocidos y frecuentados por clientes habituales, ambiente tipo Cheers, pero en cañí. Es el típico sitio donde te sientes a gusto.

 
Y eso que no cuenta con un espacio amplio, ni con unas instalaciones bonitas, ni con una terraza preciosa con plantas y vaporizadores de agua que refresquen el ambiente, ni con unos aperitivos de alta cocina....

 
aperitivos
Pero tiene lo que buscamos los clientes: un lugar agradable y de confianza, de esos donde te preguntan: ¿lo de siempre, chicos? Donde aunque los aperitivos no sean de jamón ibérico, son generosos en cantidad y en intención y cuidan las bebidas. Donde si te gusta el champiñón a ajillo que hace la dueña y ese día lo ha cocinado, te lo ofrecen según te sientas a la mesa. Donde el camarero y dueño a su vez, se ocupa de que la gente esté contenta, sin alharacas ni confianzas excesivas; con esa forma de hacer las cosas donde te encuentras como en casa, no de visita. Por si estáis en Madrid y lo queréis visitar: El Alcázar - Pº de las Acacias, 11 - Madrid... y pedid los champiñones, están riquísimos ;)

 
Y, además, cuenta con una competencia que no hace lo que debe: competir. En la misma calle, en aproximadamente 30 metros alrededor, hay otros 3 establecimientos que se dedican a lo mismo. Bueno, a lo mismo no, estos se dedican a perder clientes, no a conservarlos. 

 
camareroUno de ellos, el que está más cerca del exitoso, viendo que su vecino tenía la terraza llena y sólo conseguía equilibrar algo las cosas cuando este libraba, decidió que tenía que hacer algo. Y lo hizo: puso la terraza más bonita, con pulverizadores de agua, con menús más elaborados, con más camareros... pero se lo olvidó lo fundamental: una buena atención al cliente. Muchos malos camareros no atienden mejor, se reparten más los clientes a los que atienden mal. Y algo ganó, desde luego, pero no todo lo que podía haber conseguido con una buena orientación al cliente.

 
Otro de ellos, en la misma acera pero un poco más retirado que el anterior, es de apertura reciente y de más reciente fracaso, tras haber invertido un buen dinero en una reforma. En este caso, no aciertan ni con el menú, ni con los aperitivos, ni con el servicio (desagradable, en el mejor de los casos; pésimo si somos realistas), ni con nada. Resultado: clientela poca y en descenso.

 
vino tintoY el tercero... el tercero lo he dejado para el final, porque este tiene su miga. Se trata de un bar con un buen restaurante y, por supuesto, con una bonita terraza. Es un establecimiento especializado en comida asturiana que ha tenido su fama en Madrid. Pues bien, cada vez tiene menos clientela. Es patético ver cómo todos los clientes están sentados en las terrazas que te he comentado (sobre todo en la exitosa, claro) y, en ésta, no hay nadie; especialmente patente en la primavera, época en la que todos estamos deseando que haya un día templado para llenar las terrazas y conversar con los amigos tomando una cerveza fresquita.  Y eso que tiene unas ofertas interesantes, sobre todo tratándose de mariscos y vino. Y eso que se anuncia en carísimas cuñas y publi-reportajes de radio. Y eso que tiene una terraza muy bien puesta. Y eso que está rodeada de árboles y frente a un pequeño jardín. Y eso... lo que le falta es eso: una buena atención al cliente por parte de su personal. Son perfectamente capaces de, en el interior en invierno, tener todas las mesas del bar montadas para comer (sin nadie que esté esperando, ni en ese momento ni en un futuro a medio o largo plazo) y no permitir que un cliente se siente en una de ellas a tomar tranquilamente un aperitivo; si lo quiere, a la barra. Y se permiten que el cliente espere la cuenta en la terraza durante más de una hora, forzándole a tener que levantarse enfadado a pedirla él. Y, por supuesto, les encanta tener al cliente esperando para tomarle la comanda durante mucho tiempo, mientras los camareros se agazapan en el interior, no vaya a ser que tengan que atender a un cliente... Puede parecer cruel, pero es real. En dos o tres años este establecimiento habrá perdido el 70% de su clientela y parece que la cosa no va a quedar ahí.

 
terraza¿No sería más eficiente y más rentable invertir en una formación y motivación adecuada del personal que atiende estos establecimientos hosteleros, en lugar de gastar dinero en instalaciones, ofertas o en publicidad? Y, lo peor de todo, es que estos establecimientos que no hacen lo que deben, se quejan de que no hacen caja por la crisis... Será por la crisis de visión empresarial, por la crisis de conocimiento de lo que es un servicio cara al público, por la crisis en la elección y formación de su personal... claro, por la crisis, pero no la económica. Y tampoco es por la prohibición de fumar en la hostelería, que no se engañen y busquen excusas. Porque el caso de éxito que os he contado en primer lugar no acusa ni la crisis ni la legislación antitabaco en esa medida, por algo será, digo yo. 

sábado, 24 de agosto de 2013

Evita la Disonancia Cognitiva en Tus Ventas (II)

En la primera parte de Evita la Disonancia Cognitiva en Tus Ventas te hablé de qué era la disonancia cognitiva cuando se trata de ventas y cuándo suele ocurrir.


En esta segunda parte os comentaré cómo evitarla para conseguir cerrar las ventas de manera correcta y segura, además de satisfacer y fidelizar a los clientes.


Vamos a ello...



Y, ¿cómo la evito?


La disonancia es difícil de eliminar, porque siempre estará presente en la mente del comprador, lo que debemos intentar es que sea un sentimiento pasajero, contrarrestándolo con:


Medidas estratégicas:


  • Cuanto más caro o más crucial sea el producto o el servicio, más información, acompañamiento y asesoramiento debe tener el cliente. Esto no quiere decir que los productos más económicos o triviales no requieran ese cuidado y seguimiento, es cuestión de adecuar nuestros recursos y esfuerzos a los beneficios que obtendremos.
    apisonadora
    No presiones a tu cliente...
  • Jamás presiones a tu cliente para que realice la compra. Nuestra misión es ofrecer al cliente lo que realmente necesita y que encaja con sus posibilidades económicas, todo lo que salga de esa premisa es pan para hoy y hambre para mañana, créeme.
  • Promete sólo lo que estás en disposición de cumplir. Si bien es verdad que para satisfacer a un cliente es necesario ofrecerle más de lo que espera, no debes garantizar algo que está fuera de tus posibilidades o de las de tu empresa, porque perderás al cliente y, posiblemente, la venta.

 
cuadro de expectativas del cliente
Tu cliente debe recibir más de lo que espera, pero nunca debe esperar más de lo que puedes dar


  • Informa al cliente de lo que realmente está adquiriendo y de lo que puede esperar sinceramente del producto o servicio. No sólo debes apoyarte en unas campañas de marketing atractivas, también debes contar con catálogos, folletos, condiciones y con cualquier otro soporte que facilite al comprador una información útil y veraz en el momento de la compra y durante la post-venta. Asegúrate siempre de que el cliente conoce y entiende lo que ha comprado. Por supuesto, el trabajo comercial y post-venta también es primordial en este sentido.
congratulations
  • Felicita al cliente por su decisión, tanto en el momento de la compra como después. Hay empresas que envían cartas o mensajes felicitando al cliente por haber comprado el producto X o por haber contratado el servicio. No hace falta que copies estas estrategias, diseña las tuyas según tu sector y tu tipo de clientes.
  • Cuida de que haya coherencia entre lo que se promete durante la venta y lo que el cliente se encuentra durante la post-venta. Si quien le atiende tras la venta (facturación, atención al cliente, servicio técnico...) no tiene toda la información sobre el producto o el servicio que ha adquirido el cliente o no le ofrece una buena atención, la disonancia puede aparecer con mayor virulencia y llegarán los problemas.
  • Utiliza a tu favor las redes sociales y las comunidades de compradores. Los clientes suelen acudir a estos medios para confirmar que han hecho una buena compra, así que ofrece información adicional sobre los productos, testimonios de clientes, etc.


Formación y motivación


puzzleLa formación del personal dedicado a la venta debe estar orientada hacia el cliente, es decir, la fuerza de ventas debe cubrir las necesidades reales del cliente y al precio que este puede pagar. Deben estar  concienciados de que nunca se debe presionar al cliente para que compre y de que se le debe informar clara y escrupulosamente de todas las características y condiciones de compra. La motivación de la fuerza de ventas debe ser, por supuesto el cumplimiento de los objetivos económicos, aunque sin perder de vista el objetivo principal: la satisfacción del cliente.


La formación del personal post-venta (atención al cliente, logística, servicio técnico, repuestos, administración, reclamaciones, etc.) debe ir encaminada a apoyar la labor de los comerciales y a reforzar la satisfacción del cliente. El personal de post-venta nunca debe echar por tierra el trabajo comercial, porque el cliente comenzará a sentir (y pensar) que no ha realizado una buena compra, que ha sido engañado. Si hay alguna discrepancia entre lo que ha vendido el comercial y lo que ha recibido realmente el cliente, los implicados deben solucionarlo internamente antes de darle una respuesta única y eficiente. El comprador no tiene porqué conocer las desavenencias internas en la empresa, sólo tiene que conocer la solución a su problema.


Para terminar, te dejo un divertido vídeo sobre ventas irresponsables. ¿Crees que el cliente sentirá cierta disonancia entre lo que necesita y lo que le han vendido?



Si no puedes visualizar el vídeo correctamente, por favor, pincha aquí.



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martes, 20 de agosto de 2013

Evita la Disonancia Cognitiva en Tus Ventas (I)

metronomoTodos hemos sufrido alguna vez esa incómoda sensación tras realizar una compra, la disonancia cognitiva. 


Una vez que hemos comprado el producto o contratado el servicio, nos invaden las dudas: ¿habremos hecho bien? ¿el producto es realmente lo que necesitamos? ¿es demasiado caro? ¿es demasiado complicado de usar? y así ad infinitum.


En esta primera parte del post te comentaré qué es la disonancia en ventas y cuándo la experimenta el cliente.


Comenzamos...


Pero, ¿qué es la disonancia?


La disonancia es un conflicto cognitivo que experimenta el cliente que, tras la compra, siente una cierta decepción o duda sobre la correspondencia entre el precio pagado y el producto recibido. Esta disonancia suele ocurrir:


  • Cuando adquiere un bien o un servicio con un precio muy alto, porque siente culpa.
  • Cuando compra un producto o contrata un servicio que tiene mucha importancia en su vida, porque se siente inseguro con una decisión que puede tener consecuencias importantes para él.
  • Cuando ha existido una gran presión para que realizase la compra, porque cuando llega a casa ya sin esa intimidación, se da cuenta de que ha adquirido algo que no quiere o no necesita.
    preocupacion
  • Cuando las expectativas del cliente eran muy elevadas y no se han visto cumplidas, tanto por promesas excesivas del proveedor como por los beneficios imaginarios que él mismo le atribuye al producto.
  • Cuando el comprador no ha contado con la información necesaria. Tras la compra, si no cuenta con datos y argumentos que afiancen su decisión, será más fácil que sienta que se ha equivocado.


Los clientes necesitan que este conflicto interno que están sufriendo se equilibre de alguna manera. En el mejor de los casos: autoconvenciéndose de que la compra ha sido acertada, justificando el gasto con argumentos reales o imaginarios, buscando refuerzo en la opinión de otras personas, etc. Y, cuando la sensación de incomodidad con la compra es muy acusada: devolviendo el producto, anulando el contrato, dejando de pagar o hablando mal de nuestro producto o nuestra empresa. 


Te dejo un fantástico artículo sobre la disonancia de Directa&Mente que expresa perfectamente lo que es y cómo puede afectar a tu cliente, aunque no te des cuenta: "Disonancia, ¿qué?".


Y aquí finaliza la primera parte del post. En la segunda entrega te hablaré de cómo evitar que el cliente experimente disonancia cognitiva, lo que se traducirá en ventas cerradas correctamente y en clientes satisfechos.


¡Hasta el próximo post!



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