
Por eso, es necesario ser previsor y consecuente a la hora de contratar nuestros seguros de hogar, de vida, de automóvil... Para que aciertes, te daré algunos consejos que te pueden ser de utilidad. En esta primera parte podrás ver los siete primeros.
Comenzamos...
1.- Lleva un control riguroso de tus pólizas de seguro, sea cual sea el riesgo que asegures. Si no se sabe porqué, cómo y durante cuánto tiempo se está cubierto por un seguro, es fácil duplicar coberturas o dejar conceptos sin asegurar, precisamente por ese desconocimiento.

3.- El precio no es lo más importante, te digan lo que te digan. Lo interesante es que la relación precio-calidad-fiabilidad de la aseguradora-servicio ofrecido-coberturas-exclusiones sea la mejor posible. Un seguro muy económico que te de problemas a la hora de gestionar un siniestro puede salirte muy caro. La prima más alta no tiene porqué ser la mejor (doy fe de ello), pero tampoco lo será la más barata. Nadie da duros a pesetas, por mucho que nos lo queramos creer.
4.- Pide ofertas a varias aseguradoras para poder comparar entre ellas. Eso sí, exige que las características de cada oferta sean iguales (coberturas, exclusiones, franquicias, etc.) para poder valorarlas con un mismo criterio. Ojo con ciertos mitos: los comparadores de seguros no siempre te ofrecen las opciones más baratas (aunque lo pregonen, no siempre es cierto) o los agentes y corredores de seguros tienen precios más altos que en la web (los mediadores ofrecen los mismos precios que vas a encontrar en internet).
5.- Pide consejo a tus conocidos y bucea en internet para buscar opiniones sobre la aseguradora. Suele ser bastante útil tener información sobre las experiencias de otros usuarios.

7.- Consulta a un corredor o, mejor aun, a un agente de seguros. Ellos tienen experiencia y formación, algo que no encontrarás en un sitio web o en un teléfono 902 atendido por una teleoperadora que está en una plataforma en otro país y que ha recibido (en el mejor de los casos) un curso de una semana para realizar su trabajo. Los mediadores te recomendarán lo que realmente necesitas, porque hablarán contigo (y te escucharán) y te pedirán todos los datos para confeccionarte una oferta personalizada. Los agentes y los corredores trabajan con los mismos precios que te darán en internet o por teléfono, así que no perderás dinero. Y, por experiencia personal, los agentes te gestionan ellos mismos el siniestro, lo que es un alivio: no sólo saben más acerca de cómo presentar el caso o cómo resolverlo mejor, también te tratarán como un ser humano cuando les cuentes tu problema, no como un número. Por supuesto, se deben a su aseguradora, pero también se preocupan por ti, porque eres su cliente.
Hasta aquí la primera parte del post. Nos vemos en la segunda, donde te daré los últimos 8 consejos para contratar un seguro con inteligencia y acierto.
¡Hasta el próximo post!
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