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miércoles, 1 de octubre de 2014

Hojas de Reclamaciones... y de Elogios

El otro día vi en las redes sociales un cartel que resume algo que creo firmemente: que el consumidor debe dejar constancia de sus quejas y reclamaciones cuando algo no funciona, en la misma medida en que debe expresar su agrado por un trabajo bien hecho o un trato excepcional.


hoja de reclamaciones... y de elogios
Más o menos era así la imagen que vi en RR.SS.


Desde este blog habrás visto que siempre te invito a protestar cuando te traten de una manera incorrecta, si el producto o el servicio no es el esperado o en el caso de que te intenten engañar. Y no sólo de forma verbal, creo que reflejar esa protesta por escrito es imprescindible. Es la única manera de evitar esa tradición tan española de quejarse en voz alta por todo, pero irse con la cabeza tan baja con la autoestima. Ya sabes el "total, para que voy a rellenar una hoja reclamaciones; para lo que me va a servir", o el "para qué me voy a quejar, además tengo mucha prisa y eso de la reclamación lleva un buen rato". ¿A qué te suena?


Considero que rellenar una hoja de reclamaciones, hablar con un responsable de departamento o enviar un e-mail expresando descontento no sólo nos beneficia a nosotros mismos, también es un acto de responsabilidad para con el resto de consumidores. Si nadie dice nada, las cosas se seguirán haciendo igual de mal... o peor aún.


Pero también es importante felicitar a quien nos da un buen servicio o nos vende un producto excepcional.


El refuerzo positivo de un elogio cuando la experiencia ha sido buena, es una forma que ésta se mantenga en el tiempo e incluso que se incremente. Los elogios son placenteros para quien los recibe e incrementan la posibilidad de que esa persona repita ese comportamiento


Piensa en ti mismo: si te esfuerzas por realizar tu trabajo de forma excelente y te lo reconocen, te sentirás apreciado y valioso... y procurarás volver a repetir eso que te ha hecho sentir tan bien. Si te dejas la piel y nadie parece notarlo, por muy responsable y profesional que seas, poco a poco irás levantando el pie del acelerador y la atención hacia tu cliente se irá resintiendo.


Por eso, la próxima vez que alguien te atienda de forma excepcional o utilices un producto realmente bueno, acuérdate de decirlo:


Por escrito


escribiendo con plumaEnvía un e-mail, una carta, deja un post en las redes sociales de la empresa, haz un comentario agradable en tus perfiles y envíale el enlace al interesado, etc. Cualquiera de estas fórmulas son válidas y siempre serán bienvenidas. En mi caso muchos de esos halagos los traduzco en post en este blog como Casos de Éxito; me encanta agradecer un trabajo bien hecho de una forma tan pública como didáctica.


Los elogios por escrito permanecen y son perfectos para cimentar una marca personal o empresarial. Por no hablar de que son la mejor medicina para el trabajador o la empresa cuando estén en momentos bajos o a punto de tirar la toalla. Si uno de esos días en los que se hayan encontrado con clientes agresivos y difíciles, se levantan y leen en el tablón ese e-mail que les enviaste elogiando su trabajo... te puedo asegurar que será como una inyección de energía para ellos.


Si las refuerzas con un comentario en persona, mucho mejor.


En persona


Agradecerle de viva voz a alguien un trato amable o especialmente eficiente es también una buena fórmula.


Mi consejo es que lo hagas de tal forma que la persona no se sienta incómoda. Para ello sólo hace falta naturalidad y sinceridad.


A sus superiores


Esto puede ser un campo minado, porque si la persona que está por encima del elogiado lo ve como una amenaza, tu halago puede convertirse en una manzana envenenada


Mi consejo es que, ante la duda, le preguntes al trabajador si considera oportuno que hables con su superior para alabar su trabajo.


mano con gesto de okPor supuesto, para poder detectar un trabajo excelente es necesario prestar atención a quien nos atiende. En muchas ocasiones sólo nos fijamos en quien tenemos delante sólo cuando hace algo que nos incomoda o que no entra dentro de lo que esperamos, mientras tanto, es muy frecuente ver a clientes que no miran a quien tienen delante, que están hablando con su acompañante o enviando mensajes instantáneos. No podemos olvidar que, cuando compramos un producto o recibimos un servicio, estamos interactuando con otra persona, que respira, siente y padece como nosotros.


La próxima vez que te encuentres con alguien que te da una atención excepcional, por favor, díselo. Por ti, por él/ella, por todos.




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martes, 4 de febrero de 2014

¿Elogias lo Suficiente a los Demás?

manos con petalos de flores
¿Echas las suficientes "flores" a los demás?
Hay quien piensa que los elogios no son necesarios, que son una pérdida de tiempo y una forma de comprar a los demás. Nada más lejos de la realidad.


Todos necesitamos ser alabados, especialmente cuando hay razones para ello. No sólo porque aumenta nuestra autoestima, también porque mejora la percepción que tenemos de la estima que los demás tienen por nosotros. Por no hablar de que, a través de esas alabanzas, reforzamos nuestros comportamientos y facetas más positivas.


"El elogio oportuno fomenta el mérito, y la falta de elogio lo desanima". 

José Martí


Y respecto a esa percepción de que el halago (sincero) es una forma de manipular al otro, todo dependerá de la voluntad de quién alaba. Un elogio es una forma de facilitar la comunicación positiva entre las personas, de dar una buena impresión y de predisponer positivamente al otro; lo que se haga después con todo ello, dependerá de cada uno y de su ética profesional. El halago no manipula de por sí, manipulan las personas. 


Por todo esto, creo que el elogio es algo que debemos practicar con todos: familia, amigos, conocidos, clientes internos y externos, proveedores, incluso con los desconocidos. Es una de las habilidades sociales más beneficiosas.


A continuación encontrarás 10  tips que te ayudarán a mejorar tu capacidad elogiadora, si es que lo necesitas.


Vamos a ello:


corona de laurel1.- Observa a tu interlocutor sin prejuicios. Es la mejor forma de encontrar algo que elogiar en él o ella. Si lo practicas, te darás cuenta de cuántas cosas puedes alabar (sinceramente) de otra persona... y quizás acabes cambiando la percepción que tenias inicialmente. Haz este ejercicio: busca a una persona desconocida o que no te agrade y dedícale un rato de observación imparcial. Luego coge papel y bolígrafo y anota en una lista esos rasgos positivos. Si no has encontrado ninguno, dedícale un poco más de tiempo... y de esfuerzo.


2.- Formula halagos sinceros. Si sigues el consejo anterior, te será mucho más fácil.


3.- Elogia con frecuencia. No sólo harás sentir mejor a los demás, también te sentirás mejor tú. Es un tipo de actitud que se contagia más que la gripe A y acaba creando "buen rollito" a tu alrededor (siempre que no sea peloteo, claro). 


4.- No formules halagos en respuesta a otros que te hayan hecho a ti. La alabanza que hagas a otra persona en contrapartida a la que te ha hecho a ti, no será escuchada y será considerada adulación


"Muchos saben como adular, pocos saben cómo elogiar".

Proverbio griego


"Si no puedes apropiarte de las alabanzas recibidas, considéralas adulación".

Demócrito


5.- Procura que tu lenguaje verbal y tu lenguaje gestual concuerden cuando realizan un halago. Si estás alabando la conducta de alguien, por ejemplo, no puedes hacerlo si tienes el ceño fruncido o los puños cerrados con fuerza; porque la otra persona no lo creerá y es fácil que vea en tus palabras ironía o sarcasmo, en lugar de un halago.


6.- Los elogios no sólo deben hacerse sólo sobre cosas o personas que nos gustan, debemos practicar la alabanza de forma objetiva. Por ejemplo, puedo pensar que El Quijote no es mi libro favorito (que no lo es), pero no puedo dejar de admitir que es una obra maestra de nuestra literatura.


"El que se guarda un elogio, se queda con algo ajeno".

Pablo Picasso


numero uno7.- Si es oportuno, intenta asociar esos halagos con emociones personales. Si alguien te parece eficiente, le llegará más el elogio si le dices "me pareces una persona muy eficiente", que si únicamente le espetas un "eres muy eficiente". Si alguien te presenta un diseño espectacular para tu próximo proyecto apreciará más un "me gusta muchísimo el diseño", que un "está muy bien". 


8.- Procura concretar lo que estás halagando. Si el elogio es muy vago, pierde mucha fuerza.


9.- No mezcles las alabanzas con críticas, salvo que estés utilizando la técnica del sandwich de forma voluntaria, porque conseguirás que el elogio pierda mucho de su valor y eficacia.


10.- No te excedas en las alabanzas. Si hay muchas cosas positivas que reseñar de alguien, intenta escoger las más relevantes. Si se halaga demasiado, aunque lo que se diga es sincero, acaba teniendo todo el aspecto de un peloteo descarado.

mano con pulgar arriba 
"Nada hay tan armonioso como un elogio que se ha merecido".

Ignacio Manuel Altamirano


Y, por cierto, permíteme hacerte un elogio: si estás buscando en Internet y has llegado a este post o a otros similares, es porque te interesa tu crecimiento profesional y personal. Mi más sincera enhorabuena por ello.


Para terminar, te dejo un vídeo de Inés Temple sobre este tema: