domingo, 29 de abril de 2012

Contratos: leer dos veces y firmar una

Todos hemos firmado algún contrato alguna vez: compraventa, laborales...  Y, cuando nos lo han puesto delante: ¿hemos leído siempre el contrato de forma exhaustiva antes de firmar o lo hemos dejado por vergüenza o por pereza? ¿hemos comenzado a leer el contrato la otra parte nos ha dicho que "total, es lo habitual, no te molestes el leerlo"?  

Es tan pesado leer esa jerga legal con esa letra tan pequeña y nos da apuro tener al comercial, al notario o al representante del banco esperando...

Y, pasado el tiempo: ¿nos hemos sentido engañados al tener que hacer valer nuestros derechos y hemos comprobado que no podíamos al leer, entonces sí, cuidadosamente el contrato? ¿hemos tenido que abonar importes añadidos con los que no contábamos? ¿hemos comprobado que algún servicio postventa que dábamos por hecho que era gratuito tiene un coste altísimo e inesperado?

Es de vital importancia que leamos cuidadosamente el contrato que nos presentan a la firma y, si no nos queda claro alguno de sus puntos, consultar a una persona autorizada en la materia. Si el proveedor se niega a darte tiempo para que leas el contrato o a aplazar el cierre para que consultes, mi consejo es no firmar.

Cierto es que en muchos casos y a posteriori, podremos hacer valer nuestros derechos por considerar alguna de sus cláusulas abusivas, o porque el contrato no era lo suficientemente legible, pero tendrá un coste en tiempo y dinero. Como decía el famoso programa de TV de los años 80, "Más vale prevenir"

Mi frase del día: "Leer dos veces, firmar una y no arrepentirse ninguna".

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