En el proceso de la comunicación el impacto del lenguaje puramente verbal es muy pequeño, tal y como se puede comprobar en el siguiente gráfico.
El lenguaje verbal es ya de por sí poco significativo en la comunicación y si, además, no lo cuidamos, podemos perder la batalla sin percatarnos de ello.
Uno de los elementos de la comunicación oral a tener en cuenta es el vocabulario. Algunas sugerencias para mejorar su uso son:
- Emplear un vocabulario cómodo, fresco y actual, aunque no vulgar.
- Utilizar un estilo positivo, eliminando en la medida de lo posible expresiones negativas (no, nunca, problema, dificultad...). Siempre es mejor decirle a un cliente: "tenemos la solución" que "no hay problema".
- Conocer en profundidad el vocabulario propio del sector, de la actividad y de la propia empresa. Será necesario conocerlo para poder transmitir la información con exactitud.
- Emplear el lenguaje con propiedad y, ante la duda, recurrir al diccionario (Diccionario de la Lengua Española - RAE) o a manuales de estilo.
- En caso de desconocer palabras de uso habitual, preguntar o buscar por uno mismo su significado para despejar la duda; esas palabras aparecerán con frecuencia a lo largo del día y su desconocimiento nos puede poner en más de un aprieto.
- No emplear el vocabulario como signo diferenciador frente al interlocutor. No debe ser tan técnico que haga sentir incómodo al cliente, ni debe ser tan vulgar que nos avergüence a nosotros.



