El ser
humano se coloca en el espacio del que dispone de una forma natural e
inconsciente. Esta posición revela las relaciones que tiene con los otros:
amistad, colaboración, confrontación, inclusión-exclusión, etc.
La
comunicación se basa en el lenguaje verbal y no verbal, incluida la proxemia, por ello, cuando
tratamos con nuestros clientes, debemos ser conscientes del espacio (suyo y
nuestro) y ponerlo al servicio de nuestra interacción con el cliente.
Una de
las formas de poner el espacio a disposición de una mejor comunicación con
nuestro cliente es la colocación en la mesa en la que estamos atendiendo a
nuestro cliente. Según la ubicación de cada uno en la mesa, podemos generar el
sentimiento de:
Amistad. En este caso, los
interlocutores se sientan en ángulo, preferentemente recto. Es una postura
amable y poco formal, expresando amistad y buena predisposición. Es la postura
ideal para negociar y para compartir, tanto en la vida personal como
profesional. En caso de que sea difícil conseguir esta posición por las
características físicas de la mesa o por intención expresa del cliente, intenta
colocar la silla en diagonal, conseguirás el mismo efecto. Eso sí, si debes
amonestar a un empleado o tratar un tema en que necesites mantener una posición
de poder, evita esta postura.
Colaboración. Esta postura es la
ideal para trabajar y dirigirse a una
meta común. Es el codo con codo, física y metafóricamente. Cuidado con tomar
esta posición desde el principio, el cliente puede sentirse agobiado y
establecer, sin quererlo una barrera infranqueable. Sería ideal mantener toda
la conversación en posición de amistad y, en el momento más importante de la
negociación, pasar a esta posición, consultando antes (¿le importa que me
siente a su lado para que revisemos el contrato?)
Competencia o confrontación. Aunque
es la posición más difícil, es la más habitual en el mundo de los negocio (incluso en el terreno personal). Es
una postura de enfrentamiento, porque divide la mesa en dos frentes, con lo que
es complicado conseguir una comunicación colaborativa y amable (salvo que sea
eso lo que deseas conseguir). Colocar la silla en ángulo, mejorará la comunicación,
pasando de la confrontación a la amistad. Esta posición de enfrentamiento se agrava si a la hora
de pasar documentos a nuestro cliente, quitamos elementos de su territorio y
ponemos los nuestros. Quitar su móvil o su bolígrafo de la mesa para ponerle
delante el contrato, generará una incomodidad automática en el cliente, sin
saber porqué, derivados de la sensación de invasión. Para este caso, lo mejor es colocar el documento en zona neutral
para que sea el cliente el que lo recoja, de esta forma no lo percibirá como una invasión de su territorio.
La próxima vez que te sientes con un cliente para negociar, se consciente del espacio y de cómo lo utilizas.
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