miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Contratar a Familiares o Amigos en Tu Negocio?

Comienzo con una pregunta: ¿contratarías a un familiar o a un amigo en tu empresa? Probablemente la respuesta mayoritaria sea un sí, porque el nepotismo es una práctica frecuente en nuestro país en cualquiera de sus variantes. Y no sólo afecta a la Administración o a grandes empresas, también a pymes y autónomos.


De hecho, hay empresas que jamás publican anuncios cuando hay un puesto vacante, porque suelen utilizar los contactos de los propios empleados para cubrirlo. Y otras que solo contratan servicios que provienen de amigos, conocidos o incluso simplemente saludados.


Sirva como ejemplo una empresa con la que estamos colaborando y que, hasta la fecha, sólo ha contratado a primos de las socias para realizar todo tipo de servicios (menos los nuestros, of course). Con unos resultados nefastos y unos costes exorbitantes, dicho sea de paso. Tanto es así, que han tenido que buscar otros proveedores para sustituirlos... también conocidos, que no hay que perder las buenas costumbres. Y las únicas que están quedando como primas son precisamente las socias de esa empresa.


A continuación comparto contigo mi visión acerca de este tipo de situaciones y cómo encararlas.


¿Contratar a familiares o amigos en tu negocio?


Contratar amigos y familiares: un posible error


Y es que este tipo de prácticas puede convertirse en un tremendo error, por motivos como estos:


  • Al tratarse de un amigo o familiar, no pasará por el mismo proceso de selección al que someterías a un extraño. Por lo que puede estar optando a un puesto para el que no está capacitado en absoluto. Si a una persona que no es conocida le exiges una serie de requisitos, ¿por qué no hacerlo con un conocido? El puesto es el mismo y tu empresa necesita cumplir los mismos objetivos, independientemente de la relación personal que puedas tener. 


  • Es más difícil definir responsabilidades y tareas cuando se trata de amigos y familiares. Al existir confianza entre las dos partes, se tiende a dar muchas cosas por sentadas, algo que nunca sucedería si se trata de no conocidos


    Pelea
  • Es probable que surjan problemas de autoridad y de exceso de confianza. Al fin y al cabo, es complicado tomarse completamente en serio a alguien con quien tomas copas todos los fines de semana o con quien has jugado al fútbol desde que eras pequeño. Y eso afectará irremediablemente a tu imagen ante tus clientes y ante el resto de tus colaboradores. 


  • Es más fácil que te reclamen más derechos y beneficios que alguien extraño. Y a ti te resultará más difícil negárselos, por las consecuencias que pueda traer ese no fuera del trabajo. 


  • Es más complicado evaluar el desempeño de un trabajador o un colaborador si hay una relación personal previa. Cuando se juzga el trabajo de un conocido, en la balanza no sólo se pone el beneficio de la empresa, sino también el de la relación. Y suele tener más peso la segunda... 


  • Despedir o sancionar a un empleado o colaborador que es amigo o familiar es casi misión imposible, porque la relación personal se va a resentir sí o sí. Y en muchos casos no sólo se ve dañada esa relación sino todas las derivadas de ella. Si tienes que despedir a tu primo, no sólo se enfadará él, también lo hará tu tía, tu tío, el resto de tus primos, tus padres... y hasta la vecina del 5º si se tercia.  


    ¿Se involucrará ese amigo o familiar en tu negocio como tú esperas?
  • Expones tu negocio al escrutinio de tus relaciones personales. Porque por muy discreta que sea la otra persona, al final se terminarán filtrando detalles de tu empresa que no deseas que sepan tu familia o amigos. Y viceversa, intimidades de ese amigo o familiar se pueden filtrar al entorno, y en los dos casos puede ser un problema.


  • Si crees que la persona se va a involucrar más en tu negocio porque tenéis una relación personal, puede que estés equivocado. Es tu negocio, no el suyo. Es cierto que hay personas que sí lo harán, pero no porque sean tu familia o tu amigo, sino porque son responsables y trabajadores de por sí. 


  • Si te has equivocado con la persona o con la empresa, puedes ver dañada tu imagen y tu empresa. Si no desempeña su trabajo adecuadamente o el proyecto no se desarrolla como debe, tus clientes no van a tener en cuenta que se trata de un conocido y se van a enfadar igual... o más. 


  • Y si piensas que al contratar o darle un proyecto a un familiar o a un amigo, vas a tener un favor que cobrar en el futuro, desengáñate. Este tipo de favores no se tienen en cuenta más adelante.


Cómo enfrentarse a esta situación y salir bien parado


Estas son algunas de las medidas que debes tener en cuenta si quieres contratar a familiares o amigos:


  • Cerciórate de que realmente están capacitados para desempeñar el puesto de trabajo o para realizar el proyecto que les quieres encomendar. 


  • Si realmente crees que pueden hacerlo, hazles pasar por el mismo filtro de selección que utilizarías con un extraño. De hecho, te aconsejo que ese proceso de selección lo realice otra persona que no seas tú. 


    Importante: establecer las condiciones de la contratación
  • Aclara hasta dónde llegarán los beneficios que puede o no esperar por la relación que os une.


  • Expón desde un primer momento las tareas y responsabilidades que esperas de esa persona, detallándolas punto por punto. Así no habrá sorpresas posteriores. Y no sólo por tu parte, también por parte de la persona o personas de las que vayan a depender dentro del organigrama de la empresa.


  • Haz pública la relación que os une. Si eres el propietario del negocio, díselo a tus empleados y colaboradores, es mejor que se enteren por ti y no por chismorreos de máquina de café. Si tienes un puesto de responsabilidad, comunícaselo a tus superiores y al departamento de recursos humanos, así se evitarán los malos entendidos. 


    Equipo trabajando
  • Deja claro que una cosa es el trabajo y otra la relación personal, que no tiene por qué verse resentida si ambos actuáis de forma madura y responsable. Y, un consejo más: no habléis de trabajo cuando estéis fuera de él. 


Y, después de leer este artículo, vuelvo a hacer la pregunta del principio: ¿contratarías a amigos o familiares en tu negocio?

 



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La primera vez que apareció este artículo fue en el blog de Todos Somos Clientes.


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