
Unas veces por exceso de celo y otras por lo contrario, tratamos a los discapacitados como bichos raros. Y es la misma insensatez que tratar de forma diferente a una persona que tiene una nariz grande o una voz melodiosa, las dos características forman parte de la persona, igual que la discapacidad, punto pelota.
Debemos tratar a las personas con discapacidad igual que a las que no la tienen, con el mismo respeto y la misma cortesía. Simplemente, debemos seguir unas pautas según sea su discapacidad, para poder comunicarnos correctamente con ellos y facilitarles las cosas. Y eso es algo que deberíamos hacer con todas las personas, ¿no creéis?
Esto que os comento casi parece de sentido común, pues bien, me he encontrado con muchos trabajadores (y sus jefes) que no saben cómo atender correctamente a sus clientes discapacitados.
Por ello, en este post y en otros posteriores me gustaría daros unas pautas para tratar con clientes con discapacidades.
En este caso aquí tenéis algunos tips para tratar con personas con discapacidad visual:
1.- Como norma general para tratar con personas con cualquier tipo de discapacidad, preguntad antes de ayudar. Algunas personas bienintencionadas, llegan a sobreproteger y humillar al discapacitado imponiéndole su ayuda. De hecho, algunas veces, esos apoyos se convierten en accidentes.
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No todas las discapacidades son iguales... |
3.- Algo que no podéis olvidar cuanto tratéis con clientes ciegos: no se toca el bastón y no se toca al perro guía. El bastón y el perro guía son extensiones de la persona, así que no debéis tocar ninguno. Y tampoco debéis tomar por el brazo sin avisar a una persona con bastón o con perro, podéis causar un accidente.

5.- Presentaos al cliente con nombre, cargo y departamento. La persona no os ve y no sabe ni quiénes sois ni qué posición ocupáis en la empresa.
6.- Cuando estéis realizando alguna gestión delante del cliente discapacitado visual, informadle de qué estáis haciendo: consultar una guía, llamar por teléfono, envolver el paquete... En caso de que haya algún tipo de información escrita, ofreceos a leérsela.
7.- Tanto si abandonáis al cliente momentáneamente como si ha finalizado la atención, informadle verbalmente del hecho. A nadie le gusta quedarse hablando sólo, vea o no. Pura cortesía.
8.- Hablad a la persona a la cara, independientemente de si nos ve o no. Además de indicarle que estáis allí y que os estáis dirigiendo a él, estaréis demostrando el mismo respeto que se debería tener con cualquier otro.

10.- Si estáis atendiendo a la persona con discapacidad visual y aunque lleve acompañante, debéis dirigiros directamente a él, no al acompañante.
11.- Evitad las palabras con un significado que necesita de la visión para ser preciso: aquí, allí, al fondo, etc. Buscad los términos más descriptivos posibles y que no necesiten referencia visual para que el cliente ciego se pueda orientar. Esto también sirve para avisar de un peligro. Los !ay, madre, que se va a caer! u otras exclamaciones histriónicas no sirven de nada, porque la persona no ve lo que va a pasar y no puede evitarlo; mejor ofrecer instrucciones claras: ¡alto! ¡agáchese! y otras similares son más útiles. Y, por supuesto, nada de explicarse mediante gestos, no pueden verlos.
12.- Hablad con naturalidad. Evitar forzadamente expresiones relacionadas con ver o mirar, por ejemplo, no tiene sentido. Vuestro cliente seguro que las utiliza sin mayor problema y no se va a sentir herido por que las uséis.

14.- Tendréis que adecuar la velocidad y coordinación del paso al cliente, para evitar tropezones y situaciones embarazosas. Sólo tenéis que recordar cómo camináis con un amigo o con vuestra pareja cuando vais paseando por la calle: al mismo ritmo y dando el paso con el mismo pie. Sencillo.
15.- Si debéis llevar al cliente ciego a un asiento, podéis conducirle hasta la silla, situaros por detrás y llevarle la mano hasta el respaldo (explicándoselo verbalmente); también podéis ir con él hacia la parte delantera y llevarle hasta que las rodillas toquen el asiento.
16.- Y, por último, intentad que el espacio esté siempre lo más diáfano y limpio posible, para facilitar el paso de todo el mundo. No sólo de los ciegos, también de personas con otras discapacidades, mamás con carritos, personas mayores o con problemas de movilidad... sentido común.
Próximamente os comentaré algunas pautas para tratar correctamente a personas con otro tipo de discapacidades.
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