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miércoles, 1 de abril de 2015

A Vueltas con el Nombre de Tu Empresa

¿Estás pensando en el nombre de tu futura empresa? ¿Sí? Pues antes de ponerte a ello, me gustaría compartir mi experiencia personal, por si te sirve de ayuda.


A vueltas con el nombre de tu empresa. Todos Somos Clientes


Cuando mi socio y yo decidimos crear la empresa, nos pasamos un tiempo en un brainstorming constante para elegir un nombre. Las ideas fluían y fluían. Nombres originales, alocados, bonitos, inverosímiles... te lo puedes imaginar. Y finalmente se nos ocurrió un nombre genial: 1 de N. Tenía que ver con el proceso de información, con las matemáticas (al teleco que tengo por socio le encantan) y, para más inri, teníamos (tenemos) la intención de que sea la primera de n empresas que queremos poner en marcha. Redondo, realmente redondo.

 
Hasta que la teoría se convirtió en práctica y nos ocurrieron varias cosas interesantes:


    Denominacion comercial prohibida
  • La mayoría de las personas no procesaban eso de 1 de N; no lo entendían ni le daban el mismo significado que nosotros. Incluso rematando el nombre comercial con el Tecnologías de la Información. E ilusos de nosotros, intentábamos explicarlo con eso de "sí, sí, 1 de n, como lo que estudiamos en clase de matemáticas cuando estábamos en el colegio". Cri-cri-cri-cri... Parece ser que, salvo a algunos frikis y empollones como nosotros, la mayoría borró ese concepto de su mente. 
 
  • Y cuando no se entiende un concepto, es difícil escribirlo, lo que nos lleva al espinoso tema de tener que deletrear el nombre de la empresa. Es algo incómodo para todos, además de humillante para la persona a la que se le tiene que deletrear la denominación, porque se siente como un niño al que hay que explicarle lo más básico. 

  • Por no hablar de que la indexación de una denominación que comienza por un número, el 1, suele ser complicada. Algunas bases de datos lo almacenan por el número, otras por la primera letra (o sea la d), otras eliminan la preposición y pasan al siguiente nombre (la N), vamos, un lío. En el banco, por ejemplo, al principio no nos encontraban, porque su programa lo guardaba de una forma poco lógica y el cajero se volvía loco a la hora de localizar nuestra cuenta. 
 
    Dominios
  • Otro problema añadido fue encontrar un dominio adecuado, porque introducir un número en él no nos parecía lo más apropiado. Aunque lo de http://www.unodeene.es tampoco es como para facilitar las cosas...
 
  • Y el remate fue el registro de la marca comercial. Ahí la cosa sí que se puso interesante. Porque el Registro de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) no aceptaba la nomenclatura matemática de expresar 1 de N por sí sola. Incluso les documentamos las razones de por qué se escribe así, con material universitario, por si había dudas. Pues ni por esas. Nos obligaron a incluir en la imagen que queríamos registrar el texto 1 de N Tecnologías de la Información, o no había más que hablar. Y eso nos llevó su tiempo... y sus enfados (por decirlo de forma políticamente correcta).


Aquí puedes ver cómo quedó la marca definitiva, en la que aparece el "Tecnologías de la Información", además de la nomenclatura matemática de 1 de N, tal y como nos requirió la OEPM para su registro. 

   


Ahora ya tenemos asumido que el nombre no fue el más afortunado, pero a estas alturas (6 añitos) ya nos hemos acostumbrado a sus inconvenientes e intentamos solventarlos de la mejor forma posible, sobre todo con humor, lo que nos facilita mucho las cosas con los clientes; pero si volviésemos a crear esta empresa, el nombre sería muy distinto. Hemos aprendido en carne propia lo que no se debe hacer a la hora de denominar a una sociedad. 

 
Por eso te doy unas sugerencias a la hora de escoger tu nombre de empresa, para que no tengas que sufrir estas dificultades nominales:


  • Que sea comprensible para la gran mayoría. Es decir, que no tengas que explicar el nombre de tu empresa. 

    Ideas
  • Que sea original. Que tenga gancho, que no sea una variación sobre lo ya existente.

  • Que tenga coherencia con la actividad que se desarrolla. No es necesario que describa literalmente lo que hacemos, pero que sí tenga relación con ella. Una idea: establece las palabras clave con las que quieres venderte en Internet y aprovéchalas como base para elegir la denominación.

  • Que no sea necesario deletrearlo. Si no es lo suficientemente claro y comprensible, tendrás que dictarlo letra por letra y eso es algo que no te conviene. ¿Alguien tiene que deletrear Coca Cola, El Corte Inglés o Zara? Pues eso.
 
  • Que sea corto. Y si no puede ser breve, por lo menos que sea atractivo y que sea fácilmente recordable.

  • Que no de lugar a confusión si se lee en otros idiomas. No hace falta que hagas una búsqueda en todas las lenguas, pero sí en las que prevés que vas a utilizar ahora y en un futuro. Si piensas en internacionalizar tu negocio, ten mucho cuidado con estos detalles. 


Para terminar te dejo una frase que debería ser un mantra a la hora de elegir el nombre de tu empresa:


"Una fórmula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas con claridad, ingenio y cortesía".
 




Post relacionados:

Cómo escoger el nombre perfecto para tu dominio. De "Mamá quiero ser blogger".

sábado, 14 de diciembre de 2013

En el Nombre de Tu Cliente...

En el nombre de tu cliente... está una de las claves para ofrecerle una buena atención y, quién sabe, para vender tu producto.


A cualquier ser humano su nombre le suena a música celestial, no en vano a todos nos gusta ser conocidos (y reconocidos) por los otros. Es una forma de contentar a nuestro yo más egocéntrico e infantil... y funciona. Por ello, es una técnica excelente para establecer una mejor relación con el cliente


Algunos de los motivos para practicar la sana costumbre de dirigirse al cliente por su nombre durante la conversación son:


  • Nos ayuda a construir una mejor conexión con el cliente. Utilizar el nombre del cliente (y compartir el nuestro) cambia la relación de proveedor-cliente y la convierte en una conexión persona-persona. Y eso hace que la comunicación sea mucho más fluida, más sincera.


    nacimiento de un niño
    El nombre, nuestra primera seña de identidad
  • Es una de las formas de mostrar (y sentir) empatía hacia nuestro cliente. Es muy difícil sentir empatía hacia alguien que está despersonalizado, cosificado. En cierto sentido, el nombre dota al otro de humanidad, lo que le convierte en un semejante por el que es más fácil sentir empatía.


  • Incrementa la confianza del cliente hacia nosotros. Al personalizar la relación, el cliente nos percibe como mejores profesionales (menos vendemotos-cazacomisiones).


dos hombres conversando
Tu cliente se sentirá más cómodo si oye su nombre
  • Predispone positivamente al comprador hacia nuestra persona y hacia nuestro discurso. Por todos los motivos anteriores, el cliente se mostrará más receptivo hacia nosotros y hacia lo que decimos. Percibirá que estamos de su parte.
 

  • Apoya positivamente lo que afirmamos o preguntamos. Si el individuo se siente confiado y a gusto con nosotros, nos ve como buenos profesionales y se siente importante será difícil que no tenga en consideración lo que decimos o preguntamos.


Eso sí, debemos utilizar el nombre del cliente de una forma inteligente y mesurada. Algunos consejos para conseguirlo son:


  • Averigua su nombre y apellidos. Hazlo de forma discreta y fluida, no lo conviertas en un tercer grado. La mejor forma de que tu interlocutor te diga cómo se llama, es presentarte tú primero y facilitarle más información de la que le pedirás; al menos al principio ;)


  • Cerciórate de que has escuchado correctamente el nombre y los apellidos. En ocasiones, la falta de atención por nuestra parte o la mala vocalización del cliente, hace que no entendamos bien cómo se llama. Y eso es un verdadero desastre. Si nuestro nombre nos suena muy dulce en boca de otro, mal pronunciado puede llegar a predisponer a nuestro interlocutor en nuestra contra de forma irreversible. Un detalle tan tonto puede llegar a hacerte perder clientes y ventas.


    reunion
    Recuerda el nombre de tus interlocutores
  • Esfuérzate por recordarlo, una vez que te lo haya dicho. Pon de tu parte para que no se te olvide; porque si debes preguntarle a tu cliente el nombre a mitad de conversación o, peor aún, en una próxima visita perderás puntos; no lo dudes.


  • No abuses. Si la repetición sabia del nombre durante tu trato con el cliente es un acierto, su uso indiscriminado y alocado es el pasaporte para perder al cliente. Este tipo de abuso consigue que el interlocutor desconfíe y se cuestione la profesionalidad e intenciones de quien le habla, convirtiéndose en una verdadera barrera en la comunicación. He llegado a escuchar decir mi nombre (con el doña delante para más inri), al menos una vez, en cada frase que pronunciaba un vendedor :(


dos personas en una entrevista
Utiliza el nombre de forma oportuna y no abuses de su uso
  • Pronuncia el nombre de tu cliente a lo largo de la conversación cuando sea necesario. Al principio de la conversación, al final y en cada momento de la comunicación en la que se requiera una atención extra por su parte.


  • Dale la entonación adecuada al efecto que quieres conseguir, dótalo de alma. Si el nombre se reitera de forma automática y vacía, deja de tener efecto en nuestro discurso convirtiéndose en una especie de muletilla. Hace falta que resuene en el receptor, que le haga identificarse con él.


¿Por qué no pruebas a utilizar esta técnica en tu vida profesional y personal esta misma semana? Te animo a que lo hagas con cualquier ser humano con el que tengas contacto, tanto en persona como en conversaciones telefónicas. 


Por cierto, mi nombre es Arancha... ¿cuál es el tuyo?