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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Importante: Lee el Etiquetado de los Alimentos Envasados

Quiero comenzar el post con una pregunta: ¿lees las etiquetas de las alimentos envasados antes de comprarlos y consumirlos? Si la respuesta es sí, enhorabuena. Si es un no rotundo, sigue leyendo, porque te interesa...


Las etiquetas de los alimentos envasados, en la teoría, sirven para facilitar información de interés sobre esos productos.
 

A continuación encontrarás datos útiles sobre el etiquetado y motivos para fijarse (mucho) en él. 


Importante: lee el etiquetado de los alimentos envasados


¿Por qué leer las etiquetas de los alimentos envasados?


La lectura de las etiquetas es una herramienta para:


  • Consumir de forma responsable desde el punto de vista nutricional, sanitario, medioambiental, social y, por supuesto, económico.

  • Tomar decisiones libremente sobre lo que consumimos, porque leyendo las etiquetas podremos decidir si ese producto nos interesa por sus cualidades y por su relación calidad-precio. Así consumiremos lo que realmente queremos, no lo que deciden otros por nosotros.

  • Consumir de forma segura, teniendo conocimiento de los componentes que puedan causarnos alergias o intolerancias, conociendo su fecha de caducidad o consumo preferente, su origen, su forma de conservación, etc. 


Qué datos deben contener las etiquetas


Los productos envasados deben incluir la siguiente información en su etiquetado:


  • Denominación. Es decir, la denominación exacta y veraz de lo que se ofrece.

  • Ingredientes. La lista de ingredientes, sustancias y productos que se emplean para su fabricación y que permanecen en el producto final. Se deben ordenar, según su peso, de mayor a menor.

  • Alérgenos. Los productos y sustancias que puedan causar alergias o intolerancias y que se utilizan en su fabricación.

    Fecha de caducidad
  • Fechas de caducidad y de consumo preferente. Aparecen con las expresiones: "fecha de caducidad: día/mes/año", "consumir preferentemente antes de: día/mes/año" o "consumir antes del fin de: mes/año". La fecha de caducidad es para alimentos muy perecederos que no se pueden consumir después de ese momento con seguridad. La de consumo preferente indica el plazo en el que el producto conserva sus propiedades. En el caso de alimentos congelados, también debería aparecer la fecha de congelación y, en caso de que sea un producto descongelado y luego puesto a la venta, también debería aparecer la de descongelación (porque no se pueden volver a congelar en casa).
 
  • Conservación y uso. Deben aparecer las normas de uso y conservación cuando el alimento requiera unas condiciones especiales. Por ejemplo: "conservar el frío", "mantener en un lugar oscuro y seco", etc. 

  • Modo de empleo y consumo. Es decir, las directrices para utilizar, consumir y preparar correctamente ese alimento. Por ejemplo: "Agitar antes de usar", "No dejar que hierva", etc.

  • Empresa. Debe aparecer en el etiquetado la empresa que lo fabrica y su razón social.

  • País de origen y/o lugar de procedencia. Es un dato obligatorio en algunos productos (carnes de vaca, cerdo, oveja, cabra y aves de corral) y recomendable en todos los casos. 
 
  • Alcohol. Se debe indicar el volumen de alcohol ("% vol.") que tengan las bebidas con más de 1,2%.  
 
  • Información nutricional. Se introduce un etiquetado obligatorio sobre información nutricional para la mayoría de los alimentos transformados (A partir de diciembre 2016 de forma general y a partir de diciembre de 2014 para los alimentos "bajos en grasa", "light", "bajos en sal", etc.). Los elementos a declarar de forma obligatoria y en el mismo campo visual son:
 
    • El valor energético.
    • Las grasas (su origen -vegetal o animal- y su tipo exacto).
    • Los hidratos de carbono.
    • Los azúcares.
    • Las proteínas.
    • La sal (con la denominación "sal", no "sodio", como se hacía antes).


Y qué más dice la normativa...

 

La normativa sobre etiquetado (AECOSAN), dentro de sus principios generales indica lo siguiente:


El etiquetado no deberá en ningún caso inducir a error al consumidor:


    Lineal de supermercado
  • Sobre las características del producto alimenticio y, en particular, sobre su naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, origen o procedencia y modo de fabricación o de obtención. 

  • Atribuyendo al producto alimenticio efectos o propiedades que no posea.

  • Sugiriendo que el producto alimenticio posee características particulares, cuando todos los productos similares posean estas mismas características.

  • Atribuyendo a un producto alimenticio propiedades preventivas, terapéuticas o curativas de una enfermedad humana, ni mencionando dichas propiedades, sin perjuicio de las disposiciones aplicables a las aguas minerales naturales y a los productos alimenticios destinados a una alimentación especial.
 
 
Como puedes ver, todo está bastante claro... en la teoría, porque en la práctica te puedes llevar sorpresas... y muchas.


Por ejemplo, si vas al súper y te fijas en las etiquetas, verás que algunos alimentos supuestamente saludables y/o "light", contienen una gran cantidad de grasas saturadas, azúcares añadidos o sal.


Como estas etiquetas que muestran que un pan integral y una paté vegetal (de herbolario) tienen en su composición aceite de palma. Y en el caso del pan, también lleva azúcar.


Etiqueta de pan integral


Etiqueta de paté vegetal


Y si sigues leyendo etiquetas, te encontrarás otras cosas curiosas como éstas...


Huevas de bacalao en conserva, en las que, si se lee detenidamente la composición, las procedentes del bacalao no son más que un 25% del total. El resto se lo llevan la platija (20%) o la limanda (10%), que son pescados más baratos e insípidos que el bacalao. ¿No sería mejor "huevas de bacalao y compañía"? No parece muy inteligente pagar huevas de otros pescados al precio de las de bacalao, por eso se quedaron en el lineal...


Etiqueta de huevas de bacalao


O este embutido "de ciervo", que no tiene más que un 60% de carne de este animal; el resto es carne de cerdo.


Etiqueta de embutido de ciervo


También estas hamburguesas (burger meat) de avestruz que tienen sólo un 48% de carne de esta ave. El resto: magro de cerdo (¡37%!), féculas, almidón de maíz, harina de arroz... El problema de esta etiqueta es que lleva a confusión, porque la frase "carne de avestruz" detrás del "burger meat", parece indicar que son sólo de avestruz cuando está bien claro que no es así. 
 

Etiqueta de burger meat de avestruz


Por no hablar de esta otra etiqueta que induce a pensar que se trata de un vasito de quinoa integral lista para comer, cuando es un preparado de trigo, cebada, centeno, avena, arroz... y algo de quinoa (4%), tal y como se especifica en su composición y que está en su parte trasera y en letras pequeñas. Es fácil aprovechar la fama que ha alcanzado la quinoa por sus propiedades nutricionales, para vender cereales tradicionales (y baratos). Y qué decir de esa tipografía gigante que remarca "integral" y "quinoa" muy astutamente.


Etiqueta de arroz y cereales con quinoa


Y más de lo mismo, esta vez con pasta (comprada en el herbolario) y que dice que son "rigatoni alla quinoa" (rigatoni con quinoa), cuando la quinoa sólo es un 7% del total y el resto es sémola de trigo. ¿Por qué entonces hacer mención expresa a la quinoa? Para las personas con alergia o intolerancia al trigo, esto puede suponer un grave problema.


Etiqueta de pasta con quinoa

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viernes, 1 de febrero de 2013

Fechas de Caducidad y Consumo Preferente: Qué Lío

El tiempo pasa para todos, también para los alimentos
¿Fecha de caducidad? ¿Fecha de consumo preferente? ¿Es seguro consumir productos caducados? Éstas son muchas de las preguntas que han surgido en los últimos tiempos tras la propuesta del Gobierno de extender las fechas de caducidad de algunos alimentos.

El revuelo causado con este tema, ha puesto de relieve dos asuntos preocupantes:

  •  El consumidor medio no conoce la diferencia entre "caducidad" y "consumo preferente", lo que hace patente la poca información que recibimos (o queremos recibir) por parte de la Administración y de los propios fabricantes. También es bien cierto que, una falta de información (o desinformación) bien dirigida, ayuda a incrementar el consumo; algo que viene muy bien en época de bonanza económica, el comprar por comprar.
  • Y, entre otras cosas por ese desconocimiento, se desperdicia una cantidad indecente de comida en nuestros hogares y negocios; lo que es inadmisible en cualquier época y mucho más con la actual crisis económica.

Para aclarar algo este asunto, veamos las diferencias entre fecha de caducidad y de consumo preferente:

    Fecha de caducidad
  • Fecha de caducidad: es la que marca el momento a partir del cual el consumo del producto no es seguro. Suele aplicarse a productos muy perecederos (entre 2 y 30 días) y que, cuando expira esa fecha, pueden ser peligrosos para la salud. En este caso encontramos a los sospechosos habituales: carnes, pescados, leche, etc.
  • Fecha de consumo preferente: es la que marca el momento en el que el producto puede comenzar a perder cualidades organolépticas (color, sabor, aroma, textura, etc.), lo que no impide que sea totalmente seguro para el consumo humano. Los alimentos que exceden esta fecha de consumo preferente siguen siendo sanos y nutritivos, aunque algo menos atractivos. Se aplica a los productos semiperecederos (entre 30-90 días: cereales, galletas, pastas, conservas, etc) y a los estables (no caducan: azúcar, sal, vino, vinagre, etc.).

La fecha de consumo preferente no indica que el alimento no sea seguro a partir de ese momentoTambién habría que reseñar la importancia de las fechas de consumo después de apertura, que son el plazo máximo que el fabricante recomienda desde que se ha abierto el envase hasta que debe ser desechado por constituir un riesgo para la salud.

Mientras que el Gobierno y la Unión Europea se ponen de acuerdo a la hora de ampliar los plazos de consumo de algunos productos, lo mejor es no ingerir productos caducados, eso sí, sin desechar los productos que han rebasado su fecha de consumo preferente. También hacemos un llamamiento para que se regule de forma específica la decisión de indicar en el producto "fecha de caducidad" o "consumo preferente" que, hasta ahora y siempre que no exista una disposición espefícica, se deja al albedrío de la empresa alimentaria, puesto que abusar del concepto de caducidad, cuando se trata de productos semiperecederos o estables, lleva al despilfarro injustificado.

Y, para evitar que se nos acumulen productos en nuestras despensas y neveras que luego hemos de desechar, aquí tenéis algunos trucos:

    Los productos que superan la fecha de consumo preferente son sanos aunque menos atractivos
  • Planificar las compras: la lista de la compra elaborada con cabeza será la mejor aliada para un consumo responsable. Una buena estrategia es tener un cuadernito donde todos los miembros de la familia puedan ir apuntando lo que va haciendo falta, así será más fácil no duplicar compras… y no olvidarse de nada.
  • Planificar los menús familiares: de forma semanal o mensual también es útil (y sano) . Esta opción nos permitirá comprar de una forma racional y/o introducir en los menús los alimentos próximos a caducar.
  • Utilizar la imaginación a la hora de cocinar: Si tenemos varios alimentos próximos a expirar, con una actitud creativa, podemos confeccionar platos sanos y sabrosos mezclándolos entre sí.
  • Almacenar correctamente los productos: respetando las condiciones de temperatura, luz y humedad. Es conveniente recordar que en malas condiciones de almacenamiento, ni la fecha de caducidad y la de consumo preferente tienen ninguna utilidad, puesto que éstas se calculan para unas condiciones normales de conservación.
    Planificar las compras es imprescindible
  • Dar rotación a los alimentos que tengamos almacenados: dejando los más antiguos a mano y los más recientes detrás; así controlaremos su fecha de consumo ideal.
  • Congelar el alimento: si prevemos que no vamos a consumirlo antes de su fecha de caducidad, siempre y cuando éste lo permita, esto sirve incluso para los precocinados.


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