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miércoles, 21 de junio de 2023

Trucos Definitivos para Limpiar la Pantalla de Tu Ordenador

Las pantallas de ordenador tienen la misma capacidad de acumular suciedad y huellas que las gafas, que podría definirse sin miedo a exagerar como infinita... e impertinente. Incluso si piensas que las has limpiado, únicamente hace falta que el sol las ilumine un poco más de lo habitual o que enciendas alguna lámpara más de lo habitual para que te des cuenta de que la porquería está todavía ahí, sólo que ha cambiado de lugar y se ha extendido todavía más. Y sabes de lo que te hablo, seguro.


Y el problema no es únicamente la higiene, que también lo es, sino que te dificultará notablemente la visión. Incluso puede deteriorarla más rápido de lo debido.


Si quieres dejar la pantalla de tu ordenador impoluta con poco esfuerzo, en este post encontrarás algunos trucos que espero que te sean útiles.

 

Trucos definitivos para limpiar la pantalla de tu ordenador

 

En general


Limpia las pantallas con frecuencia, así evitarás que la suciedad se acumule.

 

Antes de limpiar, puedes utilizar un plumero para retirar el polvo y la suciedad más superficial.

 

Nunca frotes ni aprietes para limpiar, porque rayarás o estropearás el cristal.  

 

Nunca vaporices los productos de limpieza directamente sobre la pantalla.

 

Ten mucho cuidado de que no entre líquido en ningún botón, puerto o aberturas. Si se filtra por cualquier resquicio puede estropear cualquier componente o material del interior.

 

Evita limpiar en círculos, porque es más fácil que queden marcas, por no hablar de que no limpiarás de forma uniforme, insistiendo más en unas zonas que en otras.

 

Limpia siempre con la pantalla apagada y fría. Además de ser más seguro, verás mejor la suciedad para poderla limpiar. 

 

Una vez limpia la pantalla, puedes pulir con un paño limpio y seco para dejarla perfecta. 

 

Utiliza siempre paños de microfibra en lugar de otro tipo de elementos (trapos viejos, papel de cocina, pañuelos o servilletas de papel...), porque dejarán pelusas y fibras a su paso, e incluso pueden rayar el cristal. 

 

Paños de microfibra de diferentes colores

 

Cuando laves los paños de microfibra, hazlo siempre sin suavizante, así se mantendrán en buen estado durante más tiempo y no perderán sus propiedades. 


El marco y la base pueden limpiarse de una forma un poco más intensiva que la pantalla, pero también debes tener cuidado con ellos, puesto que pueden estropearse si utilizas productos o herramientas muy agresivas. Un poco de agua y jabón lavavajillas, limpiadores multiusos, limpiacristales, vinagre de limpieza rebajado con agua y otras combinaciones similares pueden servirte. En todo caso, mi consejo es que pruebes antes en una zona que no se ve para comprobar si el material lo resiste.

 

Pantallas con brillo (recubiertas de vidrio)

 

Limpia tus pantallas con un paño de microfibra humedecido con agua (mejor si es filtrada o destilada, para que no tenga minerales y residuos que dejen marcas) es la solución más segura y económica.

 

Se pueden dejar perfectas con alcohol (de 96º), mejor si está rebajado con agua. Otra opción es añadir a la mezcla de alcohol y agua unas gotas de aceite esencial de limón (también puedes poner un par de gotas de aceite de lavanda, de eucalipto y/o de menta). El limón es desengrasante y desinfectante, además de perfumar de forma muy agradable tu espacio de trabajo.

 

Espray con líquido transparente

 

También puedes utilizar alcohol isopropílico, aunque personalmente no me gusta demasiado, puesto que conlleva algunos peligros para la salud. Si vas a utilizarlo, ponte guantes y mascarilla, para evitar riesgos. 

 

El vinagre de limpieza, tanto puro como diluido es perfecto para este fin. Si vas a utilizar vinagre de cocina, dilúyelo en agua (con una proporción de 1/3 de vinagre y 2/3 de agua).

 

Los limpiacristales que utilices para tus ventanas y espejos también puede servirte para dejar tus pantallas impolutas. 

 

Portátil con la pantalla abierta y un vaso con una hoja verde en su interior

 

Pantallas mate

 

Lo ideal para este tipo de pantallas es prescindir de los limpiadores de cualquier tipo, porque pueden dañarlas, por lo que deberías utilizar únicamente agua (filtrada o destilada) y un paño de microfibra, teniendo mucho cuidado de humedecerlo poco.

 

También hay limpiadores y toallitas comerciales que están formulados específicamente para este tipo de pantallas y que puedes utilizar sin problemas, aunque su coste es más elevado que un paño y agua.

 

Estos trucos te servirán para dejar tus pantallas limpias y listas para que puedas trabajar, estudiar o disfrutar de tu ocio con ellas.



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miércoles, 4 de mayo de 2022

Suspensión, Hibernación, Apagado o Reinicio: ¿Cuándo y Cómo?

El ordenador tiene muchas funciones, como bien sabrás tanto en tu vida personal como profesional. Y es una suerte, porque no sólo nos facilita tareas engorrosas, sino también porque nos permite hacer otras que ni siquiera podríamos soñar en realizarlas sin él. 


Pero hay funciones que, a pesar de ser propias del dispositivo desde hacer mucho tiempo, no se conocen, o no se usan aunque se sepa que existen. Estas funciones son la suspensión, la hibernación, el apagado y el reinicio. Todas ellas son muy útiles, según cuándo y cómo se usen. De hecho tendrías que recurrir a todas ellas en un momento u otro. 


Por eso en este post quiero compartir contigo lo que significa suspender, hibernar, apagar y reiniciar tu ordenador, y cuándo y cómo usar estos modos para que sean provechosas para ti. 

 

Suspensión, hibernación, apagado o reinicio: ¿cuándo y cómo?
 


Suspender

 

El sistema sigue funcionando y los discos duros siguen operativos, aunque se reduce el consumo de energía. 

 

Por otra parte, la memoria RAM no se reinicia, por lo que cuando lo pongas de nuevo en funcionamiento de nuevo podrás hacerlo tal cual estaba cuando lo suspendiste.

 

La vuelta a la actividad es casi inmediata una vez que pones de nuevo en marcha el sistema. 

 

Aunque gasta poco, lo cierto es que sí consume energía, por lo que si lo estás usando con batería ésta se irá descargando si lo mantienes así mucho tiempo. También es cierto que ese gasto continuado irá desgastándola.

 

La RAM se puede llenar o sobrecargarse.

 

La suspensión es perfecta cuando vas a hacer una pequeña pausa y luego vas a retomar el trabajo en el mismo punto en el que lo dejaste. 

 

Por cierto, asegúrate de que el ordenador esté conectado a la red o tenga batería suficiente, porque si te quedas sin energía mientras está suspendido perderás todo lo que tengas abierto (asegúrate de haber duardado todo por si acaso). 


Portátil con la tapa medio bajada

 

Hibernar

 

La hibernación guarda el estado de tu PC o tu portátil en el disco duro (incluida la RAM) de forma segura y luego apaga el dispositivo por completo. 

 

En este estado, a diferencia de la suspensión, no se consume energía. 

 

La hibernación permite retomar la sesión en el punto en el que la dejamos de una forma relativamente rápida, o al menos más que en el caso del apagado; aunque es cierto que el proceso puede llevar unos minutos.

 

También debes tener en cuenta que hay software, como por ejemplo Windows, al que le cuesta volver del proceso de hibernación.

 

Es el modo ideal para cerrar de una forma más cuidadosa tu dispositivo si no tienes claro cuándo volverás al trabajo, pero sin necesidad de tener que cerrar el sistema, el software, los archivos o los procesos.

 

Ten en cuenta que no todos los equipos tienen la opción de la hibernación o no es fácil hacerla. Tampoco te conviene si tienes poco espacio en el disco duro, porque guarda todo en él antes de cerrar.

 

Apagar 

 

Este modo finaliza y cierra todo: sistema, programas, archivos y procesos que estuviesen en marcha.

 

Y la memoria RAM se borra, por lo que tendrá que cerrar todo antes de apagarse. Eso significa que no podrás retomar el software, programas, archivos y procesos tal y como estaban. 

 

La batería no consumirá energía, por lo que si no tienes cerca una fuente de alimentación cuando necesites volver a utilizarlo no tendrás que estar pendiente de si te quedarás sin poder utilizar tu dispositivo o te quedará suficiente energía para poder terminar tu trabajo y hacer tu presentación. 

 

Botón de power (apagado/encendido)

 

Como es más fácil que guardes lo que estés haciendo antes de apagar, evitarás perder tu trabajo. Si no te gusta vivir peligrosamente tendrás configurado tu ordenador y tus herramientas para hacer copias de seguridad cada poco tiempo, pero lo cierto es que hay muchos adictos al riesgo. Espero que éste no sea tu caso...

 

Al encender tu ordenador de nuevo éste irá más rápido, puesto que limpiará la RAM completamente al apagarse, liberando lastre, por decirlo mal y pronto; y también liberará potencia de procesamiento

 

Uno de los principales inconvenientes del modo apagado es tu ordenador requiere unos minutos hasta que se reinicie por completo y que esté en uso al 100%. 

 

También es cierto que si apagas sin cuidado, podrás perder el trabajo realizado si no lo has guardado. 

 

El apagado es lo ideal cuando vayas a dejar tu ordenador sin usar algunos días, y también si notas que se ha calentado en exceso. También debes tener presente que los programas suelen aprovechar el apagado para actualizarse, algo que nunca dejaré de recomendarte que hagas, por lo que si apagarlo te obliga a ello, miel sobre hojuelas..

 

En el caso de los usuario de Mac, la diferencia entre apagado y reinicio no es apreciable, puesto que todos los procesos, la caché y la memoria se borran, brindando en ambos casos una actualización completa el volverlo a iniciar. 

 

Hay expertos que recomiendan no apagar el ordenador si hace mucho frío, eligiendo la suspensión (o incluso la hibernación) en su lugar. En caso de tener que hacerlo, aconsejan dejar que todos los procesos terminen y dejar que el dispositivo se enfríe poco a poco antes de apagar.

 

Reiniciar

 

El reinicio es una forma de apagar y encender de una sola vez sin necesidad de pulsar el botón de encendido.

 

Con este modo se borrarán todos los programas de la memoria y detiene todas las tareas que se estén ejecutando. Al iniciarse de nuevo, se hace con el ordenador limpio.

 

Tras actualizar las herramientas es probable que te pidan que reinicies tu equipo para forzar la carga del programa actualizado. 

 

Perderás todo aquello que no hayas guardado, y tendrás que reiniciar cada programa de forma manual.

 

El reinicio es ideal si tu ordenador se ha bloqueado o si comienza a funcionar mal (se ralentiza, no responde, se recalienta...). También es la opción adecuada si has instalado actualizaciones o hardware nuevo.

 

Espero que esta información te haya sido útil y que puedas ponerla en práctica cuando sea necesario. 


 

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jueves, 20 de enero de 2022

Qué Hacer Si Tu Ordenador Se Congela o Se Bloquea

Si hay una situación que a todos nos suele poner de los nervios es que el ordenador se congele o se bloquee, sobre todo porque suele hacerlo en el momento más inoportuno. Eso de que estés terminando un informe urgente y de repente tu portátil no te responda por mucho (y muy rápido) que pulses las teclas puede superar a cualquiera. Y sé que a ti también te ha pasado alguna vez. 

 

Si quieres saber cómo actuar cuando tu ordenador se congela o se bloquea, no tienes más que seguir leyendo. 


Qué hacer si tu ordenador se congela o se bloquea

 

Lo primero, y quizás lo más importante, es que tengas activado el guardado automático en tu ordenador. Si no es así, es muy probable que pierdas información. Si estabas editando un documento existente, perderás todos los cambios. Pero si lo estabas elaborando desde el principio y no habías hecho copias de seguridad cada cierto tiempo... tendrás que rehacerlo todo desde el principio. Por eso es tan importante tener habilitada la copia de seguridad cada pocos minutos. 

 

Cerciórate de que lo que está realmente congelado es el ordenador, porque a veces el problema es el ratón. Puede ser que tu equipo no lo detecte, que se haya desconectado (si es de los de cable), que se haya quedado sin baterías o que se haya estropeado (que también pasa).  


Ratón


Pulsa la techa de bloqueo de mayúsculas, si la luz LED se enciende y se apaga, el equipo funciona, pero puede que haya algún programa o aplicación que no responde o que está dando problemas, y es lo que está provocando que el ordenador se haya congelado. 

 

En algunos casos no es que el ordenador se haya bloqueado, puede que esté realizando una tarea compleja o que esté ralentizado por otros motivos. Antes de hacer nada, si tu equipo tiene un indicador de uso del disco duro (una luz), comprueba si parpadea. Si lo está haciendo, es que está trabajando. Si no lo hace, la cosa cambia. Aunque los equipos más modernos y finos no suelen incluir ese indicador. Te voy a dar un consejo (que a mí me cuesta seguir, lo reconozco): no seas impaciente.


En Windows, abre el Administrador de Tareas. Esto se hace pulsando el mismo tiempo las teclas Ctrl + Alt + Supr. Así podrás comprobar cuál es la tarea que no responde y finalizarla. Comprueba si con esa acción el equipo vuelve a responder. En Chrome y en Edge puedes abrir el Administrador de Tareas con Shift + Esc. En Mac puedes abrir el equivalente con las teclas Comando + Barra espaciadora y luego elegir Monitor de actividad


Personas delante de un portátil


Si el ordenador siempre se queda congelado con una aplicación o programa concreto, quizás debas desinstarlarlo e instalarlo de nuevo o actualizarlo. 


Tener muchas aplicaciones abiertas al mismo tiempo es algo que puede contribuir a que tu ordenador se bloquee.


Si todo esto no funciona, tendrás que recurrir al famoso botonazo, que consiste en presionar el botón de encendido durante unos segundos hasta que el equipo se apague. Una vez apagado, deja pasar unos segundos más y vuelve a pulsarlo para encenderlo de nuevo. 


Tras el botonazo y en caso de que utilices Windows te aparecerá una pantalla en la que te preguntará cómo quieres iniciarlo. Si no hay nada extraño, inicia eligiendo la opción de hacerlo normalmente. Si lo inicias así, recuperarás todo el trabajo hasta la última copia automática. En Mac también puedes iniciar tu equipo normalmente o en modo seguro. Deja el modo seguro únicamente para momentos en los que estés solucionando problemas críticos.


Si nada de esto funciona, puede que haya hardware (disco duro, tarjeta, RAM...) o un controlador defectuosos o que no funcionen bien. 

 

En caso de que el problema sea el hardware, tendrás que sustituirlo lo antes posible. Puedes acceder a la BIOS del equipo y deshabilitar lo que esté defectuoso.


Si lo que ocurre es que tu equipo no tiene memoria suficiente, en cuanto ejecutes demasiadas tareas al mismo tiempo, se bloqueará rápidamente. Eso significa que tendrás que incrementarla. 


Portátil con la pantalla semicerrada en una mesa

 

Si lo que ocurre es que el controlador del dispositivo está desactualizado, tendrás que descargarte el más reciente. En caso de que no te permita hacerlo antes de que se bloquee de nuevo, tendrás que arrancar normalmente y volver a instalar el controlador.

 

También es importante que el sistema operativo con el que trabajes esté actualizado, así evitarás problemas con tu equipo.  


Y no te olvides de los virus y el software malicioso, que también pueden estar detrás de que tu ordenador se congele o se bloquee. Recuerda que debes tener instalado y actualizado un buen antivirus.


Ten en cuenta que hay componentes y procesos que pueden generar calor. En ese caso puede que tu equipo se bloquee como medida de protección. 

 

Y si todo esto falla o no tienes conocimientos para poner en práctica algunos de los consejos que te he comentado, lleva tu ordenador a un técnico para que averigüe qué le sucede y lo solucione.  


Espero que estos consejos te sean útiles y, sobre todo, que no tengas que darles uso a menudo.



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Este obra cuyo autor es Qué hacer si tu ordenador se congela o se bloquea está bajo una licencia de Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional de Creative Commons.
Creado a partir de la obra en https://todossomosclientes.blogspot.com/2022/01/que-hacer-si-el-ordenador-se-congela-o-bloquea.html.

miércoles, 30 de junio de 2021

Cómo Evitar los Deslumbramientos y Reflejos en las Pantallas

¿Cuántas horas pasas al día delante de pantallas? Me imagino que muchas, tanto por trabajo o estudio como por ocio. ¿Y cómo terminan tus ojos tras esas sesiones maratonianas de ordenador, tableta o smartphone? Probablemente estarán cansados, enrojecidos, secos y tu visión estará borrosa. Incluso puede que vayan de la mano de un notable dolor de cabeza. 

 

Pues bien, muchos de esos síntomas tienen que ver con el deslumbramiento que se produce cuando hay un contraste muy grande entre luz y oscuridad, o cuando la superficie de la pantalla se expone a una fuente de luz muy brillante.  

 

Si quieres evitar los deslumbramientos y los reflejos en tus pantallas, a continuación comparto contigo algunos consejos e ideas.


Cómo evitar los deslumbramientos y reflejos en las pantallas

 

Busca una ubicación adecuada para tu computadora. El mejor lugar para colocarla: en el que la luz que reciba la pantalla no llegue de manera directamente perpendicular a la fuente de iluminación, de manera frontal ni con un ángulo que produzca resplandores en ningún momento del día. En caso de que eso no sea posible y que se trate de luz natural, ubícala en una zona en la que puedas utilizar cortinas, estores o persianas que te permitan regular la luminosidad. 

 

Y hablando de ubicación, también es necesario que la pantalla esté situada a la altura y la distancia apropiada. La altura debería ser ligeramente más baja que la de los ojos y menor con una cierta inclinación para forzar menos el desplazamiento de la vista desde la parte superior a la inferior (la parte superior debe estar más alejada y la inferior más cercana, en 10-20º). Lo recomendado es que los smartphones estén a una distancia mínima de 30 cm. Las tabletas a 40 cm. Los portátiles a 50 cm. Y los monitores de sobremesa nunca deben estar a menos de 50 cm., aunque lo recomendable es un rango entre 60 y 70 cm. 


Mujer manejando una tablet, con un ordenador y un smartphone sobre la mesa

 

Si es necesario, mueve el monitor o la pantalla de tu portátil hacia arriba o hacia abajo, hacia la derecha o la izquierda, para huir de los posibles reflejos. 

 

Como norma general, es conveniente que la iluminación sea natural o lo más parecida posible a ésta.

 

Procura que las ventanas queden siempre a los lados, nunca ni delante ni detrás de ti

 

Si estás en el exterior, busca una sombra para utilizar tu ordenador. 

 

Hombre con un portátil en el exterior

 

Si estás trabajado con luz artificial, procura que no sea demasiado brillante, porque generará un resplandor de lo más molesto en tus pantallas. Si no puedes atenuar su intensidad con un regulador, puedes desenroscar alguna lámpara o fluorescente para bajar la luminosidad. En el caso de fluorescentes, conviene que tengan difusores para suavizar la luz.

 

Las lámparas y flexos de sobremesa pueden producir un resplandor muy concentrado en las pantallas de PCs y portátiles, sobre todo si los tienes detrás. Si quieres evitarlo, apágalos o retíralos (lejos o detrás del monitor) para que no te deslumbren.

 

Otra opción es utilizar viseras o cubiertas para los monitores. Este tipo de herramientas reducen la incidencia de la luz en la parte superior y en los laterales. 

 

También puedes hacerte con un filtro antirreflectante, que funcionan muy bien para reducir el deslumbramiento por la luz natural y artificial, tanto las directas como las cenitales.

 

Ajusta a tus necesidades y a las del entorno el brillo y el contraste de la pantalla (aunque hay ordenadores que ajustan automáticamente estos parámetros). Si se trata de un PC, tendrás que utilizar los botones que están en la parte inferior o lateral del monitor. En el caso de los portátiles, tendrás que ir al menú de personalización de la pantalla y modificar brillo y contraste desde allí. También puedes mantener pulsada la tecla Fn al mismo tiempo que pulsas la cantidad de veces necesaria la tecla que tiene una bombilla y una flecha (hacia arriba o hacia abajo, para subir o bajar la luminosidad). En los smartphones y tabletas lo podrás hacer desde el menú de Ajustes o Configuración y luego accediendo al submenú que permite cambiar las características de la pantalla. Si es necesario ajusta la pantalla si cambia la luminosidad según la época del año (o incluso a lo largo del día) en el espacio en el que te encuentres.

 

Hombre trabajando con más de un monitor

 

Es difícil de conseguir, pero procura en la medida de lo posible que el blanco no sea el color imperante ni en paredes, ni en muebles, ni en cortinas... ni siquiera en tu ropa. Es más fácil que la luz se refleje si estás rodeado de blanco, que en el caso de otros colores. Si no puedes conseguir decirle adiós al blanco, podrás contrarrestar del deslumbramiento con cualquiera de los otros trucos de este post.

 

Y mantén la pantalla limpia, El polvo, la suciedad y las huellas empeorarán aún más la visibilidad en caso de deslumbramiento. 

 

Si usas gafas, utiliza cristales con filtros antirreflectantes.

 

Ya sea por ocio o por negocio no parece que vayamos a prescindir de pantallas y monitores ni a corto ni a medio plazo, por lo que es importante utilizarlas adecuadamente.

 

 

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Consejos para una Conexión Segura a una WiFi Pública

¿Sueles conectar a WiFis públicas con frecuencia? Pues siento comunicarte que es una práctica económica, pero con un alto riesgo para la privacidad de tu información personal. 


Y cuando se comprometen tus datos personales, el desastre está servido: suplantaciones, robos, estafas... Un descuido virtual que tiene consecuencias muy reales.


Para evitarlo, aquí tienes algunos consejos.


Consejos para una conexión segura a una WiFi pública


En general


  • La decisión más conservadora es no conectarse a ninguna WiFi pública.

  • Si la no conexión no es una opción, procura conectarte sólo para consultar sitios que no te pidan datos ni contraseñas. Sobre todo no entres en tu banca on-line, no hagas compras por Internet ni entres en redes sociales o servicios donde tengas información personal que necesiten autenticación.

  • Free WiFi ZoneValora si te compensa conectarte a la WiFi pública con los riesgos que conlleva, o te sale más rentable utilizar la tarifa de datos de tu dispositivo. Si la utilizas sólo para entrar en alguna web o red social, el consumo no suele ser tan alto como para agotar el límite de tu tarifa. Eso sí, las películas y vídeos son otro cantar. Como en casi cualquier situación, en el caso de las WiFi públicas, lo barato puede salirte muy caro.

  • Si se trata del roaming, la tentación puede ser mayor; aunque con la nueva normativa, los precios son bastante más razonables. Si estás de viaje, puedes conectarte a las WiFi públicas si no vas a transmitir ningún tipo de datos personales y pasar por caja cuando se trate de otras acciones más delicadas.


¿Cómo lo hacen?


  • En una red abierta, cualquier usuario puede capturar los datos que envías de forma no segura. No te creas que hace falta ser un experto ni contar con equipos especializados, es mucho más fácil de lo que crees.

  • Pueden suplantar una WiFi buena. Así consiguen que los usuarios incautos utilicen su red y envíen información de interés que ellos interceptan. 

    Internet
  • Pueden nombrar alguna WiFi oficial de una forma similar. Así logran que los usuarios, al menos una parte, acaben entrando en su red. Por ejemplo, imagina que entras en una cafetería que se llama "Mi Café de la Mañana". Abres tu portátil y miras las redes disponibles. Ves una que se llama "MiCafe" y otra que se llama "MiCafeManana"... ¿Cuál es la buena? ¿La primera? ¿La segunda? Salvo que la conozcas de antemano, hay un 50% de posibilidades de que te pesquen. 

  • Pueden introducirse entre la WiFi y el usuario como intermediarios, interceptando tus transmisiones. ¿Te imaginas lo que puede ocurrir con tus datos?

  • Incluso aunque la red parezca confiable, el malo puede haber comprometido el router modificando los DNS, de tal forma que la WiFi parece buena, pero detrás está alguien manipulando las transmisiones. Por ejemplo, te puede llevar a una página falsa para recopilar tus datos, mientras tú piensas que estás en un lugar seguro.


Riesgos


  • Que roben la información que estás transmitiendo: contraseñas, datos bancarios, datos personales, etc.

  • Que roben la información que tienes almacenada en tu dispositivo: archivos de todo tipo, contraseñas, datos, fotos, vídeos, etc.

  • Que te infecten el dispositivo con cualquier software malicioso.


Cómo evitarlo


  • Conéctate a las WiFi públicas sólo cuando no vayas a transmitir ningún tipo de información saliente.

  • Ten en cuenta que esto no afecta sólo a tu portátil, sino a cualquier dispositivo que se conecte a Internet: móviles, tabletas, etc. 

  • Verifica el nombre de la red, para asegurarte de que tiene algo que ver con el lugar donde supuestamente te quieres conectar. Aunque no es seguro, puesto que hay usuarios maliciosos que nombran a su red trampa de una forma parecida a la red oficial y es fácil picar el anzuelo. Por no hablar de que esos usuarios malintencionados pueden introducirse como intermediarios, que son invisibles para el administrador de la red buena y el usuario inocente, por lo que el nombre de la WiFi no tiene ninguna importancia.

  • Que la WiFi tenga contraseña es un paso, pero no es la panacea. Una red que suplante a la buena, también puede funcionar con password, más aún si el oficial es público y bien conocido por los usuarios. 

  • Utiliza cortafuegos que no permitan las conexiones entrantes de usuarios a nuestros equipos. 

  • Los usuarios maliciosos están ahí, esperando...Emplea un buen antivirus, sí o sí. Ya sabes que los hay gratis y con muy buenas prestaciones. 

  • Utiliza un VPN (Virtual Private Network), que es una red privada virtual a través de la cual la información sale cifrada, por lo que no es vulnerable (aunque en Internet no hay nada seguro al 100%, claro).

  • Mantén actualizados tanto el sistema operativo como todas las herramientas y aplicaciones de nuestros dispositivos. Esos parches de seguridad lo que hacen es taponar los agujeros por los que podrían colarse los malos.

  • Deshabilita la sincronización automática de tus dispositivos cuando no estés cerca de una WiFi segura, porque puedes ponerle en bandeja tu información a un usuario malicioso.

    WiFi gratis
  • Borra el historial de puntos de acceso memorizados en tus dispositivos, porque estos últimos suelen almacenar mucha información, incluidos los datos de acceso. Como las WiFi se intentan conectar de forma periódica a esos puntos (seguros o no), puede que se conecten a alguna red insegura y vernos en manos de un usuario malicioso sin darnos cuenta. 

  • Por el  mismo motivo que en el caso anterior, desactiva la WiFi de tu dispositivo cuando no estés cerca de una red de confianza. 

  • En Windows activa la configuración "Pública" de la red sólo cuando te quieras conectar a una WiFi ajena. Y desactívala inmediatamente después de haberla terminado de usar, por supuesto. Recuerda activar la configuración "Privada" cuando te conectes una red segura (tu casa, tu trabajo, etc.).

  • En Windows también, desactiva la opción de compartir archivos en redes públicas (Panel de Control - Redes e Internet). 

  • Si es posible, activa la verificación en dos pasos en todos los sitios que te lo permitan, así incrementarás la seguridad del acceso.  

  • Conéctate sólo a páginas seguras, que transmitan los datos cifrados (SSL). Mira siempre que en la barra de direcciones aparezca un candado, que la dirección comience por https:// y que cuando pinches en el candadito, te aparezca quién verifica el sitio. Fijarte en esos detalles, te permitirá detectar páginas falsas.


Be safe, my friend!




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