lunes, 4 de noviembre de 2013

Linkedin: Networking vs Spam

networking
Realmente estoy harta de los spammers, especialmente cuando usan redes sociales como Linkedin. Y estoy harta, porque este tipo de elementos utilizan una red que promueve el networking profesional de forma legítima y honesta para venderte motos... cuando ni siquiera tienes carnet. Linkedin es una estupenda red de networking, no una plataforma gratuita de spam.


 Y estos vendeburras se pueden catalogar de tres maneras:


mercadillo
Los de la técnica del: "barato, barato".
  • Los que contactan contigo para colocarte productos y servicios para los que claramente no eres su target, algo que habrían comprobado si hubiesen dedicado un instante a revisar tu perfil. Esta categoría se reconoce fácilmente porque, apenas has terminado de pulsar en aceptar su invitación, cuando tienes uno (o varios) correos que lo mismo te venden ropa interior de perlé que un súper-negocio al más puro estilo estafa piramidal (vamos, uno de éstos me intentaron colar el otro día, sin ir más lejos).
  • Los que entran en grupos para introducir sus productos y servicios a troche y moche, metiéndolos con calzador en debates que han iniciado otros. O, peor aún, camuflándolos como un debate nuevo cuando realmente es una promoción propia, sin ningún valor añadido para el grupo.
  • Los que, habiendo perdido toda vergüenza, spammean de forma indiscriminada por todo Linkedin, sin ni siquiera molestarse en camuflarse lo más mínimo. Todavía recuerdo a un gran profesional que vendía naranjas a domicilio en todo tipo de grupos, llego a ser tan pertinaz, que casi llegue a odiar a ese inocente y sabroso cítrico.
  • Los que piden recomendaciones, muchas veces sin haber trabajado jamás contigo (y algunos sin ni siquiera conocerte en persona). Y, precisamente, son este tipo de pedigüeños a los que no recomendarías ni bajo coacción.... curioso, muy curioso.


Y este tipo de actitudes son sólo un reflejo de lo que, por desgracia, aún sigue en activo en el mundo empresarial:


  • Profesionales poco formados en general y menos aún en RR.SS. y su código de conducta. Algo impensable a estas alturas del partido.
    comercial a la carrera
  • Comerciales de la vieja escuela, de esos que se jactan de haberse hecho a sí mismos y que no se han molestado en formarse jamás. Y, lo peor de todo, es que aplican sus técnicas desfasadas al mundo online donde aún quedan más patentes su carencias de formación, de ética y de profesionalidad.
  • Sinvergüenzas varios que se esconden detrás de una plataforma seria para hacer spam de forma indiscriminada. A estos señores les vienen muy bien las RR.SS., porque no tienen que preocuparse por la LSSI o la LOPD y que, además, se ahorran tiempo y dinero al no tener que trabajarse una buena base de datos y una segmentación cuidadosa. Total, se lo envían a todo el que se les pone por delante y, oye, alguien picará.


Y para no caer en este tipo de prácticas: 


  • Busca y acepta contactos únicamente de personas y sectores que sean de tu interés.
objetivo
Busca siempre tu target
  • Estudia cuidadosamente los perfiles de las personas con las que quieres estar en contacto, tanto si tú eres el solicitante como el solicitado.
  • Si tú eres el que inicia el contacto, procura presentarte y agradecer que te incorporen a su red de contactos. Y, presentarte, no significa vender según te acepten, tenlo presente. Esto es como un cortejo amoroso, nada de ¿en tu casa o en la mía? según te conoces; conversación, cena, cine, baile, bombones y flores antes de entrar en harina.
  • Aporta siempre antes de pedir. ¿Te fiarías de alguien que te pide dinero nada más conocerte? Y aquí aportar significa participar en grupos que te sean afines y hacer comentarios acertados, compartir información útil con los demás, interesarte realmente por tus contactos, seguir a otros, etc. Do ut des.
  • Si tu contacto y tú ya habéis establecido un contacto más o menos sólido y crees que es el momento de ofrecer tus productos o servicios, hazlo de tal manera que le pueda interesar a tu interlocutor: investiga cuáles son sus necesidades y cuáles de tus productos le pueden interesar, personaliza la información...
  • Si tienes capacidad para ofertar productos o servicios distintos con cierta frecuencia, pide permiso para enviar newsletters a la persona contactada. Si realmente tienes algo que le interese, estará encantado de recibir información periódica. Si no, ¿para qué vas a molestarle?
  • No pidas recomendaciones, especialmente si nunca has trabajado con la otra persona. Las recomendaciones son para garantizar a quien te vaya a contratar que eres un buen profesional, si te las empiezan a dar sin ganártelas, terminarán por no servir para nada. Y eso perjudica a la comunidad en general.
    equipo
  • Y, ante todo, respeto, educación y sentido común. No hagas a los demás lo que no te gustaría que hiciesen contigo.


Es importante no empañar este tipo de herramientas con comportamientos abusivos. porque así seguirán siendo beneficiosas para todos.










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