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martes, 27 de mayo de 2014

18 Consejos Antes de Apuntarte a un Gimnasio (II)

Esta es la segunda parte de 18 Consejos Antes de Apuntate a un Gimnasio. En la primera parte vimos los 9 primeros en los que vimos algunas consideraciones de carácter general y a nivel contractual. En esta segunda podrás encontrar los restantes, centrados en el pago, las facturas, el personal de sala y la responsabilidad sobre la salud y bienes del socio.


Vamos a ello...


tarjeta de credito
Deben ofrecerte varios medios de pago
10.- Tienen que ofrecerte varias formas de pago de tus cuotas. No pueden obligarte a domiciliar tus mensualidades, salvo que tú estés de acuerdo.


11.- Y, por cierto, están obligados a entregarte un documento acreditativo del pago de cualquier cuota o servicio. Hay muchos centros que se niegan o ponen trabas inverosímiles, como que para pedir la factura tienes que avisarlo en los primeros 10 días del mes o, si no, pierdes tu derecho a recibirla. Es deber de ambos, proveedor y cliente, de expedir y exigir factura respectivamente.

 
12.- Cuando entres al gimnasio fíjate si tienen carteles informativos indicando que tienen hojas de reclamaciones a disposición de los clientes, porque están obligados a ello. No sólo tienen que tenerlas, también deben informar de ello de forma clara y visible a los usuarios.

 
13.- Otra información que también debe estar a la vista es la del derecho de admisión. Para poder ejercer ese derecho es necesario comunicarlo, indicando claramente los criterios por los que no se permitirá la entrada en el establecimiento. En cualquier caso, esos criterios deben ser razonables, razonados y justos, no aceptándose ninguna exclusión de carácter discriminatorio. Si estas normas que regulan el derecho de admisión en el gimnasio no están documentadas y expuestas, no se pueden ejercer.

 
chica boxeando14.- También deben estar expuestas las normas de uso del gimnasio (uso de toallas en la sala, no entrar con calzado de calle, etc.), no sólo en la entrada, también en otras zonas a las que accedan los socios, para que puedan verlas... y respetarlas.

 
15.- Una vez que comiences a utilizar sus servicios, exige que se cumplan los horarios y días de apertura previstos, así como cualquier otra circunstancia recogida en el contrato.

 
16.- El monitor de sala debe estar allí para que le consultes cuando tengas dudas sobre un ejercicio o el uso de una máquina. Si no hay nadie disponible, reclámalo a la dirección del establecimiento. No están obligados a tener monitores con titulación, pero sí a que estén y atiendan a los socios.

 
17.- Si tienes una enfermedad o problema físico, debes avisarlo antes de comenzar a hacer ejercicio. El gimnasio no puede negarte el servicio, pero sí puede pedirte un justificante médico donde se indique que puedes hacer ejercicio (de qué tipo, en qué circunstancias y en qué medida), así como una declaración en la que digas que estás informado de los posibles riesgos de entrenar. En este caso, tú podrás exigir que te supervise una persona con la formación suficiente.


chico haciendo musculación18.- Los gimnasios deben tener un seguro obligatorio de responsabilidad civil , aunque sería conveniente que tuviesen algún seguro médico contratado que cubriese los daños y lesiones que se pudiesen sufrir utilizando sus instalaciones

 
19.- Si te roban tus pertenencias de la taquilla, no aceptes que el gimnasio se desentienda del incidente. Aunque muchos establecimientos (supermercados, aparcamientos, etc.) ponen carteles donde dicen que no se hacen responsables de las pertenencias de los clientes, no tienen razón. El Código Civil indica claramente que cuando se deja un vehículo en un parking o se dejan pertenencias en una taquilla, se establece un contrato de depósito, por el que se hacen responsables de esos bienes; con la única salvedad de que haya habido negligencia por parte del cliente.


20.- Y un consejo personal: aunque resulte más caro, muchas veces es más rentable pagar las cuotas de forma mensual. En muchos gimnasios si tienes que dejar de ir por el motivo que sea (enfermedad, traslado, maternidad, etc.) no te devuelven cantidad alguna. Por no hablar de los centros que cierran de un día para otro sin dar más explicaciones, o los que cambian sus condiciones de forma súbita y que dejan de interesarte.


Y ahora... ¿vas preparando la bolsa de deporte para el gym?




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viernes, 23 de mayo de 2014

18 Consejos Antes de Apuntarte a un Gimnasio (I)

chica gymCada vez es más frecuente ir al gimnasio. Unos por llevar una vida saludable, otros para quitarse una pancita cervecera, unos pocos para conseguir pareja... Sea cual sea la motivación, lo cierto es que un gimnasio es un proveedor de servicios al que hay que exigirle una serie de requisitos mínimos que debería ofrecer.

 
Si quieres conocer algunos de los más importantes, toma nota, porque en esta primera parte podrás encontrar los 9 primeros:

 
1.- Mi primer consejo antes de inscribirte en un gimnasio es que valores si realmente vas a utilizar sus servicios o sólo es una forma de autoconvencerte de que vas a ponerte en forma... porque los beneficios del ejercicio físico aun no funcionan a distancia mientras se está sentado en el sofá de casa tomando una cervecita ;) Una cuota del gym que no se aprovecha es dinero perdido.


"El que no encuentra tiempo para ejercitarse tendrá que encontrar tiempo para la enfermedad".


Earl de Derby


2.- Una vez tomada la decisión de hacerte socio de un gym, el siguiente paso es hacer una preselección de centros, una especie de criba. Toma en cuenta el precio, por supuesto, pero también otras variables: instalaciones, servicios añadidos, clases colectivas, entrenamientos personales, localización, etc. 


3.- En el caso de la localización, comprueba si te interesa más un centro más cercano a tu puesto de trabajo o tu domicilio, o es más rentable buscar un gimnasio más alejado con buena comunicación y mejores instalaciones.


4.- Una vez hecha una selección previa sobre el papel, te recomiendo que busques opiniones y comentarios en internet o pregunta a conocidos que vayan al establecimiento. A partir de esas opiniones, ya habrás descartado algunas opciones. 

 
5.- El siguiente paso es ir en persona a conocer los centros seleccionados. Mi recomendación es que te fijes en lo siguiente:


  • Accesibilidad. Si necesitas acudir a realizar algún tipo de ejercicio, pero tienes problemas habituales o puntuales de movilidad, deberías de poder acceder sin problemas.
  • Aspecto exterior de la fachada. Si no se cuida demasiado, probablemente el interior esté también en malas condiciones.
  • Personal de recepción. Fíjate en su recibimiento, grado de amabilidad, disposición de servicio y calidad de la información solicitada.
  • Instalaciones deportivas. Comprueba su limpieza y mantenimiento. También es importante que te fijes en las máquinas de cardio y de musculación disponibles y en las salas de actividades colectivas. Si hay poco espacio, cuando entrenes o vayas a una clase, estarás muy incómodo.
    mancuerna
  • Material. Échale un ojo a la cantidad y estado de colchonetas, mancuernas, barras, elásticos, etc. 
  • Vestuarios y aseos. Deben estar limpísimos, en un número suficiente y cumpliendo las normas mínimas de seguridad e higiene. Fíjate en bancos, percheros y taquillas. Éstas últimas deben tener unas condiciones de seguridad aceptables, para evitar robos.
  • Aire acondicionado, ventilación, etc. Puede parecer una tontería, pero cuando llegue el crudo invierno y no tengan calefacción, sí le darás importancia. O, peor aún, que no disponga de ventilación suficiente.
  • Señalización y extintores. Comprueba (por encima, no hace falta que hagas de inspector de Prevención de Riesgos) si hay señalización de salida de emergencia, si tienen extintores, botiquín, etc. Más vale prevenir.
  • Monitores. Fíjate si hay monitores suficientes cuando eches un vistazo a la sala. Deben tener personal de sala para que pueda orientar a los socios del centro en el uso de máquinas y realización de ejercicios.


masaje
¿Qué servicios añadidos ofrecen?
6.- Deben informarte de forma clara, comprensible y veraz de los precios, ofertas y servicios incluidos y excluidos, para que puedas elegir libremente y sin engaños.


7.- Te deben ofrecer un contrato en el que aparezcan reflejados no sólo los precios y ofertas aplicadas, también deberá incluir el condicionado general, el reglamento interno del gimnasio y cualquier otra información relevante a efectos de la relación contractual que se va a comenzar. Por supuesto, no me cansaré de repetir que es necesario leer cuidadosamente lo que se firma, incluso la letra pequeña; así se evitan sorpresas posteriores.


8.- Y hablando de contratos, algo que debes evitar firmar son cláusulas abusivas que vulneren tus derechos como consumidor. En este enlace encontrarás (en las páginas 2 y 3) algunos ejemplos de condiciones que no deberías aceptar.


chica haciendo yoga9.- Otro de los puntos que deberías verificar es si te presentan el documento en el que autorizas al tratamiento de tus datos, en el que se te informe de para qué fin los recogen y quién es el propietario del fichero. Esto te confirmará si cumplen la LOPD. Si no lo hacen ya, a estas alturas de la película, es que no son demasiado respetuosos con la legislación vigente. Y si incumplen algo así, que ocurrirá con leyes más importantes para ti y que puedan afectar a tu seguridad.


Y hasta aquí la primera parte de este post. ¡Te espero en la siguiente!




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18 Consejos Antes de Apuntarte a un Gimnasio (II)

sábado, 3 de mayo de 2014

Cosas que No Decirle Nunca a un Cliente (III)

Esta es la tercera parte de Cosas que No Decirle Nunca a un Cliente. En esta última parte podréis encontar algunas frases desafortunadas para comunicarse con el cliente, en este caso sobre las ventas, los productos y la empresa

 
Vamos a por ellas...


Nuestro producto es el mejor
corona de laurel
Si tenemos que utilizar esta frase para convencer a nuestro cliente, créedme, nuestro producto no es el mejor. Y nuestra forma de vender tampoco lo es. El producto o servicio no debe ser el mejor, debe ser el más apropiado para el cliente.


No hemos tenido nunca ningún problema con este producto/servicio

Y eso no se lo va a creer nadie. Todos los productos o servicios tienen algún problema, porque no hay nada que sea absolutamente perfecto. Incluso si lo es hasta ese momento, puede que a ese cliente le genere algún tipo de dificultad y habremos quedado como mentirosos. Podemos hablar de la fiabilidad de nuestro producto, de su seguridad, de la calidad de su servicio técnico, pero nunca de que es infalible. Fijaos lo que decían del Titanic...


Se lo garantizo personalmente

Bien, eso de involucrarse personalmente con el cliente es de agradecer, pero el cliente prefiere que también se comprometa la empresa. Cada uno de nosotros podemos trabajar hoy aquí y mañana allí, pero el cliente seguirá con el producto que ha comprado o el servicio que ha contratado y quiere que haya un respaldo sólido de las garantías y compromisos adquiridos.

 
¿Ha oído hablar de nosotros?

oreja¡Peligro! Porque nos pueden responder lo que no queremos oír. Si tenemos que hacer esa pregunta es porque probablemente nuestra empresa no es muy conocida... y es mejor que no se note. O puede ser que el cliente haya oído hablar mal de ella y con esa pregunta llevemos su atención a las malas críticas que leyó o escuchó en su momento y no a lo que tengamos que contarle en ese instante.
 

Sólo le robaré un momento

Mal, muy mal. Todos sabemos que detrás de esa frase se va a escurrir al menos una hora entre los dedos. Si vamos a mantener una entrevista con nuestro cliente, preguntémosle de cuánto tiempo dispone y, si no es suficiente para lo que necesitamos, es preferible cerrar una cita otro día en que tenga mayor disponibilidad. Y, en cualquier caso, planifiquemos nuestras entrevistas para que sean eficientes, tanto para nosotros como para nuestros clientes.

"Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo".
Napoleón Bonaparte 


Oiga, que yo sólo estoy haciendo mi trabajo

Y el cliente el suyo. Si le estamos robando tiempo o no le estamos dando la respuesta que desea y se encuentra incómodo, no podemos hacerle sentir culpable porque estamos trabajando. Lo ideal no es hacer el trabajo, es hacerlo bien.


Es la política de la empresa

¿La política de la empresa? ¿Para quién? Está claro que hay unas normas generales en las compañías que sirven de guía para el buen funcionamiento de la misma, pero si el cliente es nuestra razón de ser, lo más lógico es armonizar las necesidades de nuestros usuarios y la política de la empresa. De hecho, muy frecuentemente las empresas se escudan en su política para imponer como mandamientos inamovibles malas prácticas que vulneran los derechos de los consumidores.
Su producto/servicio/web/tienda/coche es realmente una porquería

camino equivocado 
Si vamos a utilizar la técnica de echar por tierra lo que ya tiene el cliente para colocarle nuestro producto, estamos equivocados. A nadie le gusta que le digan que lo que tiene es malo, porque lo ha elegido (y pagado) él, así que centrémonos en lo positivo que le ofrecemos y no en lo negativo de lo que ya posee.


Decir mal o cambiar su nombre

Eso molesta mucho, pero mucho, mucho. Aprenderse el nombre del cliente y/o de su empresa es vital, porque no hacerlo implica una falta de interés y de profesionalidad realmente importante. Personalmente, cuando alguien llama a mi empresa para venderme algo y no dice bien su nombre, automáticamente desconecto y ya no me interesa lo que tiene que decirme a continuación... y es harto frecuente. Digo yo, tan difícil es coger la base de datos y leer correctamente el nombre de la empresa antes de llamar...


Espero que estas sugerencias acerca de lo que no decirle nunca a los clientes os hayan sido útiles. 


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Cosas que No Decirle Nunca a un Cliente (II)
Cosas de las que No Hablar con Tu Cliente 

viernes, 25 de abril de 2014

Cosas que No Decirle Nunca a un Cliente (II)

En la primera parte de este post, Cosas que no Decirle Nunca a un Cliente, os di unas cuantas frases que no se deberían decir jamas a nuestros clientes, así como la razón por la que no hacerlo y algunas alternativas.

 
En esta segunda parte, podréis encontar algunas más,


Espere

Si al cliente le pedimos sólo que espere, se enfadará y valorará cada minuto de espera como si fuesen horas. Digámosle cuánto deberá esperar y el motivo. Si prevemos que vamos a tardar mucho en atenderle o no sabemos exactamente cuándo podremos hacerlo, podemos invitarle a tomar un café o un refresco, indicarle que tiene revistas para entretenerse, ofrecerle la posibilidad de que vuelva otro día o de que le llamemos más tarde para concertar una cita. Si planificamos nuestro trabajo de forma minuciosa, será más difícil que debamos hacer esperar a nuestros clientes, aunque los imprevistos son eso, imprevistos.


No tiene razón

wrong!
Quizás el cliente no tenga la razón, pero no hace falta mostrárselo de una forma tan descarnada. Luchar a brazo partido por demostrar que somos nosotros los que estamos en posesión de la verdad, no nos llevará a ninguna parte... bueno sí, a perder al cliente y ganar una reclamación. Escuchar de forma activa, detectar qué le está haciendo sentirse (de verdad) incómodo y ofrecerle una respuesta a su problema que armonice sus necesidades y las de nuestra empresa, es el verdadero antídoto contra un cliente que ha entrado en modo terco.


Tranquilícese/no se altere

Esa frase que se le suele decir al cliente cuando está presentando una queja o una reclamación y está disgustado, es la gasolina capaz de avivar cualquier enfado hasta extremos insospechados. A cualquiera de nosotros nos gusta que se reconozca, tengamos o no razón, que estamos en nuestro derecho de sentirnos molestos. Y esa frase le quita propiedad a nuestras emociones y nos reduce a niños con una rabieta a los que hay que tranquilizar


No me gusta su tono

Ocurre como en el caso anterior, es una frase capaz de acelerar de 0 a 100 en un instante a cualquiera. Si el cliente está empleando un tono desagradable, la única forma de que no lo haga es emplear un tono sereno (y más bien bajo), alejarle del resto de clientes (es mejor que no tengan público), escuchar sus quejas con atención, reconocer la propiedad de su enfado y averiguar qué es lo que realmente desea el cliente. Todo lo demás, no funciona.


¿Es que no quiere ahorrar?

hucha de cerditoTodos queremos ahorrar, pero esta frase es pésima si quieres convencer a un cliente. Si nuestro comprador no quiere nuestro producto puede ser porque realmente sea caro, porque no le hayamos explicado realmente las ventajas del artículo o servicio o porque no cubra sus necesidades (a pesar de que sea muy bueno). Realmente con esta expresión le estamos llamando tonto de una forma muy directa, y estamos haciendo recaer la culpa de una venta fallida en el cliente y no en nuestras propias carencias.


¿Está usted seguro?

Tratar al cliente como si fuese inútil es la mejor forma de perderlo. Los compradores y usuarios no tienen por qué ser expertos en ninguna materia, pero eso no significa que no piensen por sí mismos y puedan tener su criterio personal. Si están equivocados o inseguros, es nuestra labor escucharles, analizar el porqué de su error y facilitarles una información honesta y veraz, pero siempre desde la vocación de servicio (que no servilismo) y la humildad.


Confíe en mí, que se de esto más que usted

Otra forma de tratar al cliente como a un ser inferior. Cada uno sabemos de nuestra profesión probablemente más el que tenemos enfrente, pero eso no significa que el otro sea bobo y no pueda dar su opinión. Muchas veces necesitamos que, alguien que no sabe tanto como nosotros, nos de su visión para aprender y mejorar en nuestro trabajo. 


bola de cristal
Hay quien cree tener una bola de cristal...
Creo que no sabe usted lo que realmente necesita

¿Seguro? El cliente sí sabe lo que necesita, aunque quizás no sepa expresarlo o aún no sea consciente de cuánto, cuándo, cómo, dónde y por qué lo necesita. Nuestra labor es escucharle y detectar sus necesidades, no las nuestras.


¿Que os parecen estas frases? ¿Las habéis sufrido alguna vez? ¿Os desagradan?

 
En el próximo post (y último) podréis ver las últimas, especialmente relacionadas con las ventas, los productos y la empresa. 


¡Nos vemos!



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Cosas que No Decirle Nunca a un Cliente (III)

lunes, 21 de abril de 2014

Cosas que No Decirle Nunca a un Cliente (I)

La comunicación con nuestro cliente es vital, pero esa comunicación puede llegar a ser un campo minado, sobre todo cuando se usan frases poco afortunadas.


En este post podéis encontrar algunas de las expresiones menos recomendables en la atención al cliente y las ventas. Aquí va la selección que, como es tan amplia, está dividida en tres partes...


No es culpa mía/nuestra

dedo señalando
¿Culpable?
Quizás sea (en parte) cierto pero, cuando el cliente tiene algún problema, sólo hay dos responsables: nosotros y  nuestra empresa. 


Sacudirse de encima la responsabilidad es uno de los gestos que más aborrece nuestro cliente, porque mientras nos centramos en endosar la culpa a otro, más lejos está la solución que necesita.


No lo tenemos

Puede que no dispongamos de ese producto en ese momento o que ya no lo fabriquen, pero eso no le importa al comprador. Ofrezcámosle lo que sí tenemos (con honestidad) y que puede cubrir sus necesidades o comprometámonos, si es posible, a conseguirle eso que desea en un futuro cercano. En muchas ocasiones el no lo tenemos es pura pereza, porque con una llamada telefónica o un email podemos localizar rápidamente ese artículo en alguno de nuestros distribuidores o en otras tiendas de la cadena. Lo dicho, pereza.


No podemos ayudarle

Si nuestra misión es ayudar al cliente... ¿cómo no vamos a poder hacerlo? Quizás no seamos capaces de conseguirlo en la forma en que tiene en mente, pero probablemente podamos hacerlo de otra manera alternativa y más eficiente, todo es cuestión de ponerse al servicio del cliente.


 Si no podéis visualizar el vídeo, pinchad en este enlace.


No sé

noEvidentemente, habrá ocasiones en las que no tendremos la información que el cliente nos solicita, pero eso no significa que no podamos buscarla y facilitársela


Soy nuevo

Todos hemos sido novatos en los trabajos, pero el cliente no tiene que sufrirlo, va a pagar por un producto o un servicio completo y no podemos darle menos de lo que le va a costar, aunque seamos nuevos. Prestar atención a los procesos y forma de trabajar, tener toda la información a mano (manuales, tarifas, instrucciones de régimen interno, circulares, etc), te facilitarán las cosas. Si nuestro problema es que vamos más lentos, suplamos la rapidez con amabilidad y naturalidad. Y si nos preguntan algo que no sabemos, consultemos o pidamos ayuda a nuestros compañeros para darle una respuesta válida al cliente.


No le puedo atender ahora

Vale, bien, no le podemos atender ahora mismo, pero sí dentro de unos minutos, así que démosle esa información al cliente. Si únicamente le decimos que no le podemos atender, pensará que no es lo suficientemente importante para nosotros y para nuestra empresa... y se irá a otro sitio donde sí le puedan atender.


Vamos a cerrar

cerradoEs cierto que hay clientes especializados en llegar al establecimiento o hacer una llamada justo cuando vamos a echar el cierre de nuestro negocio. Si el cliente sólo requiere unos minutos de nuestro tiempo, atendámosle, porque volverá en un futuro... aunque sea a última hora:) Si va a necesitar más dedicación, pidámosle amablemente que vuelva al día siguiente para que le podamos brindar la atención se merece. Para ello le podemos informar de que la caja está cerrada, de que no queda nadie en las oficinas para formalizar el contrato o cualquier otra circunstancia que le haga ver que ya no son horas, pero que sea él el que llegue a la conclusión de que es mejor regresar en otro momento, porque la percepción es totalmente distinta. En un caso le estamos echando y en otro, se va él, porque le conviene.


Eso no es de mi departamento

En una empresa todo es de nuestro departamento. Por supuesto, cada sección se ocupará de un tema, pero el cliente no tiene porqué saber quién se ocupa de qué o de cómo se distribuye el trabajo en la compañía. Debemos hacer el traspaso del cliente al responsable que corresponda de la forma más fluida y natural, para que el cliente nos perciba como equipo.


Ya le llamaremos

Esta frase suele significar lo mismo cuando nosotros se la decimos a un cliente que cuando nos la dice un responsable de RR.HH. si estamos buscando empleo: no te vamos a llamar ni aunque se hiele el infierno, pero tú espera sentado, majete. Si realmente tenemos que llamar al cliente más tarde, por las necesidades del servicio, preguntémosle todos sus datos (así podrá percibir que por lo menos sabemos cómo localizarle y por qué) e informémosle de cuándo le llamaremos.


Y hasta aquí la primera parte de este post. No os podéis perder el resto...


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lunes, 24 de marzo de 2014

Plan de Empresa: ¿Tiene en Cuenta a Tu Cliente?


balances¿Alguno de vosotros ha preparado en alguna ocasión un Plan de Empresa? Casi seguro que la mayoría ya lo habréis hecho o estaréis en el proceso de crearlo. La crisis, la escasez de empleo y una nueva forma de ver las cosas nos está impeliendo a muchos a emprender, lo que consigue que el Plan de Negocio sea el pan (de empresa) nuestro de cada día ;)


Aunque puede que difiera en el orden o en la denominación, seguro que os suena de algo esta estructura de Plan de Empresa:


Plan de empresa/negocio


1.- Descripción del proyecto (origen de la idea, objetivos, misión, visión, valores, denominación, localización, fundadores...)

2.- Plan de Marketing (mercado, posicionamiento, clientela, competencia, producto o servicio, diferenciación, política de precio, compras, ventas, comunicación...)

3.- Previsión de RR.HH. (equipo, personal, descripción de los puestos de trabajo, reclutamiento...)

4.- Estructura jurídico-mercantil (forma jurídica, trámites, gastos de constitución, gastos de puesta en marcha...)

5.- Plan económico-financiero (plan de inversiones, financiación, balance inicial, cuenta de resultados, presupuesto de tesorería...)

6.- Puesta en marcha (fecha, proceso y tareas...)


Pues bien, si os fijáis en la mayoría de los apartados, el cliente queda relegado al punto clientela y, en el mejor de los casos, también se le menciona cuando se habla de diferenciación. Pero, ¿realmente estamos hablando en el Plan de Negocio de la atención y orientación al cliente que deseamos ofrecer en nuestro negocio o sólo estamos refiriéndonos al cliente como una variable menor que tiene que aparecer?


Es imprescindible que desde el inicio de nuestro proyecto o negocio, en el momento de la creación de nuestro Plan de Empresa, tengamos presente cuál será nuestra respuesta y actitud ante el cliente y qué mecanismos y estrategias tendremos que poner en marcha para convertirlas en una realidad


calculadoraEs necesario tener en cuenta que la atención que le vayamos a ofrecer a nuestros clientes es tan importante como un bonito balance que presentarle a un inversor. Muchas de las previsiones económico-financieras que presentemos en nuestro Plan de Empresa pueden quedar en nada si no tenemos al cliente de nuestra parte, no en vano él es la fuente de esos ingresos futuros que tan cuidadosamente hemos plasmado en el plan... y que tanto les gustan a los inversores.


laberinto
¿Está tu cliente en el camino que te has marcado?
Mi consejo es que no dejéis de incluir una cuidadosa estrategia de atención y orientación al cliente en el Plan de Negocio. Recordad que todo lo que no se planifica y se pone por escrito, no se lleva a cabo o, si se hace, se hace mal y a destiempo. No vale con haber pensado en ello un ratito durante la ducha, al mismo tiempo que pensábamos en qué ponernos para la reunión del jueves; es necesario analizar y reflexionar cuidadosamente sobre este tema, para saber qué estrategias y acciones poner en marcha cuando nuestro negocio ya esté funcionando.


Si es importante incluir todas las variables que son capaces de hacer viable (o no) un negocio, ¿por qué no acordarnos también de la que probablemente marque la diferencia entre el éxito y el fracaso?