sábado, 4 de mayo de 2013

El Empowerment como Herramienta de Calidad Total

Empowerment, vaya palabrita. Aunque pueda parecer otro anglicismo rimbombante más de los que suelen poblar nuestro día a día, no lo es. Es un concepto repleto de significado que, si se aplica en la empresa, puede llegar a ser una de las herramientas más efectivas para conseguir la tan ansiada calidad total.


Si traducimos empowerment al castellano sería algo así como apoderamiento o potenciación. Si la empresa apodera y potencia a sus empleados, consigue que estos tengan responsabilidad y compromiso con su compañía, con su trabajo y con sus objetivos; lo que se traduce en calidad en procesos y servicios.


Este empowerment se basa en:

  • El compromiso de la dirección de la empresa en su implementación en cascada, desde su cúpula hasta el ultimo empleado.
  • La elección apropiada del líder.
  • La adecuación trabajador-puesto, no al contrario y, si es necesario, la aplicación de la movilidad o rotación de puestos de trabajo. 
  • La formación e información a cada miembro del equipo acerca de la política de la compañía, sus tareas y sus objetivos. 
  • La comunicación fluida entre empresa y empleado.
  • La disciplina como forma de trabajo, comenzado por la dirección de la compañía.
  • La delegación en cada escala jerárquica para que cada trabajador sea responsable de su trabajo. Eso sí, esa delegación debe ser real y efectiva, no puede limitarse a quitarse muertos de encima.
  • Fomentar el trabajo colaborativo entre el equipo. 
  • La auditoría períodica de la calidad del trabajo realizado por cada trabajador, a fin de que sea consciente de si está alcanzando sus objetivos.
  • La creación de un buen ambiente de trabajo y de unas relaciones sólidas dentro del equipo.
  • Y, por último, pero no por ello menos importante, transmitir a cada empleado la influencia real que tiene en los estándares de calidad de la empresa y en sus servicios.


Para ilustrar lo que ocurre cuando las empresas practican el empowerment y cuando no, aquí os dejo el siguiente cuadro:



Empresas que practican el Empowerment…

Empresas que no lo practican…

El puesto pertenece al trabajador.

El puesto pertenece a la empresa.


El puesto es el trabajador.

El puesto no tiene nada que ver con él.


El puesto se adecua a la persona, teniendo en cuenta sus capacidades.

La persona se adecua al puesto, sin tener presentes sus habilidades.


El empleado tiene responsabilidad sobre su trabajo.

El trabajo es responsabilidad del superior y de la compañía, en el mejor de los casos.


El trabajador recibe formación e información acerca de su trabajo, responsabilidades y objetivos.


El empleado recibe órdenes.

Forma de trabajo: colaborativo.    

Forma de trabajo: individual.


El trabajo constituye un reto.

El trabajo constituye una rutina.


El trabajo genera valor por la persona que lo realiza.

Ni el trabajador ni su labor generan valor para la empresa.


El trabajador recibe reconocimiento.

El empleado y su trabajo son anónimos para la compañía.



Como podéis observar, en la segunda columna, el trabajador está desligado totalmente de su puesto y de su empresa, ¿cómo entonces va a desear ofrecer un buen producto o un buen servicio a sus clientes, si el tema no va con él?


Un empleado que se siente valorado, responsable e influyente y que, además, dispone de toda la información necesaria para respaldarlo será una pieza imprescindible y eficiente para el buen funcionamiento de la empresa, tenga la categoría que tenga.


La persona debe ser parte del puesto, la empresa debe ser parte del trabajador. Sólo así se podrá alcanzar la calidad total.


¿Cómo es tu empresa? ¿Jurásica o practica el empowerment?


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