domingo, 30 de septiembre de 2012

La Velocidad en el Habla como Herramienta de Comunicación



La voz es uno de los instrumentos más importantes en la comunicación y, emplear una velocidad adecuada, hará que esa comunicación sea fluida y nuestro mensaje llegue correctamente al receptor.

Hablar muy rápido puede hacer que el receptor pierda parte del mensaje

A la hora de hablar con nuestro interlocutor, es primordial mantener una velocidad equilibrada, ni demasiado veloz ni demasiado pausada.


Aunque, adaptar la velocidad de nuestro discurso (tempo de elocución) a la de la persona con la que hablamos, es una buena técnica para conseguir una mayor atención por su parte.


Veamos a continuación un esquema de cómo adaptar el ritmo de nuestro discurso:






Una persona que habla muy deprisa probablemente desconectará si le respondemos excesivamente despacio y, por el contrario, una persona de hablar pausado, no entenderá todo lo que le decimos si hablamos muy deprisa, perdiéndose parte de la información. 

Un discurso muy lento puede aburrir al interlocutor

Una buena velocidad media de elocución en conversaciones personales sería de 140-150 palabras por minuto y de 100-120 en comunicaciones telefónicas.  Aunque, estas velocidades, dependerán de nuestra personalidad, del intelocutor y de las circunstancias.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Precaución con las Comisiones Bancarias para Ahorrar

Las transferencias e ingresos de efectivo pueden tener comisiones que hay que negociarA la hora de contratar una cuenta corriente en un banco, uno de los puntos más importantes que debemos tener en cuenta, es el de las comisiones

Las comisiones pueden suponernos mucho dinero al cabo del año y es necesario mirarlas con lupa, mucho más desde que entró en vigor la Orden EHA/2899/2011, de 29 de abril,  por la que se ha liberalizado la fijación de comisiones y, los bancos, ya no están obligados a elaborar folletos con sus tarifas y a registrarlos en el Banco de España.

Por ello, antes de contratar una cuenta corriente, debemos informarnos acerca de las comisiones que nos cobrarán por:

  • Mantenimiento y administración de la cuenta. Aunque ahora muchas entidades no las cobran, hay otras que sí y muy caras. Por ello conviene negociar con el banco antes de contratar. La banca online es una opción para evitarlas o minorarlas. En la mayor parte de los casos, si se domicilia la nómina, se eliminan estas comisiones.
 
La banca electrónica, además de ser cómoda, puede ser más económica

  • Inactividad o exceso de movimientos en la cuenta. Otro gasto que es necesario negociar con antelación. Si no se puede evitar, siempre se puede contar con más de una cuenta (para descargarlas de movimientos) o utilizar la que no tenga mucho movimiento para pagar algún recibo de forma periódica (para evitar comisiones por inactividad).
  • Posiciones deudoras. Es necesario tener un especial cuidado con estas comisiones porque, aunque no se deben cobrar de forma automática según el Banco de España, se aplican según la cuenta se queda con saldo deudor. Si se han cobrado incorrectamente, reclamad.
  • Gastos por correspondencia. Si la entidad tiene plataforma online, se  puede pedir que los extractos y comunicaciones por correo postal nos sean remitidos por correo electrónico. Y, además, es una opción más respetuosa con el medioambiente.
  • Transferencias. Cuidado especialmente con aquellas entidades que cobran incluso cuando el ordenante el cliente. 
  • Ingreso de efectivo. En algún banco, se comienzan a cobrar comisiones si el ingreso lo realiza una tercera persona.
  • Cobro y gestión de cheques. Que, en algunos casos son muy elevadas. Como suelen ser un porcentaje sobre el valor el talón, llegan a cobrar un importe mínimo... de ¡hasta 6 €! 
Ingresar cheques puede conllevar altas comisiones
  • Cheques bancarios y conformados. Suelen cobrar un porcentaje del valor del talón, por lo que es algo a tener en cuenta si prevemos que los necesitaremos con cierta frecuencia.
  • Talonarios. La mayoría de los bancos y cajas no cobran por este concepto; pero hay excepciones, así que, ojo.
  • Gastos de la tarjeta de crédito o débito. Es importante buscar cuentas que no incluyan comisiones por su uso y renovación, puesto que es un producto prácticamente imprescindible. También es importante conocer si tienen comisiones por exceder el número de disposiciones anuales de efectivo en cajeros y de las que corresponden a las disposiciones en otras redes. Cuidado también con los gastos de reposición en caso de extravío o deterioro, si es por culpa del cliente, algunas cobran una cantidad más o menos grande. Otro punto a tener en cuenta antes de contratar es saber si la gratuidad que nos ofrecen al contratarla es perpetua o sólo durante el período promocional.
  • Emisión de duplicados de extractos bancarios. Aunque su aplicación es legal, siempre se pueden evitar contratando banca online.
  • Emisión de certificados bancarios. Igual que en el caso de los duplicados, el banco puede aplicarlo, por ello, es mejor negociar este tipo de comisiones con antelación.

Las tarjetas de crédito o débido pueden convertirse en una verdadera "hemorragia" monetariaLos bancos y cajas tienen la obligación de aplicar comisiones sólo sobre los productos contratados y efectivamente prestados, nunca sobre los que no hayamos solicitado o aceptado expresamente. Si van a cambiar las comisiones de alguno de los productos que tenemos contratados, deberán avisárnoslo con antelación. Y, por supuesto, deben facilitarnos información acerca del coste de la comisión de forma personal y clara. 

En cualquier caso, es necesario negociar los productos con nuestra entidad bancaria y, si no estamos de acuerdo con sus condiciones, buscar otra que nos beneficie más y que nos mime (dentro de lo que un banco es capaz de hacerlo) más. 
 
Y, recordad siempre que nosotros somos los clientes; nuestro banco nos presta un servicio a cambio de dinero, no nos hace un favor.




domingo, 23 de septiembre de 2012

Consejos Útiles para Hablar en Público (II)

Siguiendo con los consejos para hablar bien en público, ahora vamos a ver algunas ideas para mejorar nuestra comunicación ante un grupo más o menos grande de personas.


Como bien sabemos, la comunicación es un hecho complejo y, mucho más, cuando se trata de un auditorio más grande que la habitual sala de reuniones del departamento o del despacho del jefe. 


Hablar a un gran auditorio es un reto de comunicación eficazEn el mundo comercial y profesional actual, es una necesidad cada vez más imperante tener un buen desempeño a la hora de comunicar ante un público numeroso: presentaciones de productos, convenciones y congresos, formación, etc. Para conseguirlo aquí tenéis un decálogo con sencillos consejos para ir abriendo boca, porque seguiremos profundizando en este tema más adelante:


1.- Si quieres comunicar algo a un grupo de personas, díselo al que está más lejos.

2.- Si quieres comunicar algo a una sola persona, díselo en voz baja.

3.- Si quieres ofrecer seguridad en algo de lo que dices, confírmalo por escrito.

4.- Si quieres que tu audiencia te entienda, dí pocas cosas.

5.- Si quieres que tu público retenga lo que dices, dí sólo una cosa.

6. Si lo que buscas son aplausos, adula.
Para que todo el auditorio se sienta incluido, es necesario hablar al más distante 
7.- Si buscas resultados, dí las cosas con concreción.

8.- Si lo que quieres es que te atiendan, escúchales.

9.- Si deseas que tu audiencia te odie, monologa.

10.- Si quieres convencerles, dialoga



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Sólo Tú Eres Responsable de Tu Comunicación

Las Ventajas del Silencio Controlado



jueves, 20 de septiembre de 2012

Tú También Puedes Añadir Cláusulas a los Contratos

Lo habitual es que, cuando nos presentan un contrato para su firma, lo leamos (en el mejor de los casos) y lo firmemos sin más. Sin cuestionarnos las cláusulas y condiciones del contrato, sin añadir ni quitar ni una coma.


Es decir, la costumbre marca que, el que presenta el contrato para su firma, es el que tiene la sartén por el mango; el contrario sólo es el sujeto pasivo, por decirlo de alguna manera. 


Firmar unas condiciones desfavorables es perjudicial para nosotrosEl que ofrece el contrato presenta las condiciones como inamovibles y ciertas, lo que genera en la parte contraria la necesidad de firmar sin cuestionarlas, aun cuando esas condiciones sean perjudiciales para sus intereses. Llevado por la sensación de que el introducir o eliminar cláusulas puede ser considerado inaceptable o grosero. 


Las grandes compañías saben muy bien cómo utilizar esta tendencia, sólo hay que ver la cantidad de contratos preimpresos que nos ponen delante a diario: telefonía, internet, publicidad, gas, reparaciones, seguros, servicios bancarios, etc. 


Ahora bien, si el contrato es un acuerdo entre dos partes, lo lógico es que ambas partes puedan negociar lo recogido en la expresión escrita de ese acuerdo, por ello, mis consejos son los siguientes:


  • Siempre que puedas, evita los contratos preimpresos. Exige un contrato personalizado. Estás en todo tu derecho, aunque te digan lo contrario.
  • Si al fin aceptas firmar ese tipo de contrato previamente impreso, ten en cuenta que suelen incluir las condiciones generales en su reverso y, curiosamente, están escritas en la letra más pequeña que han podido encontrar, así que léelas cuidadosamente. Si no eres capaz de leerlas, solicita una copia de esas condiciones en un formato legible. Y, como son contratos autocopiativos, cerciórate de que los datos clave estén suficientemente claros en tu copia.
    Es importante ser consciente de que nosotros también podemos añadir cláusulas
  • Ten en cuenta que puedes añadir cualquier tipo de condición siempre que no vaya en contra de la legislación.
  • Si encuentras alguna cláusula abusiva o inadecuada, no dudes en pedir que sea retirada.
  • Piensa que debes negociar las condiciones para que el contrato sea beneficioso para ambas partes, por lo que debes ser justo y prudente con tus exigencias y con las del contrario.
  • En caso de duda, consulta siempre con un profesional. Si el contrato es sencillo, no habrá problema, pero si es complejo o hay mucho en juego, no te arriesgues. Puedes consultar con un abogado o, incluso, con los servicios jurídicos de alguna asociación a la que pertenezcas.


Y, como siempre recomiendo, lee el contrato dos veces antes de firmar.


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Derecho a Exigir el Contrato de Servicios Por Escrito
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