miércoles, 9 de noviembre de 2016

Cómo Elegir el Socio Perfecto para Tu Negocio

Si estás pensando en emprender, puede que estés evaluando la posibilidad de hacerlo acompañado por un socio. 


Aunque hay un refrán acerca de los socios que dice que las medias no son buenas ni para las piernas, haciendo referencia a que ir a medias con alguien es un error, formar una sociedad puede ser todo un éxito


Y que es para que un negocio funcione, además de tener una buena idea y trabajar duro para llevarla a cabo, también es importante elegir al socio perfecto.


Por eso a continuación quiero darte algunos consejos para elegir al socio perfecto y plantearte tu futura sociedad.


Cómo elegir al socio perfecto para tu negocio


El socio 


Antes de nada te recomiendo que analices si realmente necesitas un socio. En algunas ocasiones buscamos a alguien que nos acompañe en nuestra aventura empresarial, porque tenemos miedo de ir en solitario. En otras sólo buscamos financiación, aunque no deseamos que el socio participe en la gestión. Y en otras muchas, compartimos un proyecto con un amigo o compañero, aunque dudamos de su capacidad; aunque nos vemos casi en la obligación moral de compartirlo con él. Valora si te conviene más tener un socio o sacar a relucir tu valentía, contar con un banco en lugar de con un socio capitalista o ser asertivo y decirle no a ese amigo. Y tómate tu tiempo para decidir.


Al hilo de lo anterior, también deberías ponderar si te conviene forma una sociedad con familiares o amigos. Según el carácter, capacidades y afinidad, puede constituir un éxito o un fracaso sonado que termine con el negocio y con la relación. 


La idea de negocio debe entusiasmaros a ambos por igual. Si alguno de vosotros no se siente igual de implicado, habrá problemas rápidamente.


Es importante que cuente con formación, habilidades y experiencia que tengan que ver con el negocio en el que os váis a embarcar. Aunque no vaya a participar en el día a día de la empresa, es importante que conozca el sector y la actividad. 


Tu futuro socio debería tener ética profesional y personal. Si no la tiene, es posible que la sociedad se vea envuelta en problemas debidos a su falta de honradez y malas prácticas. 


La persona que elijas como socio debe tener una buena reputación, tanto personal como profesional. Al fin y al cabo, parte de esa reputación va a repercutir en vuestro negocio, y nadie debería partir con un lastre cuando inicia un negocio.


El socio que elijas también debe tener una cierta solvencia, puesto que una mala situación financiera puede suponer un problema para la sociedad. Y peor que la falta de liquidez o la acumulación de deudas, es que tenga antecedentes de morosidad. Además, debes tener en cuenta que una falta de solvencia puede influir en las decisiones y visión del negocio de tu potencial socio. Te aconsejo que no sólo le consultes personalmente, sino que solicites un informe financiero a un tercero.


Trabajando codo con codoDebéis complementaros. Si todos los socios tenéis las mismas capacidades, formación y experiencia, conseguiréis duplicarlas, pero os faltarán otras que os harían más eficientes.


Tiene que haber una buena conexión entre vosotros, puesto que la comunicación, el respeto y la comprensión son vitales para que la sociedad funcione. No hace falta que seáis amigos íntimos, pero sí que tengáis una buena relación. Si el socio que buscas el meramente capitalista, la conexión no debe ser tan profunda, porque tendrás menos contacto con él; aunque te exigirá más resultados.


Ambos tenéis que tener una misma visión y valores, así como objetivos y expectativas semejantes acerca la sociedad. Si hay grandes diferencias, el negocio no durará.


Todos los componentes de la sociedad necesitáis tener un talante conciliador, puesto que surgirán problemas y conflictos en el desarrollo de la actividad. Lo importante no es evitar las discusiones y dificultades, sino ser capaces de solventarlas con fluidez.  


Huye de los socios prepotentes y narcisistas, porque tendrás todas las papeletas para que vuestra relación sea problemática; además de que ese tipo de perfil tendrá también roces con clientes, proveedores y trabajadores. 


La sociedad


Antes de iniciar una sociedad hay dos cosas que son imprescindibles: sentarse con el socio para definir y negociar todos los detalles importantes y consultar a dos abogados. Y digo bien, dos abogados. Uno para que te asesore personalmente acerca de lo que te interesa y que no debería ser el mismo que el de tu socio. Y otro para que os asesore a ambos para constituir la sociedad, una vez que hayáis llegado a un acuerdo en las condiciones en las que la establecéis. 
 

Dejad claras desde el principio las atribuciones y obligaciones de cada uno de los socios. Esto es importante no sólo para vosotros, sino también para las personas y organizaciones que se relacionen con la sociedad. Y hacedlo por escrito. Es una garantía para ambas partes y una muestra de que hay voluntad de respetar esas condiciones. 


En cuanto a los porcentajes de participación, te recomiendo que evites el 50-50, salvo que efectivamente ambos vayáis a aportar lo mismo. En muchas ocasiones se opta por este reparto, porque es más democrático, pero con el paso del tiempo se revela muy injusto. Es necesario valorar las aportaciones de capital, equipos, cartera de clientes, trabajo, etc.


Si te es posible, te recomiendo que te hagas con al menos el 51% de la sociedad. De ese modo tendrás el control de la empresa y tendrás la última palabra en caso de diferencias. O, en el caso de que decidáis dejar una parte de las acciones para repartirla y fidelizar a los empleados, deberías quedarte con una parte mayoritaria.


Firma de contratoEn cuanto a la administración de la empresa, te aconsejo que sea mancomunada. De ese modo ambos socios deben actuar en conjunto para acceder a las cuentas de la empresa, firmar contratos de cierta importancia, etc. Y ambos responden en caso de problemas. 


No dejes las finanzas de la empresa en manos de tu socio, despreocupándote de ellas. Revisa periódicamente el estado de la empresa y pide explicaciones si algo no te convence.


Esfuérzate por escuchar a tu socio. Eso no quiere decir que tengas que estar de acuerdo en todo con él, pero sí es importante que conozcas su opinión. Una sociedad es como un matrimonio, y ya sabes lo que pasa cuando los dos cónyuges no se escuchan y no se comunican...


Separa la parte profesional de la personal. Aunque seáis amigos o familia, una cosa es el trabajo y otra las relaciones personales. Si dejáis que las dos facetas se desdibujen, es fácil que se resientan ambas.



 

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La primera vez que apareció el post Cómo Elegir el Socio Perfecto para Tu Negocio  fue en el blog de Todos Somos Clientes.


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