domingo, 6 de mayo de 2012

Letra muy, muy pequeña: cuándo el contrato no es legible

Quién no ha tenido que firmar un contrato estandarizado, del estilo de los que nos presentan a la firma las operadoras telefónicas o las entidades financieras, y no ha podido leer las condiciones generales del contrato porque estaban en el reverso de una página translúcida, con una letra microscópia y, además, en color gris perla.

Realmente, firmar esas condiciones en el contrato es aceptarlas a ciegas con la fe del carbonero.

Si incluso para los que tienen una vista perfecta es dificultoso poder descrifrar qué van a firmar, para una persona mayor o con problemas de visión es una misión imposible.



Y  si lo recomendable es leer dos veces el contrato, firmar una y no arrepentirse ninguna, ¿cómo lo haremos?

Si las condiciones generales y cláusulas adicionales del contrato no fuesen legibles, pide a tu proveedor que te facilite en contrato en otro soporte que no sea el estandarizado con tipo, tamaño y color de fuente que permitan su correcta lectura y comprensión. 

Ten en cuenta que el que tu proveedor te presente el contrato en un formato previo, con sus copiativos y su maquetación, es una decisión unilateral y cómoda para él que puede ser modificada cuando no permite que el cliente conozca las condiciones de la transacción.

Te sugiero que consultes para más información el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, en sus artículos 60 al 67.



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